La tensión, más controlada que nunca con dispositivos ‘inteligentes’

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La innovación de los tensiómetros va muy ligada a conseguir mejoras en el registro de los datos y en la conectividad, facilitando la vida del paciente hipertenso y de los sanitarios que le atienden.

Los tensiómetros son claves para vigilar el riesgo vascular de las personas.
Los tensiómetros son claves para vigilar el riesgo vascular de las personas.

Los tensiómetros son un elemento clave en el control del estado de salud general y a la hora de vigilar el riesgo vascular de las personas y, por ello, son muy apreciados y reconocidos por todos los profesionales sanitarios.

Desde sus inicios y la imagen tradicional con los manguitos, han evolucionado de forma muy notable y, como muchos ámbitos de la vida cotidiana y de los campos de la biomedicina o simplemente la salud, su presente y futuro están muy estrechamente ligados a conceptos actualmente muy en boca de todos, como conectividad e integración, y aparatos ya tan habituales en su uso cotidiano, como los teléfonos móviles, según coinciden los diversos expertos consultados por este periódico.

Se trata de una tendencia que lleva unos cuantos años instalada en este campo, como en otros de la Medicina, y que promete avances y mejoras muy significativas. Pero todos ellos pasan por conseguir que la conexión con los pacientes y profesionales, y por extensión el manejo de la ingente cantidad de datos que se producen, sea ágil, práctica y efectiva a nivel de resultados en salud.

Algunos modelos permiten la toma automática de tres mediciones consecutivas, indicando el resultado medio

Según comenta Julián Navas, responsable del Departamento de Ortopedia del COF de Valencia, las principales innovaciones en los tensiómetros, como en el resto de los productos de consumo electrónico, “se están dando en el campo de la conectividad”. Por ejemplo, con la incorporación de sistema Bluetooth, que permite transferir las mediciones de tensión arterial al smartphone, o con los brazaletes inteligentes, que evitan la molestia de tener que colocarlo en un lugar concreto (miden la tensión arterial de forma precisa en cualquier posición del brazo).

Para Alfonso Valle, vocal de la Asociación de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC)esa integración con el teléfono móvil, “un dispositivo que tenemos y utilizamos todos”, también posibilita algo muy importante: la recogida continua de datos. Ello “nos permite tener los registros guardados de manera automática en el terminal móvil, sin tener el paciente que escribirlos”. Además, muchos de los programas y aplicaciones móviles (apps) existentes, “informan a la persona de su nivel de control, objetivos y medidas higiénico-dietéticas a tomar para mejorar cumplimiento y adherencia, y de esta manera, alcanzar los objetivos de cifras de tensión arterial (TA) establecidas”. Este extremo es especialmente importante porque, como recuerda Valle, “la hipertensión arterial (HTA) es el factor de riesgo cardiovascular que más muertes genera en el mundo”.

En opinión del experto de la SEC, otro adelanto es la existencia de relojes inteligentes, “que mediante un sensor miden la presión de la arteria radial de manera continuada, por lo que nos permiten trazar un histórico de la tensión del paciente a lo largo del todo día”. Este avance permite obtener una panorámica similar a la que “podemos realizar con una prueba clásica, el Holter de tensión arterial”. 

Tomas de tensión de forma continuada y manguitos inteligentes son algunos de los avances registrados

También existen sistemas que toman la tensión de manera continuada en la zona tradicional del brazo, como el sistema Blumio o también sistemas de pletismografía (un método basado en la medición de cambios de presión y volumen que se utiliza para medir parámetros orientados al diagnóstico de enfermedades pulmonares o cardiovasculares), gracias a los cuales con la cámara del móvil podemos tener una medición aproximada de la tensión arterial y/o frecuencia cardíaca, entre otras constantes, como las aplicaciones móviles tipo iCareMonitor. 

Otras mejoras respecto a los tensiómetros clásicos que se están introduciendo en algunos modelos, apunta Navas, son la toma automática de tres mediciones consecutivas de la tensión arterial en intervalos de 30 segundos, “indicando el resultado medio, que es más preciso, o una doble pantalla, que permite comparar los últimos resultados con otras mediciones diarias y los promedios semanales”. Estos avances suponen ajustar al máximo las cifras, lo cual redunda en la posibilidad de tomar las mejores decisiones terapéuticas. 

También se está innovando en el campo de la detección, por ejemplo, de la fibrilación auricular (FA) –una enfermedad que suele pasar desapercibida y que puede suponer un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y embolia–, “con una alta especificidad y sensibilidad”, continúa el farmacéutico.

Un futuro ligado a mejorar

El presente de los tensiómetros está íntimamente ligado y va marcando claramente su futuro. Para Navas, lo que está por venir pretende mejorar esta conectividad que ya se está viendo en algunos modelos, “indicando incluso recordatorios en los teléfonos inteligentes o en la domótica de la casa (un aviso, por ejemplo, en una nevera inteligente) y en la detección precisa de otras patologías cardíacas”. 

Esos avances, añade  Valle, permiten afirmar que “el futuro se escribe en la accesibilidad y sencillez en la recogida de datos”. 

Un ‘selfie’ de la salud

Existen proyectos ya presentados en diferentes foros profesionales en los que, mediante lo que se conoce como un selfie, con la cámara del móvil se pueden conocer las constantes, como la tensión arterial o el ritmo cardíaco. “La fotopletismografía, técnica en la que se basa esta medición, podría hacer en un futuro que todo el mundo con un dispositivo móvil tuviese acceso al control de su tensión arterial o del ritmo cardíaco, con lo que ello implica a nivel de prevención”, expone. 

Por otra parte, el experto considera fundamental, y más en los tiempos actuales, la telemonitorización de los pacientes y poder contar con aplicaciones móviles que integren los datos recogidos por el paciente en su historia clínica electrónica, algo ya desarrollado en comunidades como la gallega a través del programa Plataforma de Teleasistencia Domiciliaria o Telea.

Según recoge el Servicio Gallego de Salud (Sergas) en su propia web, este programa constituye “una plataforma de asistencia domiciliaria integrada con los sistemas de información corporativos, que facilita el acceso telemático del paciente a diversos servicios asistenciales y permite el control asistencial de pacientes en su domicilio”. El piloto se llevó a cabo en un área de referencia con población mayoritariamente urbana (EOXI de La Coruña) y en otra área rural y de muy baja densidad de población (EOXI Orense) y, en la práctica, como ejemplo del potencial de este tipo de herramientas, también se ha empleado durante la pandemia de la covid-19 para mejorar el control y seguimiento de los pacientes.

“Estos adelantos deben de ir de la mano de la seguridad y fiabilidad en la recogida de datos, con una evaluación externa de las aplicaciones y su nivel de confianza en los datos recogidos”, advierte Valle. 

Cuidado con la fiabilidad

En el repaso y análisis sobre el presente y futuro de los tensiómetros, los especialistas consultados por CF citan diversos sistemas que mejoran potencialmente el proceso. Pero, ¿en qué consisten realmente? A modo de ejemplo, el sistema Blumio, según las notas informativas de la startup norteamericana que lo diseñó en 2016, se compone de dos antenas de radar que registran la onda de presión del pulso que produce el latido del corazón. La tensión se calcula mediante una serie de algoritmos que tienen en cuenta la velocidad de la onda al recorrer la distancia entre las dos antenas. No utiliza manguitos hinchables y, gracias a una app móvil conectada al dispositivo, el paciente puede monitorizar constantemente los datos del pulso y la presión sanguínea. 

Por otra parte, la app iCareMonitor, diseñada por iCare Fit Studio, recoge la frecuencia cardíaca, la presión arterial, los lípidos y el oxígeno en la sangre también a través del análisis de la onda de pulso. El sistema funciona aprovechando la cámara posterior del móvil, donde el usuario debe colocar el dedo índice y cubrirla totalmente. Una vez adoptada esta posición, se tiene que mantener hasta que la aplicación móvil termine de realizar el examen. No obstante, tienen sus limitaciones, ya que, como indican sus diseñadores, es necesario llevar a cabo este análisis en repetidas ocasiones, pues los dispositivos de captura de cámara y de flash no están desarrollados como instrumentación médica. 

De hecho, esta advertencia sobre la fiabilidad total o completa o el no manejo como “instrumental médico” es -o debería ser- una constante en muchos de los sistemas que se publicitan o venden en los diversos mercados actualmente, lo cual obliga por seguridad a ser muy cautos y analizar extremadamente bien las condiciones, capacidades y respuestas publicitadas y esperables.

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