#Una región del #cromosoma 3, implicada en la gravedad respiratoria de la #covid-19

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No es fácil deslindar las susceptibilidades genéticas a la covid-19, pero ya van apareciendo algunas pistas.

Viriones del SARS-CoV-2 infectando células epiteliales bronquiales.
Células epiteliales bronquiales infectadas por viriones del SARS-CoV-2, en rojo (Camille Ehre, Universidad de Carolina del Norte).

23andMe, la compañía californiana de genética y biotecnología fundada en 2006, entre otros, por Anne Wojcicki, la mujer de Sergey Brin, cofundador de Google, uno de sus principales accionistas, junto con GlaxoSmithKline, Genentech y otras empresas, decidió hace cuatro meses contribuir al conocimiento de la covid-19 apoyándose en su millonaria base de datos genéticos.

Hace unos días ha adelantado los resultados de su macroanálisis, en el que ha utilizado datos de 1.051.032 clientes y otros voluntarios que consintieron en participar en su encuesta. De ellos, 15.434 habían dado positivo en covid-19, de los que 1.131 requirieron hospitalización. La mayoría eran de Estados Unidos (93,2%), seguidos del Reino Unido (2,4%); el resto, 4,4%, pertenecía a otros países. El 80,3% eran de ascendencia europea, con un 11,3% de latinos y un 2,7% de afroamericanos. Había un 63% de mujeres y la edad media era de 51 años.

A estas alturas y después de tantos estudios publicados, no revelan nada sorprendente, pero sí confirman y refuerzan hallazgos previos y, sobre todo, precisan asociaciones genéticas, la especialidad de la compañía. En esta línea detallan la asociación entre complicaciones respiratorias graves de la covid-19 y una variante específica en la región del cromosoma 3 chr3p21.31. Esta región incluye varios genes como SLC6A20, LZFTL1, CCR9, CXCR6, XCR1y FYCO1, algunos de los cuales intervienen en la respuesta inmunitaria a la infección pulmonar. Así, el gen SLC6A20 parece ser clave en la expresión de la proteína ECA2 que, como se sabe, conduce a una mayor absorción viral. Por su parte, el gen LZFTL1 ha sido asociado con la ciliogénesis y el tráfico intracelular de proteínas ciliares, que pueden afectar a la función de las células epiteliales de las vías respiratorias. El CXCR6 promueve las células NKT y las células T CD8 + de memoria que residen en el pulmón y regulan el tráfico de linfocitos T al epitelio bronquial durante la infección respiratoria y la enfermedad pulmonar inflamatoria. El gen CCR9 regula predominantemente el retorno de las células T al intestino, lo que puede afectar indirectamente a la respuesta en el pulmón; sin embargo, precisan los autores, también se ha demostrado que regula el reclutamiento de eosinófilos al pulmón. Estudios recientes han identificado niveles elevados de quimiocinas y eosinofilia como un sello distintivo de la enfermedad, pero se requerirá trabajo adicional para definir cualquier contribución funcional de estos genes a la asociación genética con la covid-19.

El protector tipo O

Junto con esta asociación genética, los investigadores de 23andMe han hallado pruebas sólidas del papel del grupo sanguíneo ABO tanto para la gravedad como para la susceptibilidad a covid-19. “Nuestros hallazgos, publicados hace dos meses, subrayan el papel del tipo de sangre en las infecciones y confirman que el tipo O podría ser protector contra el virus. La importancia de esta asociación puede estar relacionada con las complicaciones de la coagulación en los pacientes”.

Añaden que el mecanismo por el cual ABO se asocia con la covid-19 no está claro, pero los grupos sanguíneos pueden desempeñar un papel directo en las infecciones actuando como receptores y/o correceptores. El SARS-CoV-2 transporta antígenos ABO en la glicoproteína spike (S). Trabajos recientes han demostrado que la proteína S del SARS-CoV-2 interactúa con múltiples receptores de la lectina de tipo C del receptor de manera dependiente de la glucosilación. Otros han especulado que la menor susceptibilidad del grupo sanguíneo O podría estar relacionada con los anticuerpos sanguíneos anti-A que inhiben la adhesión del coronavirus a las células que expresan ECA2, proporcionando así cierta protección.

Latinos y negros

También han hallado muchas asociaciones no genéticas puestas de manifiesto por otros estudios, como la mayor susceptibilidad a la enfermedad de las poblaciones negras y latinas. Para los latinos, las tasas más altas de hospitalización eran consistentes con tasas más altas de infección. Pero para los de raza negra, el riesgo de hospitalización era desproporcionadamente alto, incluso cuando se ajustaba para factores socioeconómicos, índice de masa corporal, edad, sexo y otras condiciones de salud subyacentes como la diabetes tipo 2 o la hipertensión. “Nuestros datos mostraron que la población negra tenía un 83% más probabilidades de ser hospitalizados por covid-19 en comparación con los encuestados europeos”.

Han confirmado asimismo el mayor riesgo de los varones, de los ancianos, de los obesos, los hipertensos y de los diabéticos. “El sobrepeso aumenta el riesgo de hospitalización en aproximadamente un 34 por ciento con respecto a personas con un índice de masa corporal normal”. El nivel socioeconómico se asoció inversamente con el riesgo de hospitalización, con un 4% de disminución por cada 10.000 dólares de ingresos medios, según el código postal de residencia. Una escolarización inferior a la secundaria confería un 38% más riesgo de hospitalización.

Los datos y resultados del análisis han sido puestos a disposición de los investigadores en la web https://research.23andme.com/covid19-dataset-access/

 

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