Estudiar el patrón alimentario para entender el abuso de sustancias

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Los estudios preclínicos, que no son automáticamente extrapolables a humanos, muestran resultados interesantes que abren vías de investigación en este campo.

El análisis y manejo de la dieta alimentaria podría convertirse en una herramienta para abordar el abuso de sustancias.
El análisis y manejo de la dieta alimentaria podría convertirse en una herramienta para abordar el abuso de sustancias.

La actividad on line Dieta y salud mental, organizada por la Escuela Europea de Pensamiento Lluís Vives de la Universidad de Valencia (UV), puso ayer martes de manifiesto que el análisis y manejo de la dieta alimentaria podría convertirse en una herramienta para abordar el abuso de sustancias, aprovechando que ambas situaciones comparten el impacto sobre el sistema cerebral de recompensa. Esta situación, que se está observando en modelos animales, también se ve acompañada por estudios clínicos y prospectivos que avalan conexiones importantes entre el tipo de dieta y trastornos mentales.

María del Carmen Blanco Gandía, doctora en Psicología por la UV y profesora ayudante doctora en la Universidad de Zaragoza, expuso sus investigaciones centrada en el estudio del papel de la dieta como factor de vulnerabilidad o protección en el consumo de drogas con modelos animales. Como punto de partida, recordó que el ser humano, a través del sistema cerebral de recompensa, tiende a repetir conductas que experimentamos naturalmente como placenteras (comer, beber, dormir, sexo/reproducción…) y las drogas de abuso, que surgen como “un intruso” en este esquema y, “hacen creer a nuestro cerebro que son necesarias para sobrevivir”.

A través de animales de experimentación y manejando una dieta palatable de forma intermitente y continuada, la investigadora ha podido contrastar respuestas de gran interés. Por ejemplo, según expuso en su charla, mientras se consume este tipo de comida de forma continuada, “nuestro sistema de recompensa cerebral se encuentra saciado”, pero cuando cesa esta, aumenta la vulnerabilidad ante las sustancias y la ingesta de drogas o alcohol. Dado que este tipo de alimentación puede tener consecuencias para la salud, también se ha estudiado la posibilidad de dar comida palatable “de forma puntual”. Y los resultados muestran que puede desplazar la recaída totalmente en machos y de forma parcial en hembras. En este contexto, comentó que la dieta cetogénica está dando “resultados bastante prometedores”.

Para confirmar el binomio alimentación-abuso de sustancias, Blanco Gandía señaló que diversos estudios muestran que los pacientes con trastorno por uso de sustancias (TUS) “muestran mayores puntuaciones en cuestionarios de trastornos de conducta alimentaria (TCAs)” o que usan “la comida para satisfacer el ansia por la droga, especialmente en los primeros seis meses de sobriedad”.

Asimismo, las personas con TUS tienen alta preferencia por los ultraprocesados, ya que presentan un “dosis alta” de recompensa y absorción rápida, que podría equivaler a las propias drogas.

A modo de conclusión, recordó que los estados emocionales negativos “nos empujan a buscar consuelo en la comida”, señalando que esta no sería “un tratamiento único” para el abuso de sustancias, pero sí podría convertirse en “un pilar crucial”.

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