#El #SARS-CoV-2 puede causar daño directo al páncreas y originar #diabetes transitoria o indefinida

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La diabetes establecida se asocia a una peor evolución de la Covid-19, pero hay sospechas de que el virus puede originar diabetes en personas que antes no la tenían.

Una persona realiza control de glucemia.
La Covid-19 está muy presente en el abordaje de la diabetes

“La diabetes se asocia, sin duda, con un peor pronóstico de la Covid-19 cuando afecta a personas con esta alteración metabólica, y especialmente si se suma la obesidad. Esto nos obliga a ser más insistentes si cabe en estos aspectos educacionales dirigidos a la población general, y hemos de potenciar hábitos que faciliten el normopeso, el aumento de actividad física y la dieta saludable”, según Juan Francisco Merino Torres, presidente del Comité Científico del congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED) que este año se ha celebrado de forma virtual por la pandemia de coronavirus y que, lógicamente, ha otorgado un papel especial a la infección viral por considerarse la diabetes un factor de riesgo.

La diabetes es una de las comorbilidades más frecuentes en personas que padecen Covid-19. Aunque la prevalencia varía ampliamente -según las series publicadas entre el 7 y el 30%-, la presencia de diabetes no parece aumentar el riesgo de infección, pero sí empeora el pronóstico de la misma. “Una vez adquirida, la diabetes aumenta la gravedad y mortalidad de la enfermedad de forma que los pacientes con diabetes y/o hiperglucemia no controlada tienen más del doble de probabilidades de ser ingresados en UCI y la mortalidad es hasta tres veces mayor en comparación con los pacientes sin diabetes y/o hiperglucemia no controlada”, indica Antonio Pérez Pérez, presidente de la SED.

Penetracion en islotes pancreáticos

Incluso, hay evidencias que sugieren como la Covid-19 podría desencadenar la aparición de diabetes en personas que no tenían esta enfermedad, que ha sido objeto de la conferencia de clausura del congreso, ayer martes, de Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid, que se ha centrado en los estilos de  vida, factores cardiometabólicos y Covid-19.

Según el presidente de la SED, se ha descrito un posible daño directo al páncreas del virus SARS-CoV-2, que podría empeorar la hiperglucemia, o incluso inducir la aparición de diabetes transitoria o definitiva”. A su juicio, “es posible que el coronavirus SARS pueda penetrar en los islotes pancreáticos y dañar las células beta, lo que produciría una deficiencia de la secreción de insulina. Esta disminución de la insulina secretada conduciría a un agravamiento de la diabetes en las personas con diabetes previa e inducir hiperglucemia aguda incluso en personas sin diabetes”.

En cualquier caso, los profesionales consideran que el conocimiento actual sobre esta forma nueva de diabetes es muy escaso y deben esperarse los resultados de nuevos estudios que permitan definir los mecanismos y el curso en el tiempo de la hiperglucemia inducida por el coronavirus SARS.

Alfonso Luis Calle Pascual, presidente del Comité Organizador del congreso, señala que “en esta incertidumbre ‘crónica’ que nos está envolviendo debemos plantearnos el futuro del Sistema Sanitario Público en lo que respecta a la actividad no vinculada la Covid-19”. Y es que, como denuncia este experto, “estos tres últimos meses sin actividad asistencial programada para las patologías crónicas, en particular para las personas con diabetes, puede colapsar el sistema”.

De hecho, asegura que “más del 60% de los profesionales de Endocrinología, y en determinados centros más del 80%, se han dedicado exclusivamente a la atención a los pacientes afectados por la Covid-19”. Partiendo de este problema, Calle admite que “va a ser muy complejo retomar la actividad clínica habitual para personas con diabetes dentro de esta nueva normalidad, con unos servicios diezmados de personal (tanto médicos como enfermeras)”.

Así, por ejemplo, la aplicación de los nuevos dispositivos de monitorización continua de glucosa, aprobados por el BOE para su financiación pública, van a sufrir un retraso estructural su aplicación por falta recursos humanos, fundamentalmente enfermeras educadoras. Antes de la pandemia, y por la escasez de recursos, los pacientes que debían haber recibido su sensor continuo antes de diciembre de 2019 lo esperan obtener a finales de 2021, al menos en alguna comunidad autónoma, como por Madrid.

Por eso, desde la SED se hace un llamamiento a las consejerías de Sanidad para que doten de recursos humanos imprescindibles a los servicios de Endocrinología y Nutrición, para poder abordar la atención a las personas con diabetes de forma adecuada y garantizar su calidad.

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