Aumenta el consumo de cigarrillos electrónicos y el uso compulsivo de internet

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El Plan Nacional sobre Drogas hará un estudio específico sobre el consumo de drogas durante los meses de confinamiento y la etapa más dura de la epidemia.

El vapeo y el uso de cigarrillos electrónicos se ha extendido entre los jóvenes.
El vapeo y el uso de cigarrillos electrónicos se ha extendido entre los jóvenes.

Entre los resultados de la  nueva edición de la Encuesta EDADES que el Ministerio de Sanidad hace cada dos años sobre alcohol, drogas y otras adicciones, llama la atención el mayor uso compulsivo de internet, especialmente de los juegos online que implican dinero. De hecho, el número de personas que han recurrido a esta opción en los últimos 12 meses ha duplicado al de 2017 (ha pasado de ser el 3,5% de la población encuestada al 6,7%).

Afecta sobre todo a los grupos más jóvenes, entre los 25 y 34 años, aunque también incluye a menores de edad (el 8,3%), subraya el nuevo delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Joan Ramón Villalbí, quien insiste en la “necesidad de regulación” en este sentido. Después, a partir de los 35 años, empieza a cambiar el patrón del juego con dinero, intensificándose los porcentajes de forma presencial. El propio delegado ha explicado en la rueda de prensa que “en los últimos años, ha aumentado mucho la oferta de espacios para ir a jugar” en persona. Según la encuesta, el 63,6% de los encuestados admitía haber acudido a estos espacio en los últimos 12 meses. Entre los 55 y 64 años, el porcentaje asciende al 77,1%.

Villalbí se ha mostrado inquieto también por el consumo de los cigarrillos electrónicos. “Necesitamos una regulación más exigente”. Son una dinámica nueva que ha crecido en casi cuatro puntos desde 2015 (de 6,8% a 10,5%). “Nos preocupa mucho el fenómeno de influencers que tanto la industria del tabaco como del alcohol están utilizando” para promover este tipo de productos. La entrada de este tipo de cigarrillos está reduciendo el impacto logrado en los últimos años con las regulaciones sobre el tabaco. Es una “gran preocupación”.

Junto a estos dos apartados, aunque el consumo de alcohol se mantiene estable, los atracones de esta sustancia sí muestran un incremento reseñable. Lo protagonizan los más jóvenes que durante los fines de semana buscan los efectos psicoactivos. “Entre el 5% y el 7% de esta población podría ir camino de tener problemas con el alcohol […] Se está trabajando en desarrollar novedades” en este sentido, apunta el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Así como el consumo de los hipnosedantes sin receta se mantiene estable (alrededor del 1,3% h hecho uso de ellos en los últimos 12 meses), el de analgésicos opioides asciende, del 6,7% en 2017 al 7,1% en 2019 y del 2,9% al 3,6% en los últimos 30 días (sobre todo, codeína y tramadol). En algunos países como EEUU, este consumo se ha convertido en un problema muy grave, pero no en Europa ni en España”, apunta Villalbí. No obstante, “hay que estar pendiente”.

Precisamente este es el único capítulo en el que las mujeres presentan mayores índices que los hombres. “El patrón general es un mayor uso de sustancias en varones, y en todas las conductas de riesgo. A medida que se desdibujan estereotipos disminuyen las diferencias por género, como sucede en el consumo de alcohol entre los jóvenes”, argumenta el experto.

En cuanto al cannabis, continúa aumentando su consumo. En este caso, la prevalencia entre hombres duplica a la de las mujeres. Se trata de la primera sustancia ilícita más consumida. En 2017 lo había probado alguna vez en la vida el 35,2% y en 2019, el 37,5%. En este apartado, “no debemos trivializar”, advierte el experto, ya que “entre las personas que lo consumen precozmente hay mayor fracaso escolar, tiene un impacto sobre el rendimiento escolar nada despreciable”.

Alrededor del 11% de los encuestados han probado la cocaína alguna vez en su vida, en 2017 este porcentaje era un punto menor. Aquí, los hombres triplican a las mujeres. Respecto a otra drogas ilegales (éxtasis, anfetaminas, setas mágicas, heroína, alucinógenos…), parece que la tendencia se mantiene estable.

A los encuestados (17.899 personas) también se les preguntó por su percepción de riesgo ante diferentes drogas. Así como les parece peligro el consumo de cocaína y del tabaco, banalizan bastante el consumo alcohol”, recalca Villalbí.

Los mayores de 64 años, otro patrón

En esta ocasión, la encuesta incorpora un nuevo módulo para analizar el consumo en la población mayor de 64 años que, a tenor de los resultados, es menor si nos referimos a las sustancias psicoactivas. En cuanto al alcohol, consumen más a diario (el vino de las comidas) y si nos referimos al tabaco, “muchos han sido fumadores, pero la mayoría lo han acabado dejando”.

Lo más destacable es el alto uso de hipnosedantes para dormir, con o sin receta, sobre todo en mujeres. El 4,3% de la población presenta un posible trastorno por este consumo (2,2% en hombres y 5,8% en mujeres), según escala basada en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V).

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