COVID-19 en España: especialistas solicitan la inclusión de pacientes con obesidad en los grupos prioritarios de vacunación

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MADRID, ESP. Los pacientes con obesidad han sido los grandes olvidados en el contexto de la pandemia por COVID-19 en España, una situación que urge reconducir ante una más que probable nueva ola y ello pasa, entre otras medidas, por incluir a este grupo poblacional entre los prioritarios para recibir la vacuna frente al virus. Esta es la principal conclusión de la encuesta  elaborada entre más de 200 profesionales sanitarios por las dos sociedades médicas de referencia en España en el campo de la obesidad, la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición) y la SEEDO (Sociedad Española de Estudio de la Obesidad) y cuyos resultados se presentaron en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Obesidad el pasado 12 de noviembre.[1]

Con base en estas evidencias, los especialistas coinciden en la importancia de cambiar las estrategias seguidas hasta ahora en esta patología ya que como afirmó el Dr. Diego Bellido, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (A Coruña), teniendo en cuenta que es, junto a la edad avanzada, el principal factor de riesgo de mortalidad y complicaciones de la infección por SARS-CoV-2, es necesario tomar conciencia del concepto “obesidad como enfermedad”. “Por eso creemos que además de las medidas de protección, que incluyen distanciamiento, higiene y lavado de manos y el uso de mascarilla, es urgente incluir el mantenimiento de la actividad física y el control de peso como pautas de protección a tomar por parte de la población”, señaló a Medscape en español.

Asimismo, y ante la inminencia del inicio de la campaña de vacunación frente a la COVID-19, estos especialistas exigen que las personas con obesidad sean consideradas como un colectivo de riesgo y, por tanto, prioritario (tras los mayores y los sanitarios) para recibir la vacuna, algo que, como explicó el Dr. Lecube, no está contemplado en la planificación que se ha previsto al respecto de forma generalizada. “Creo que, por el momento, sólo el Reino Unido, que ya ha iniciado la campaña de vacunación, ha incluido a las personas con obesidad extrema entre los grupos prioritarios”, afirmó.

En relación a esta reivindicación, la Dra. Gema Frühbeck, responsable del Área de Obesidad de la Clínica Universitaria de Navarra y miembro de CIBEROBN, quien no participó en la presentación de la encuesta, explicó a Medscape en español cómo desde la EASO (European Association for the Study of Obesity) ya se aludió en diversos documentos de posicionamiento publicados desde mayo de 2020 a la importancia de considerar y tratar a las personas con obesidad como un colectivo especialmente vulnerable. “Con respecto a la priorización en las campañas de vacunación en distintos países, de momento, que yo sepa, no se están destallando los criterios más allá de personas mayores y profesionales sanitarios”.

“Ciertamente, tampoco conocemos si los ensayos clínicos en marcha y que hacen referencia a determinados porcentajes de efectividad de las vacunas, se han realizado en personas con obesidad, lo cual sería especialmente relevante, ya que disponemos de evidencia con otras vacunas frente a virus de una menor respuesta inmune”, agregó.

Riesgo de contagio 46 veces mayor

Esta petición está avalada tanto por experiencia extraída desde el inicio de la pandemia como por las evidencias de distintos trabajos, como la encuesta de SEEN-SEEDO, y cuya contundencia es incuestionable.

El Dr. Lecube ahondó sobre la última información que destaca que dentro de los “diferentes factores de riesgo relacionados con la COVID-19, la obesidad aparece como principal entre todos ellos”.

“En esta línea, hace pocas semanas se ha publicado un metanálisis  en el que se recogen los datos de todos estos estudios, el cual muestra unas cifras escalofriantes para las personas con obesidad.[2] Por ejemplo, el riesgo de contagiarse por coronavirus es 46 veces superior al de una persona con peso normal. De forma similar, una vez contagiados, su riesgo para requerir hospitalización aumenta en 113 veces; el de necesitar ingreso en la unidad de cuidado intensivo, en 74 veces y el de necesitar ventilación mecánica en 66 veces. Por último, el riesgo de morir a causa de la COVID 19 es 48 veces superior en las personas con obesidad”, comentó el Dr. Lecube.

En la misma línea, el Dr. Bellido señaló que aunque se sabía que la obesidad tendría una gran relación con la COVID-19, la asociación entre ambas enfermedades se ha tenido poco en cuenta en las primeras fases de la pandemia: “El paciente obeso se contagia con más facilidad que el que no tiene sobrepeso; y también se comporta como un sujeto más contagioso, ya que el sistema inmunológico de las personas obesas está deteriorado”.

“También sabemos que hay muchas disfunciones metabólicas que acompañan a la obesidad (hipertensión, diabetes, dislipidemia) favorecen la inflamación del tejido adiposo (que actúa como un gran reservorio del virus) y el desarrollo de la tormenta de citoquinas. En definitiva, después de la edad avanzada, la obesidad es el principal factor de riesgo de mortalidad en la infección por COVID-19”.

Por su parte, el Dr. Lecube incidió en que más allá de las complicaciones relacionadas con la infección, no hay que olvidar que la obesidad es una enfermedad crónica y recidivante, que afecta seriamente a la salud de la persona que la sufre, reduciendo su calidad de vida y disminuyendo su sobrevida, “y, por lo tanto, requiere un control estricto por parte de los diferentes profesionales sanitarios encargados de su manejo, tanto a nivel de asistencia primaria como hospitalario”.

Cirugía bariátrica, paradigma del retraso asistencial

En relación con esto, el Dr. Lecube señaló que en el estudio de SEEN y SEEDO se ha constatado la visión que estos profesionales tienen respecto a la situación de estos pacientes, confirmando una serie de realidades: que en estos últimos meses, la atención a los pacientes con obesidad se ha visto deteriorada; que ello ha tenido como consecuencia un menor seguimiento de las pautas de tratamiento establecidas, un deterioro en el control de las enfermedades crónicas que conviven con la obesidad (por ejemplo, diabetes mellitus o hipertensión arterial, pero también los problemas osteomusculares, respiratorios y de reflujo gastroesofágico); y, también, que se han desarrollado nuevos trastornos de la conducta alimentaria.

“Además, en más del 90% de los centros donde trabajan los profesionales que participaron en el estudio, se ha suspendido el protocolo de cirugía bariátrica, lo que ha dejado a un gran número de personas con obesidad grave sin una solución que puede salvarles la vida”, afirmó el vicepresidente de la SEEDO.

“En la mayoría de los hospitales de nuestro país la pandemia ha suspendido las intervenciones de cirugía de la obesidad o ha disminuido de forma importante el número de pacientes intervenidos.

Desgraciadamente, en la mayoría de las comunidades estas intervenciones no están sujetas a los decretos de garantías para que los pacientes sean intervenidos en un plazo determinado. Tenemos lista de espera que en algunas ocasiones superan los cinco años, y esta situación, que ya era mala antes de la pandemia, ha empeorado en estos momentos”, explicó a Medscape en español el presidente de la SEEDO, Dr. Francisco Tinahones.

Según el Dr. Bellido, solo 11% de los profesionales han comunicado que los programas de cirugía bariátrica se han mantenido con normalidad durante la pandemia. “Son precisamente los pacientes con obesidad de grados III y IV los que más están sufriendo el impacto de la pandemia, lo que ha hecho que las sociedades científicas implicadas hayan propuesto criterios de priorización de la cirugía bariátrica y metabólica en estos pacientes”.

Escasa autopercepción de la vulnerabilidad

Por otro lado, todos estos efectos colaterales de la COVID-19 en los casos de obesidad contrastan con la falta de concienciación por parte de la población en general y de estos pacientes en particular, respecto a la especial situación de vulnerabilidad en la que se encuentran frente al virus. Así lo demuestran estudios realizados al respecto como el llevado a cabo por la SEEDO durante los meses de mayo y junio de 2020.

“Este trabajo demostró que 48,8% de la población española desconocía que la obesidad fuera un factor de riesgo frente a la COVID-19, y tenemos la percepción de que este porcentaje ha aumentado en los meses posteriores al estudio”, comentó el Dr. Lecube, quien puso el foco en uno de los datos más destacables de este estudio: “Se vio que este desconocimiento detectado aumentaba hasta 67,3% entre los menores de 25 años (un grupo de población al que se ha responsabilizado de no cumplir siempre con las medidas de seguridad recomendadas); hasta 70,7% entre aquellas personas que habían ganado más de 3 kg de peso durante el confinamiento, y hasta 80,5% en las personas con una renta mensual inferior a los 1.000 euros. Este último dato refuerza la intensa relación que existe entre los condicionantes económicos y el desarrollo de la obesidad”.

El Dr. Tinahones también advirtió respecto a esta escasa concienciación, recordando que la mayor vulnerabilidad de los pacientes con obesidad no atañe sólo a la COVID-19 sino que implica a todas las infecciones respiratorias: “Ya sabíamos que en la gripe común los sujetos obesos tienen más riesgo de fallecer, que el cuadro dura más e incluso que la vacunación es menos efectiva”.

Para el Dr. Tinahones, es importante incidir más en este mayor riesgo: “En este sentido, curiosamente, en un estudio realizado por la SEEDO, demostramos que aquellos sujetos que conocían el peligro de la obesidad en la infección por coronavirus fueron los que menos peso ganaron y más actividad física realizaron durante el pasado confinamiento”.

Estrategia global y retos ante una potencial tercera ola

Por otro lado y en el mismo contexto en el que se han pronunciado las sociedades médicas responsables de esta patología, recientemente la Dra. Frühbeck, en su intervención, junto a otros siete ponentes internacionales, en un comité de expertos convocado por la OMS para mejorar el manejo de pacientes con obesidad ante la COVID-19 (y que reunió a 40 especialistas seleccionados de todo el mundo), abordó la importancia que, a corto plazo, tiene la obesidad en el escenario de la infección aguda de COVID-19. 

Además comentó sobre “los aspectos a más largo plazo que se pueden observar si unimos el impacto del confinamiento sobre los pacientes con exceso ponderal, que abarcan desde un aumento de peso hasta el incremento de comorbilidades o enfermedades asociadas como diabetes, hipertensión, tromboembolismos, ictus, infartos, etc., pasando por ansiedad, alteraciones psicológicas, estigmatización, cancelación de consultas médicas y tratamientos de cirugía bariátrica”.

En línea con sus colegas españoles, la Dra. Frühbeck hizo hincapié en que, tal y como se planteó en ese comité, “resulta imprescindible considerar la obesidad como una enfermedad crónica, que hay que diagnosticar y tratar adecuadamente siempre, pero si cabe más especialmente durante esta pandemia. Y también es necesario que estos pacientes no se vean relegados de la atención médica, cosa que está ocurriendo debido a la saturación de los sistemas de salud y la priorización de la patología aguda”.

Finalmente, y preguntada sobre los principales retos a los que se enfrentan los especialistas en esta patología tanto en el momento actual como ante una posible tercera ola, la Dra. Frühbeck señaló que otra pandemia, la de la obesidad, por sí sola ya se cobraba casi tres millones de vidas al año debido a problemas relacionados con el sobrepeso o la obesidad. “A esto hay que unir la mortalidad incrementada en el contexto de la COVID-19. De cara a una tercera oleada podemos encontrarnos con la circunstancia de que se sumen los efectos agudos de la infección de una nueva oleada con los efectos a medio y largo plazo de las oleadas anteriores, lo cual podría tener consecuencias dramáticas”.

“Mi recomendación es que en las personas con sobrepeso u obesidad acudan a profesionales médicos cualificados para someterse a un adecuado diagnóstico y tratamiento de sus comorbilidades”.

“Asimismo, aquellas personas que no tienen problemas de peso deben seguir en esta línea y evitar la ganancia ponderal que se suele producir en estas fechas de confinamiento, movilidad reducida y cambios en la dieta habitual. En este sentido, me atrevo a decir que los retos son múltiples en el tiempo, ya que no deberíamos olvidar que se pueden producir nuevas zoonosis en los años venideros”, concluyó la especialista. 

Los doctores Lecube, Bellido, Frühbeck y Tinahones han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Medscape Noticias Médicas © 2020 WebMD, LLC

Citar este artículo: COVID-19 en España: especialistas solicitan la inclusión de pacientes con obesidad en los grupos prioritarios de vacunación – Medscape – 17 de dic de 2020.

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