#La #anosmia debería manejarse como un #Covid-19 probable

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La anosmia aguda que aparece de forma abrupta- con o sin sintomatología asociada- debería considerarse como un síntoma altamente sospechoso de coronavirus. El aislamiento en estos casos contribuiría a frenar la propagación.

La rehabilitación del olfato es posible con medidas adecuadas
La rehabilitación del olfato es posible con medidas adecuadas

Tos seca, fiebre y dificultad respiratoria son tres de los síntomas que más se han destacado como relacionados con la infección por Covid-19. Sin embargo, en las últimas semanas, ha crecido el número de personas –algunas confirmadas como positivos para coronavirus y otras no-, que reporta una manifestación distinta: al anosmia, o ausencia de olfato. Normalmente, esta pérdida de olfato aparece también en otros cuadros gripales y catarrales, pero en los casos que se han ido reportando en infección Covid-19, ésta aparece de forma abrupta, sin mucosidad, como único síntoma o con otros síntomas de menor envergadura.

La lectura que empiezan a hacer expertos en ORL y Neurología es si no estamos ante otro indicador de infección por SARS-CoV-2;  personas que pueden ser vectores portadores oligosintomáticos (con escasos síntomas) que no están siendo controlados y, por tanto, estar contribuyendo a la propagación. “Este síntoma se está infraestimando. Lógicamente, en un momento de emergencia sanitaria tan importante, en las UCIs no se investiga. Pero el riesgo es que no se contempla actualmente como síntoma Covid y las personas afectadas, que pueden ir yendo a trabajar, sean vectores portadores y transmisores de la enfermedad. Ante un síndrome conocido, como lo es ya la anosmia, la posibilidad de estar infectado por Covid-19 es muy alta. Así, detectar a enfermos de forma precoz a través de un síntoma tan sutil puede ser determinante para maximizar la prevención ”, indica David Ezpeleta, miembro de la Sociedad Española de Neurología.

Aumento exponencial de casos

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), Maria Van Kerkhove,  admitía ante la prensa que estaban investigando ese vínculo entre anosmia y SARS-CoV-2, aunque recalcó que, de momento, no se podía considerar un síntoma. Y recordó los que sí se consideraban síntomas característicos de esta nueva infección: fiebre, tos y falta de aliento.

A medida que aumentaban los contagios por coronavirus, llegaba más información anecdótica sobre que el virus producía pérdida de olfato, ya que, al parecer, tiene predilección por el epitelio olfatorio. Desde diferentes puntos de la epidemia, los médicos señalaban la anosmia entre otros síntomas del SARS-Co-2. Lo que empezaron siendo observaciones puntuales han ido cobrando entidad en las últimas semanas: un estudio retrospectivo de Wuhan con pacientes ingresados señalaba que el 5,1% de éstos presentó esta manifestación.

Investigadores coreanos concluyeron, en un trabajo publicado en febrero en Nature, que el 30% de 2.000 pacientes positivos a coronavirus tenían anosmia; en el Hospital Universitario de Bonn, una encuesta con un centenar de enfermos reveló que dos tercios describían pérdida de olfato y de gusto durante días, y el pasado viernes, el número dos del ministerio de Sanidad francés, Jerome Salomon, comunicó que la sociedad científica de Otorrinolaringología gala incluía un nuevo signo de la enfermedad Covid-19: la anosmia; síntoma que, dijo, suele aparecer entre los infectados más jóvenes.

El creciente interés por este síntoma lo refleja incluso Google Trends, indicando que si en marzo de 2019, el interés por la anosmia era de 0, a partir del 8 de marzo, y hasta mediados de marzo, de 2020 el interés se elevó hasta un 100. En España, las comunidades que mayor interés mostraron fueron Castilla-León, con un 100; Aragón, con un 97; Madrid, con un 87; País Vasco, con un 97 y Castilla-La Mancha, con un 71.

Para Adolfo Toledano, responsable de la Consulta de Olfato en el Servicio de ORL del Hospital de Alcorcón, en Madrid, “ahora mismo no tenemos evidencias científicas claras de que la anosmia sea un marcador específico de Covid-19. De hecho, una afección respiratoria causada por otros virus –gripe, rinovirus, coronavirus endémicos- también puede causar pérdida de olfato. No obstante, en la situación epidémica actual, un cuadro catarral con anosmia es muy sugestivo de que sea una infección”.

Sugerencia que empiezan a subrayar otros especialistas que, como Jesús Porta-Etessam, del Servicio de Neurología del Hospital Clínico de Madrid, señalan que “hasta un 16% de los pacientes que ingresan en la Urgencia de este hospital y que son positivos a coronavirus mencionan tener anosmia, asociada en este caso a otros síntomas”.

Posicionamiento institucional: aislamiento

Llegados a este punto, sociedades científicas españolas como la de Neurología (SEN) y la Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) recomiendan incluir la aparición reciente de alteraciones del olfato y gusto (anosmia, hiposmia, ageusia o disgeusia) y el dolor faríngeo (también odinofagia), sin otra causa aparente, como sintomatología sospechosa de infección por el nuevo coronavirus SRS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19. Se insta además a tomar las medidas de aislamiento y realización del test diagnóstico que se estimen oportunas, para evitar la propagación del virus por pacientes con poca sintomatología, señalan desde la Comisión Delegada de la SEORL-CCC, cuyo posicionamiento empiezan a compartir entidades como la Sociedad Americana de Rinología y la Academia Americana de ORL.

Recuperación del olfato

Según Ezpeleta, “en dos tercios de los pacientes que alegan anosmia, el síntoma se da al inicio de la infección, por lo que el aislamiento y el manejo como probable caso Covid sería una buena medida de profilaxis frente al contagio”, declaraciones que se están en la línea de las recomendaciones lanzadas por la SEN el pasado 21 de marzo: contemplar la anosmia agua aislada con o sin otros síntomas virales, sin mucosidad y sin mejor causa que la justifique como un posible síntoma atribuible a CoVID-19, “aconsejando, en estos casos, un aislamiento de 14 días, prestando atención y comunicando al médico el desarrollo de nuevos síntomas para maximizar la prevención.

La recuperación del olfato, según se ha observado, se produce paulatinamente a medida que va desapareciendo la patología. En este sentido, Toledano explica que distinta situación sería que el SARS-CoV-2 estuviera produciendo una anosmia posviral: “El mecanismo es diferente, porque aquí habría un daño neural. El virus afecta tanto al epitelio olfatorio como al bulbo olfatorio, con la consecuente afectación neurológica”.

Por lo que se sabe de anosmias posvirales causadas por otros patógenos, la pérdida es bastante duradera, pero “no es irrecuperable, como se dice aún en muchos manuales. De hecho nosotros tenemos estudios que indican que más del 80% de los pacientes con anosmia posviral se recuperan espontáneamente al cabo de varios años”. Y con un programa de rehabilitación específica que ha desarrollado el grupo de este especialista ese tiempo puede acortarse.

 

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