#Nuevo estudio indica que la# leche podría aumentar el #riesgo de cáncer de mama

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Pisándole los talones a un análisis de científicos nutricionales destacados que advirtieron no beber leche de vaca, surgió otro estudio con otra precaución: beber leche aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama dicen los investigadores. Pero este hallazgo proviene de un estudio observacional, y puede haber factores de confusión que no se tomaron en cuenta, dice un experto que no intervino en el estudio.[1]

La última investigación se basó en datos del estudio a más largo plazo y más grande llamado Adventist Health Study-2 (AHS-2), en el cual se analiza la dieta y la salud entre Adventistas del Séptimo Día en Norteamérica. Resultados previos de este estudio han señalado que los Adventistas del Séptimo Día viven más tiempo y tienen tasas más bajas de algunos cánceres, tal vez debido a sus hábitos más sanos.

El último análisis parece indicar que la leche aumenta el riesgo de cáncer de mama, y mientras más leche se bebe, mayor es el riesgo.

“El consumo de un mínimo de 1/4 a 1/3 de taza de leche de vaca por día se asoció a un aumento de 30% del riesgo de cáncer de mama”, dijo en una declaración de prensa el primer autor Gary E. Fraser, MBChB, PhD. Fraser está afiliado a la School of Public Health en Loma Linda University, en California.

“Al beber hasta 1 taza por día, el riesgo asociado se incrementó a 50% y para los que bebían 2 a 3 tazas por día, el riesgo se incrementó más a 70%-80%”, añadió.

Los hallazgos fueron publicados el 25 de febrero en International Journal of Epidemiology.

“El estudio AHS es muy interesante, pero no lo suficiente como para justificar un cambio en las guías. La advertencia respaldada por los autores no está justificada, pues este estudio es de carácter observacional”, comentó el Dr. Don Dizon, director de Cánceres de Mujeres, Lifespan Cancer Institute de la Brown University en Providence, Rhode Island. No intervino en el estudio y Medscape Noticias Médicas lo abordó para un comentario.

Debido a su diseño observacional, el estudio no puede demostrar que la leche de vaca produce cáncer de mama, resaltó Dizon.

“Me gustaría ver si otros reproducen los hallazgos. Aparte de un estudio aleatorizado sobre leche de vaca frente a no leche o incluso soja, y los nuevos casos de cáncer de mama, nunca habrá datos indiscutibles”, dijo.

“Probablemente lo más importante acerca de este estudio es no exagerar los datos”, añadió Dizon.

Señaló que los resultados fueron significativos solo para mujeres posmenopáusicas, y no para las premenopáusicas. Además, análisis demostraron asociaciones significativas solo para los cánceres con positividad para receptor hormonal.

“Sabemos que el cáncer de mama aumenta su incidencia con la edad, de manera que esto coincide con esta tendencia particular. Indica que puede haber factores de confusión que no se tomaron en cuenta en este estudio”, dijo.

La investigación sobre un vínculo posible entre lácteos y un aumento del riesgo de cáncer de mama hasta ahora no ha sido concluyente. Los lácteos incluso se han vinculado a una disminución del riesgo de cáncer de mama, de acuerdo con el World Cancer Research Fund.

Detalles del estudio

El presente estudio incluyó 52.795 mujeres Adventistas del Séptimo Día de América del Norte que no tenían cáncer al inicio del estudio. Su media de edad era 57,1 años y 29,7% era de raza negra. Al inicio, las mujeres reportaron sus patrones de alimentación del último año utilizando cuestionarios sobre frecuencia de alimentos. Los investigadores revisaron minuciosamente la ingesta de alimento de 1011 mujeres con cuestionarios de dieta de 24 horas y verificaron la ingesta de soja analizando las concentraciones de isoflavonas de soja en orina.

Los datos sobre el diagnóstico de cáncer de mama invasivo provinieron de registros nacionales de Estados Unidos y Canadá. En el curso de 7,9 años, 1057 mujeres desarrollaron cáncer de mama invasivo.

Los resultados se ajustaron tomando en cuenta una gama de factores relacionados con el riesgo de cáncer de mama, entre ellos, dieta, estilo de vida y antecedente familiar de cáncer de mama.

En general, las mujeres que consumían la mayor parte de las calorías derivadas de lácteos por día, tuvieron un aumento de 22% en el riesgo de cáncer de mama, en comparación con las que consumían menos calorías derivadas de lácteos (hazard ratio [HR]: 1,22; IC 95% [IC 95%]: 1,05 – 1,40; p = 0,008). Las mujeres que bebían la mayor cantidad de leche de vaca por día tuvieron un aumento de 50% en el riesgo de cáncer de mama comparadas con las mujeres que consumían la menor cantidad (HR: 1,50; IC 95%: 1,22 – 1,84; p < 0,001).

Beber leche de vaca entera o descremada no modificó los hallazgos (p = 0,002 para la tendencia y p < 0,0001 para la tendencia, respectivamente).

No se observó ninguna relación entre el riesgo de cáncer de mama y el consumo de queso o yogur (p = 0,35 y p = 0,80, respectivamente).

¿Necesidad de cambio?

Se están revisando las guías estadounidenses de alimentación. Se espera a finales de este año una nueva versión, que incluirá por primera vez mujeres embarazadas y niños menores de 2 años.

Las guías actuales recomiendan que adultos y niños de 9 y más años de edad consuman tres vasos de 236 ml de leche por día, o porciones equivalentes de yogur y otros productos lácteos.

“Los datos obtenidos en este estudio parece indicar que las personas deberían considerar esta recomendación con cautela”, dijo Fraser.

La leche es un tema complejo

Un científico nutricional está de acuerdo. El Dr. Walter Willett, doctor en salud pública, profesor de epidemiología y nutrición en la Harvard T.H. Chan School of Public Health en Boston, Massachusetts, dijo a Medscape Noticias Médicas: “Es escasa la justificación científica para recomendar 3 tazas de leche por día. Este nuevo estudio añade un motivo adicional para la precaución”.

“Este fue un estudio de gran calidad realizado por investigadores experimentados”, dijo Willett. Las fortalezas del estudio son la alta ingesta de soja y el bajo consumo de alimentos de fuentes animales, factores que son difíciles de estudiar en otras poblaciones.

Willett fue un coautor del estudio, junto con el Dr. David Ludwig, Ph. D., también de Harvard, del análisis reciente publicado en The New England Journal of Medicine que cuestionó los fundamentos científicos de las recomendaciones para el consumo de leche. Un artículo sobre este análisis en Medscape Noticias Médicas ha atraído un gran número de comentarios de nuestros lectores.

La leche es un tema complejo, explicó Willett. Como buena fuente de nutrientes esenciales, sobre todo calcio y vitamina D, se ha considerado que la leche de vaca tiene varios beneficios para la salud, sobre todo disminución del riesgo de fracturas. Pero Willett dijo que las recomendaciones de calcio probablemente se han exagerado, y los datos actuales no respaldan la alta ingesta de leche para prevenir fracturas.

Otros beneficios son una mejor nutrición en contextos de bajos ingresos, estatura más alta y una disminución del riesgo de cáncer colorrectal. Sin embargo, la leche de vaca también se ha vinculado a un aumento del riesgo de algunos cánceres, tales como cáncer de próstata y cáncer endometrial. Muchos de los beneficios derivados de nutrientes presentes en la leche se pueden obtener de otras fuentes sin estos riesgos, de acuerdo con Willett.

“Dados los riesgos y beneficios, recomendamos un posible rango de cero a dos raciones por día de alimentos lácteos, incluyendo leche, queso y yogur. Si la ingesta es nula o de una ración, sería bueno considerar un suplemento de calcio/vitamina D”, dijo.

Sin embargo, Fraser y Willett también recomiendan otra opción: remplazar la leche de vaca con leche de soja. Los análisis del presente estudio no demostraron asociación significativa entre consumo de soja y cáncer de mama, independientemente de los lácteos (p = 0,22 para la tendencia).

Además, sustituir cantidades promedio de leche de soja por leche de vaca se vinculó a un descenso de 32% en el riesgo de cáncer de mama entre mujeres posmenopáusicas (HR: 0,68; IC 95%: 0,55 – 0,85; p = 0,002). Sin embargo, estos resultados no fueron significativos entre mujeres premenopáusicas (HR: 0,70; IC 95%: 0,36 – 1,38; p = 0,31).

“La recomendación de remplazar parte o toda la leche de vaca con leche de soja para reducir el riesgo de cáncer de mama es congruente con los estudios que apoyan un beneficio de la leche de soja en cuanto al riesgo de cáncer de mama”, dijo Willett.

“Si una persona opta por la leche de soja, es conveniente elegir una con cantidades mínimas de azúcar añadido”, agregó.

¿Beber leche o algún factor relacionado?

Fraser, el autor principal del presente estudio, dijo en una declaración que los resultados proporcionan “datos relativamente sólidos de que la leche de vaca o algún otro factor íntimamente relacionado con consumir leche de vaca es una causa de cáncer de mama en mujeres”.

Ese ‘otro’ factor probablemente es complejo, pero puede estar relacionado con lo que los humanos han hecho a las vacas. Para aumentar la producción de leche han criado vacas para que generen mayores niveles de factor de crecimiento insulínico, lo cual, a su vez, se ha vinculado con algunos cánceres, incluido el cáncer de mama.

También pueden intervenir las hormonas que contiene la leche de vaca. Aproximadamente 75% de las vacas de un rebaño lechero están preñadas y por definición se encuentran lactando. Así que la leche que producen puede tener los más altos niveles de progestinas y estrógenos, que pueden desempeñar un papel en el cáncer de mama que responde a hormona.

Otros factores que los investigadores no cuantificaron en este estudio, como la pobreza y el nivel de ingreso de los participantes, pueden estar de por medio.

Pero para saber lo que realmente está pasando, todos están de acuerdo en que se necesita más investigación.

“Los datos en general hasta ahora no han demostrado claramente un incremento o una disminución del riesgo de cáncer de mama con una mayor ingesta de leche de vaca. Por consiguiente, este tema precisa más análisis”, dijo Willett.

El estudio fue financiado por el National Cancer Institute de National Institutes of Health, y el World Cancer Research Fund en Reino Unido. Tres de los autores refieren seguir dietas principalmente vegetarianas. Todos los autores refieren el uso periódico y libre de productos lácteos sin restricciones religiosas o de otra índole. Ninguno de los autores refirió asociaciones con las industrias de los productos de soja o de lácteos. Willett refiere que fue consultor durante el diseño y los años iniciales del estudio Adventista, pero no ha intervenido en el mismo por un mínimo de 8 años. Dizon ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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