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“Hemos puesto a España en el mapa internacional de la investigación en cáncer de mama”

El grupo de investigación en cáncer de mama más veterano de España, Geicam, cumple 25 años y mira al futuro con el compromiso de reforzar todas las áreas de esta enfermedad.

Miguel Martín preside el Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama.
Miguel Martín preside el Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama. FOTO: Sergio González.

El Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama, uno de los grupos cooperativos más veteranos de España y referente mundial en este ámbito, cumple 25 años. Y lo hace con Miguel Martín como presidente desde su nacimiento, un oncólogo médico que en su estancia en Estados Unidos aprendió qué es y cómo funciona un grupo cooperativo en cáncer de mama. Al volver a España y, junto a expertos de diez hospitales, puso en marcha una red que tradujo la experiencia de los grupos cooperativos americanos.

Nació así Geicam, el primer grupo de investigación español específico para mama. Su fundador aún recuerda el primer estudio, la oficina alquilada de 20 metros y el primer ensayo, el BCIRG 001, que sirvió para el registro de docetaxel, y que supuso el ‘aldabonazo’ para su crecimiento internacional. Es el ‘alma mater’ de Geicam, pero no quiere ni escucharlo. No es falsa modestia. Es convencimiento absoluto: siempre habla en plural al referirse al grupo. A pesar de ser su cabeza más visible, se ve fuera de este cargo “y, además, muy pronto. Las cosas tienen un principio y un fin y hay que propiciar el recambio generacional”.  

PREGUNTA: El objetivo era convertirse en referente de investigación y de todos los implicados en cáncer de mama. ¿Misión cumplida?
RESPUESTA: Siempre se puede mejorar. Pero creo que Geicam se ha convertido en el grupo español de referencia para autoridades sanitarias, médicos oncólogos, cirujanos de mama, radioterapeutas y también para las pacientes. En este sentido, sí podemos decir misión cumplida. 

P. ¿Cuál es el estado actual de este grupo cooperativo? 
R. La investigación es la parte más relevante, la esencia, y cuyo fin último es su aplicación a las enfermas. Sin eso, no es nada. Ha crecido progresivamente por su filosofía de trabajo que, a diferencia de otros grupos, es democrática y tiene en cuenta los intereses de todos sus miembros. No hay un chairman que ordena y manda. Hay procedimientos normalizados de trabajo (PNT) para todo: para ensayos, para autorías; todo está escrito. Se confía en Geicam porque lo que se dice, se cumple. Sus personas y opiniones son muy valiosas. Quien piensa que lo sabe todo y no quiere oír otras está loco. 

P. ¿De qué manera contribuye en aspectos más clínicos?
R. Hemos realizado algo muy positivo: establecer y homogeneizar las líneas maestras españolas del tratamiento del cáncer de mama. Veo a muchas enfermas para segundas opiniones, de distintas zonas de España, y en muchos de los informes médicos dice: “La paciente ha sido tratada de acuerdo con el protocolo de Geicam”. Hemos establecido diferentes protocolos utilizados, a menudo en centros pequeños, para justificar o establecer los estándares de tratamiento.

P. ¿Cómo ve la situación actual de la investigación española en mama?
R. De forma muy optimista. Cuando Geicam empezó a publicar, nadie incorporaba nuestros trabajos en revistas internacionales: nadie nos conocía y además ¡éramos españoles! Con nuestras publicaciones, fuimos adquiriendo prestigio porque disponíamos de una información precisa y acorde con la práctica clínica. Ahora somos un grupo respetado. Un paper de Geicam siempre tiene acogida en una publicación prestigiosa. Este cambio es permanente y esencial para el futuro.

“Cuando empezamos nadie nos conocía y además ¡éramos españoles! Ahora somos un grupo respetado y referente”


P. A pesar del avance, ¿sigue habiendo lagunas?
R. Sí, claro. Pero es un problema que afecta a todos los grupos cooperativos. Geicam desarrolla muchos estudios promovidos por la industria farmacéutica, que son muy importantes, o promovidos por Geicam, pero cuyo diseño es del agrado de la industria que lo financia. No hay investigación sin financiación y cuando se ha intentado, ha sido un verdadero drama porque te quedas a medias. La investigación, en cualquier ámbito, debería ser una prioridad en inversión para cualquier administración. 

P. Un 54% de los ensayos son promovidos por Geicam, un 26% directamente por la industria y un 20% recibe otros apoyos. ¿Es posible realizar ensayos sin las farmacéuticas? ¿Y el ensayo académico?
R. Si hubiera financiación sí. Pero en España no hay ninguna vía para financiar un estudio si no es con apoyo de las farmacéuticas. Un ensayo sólido puede costar entre 80 y 100 millones de euros. ¿Quién se hace cargo de eso? La ausencia de estudios académicos plantea el problema de que nos quedamos con múltiples preguntas sin contestar que, lógicamente, pueden no interesar a la industria, pero que son relevantes para médicos y pacientes. 

P. ¿Qué ha pasado con la famosa Ley de Mecenazgo?
R. Se ha quedado en el cajón. En este caso, no sería la Administración -que como es evidente no puede llegar a todo- quien financiaría, sino empresas privadas independientes que tendrían exenciones fiscales, siempre y cuando el fin de esa donación tenga interés social y Geicam es una ONG por definición. 

P. En cuanto a tipos tumorales, ¿qué parcela investigadora está aún ‘huérfana’?
R. Indudablemente, los triple negativos. Es una enfermedad muy heterogénea y sin dianas aparentes, hasta el momento, contra las que actuar. Es un problema grave en el que habría que invertir más porque la supervivencia es aún muy pobre. Todo lo contrario que en HER2 y luminal donde los actuales, y los que van a acontecer, han sido espectaculares.

P. En desarrollo y gestión de medicamentos innovadores ¿se ha llegado a un techo o hay todavía recorrido?
R. Hay mucho margen. Cada año se descubren nuevas dianas y fármacos en patología metastásica que luego se pasan al tratamiento de la forma precoz de alto riesgo o localizada. Que una mujer participe en un ensayo sobre enfermedad avanzada es un ejercicio enorme de altruismo y de consecuencias muy positivas para otras muchas de su entorno. 

P. ¿Qué papel juegan las pacientes en el avance de la investigación?  
R. Son cruciales. El cáncer de mama ha avanzado tanto porque es una enfermedad básicamente de mujeres, que son altruistas, colaboradoras y solidarias. Están muy concienciadas. El esfuerzo que están haciendo las enfermas y la complicidad e interacción que con ellas establece Geicam impulsa la investigación. Es muy raro que alguna se niegue a participar en los ensayos clínicos porque en Geicam ‘no hay gato encerrado’, todo está claro. Ni se sienten ni son ‘cobayas’.

“El cáncer de mama ha avanzado tanto porque es una enfermedad básicamente de mujeres, que son altruistas, colaboradoras y solidarias”

P. A pesar del esfuerzo, cuando pierde a una enferma que conoce y que ha tratado, ¿qué ejercicio de reflexión o de crítica realiza?
R. Cuando empecé era un sufrimiento, un castigo terrible. Sabía que la mayoría iba a morir en un año porque se diagnosticaban en estadios muy avanzados. Esto ha cambiado. Este mes he visto a cinco mujeres con metástasis de inicio y a todas les he podido ofrecer un mensaje positivo, algo impensable hace años. Puedo garantizar, con certeza, que van a vivir, como mínimo siete u ocho años, y hasta entonces, se van a desarrollar fármacos que van a cronificar más aún la enfermedad en un plazo razonable. 

P. Imagine que tiene una infalible ‘bola de cristal’. ¿Qué vislumbra?
R. La posibilidad de que el cáncer de mama sea una enfermedad crónica. No hay definición, pero para mí significa que vivan, como poco, 20 años con buena calidad de vida. De hecho, ya hay un 15% de mujeres con cáncer de mama que superan ese tiempo. Se están dando pasos progresivos y creo que en los próximos diez años éste puede ser un objetivo
 

P. ¿Qué estrategias tiene Geicam para un futuro próximo?
R. El grupo va a seguir trabajando en ensayos clínicos con fármacos. Pero en los últimos años nos hemos centrado en un giro enorme hacia la investigación básica y traslacional. Los nuevos tiempos exigen un perfil de oncólogo diferente a los pasados: investigadores clínicos que tengan un componente traslacional -como el de los actuales miembros de la Junta Directiva que suplirán a la actual-, y que conozcan bien la biología del cáncer. La ventaja es que cuentan con la infraestructura del grupo que reúne todos los requisitos para realizar investigación con normas de buena práctica clínica de altos estándares. Este futuro va a generar información cada vez más valiosa

“Los nuevos tiempos exigen un nuevo perfil de oncólogo; investigadores clínicos que tengan un componente traslacional”


P. Tras las ‘bodas de plata’, ¿cómo contempla ‘las de oro’?
R. ¡Como un matrimonio felizmente casado! Bromas aparte, el grupo tendrá mucho más prestigio y funcionará mejor que ahora. Sin duda alguna. Ya disponemos de un plan estratégico de desarrollo que está siendo sometido a una exhaustiva discusión. Uno de sus claves es mantener el sentimiento de pertenencia, característica esencial de Geicam, cuyos miembros trabajan con vocación altruista y que diseñan ensayos que gozan de un elevado prestigio internacional

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