Toallitas ‘eco’ y dispositivos sónicos para dejar rostros inmaculados

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Retirar el maquillaje y realizar la limpieza facial son rutinas que cada vez son más cómodas y sencillas gracias al lanzamiento de nuevos cosméticos y de productos complementarios.

Es importante que la piel, para su correcto funcionamiento, esté limpia y no tenga encima ningún producto que la obstruya.
Es importante que la piel, para su correcto funcionamiento, esté limpia y no tenga encima ningún producto que la obstruya.

No hay excusas para irse a la cama sin desmaquillarse o sin hacer una adecuada limpieza facial. Y es que la industria cosmética está desarrollando productos innovadores que están facilitando esta rutina, incluso para las personas más perezosas, y que pueden ser recomendados por los farmacéuticos.

Pero antes de analizar por dónde va esta innovación, expertos consultados por este periódico afirman que hay que dejar claro previamente  que desmaquillarse no es lo mismo que limpiar la piel facial. De hecho, los desmaquilladores están formulados para eliminar productos como la base, la sombra de ojos y la máscara de pestañas, mientras que una buena limpieza se debe realizar cuando ya no hay maquillaje en la cara. Incluso, aunque se tenga la sensación de limpieza con el primer paso, no se debe obviar el segundo.

Elena Manubens, miembro del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), destaca la importancia de que la piel para su correcto funcionamiento debe estar limpia porque no está diseñada para tener ningún producto encima que la obstruya.

“Hay que tener presente que cualquier producto, incluso un protector solar –que nos va a aportar beneficios–, altera el funcionamiento de nuestra piel: son moléculas que pueden obstruir las glándulas grasas que nos hidratan o provocar una irritación cutánea si permanece mucho tiempo en la piel. Por tanto, debemos limpiarnos la cara a diario”, aconseja.

Por su parte, Gema Herrerías, vocal  de Dermofarmacia del Consejo Andaluz de Colegios de Farmacéuticos, va más allá y señala que “el proceso de limpieza es muy importante, ya que si es deficiente se puede alterar el equilibrio de la piel con la microbiota y, además, la flora saprófita puede degradar la suciedad acumulada causando mal olor”. Además, “una piel que no esté limpia –añade– obtendrá menor eficacia de los cosméticos que esté empleando”.

Nuevos formatos 

Hecha esta aclaración, se puede afirmar que, al igual que el campo de  los cosméticos y maquillajes está repleto de novedades, el de productos para desmaquillar también, aumentado tanto en el tipo de formulación (geles, espumas, aceites, bálsamos, adaptados para diferente tipo de pieles) como en el formato en el que se presenta.

Así, destacan los discos ecológicos, lavables y reutilizables, las toallas y esponjas desmaquillantes que retiran los restos de maquillaje con solo humedecerlas en agua; y los lápices de labios limpiadores, que eliminan el carmín de larga duración. 

Las toallitas, clásico

Sin embargo, un producto que sigue teniendo un hueco importante en las estanterías de los baños de muchas mujeres son las toallitas desmaquillantes. Éstas suelen estar compuestas principalmente por agentes surfactantes que disuelven la suciedad y otros agentes emulsificantes que arrastran los restos de maquillaje, sebo, suciedad… 

La principal ventaja está clara: su sencillez de uso y comodidad. Entre sus principales inconvenientes, las expertas señalan que limpian la cara de forma superficial y, al no existir un aclarado en el proceso, pueden dejar algunos residuos en la piel que terminan desencadenando alergias. Además, están contraindicadas para pieles sensibles, dermatitis atópica y rosáceas y son muy contaminantes.

Las novedades en este producto las protagonizan las toallitas que ya se venden impregnadas de agua micelar y compuestas por fibras de seda, las que son completamente biodegradables y las compuestas por algodón orgánico.

A juicio de Gema Herrerías, lo más importante a la hora de elegir los productos cosméticos adecuados para la higiene facial es  tener en cuenta “el tipo y el estado de piel (si es grasa, normal o es muy seca y presenta descamación) y las preferencias del usuario como, por ejemplo, los hábitos de higiene matinal, si se aplica o no maquillaje, si prefiere el producto que se aclara con agua… Dada la variedad de productos cosméticos que existen en el mercado, todos los tipos de piel pueden beneficiarse de las distintos rutinas de limpieza”.

Productos adecuados y cómodos

“La comodidad es la clave”, asegura Manubens. “Las personas tienen que elegir entre los productos que se adecúen a su piel, aquellos que les sean cómodos y no les complique su rutina. El cumplimiento en la limpieza facial es esencial; por eso debe ser sencillo, sobre todo para las usuarias a las que les da más pereza desmaquillarse, como pueden ser las adolescentes”.

Otra forma de desmaquillarse que también se ha abierto un hueco importante en los hábitos de la limpieza facial es el que se lleva a cabo a través de dispositivos sónicos, que se usan normalmente con geles, aunque, según la dermatóloga, se deben utilizar con mucha precaución, porque no están indicados para todas las personas. “Estos aparatos pueden producir dermatitis irritativas por exceso en la limpieza –advierte–, ya que suelen eliminar la parte más superficial de la piel, dejando la cara muy sensibilizada y expuesta”.

“Hay pieles que lo aguantan bien y otras incluso a las que les puede beneficiar porque tienen pieles grasas con obstrucciones del poro y necesitan una limpieza extra, pero en general -añade la dermatóloga- las exfoliaciones físicas no se deben utilizar a diario porque pueden agredir a la piel”. En definitiva, depende de la grasa que nuestras glándulas sebáceas sean capaces de fabricar y que constituyen la barrera natural protectora de nuestra piel.

Los básicos

Centrándonos en los básicos de la limpieza facial, en el caso de las personas que se maquillan, la portavoz de la AEDV destaca que la limpieza debe pasar por elegir un desmaquillante adaptado a cada piel y al maquillaje utilizado y, posteriormente, utilizar un limpiador para eliminar los restos del producto desmaquillante. “Con un simple jabón sería suficiente”, dice.

La farmacéutica especialista en Dermocosmética especifica que, por la mañana, no debe faltar una emulsión limpiadora, una espuma o un gel limpiador para eliminar los restos de secreciones cutáneas (grasas, corneocitos y sudor) y de cosméticos que se han aplicado y acumulado durante la noche. Y por la noche, Herrerías recomienda la limpieza en dos pasos: primero con un limpiador y desmaquillante al aceite, que arrastre bien todos los restos de maquillaje, y después aplicar una solución micelar como segundo paso. En caso de utilizar agua para un aclarado final, recomienda que sea “agua tibia, entre 25º y 30º, pero en ningún caso caliente para evitar irritar la piel”.

“Es esencial asegurarse de que no queden residuos de maquillaje ni de protector solar, que son los más resistentes al sudor y al agua, así como de aquellos procedentes de la contaminación ambiental para dejar la piel completamente limpia”, incide.  

En cuanto al tipo de cosméticos a utilizar, Herrerías indica que “en las pieles grasas el exceso de secreción sebácea se retira más eficazmente con productos limpiadores líquidos jabonosos, mientras que, en las secas o deshidratadas, los más indicados son las emulsiones limpiadoras o los limpiadores al aceite”.

La adolescencia, el pistoletazo de salida

Una duda habitual suele ser la edad a la que empezar a limpiar la cara. Para Manubens esto va a depender de lo que se aplique sobre la piel facial. “Si es una piel normal y no se aplica nada externo, no hace falta limpiarla porque ella sola se limpia y se autorregula. Pero si aplicamos cualquier producto externo siempre hay que retirarlo”.

Por otro lado, hay etapas de la vida en la que la piel no termina de regularse bien porque tiene un exceso de grasa, como puede ser en la adolescencia; habría que limpiarla bien desde entonces. “Pero la regla es que depende de lo que apliques en tu piel y, según la alteres, así debes profundizar más o menos en su limpieza. Por ejemplo, un niño que solo utilice protector solar, con agua y jabón en su baño diario es más que suficiente”.

Para Herrerías, los hábitos de higiene deben instaurarse desde la infancia como parte de la educación sanitaria. “La piel actúa como una barrera protectora frente a los agentes externos vivos y, por ello, debe mantenerse en condiciones óptimas. En la adolescencia, cuando las chicas comienzan a emplear maquillaje, además de limpiar la piel es necesario desmaquillarla bien por las noches”.

Problemas dermatológicos

Pese a los beneficios que aporta una buena limpieza facial, ambas expertas recuerdan que tanto los productos desmaquillantes como los limpiadores, si no se usan bien o no son los adecuados, pueden causar problemas dermatológicos. El más frecuente en relación a los productos de higiene y desmaquillado es el empleo de cosméticos que contienen tensoactivos limpiadores irritantes para la piel y para los ojos. 

No obstante, son problemas que se deben evaluar de forma individual, ya que van a depender del comportamiento del activo en solución acuosa, la concentración que incluya la formulación, el pH del producto terminado y la susceptibilidad de cada persona.

¿El agua miscelar se debe aclarar?

Uno de los debates en temas de limpieza facial es sobre el uso de las aguas micelares y su recomendación o no de aclarado. Para poder llegar a un acuerdo, Gema Herrerías, vocal de Dermofarmacia del Consejo Andaluz de Colegios de Farmacéuticos, destaca que es importante conocer la composición del agua micelar y sus funciones.

En ese sentido, hay que saber cuáles son las funciones de los tensoactivos que contiene el agua micelar y los otros ingredientes que están presentes en su composición con propiedades humectantes, hidratantes o astringentes. A su juicio, la necesidad de aclarar o no una solución micelar depende, principalmente, de las recomendaciones del fabricante porque no todas son iguales. 

En cuanto a establecer el cuándo y el cómo de su uso, “se pueden utilizar como único producto por la mañana y por la noche pero, en ese caso, habría que tener en cuenta que se requiere mucha cantidad y tiempo de aplicación para que el proceso sea lo suficientemente eficaz. En caso contrario, es mejor utilizarlas como segundo paso de la doble limpieza”, explica la experta.

Ana Molina, dermatóloga de la Fundación Jiménez Díaz y divulgadora, coincide en que el aclarado depende de las especificaciones de cada producto, pero sostiene que “lo ideal cuando usamos agua micelar o cualquier producto para limpiar nuestra cara o desmaquillarnos es luego retirarlo con agua. Se use el que se use, no debemos olvidar que, al menos una vez al día, debemos hacer una limpieza facial que incluya agua”.

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