#Si la #dieta es saludable la presencia de #obesidad no aumenta el riesgo de #diabetes tipo 2

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Un estudio del Ciberdem en ‘Clinical Nutrition’ podría enfocar la estrategia dietética en pacientes prediabéticos hacia una alimentación más saludable y no restrictiva

La microbiota no sólo tiene que ver con la alimentación que se ingiere sino con el estado de salud
La microbiota no sólo tiene que ver con la alimentación que se ingiere sino con el estado de salud

La calidad de la dieta y de la microbiota tienen más impacto en el desarrollo de la diabetes tipo 2 que la obesidad en mayores de 65 años, según los resultados de un estudio español que se publica en Clinical Nutrition. El estudio ha mostrado que “aunque la persona presente obesidad tiene un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 si adopta un patrón alimentario saludable”, ha explicado a Diario Médico Diana Díaz Rizzolo, una de las coordinadoras del estudio.

El estudio realizado por los investigadores del Ciber Diabetes y Enfermedades Metabólicas (Ciberdem), en el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps), junto con el Consorcio de Atención Primaria de Salud del Eixample de Barcelona (Capsbe), también muestra que en el caso opuesto una persona con prediabetes que siguen una alimentación poco saludable tiene más riesgo de diabetes tipo 2.

Según los investigadores, este hallazgo podría cambiar la estrategia dietética en pacientes prediabéticos hacia enfoques centrados en una alimentación más saludable, en detrimento de dietas restrictivas enfocadas a la pérdida de peso.

Modular la microbiota para prevenir la diabetes

Al comenzar un estudio de prevención de diabetes tipo 2 en el que se monitorizaban otras variables los investigadores se plantearon la oportunidad de comprender mejor qué papel podía tener la modulación de la dieta o la dieta en sí en sobre la diabetes, puesto que los cambios en la microbiota “no sólo tiene que ver con la alimentación que se ingiere sino con el estado de salud”. Por eso para realizar el estudio se eligió a un grupo de pacientes con alto riesgo de desarrollar la patología: pacientes mayores de 65 años prediabéticos, un momento en el que aún es prevenible la aparición de la diabetes.

Los resultados del trabajo son especialmente relevantes al tener en cuenta que las dietas de restricción de grupos nutrientes dirigidas a la pérdida de grasa en mayores de 65 años pueden provocar “mayor fragilidad, de malnutrición protéico energética”, sarcopenia y deterioro funcional.

“Nos parece muy interesante en esta población poder abordar la prevención de la diabetes tipo 2 con la modulación de la dieta sin necesidad de contar calorías. Las dietas cualitativas parecen ser más interesantes en esta población que las restrictivas”, ha dicho Díaz. Aparte del riesgo físico, también es necesario tener en cuenta el impacto sobre la salud mental, puesto que la eliminación de ciertos alimentos en una dieta de pérdida de peso se asocia con un castigo y a largo plazo provocan un efecto rebote.

“Las dietas cualitativas parecen ser más interesantes en mayores de 65 años que las restrictivas”

Para valorar la interrelación entre dieta, obesidad y riesgo de enfermedad, se analizaron con técnicas de bioestadística los diferentes patrones dietéticos de los participantes y se dividieron en cuatro grupos de estudio: obesos con dieta saludable, obesos con dieta no saludable, no obesos con dieta saludable y no obesos con dieta no saludable. Tras comparar la microbiota intestinal de los cuatro grupos, se comprobó que ésta era más parecida entre sí dependiendo del tipo de dieta, independientemente de la condición de obesidad.

Patrón de bacterias patológico en la microbiota

El equipo del Ciberdem consideró como dietas saludables aquellas en las que se ingerían de forma habitual más cantidad de grasa de origen saludable -sobre todo poliinsaturadas aunque también monoinsaturadas-, carbohidratos, especialmente en forma de almidones, y antioxidantes. Por el otro lado, el grupo con una ingesta menos saludable incluía mayor cantidad de azúcares simples y libres, proteínas de origen animal, grasas saturadas y menor cantidad de polifenoles y antioxidantes.

Los grupos con dieta no saludable (obesos y no obesos) mostraron mayor concentración de Prevotella y menor de bacterias ácido-lácticas y Faecalibacterium prausnitzii. “Teniendo en cuenta que la microbiota tiene un papel esencial en el desarrollo de la DM2, se observó que los grupos con dieta no saludable presentaban un patrón de bacterias con mayor riesgo patológico”, ha explicado Diana Díaz Rizzolo, una de las coordinadoras del estudio.

¿Obesidad y salud?

Por otra parte, al comparar el riesgo de desarrollar diabetes en los cuatro grupos, los investigadores confirmaron que cuando la dieta no es saludable, la presencia de obesidad aumenta la probabilidad de desarrollar DM2. Curiosamente también ocurre al revés: cuando la dieta es saludable la presencia de obesidad no aumenta el riesgo de la patología. “Demostramos que la calidad de la dieta, y la microbiota intestinal ligada a esta dieta saludable, es más importante que la obesidad en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2”, ha recalcado Ramón Gomis, investigador del Ciberdem en el Idibaps y también coordinador del trabajo.

“Lo interesante es que dentro del grupo de personas con obesidad algunos comían de forma muy saludable. Es importante recalcar que esto implica que si se ingieren más calorías de las necesarias o si no se realiza actividad se gana peso”, ha añadido Díaz. No obstante, la investigadora también ha recalcado que “cuanto más saludable es la dieta más difícil es ganar peso, básicamente porque los alimentos más saludables son aquellos con más poder saciante”.

La microbiota no responde por grupos de edad

Según Díaz les gustaría replicar el estudio en otros grupos de edad, ya que la microbiota no responde por grupos de edad, e incluso en otras patologías. “No obstante, en los jóvenes no entran en juego la variable de las comorbilidades o del riesgo-beneficio de estas dietas restrictivas como en los mayores. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta la salud mental en población joven que hayan sufrido un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), que en ocasiones es subclínico. Creemos que el abordaje general de inculcar a la población una dieta saludable sin restringir alimentos puede ser muy interesante en cualquier grupo de población”.

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