Seis meses después: #deterioro funcional en el 45% de hospitalizados por #covid

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Los primeros seguimientos a medio plazo de pacientes hospitalizados indican merma del estado funcional en casi la mitad de ellos, en especial los que estuvieron en UCI.

Control hospitalario de un paciente.
La edad, la comorbilidad y la estancia en UCI son factores que agravan la merma funcional postcovid.

Tras haber sufrido la infección por el SARS-CoV-2, la mayoría de los pacientes se recuperan con normalidad. Así, un estudio preliminar del Servicio de Medicina Interna de HM Hospitales, que coordina José Barberán, concluye que el 80% de los afectados por la covid-19 que han necesitado el Servicio de Consulta Post Covid-19 se han recuperado plenamente. Han analizado a más de 800 pacientes atendidos por los diferentes servicios de la Consulta Post Covid-19 que el grupo de hospitales HM ha habilitado en sus centros de Madrid (553 pacientes), Barcelona (291) y Galicia (50), y que cuenta con un protocolo que garantiza un seguimiento exhaustivo del paciente y de las posibles complicaciones.

El 70% de los que han necesitado este servicio han utilizado al menos tres consultas para abordar sus secuelas. José Barberán, jefe de Medicina Interna del Hospital HM Montepríncipe, de Madrid, explica que “en la consulta de Medicina Interna se valora al paciente y los resultados de las pruebas solicitadas y, si es necesario, se procede al envío a otras especialidades. Neumología, Cardiología, Neurología, Psiquiatría y Rehabilitación están siendo las principales áreas terapéuticas de derivación”.

Hay sin embargo pacientes cuya evolución es más lenta, algunos de los cuales son de larga duración, y otros en los que la enfermedad deja huellas cardiacas, cognitivas o respiratorias, y que requieren niveles variados de rehabilitación y controles periódicos.

Escala de gravedad

La gravedad de las secuelas se correlaciona, lógicamente, con la gravedad de la infección y el tiempo de hospitalización. En esta línea, un equipo de Anestesiología y Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Santiago acaba de publicar en Journal of Infection la situación, seis meses después de recibir el alta, de 242 pacientes hospitalizados en su centro. Su objetivo era describir su estado funcional y la presencia de disnea persistente. Los pacientes estuvieron ingresados entre el 1 de marzo y el 30 de abril.

El estado funcional se evaluó de acuerdo con la escala PCFS poscovid-19, que se divide en seis grados según las limitaciones funcionales relevantes para el paciente. El grado 0 refleja la ausencia de cualquier limitación; el grado 1, limitaciones insignificantes con síntomas persistentes, pero sin efecto en la vida cotidiana; el 2, limitaciones ocasionales en las actividades diarias; el grado 3, cuando el paciente no es capaz de realizar todas las tareas habituales; el 4 implica limitaciones graves que requieren asistencia; y el grado D significa la muerte del paciente.

Para valorar el posible deterioro se pidió a los pacientes que describieran su estado funcional de 1 a 3 meses antes de contagiarse. La edad media de los 242 pacientes ingresados en el hospital durante el período de estudio era de 65,9 años, y 144 (59,5%) eran hombres. Hipertensión (44,2%), hiperlipidemia (37,2%) y obesidad (28,9%) eran las comorbilidades más comunes. De ellos, 44 (18,2%) ingresaron en la UCI con una mediana de estancia de 13 (7,25-30,50) días; 31 (12,8%) requirieron ventilación mecánica y 8 (3,3%) traqueotomía. Fueron dados de alta 202 pacientes tras una mediana de estancia de 10 (7-17) días. A los seis meses, 183 completaron los cuestionarios (32 habían estado en la UCI).

Se halló deterioro del estado funcional en 87 pacientes (47,5%). El sexo femenino, la edad, la comorbilidad, la duración de la hospitalización, la ventilación mecánica y el ingreso en UCI se asociaron con más limitaciones (grado II-IV de la PCSF). Se registró una disminución en dos grados en el estado funcional con mayor frecuencia en pacientes en UCI (56,3% vs 6%). La disnea sólo se notificó en 19 pacientes (10,4%), en especial los que estuvieron en la UCI.

Parámetros objetivos

La fatiga, la tos y el dolor de cabeza han figurado también como secuelas más o menos persistentes en estudios de seguimiento más breve, si bien un análisis italiano publicado en JAMA con un seguimiento de 60 días informó de que el 87% de los pacientes hospitalizados todavía experimentaban al menos un síntoma, y el 44% había empeorado su calidad de vida.

Y otro que se publica este mes en International Journal of Medical Sciences recoge una serie de 324 pacientes seguidos durante cuatro meses en el Centro Médico Samii de Shenzhen en China. El distrés respiratorio seguía presente en el 8,62% de los pacientes, la ansiedad en el 11,49% y el dolor de cabeza/insomnio en el 12,07%; unos pocos tenían prolongada anosmia/ageusia. El equipo chino indica por otro lado que la repositividad puede darse a veces en personas jóvenes y en pacientes que han sufrido síntomas moderados, aunque no han observado evidencias de mayor gravedad e infectividad.

Los anestesiólogos e intensivistas del Hospital de Santiago reconocen que, diez meses después del inicio de la pandemia, los estudios de seguimiento de los enfermos recuperados son aún limitados y que, por tanto, se necesitan estudios longitudinales prospectivos que midan parámetros objetivos como la función pulmonar, la prueba de caminar 6 minutos, la calidad de vida y la detección de depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático, a fin de ir comprendiendo los efectos a largo plazo de la infección por el SARS-CoV-2.

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