#“El 30% de los fallecidos por #Covid-19 presentan #deterioro cognitivo previo”

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Las personas con demencia han sido uno de los colectivos más castigados por la pandemia. David Pérez cuenta lo que ha pasado con los enfermos de Alzheimer.

David Pérez, jefe de Neurología del Hospital 12 de Octubre.
David Pérez, jefe de Servicio de Neurología del Hospital 12 de Octubre, en Madrid..

Se estima que el 60% de las 800.000 personas con demencia en España padecen Alzheimer, enfermedad que afecta al 5% de los mayores de 65 años y al 38% de los mayores de 85, y que supone la primera causa de discapacidad en el mundo. Ha sido uno de los colectivos más castigados por la pandemia. Las 200.000 familias con un paciente a su cargo han visto además alteradas sus rutinas durante el confinamiento, lo que ha agravado los trastornos de los pacientes. David Pérez, jefe de Servicio de Neurología del Hospital madrileño 12 de Octubre y patrono de la Fundación Alzheimer España, habla para Diario Médico sobre los efectos en pacientes y cuidadores de la Covid-19, y sobre los avances en el conocimiento y tratamiento de la neurodegeneración.

-¿Cómo ha afectado el confinamiento y las medidas de seguridad -mascarillas, distancia, higiene, etc.- a los pacientes de Alzheimer? ¿Hasta qué punto son conscientes de lo que está pasando?

-Los primeros momentos fueron muy complicados para cuidadores y familiares. Los pacientes con deterioro cognitivo precisan de una rutina diaria establecida con pautas concretas. De la noche a la mañana dejaron de ir al centro de día, perdieron las rutinas de salidas a la calle y se modificaron las pautas previas. Todo eso generó ansiedad, estrés y desorientación. En ocasiones empeoraron los síntomas cognitivos y conductuales y supusieron un problema para los cuidadores. Respecto a la comprensión de la situación, los pacientes con deterioro leve o moderado rápidamente son conscientes del nuevo entorno. Eso no elimina la difícil adaptación al cambio y la ansiedad generada por todo ello.

-¿Se ha visto alterada su atención o sus cuidados en estos meses?

-En la inmensa mayoría tuvieron que dejar los programas de estimulación cognitiva al abandonar los centros de día. En otros casos, se redujo el ejercicio físico o las actividades en casa de estimulación. Por lo tanto, todo ello generó un impacto en las terapias no farmacológicas y hábitos de vida saludables que estos pacientes realizaban.

-Supongo que, como colectivo y al estar muchos en residencias, habrá padecido más mortalidad. ¿Hay datos al respecto?

-No disponemos de datos directos, pero sí es conocido por estudios previos que entre el 70-80% de los ancianos institucionalizados en residencias tienen deterioro cognitivo, por lo que es obvio que representó un impacto significativo. Por otro lado, en un estudio realizado por nuestro equipo de Neurología en el Hospital 12 de Octubre de Madrid encontramos que el 30% de los fallecidos por covid presentaban deterioro cognitivo previamente al ingreso. Todo ello sugiere que el deterioro cognitivo ha sido un factor de riesgo para una infección por covid más severa.

-¿Qué nuevas medidas para el cuidado de estos pacientes, ya mayores, podemos extraer tras la experiencia de la pandemia?

-Creo que es clave desarrollar un plan de contingencia para las situaciones de confinamiento y de limitación de acceso a los servicios sanitarios. Los cuidadores de pacientes con deterioro cognitivo confinados deberían tener canales específicos de comunicación con centros de salud y los servicios hospitalarios. La situación vivida generó frustración y una sensación de aislamiento que hay que evitar en la medida de lo posible en le futuro.

-Hasta ahora no hay tratamientos válidos contra el Alzheimer. Y además el coronavirus habrá frenado muchas investigaciones. ¿Se espera alguna novedad a corto o medio plazo?

-La pandemia ha supuesto la interrupción de algunos ensayos clínicos, aunque se ha podido volver a trabajar mediante teleconsultas en muchos casos. La investigación para encontrar un tratamiento que modifique el curso de la enfermedad ha sufrido una profunda crisis en los últimos años. La mayoría de los ensayos frente a la acumulación de beta-amiloide, uno de los elementos presentes en el cerebro de estos pacientes, han fracasado. En estos momentos se trabaja en evitar y retirar la acumulación de proteína tau, otro de los elementos que se encuentran depositados de forma patológica en esta enfermedad. Además, en los últimos años hay evidencias que apuntan hacia teorías infecciosas e inflamatorias de la enfermedad. En esa línea hay algunos ensayos clínicos prometedores, pero estamos todavía en las primeras fases.

-¿Ha mejorado nuestro país en los últimos años en centros o unidades especializados o en personal más entrenado para la atención del Alzheimer?

-Sin ninguna duda, ha mejorado claramente el conocimiento y los dispositivos asistenciales en la última década. Sin embargo, esta mejora ha sido desigual entre comunidades autónomas y entre centros. Es necesario una distribución homogénea de unidades especializadas y de personal formado para ello. Además, hacen falta dispositivos socio-sanitarios entrenados en estimulación cognitiva en todas las comunidades que faciliten el acceso independientemente de dónde viva el paciente.

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