accidente cerebrovascular

#El #cerebro genera nuevas #neuronas hasta los 90 años

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Un estudio español que se publica en ‘Nature Medicine’ demuestra el nacimiento de nuevas neuronas en la región del giro dentado durante toda la vida adulta y apunta a que la detección precoz de la reducción en la neurogénesis podría ser un marcador temprano de la enfermedad de Alzheimer.

cerebro

El giro dentado produce nuevas neuronas hasta la novena década de vida, según un estudio en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), junto a investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, el Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Neurodegenerativas (Ciberned), la Fundación CIEN y la Universidad Europea de Madrid. Este mecanismo, denominado neurogénesis hipocampal adulta, se encuentra dañado en pacientes con enfermedad de Alzheimer. Los resultados del trabajo han sido publicados en la revista Nature Medicine.

“A pesar de producirse una ligera reducción en la cantidad de neuronas generadas durante el envejecimiento, un gran número de estas neuronas se encuentra aún presente en el giro dentado de individuos que no padecen ninguna enfermedad neurológica al menos hasta los 87 años de edad”, ha explicado María Llorens-Martín, investigadora en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, y coordinadora del estudio.

El nacimiento de nuevas neuronas en el cerebro humano adulto posee una gran importancia para la medicina moderna, ya que este tipo especial de neuronas generado en el hipocampo participa en la adquisición de nuevos recuerdos y en el aprendizaje en ratones.

Resultados recientes han vuelto a abrir el debate en este campo al no detectar la presencia de estas células en el cerebro humano. Este trabajo analiza en profundidad las causas de la obtención de posibles resultados contradictorios encontrados por distintos grupos de investigación.

Presencia de neuronas

El estudio demuestra que los tratamientos químicos a los que es necesario someter las muestras de tejido cerebral humano para su posterior estudio afectan de manera crítica a la detección de la presencia de las neuronas inmaduras. Los investigadores demostraron que, tras someter muestras obtenidas de los mismos sujetos a distintos tratamientos químicos, se observaban números de células muy diferentes. Además, cuando dichos tratamientos eran más agresivos o prolongados en el tiempo, la señal emitida por las nuevas neuronas desaparecía completamente.

 

“Nuestro trabajo identifica una combinación de métodos que permite visualizar la neurogénesis en el giro dentado humano adulto. Esta metodología nos ha permitido conocer, por primera vez, datos únicos acerca de la maduración de las nuevas neuronasgeneradas en esta región del cerebro. Así, hemos podido estudiar en profundidad las etapas que atraviesan las nuevas neuronas antes de madurar totalmente, qué proteínas sintetizan, y cómo van cambiando de forma y de posición dentro del giro dentado. Ese proceso de maduración comparte varias características con las descritas en otras especies de mamíferos”.

Neurogénesis en Alzheimer

El estudio también analiza de manera comparada el proceso de neurogénesis hipocampal adulta en un grupo de 13 individuos sanos y 45 pacientes de la enfermedad de Alzheimer. Los autores han descubierto que el número de nuevas neuronas disminuye de manera drástica en los estadíos iniciales de la enfermedad para continuar decreciendo progresivamente a medida que avanza la dolencia. Además, estas células encuentran problemas en distintas etapas del proceso madurativo de las neuronas. Como consecuencia de este bloqueo, el número de neuronas generadas que finalmente alcanza la maduración total es mucho menor en estos pacientes.

“Los hallazgos poseen una gran importancia en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas y concretamente en el estudio de la enfermedad de Alzheimer. En este sentido, la detección precoz de una disminución en la generación de nuevas neuronas podría ser un marcador temprano de la enfermedad. Por otra parte, si fuera posible incrementar el nacimiento y maduración de las nuevas neuronas de una manera similar a como se hace en los ratones de laboratorio, podrían abrirse nuevas posibilidades terapéuticas que podrían ser útiles para paliar o ralentizar el avance de esta enfermedad”, ha concluido Llorens-Martín.

#La #enfermedad periodontal conlleva mayor riesgo de #accidente cerebrovascular  

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Un nuevo estudio ha fortalecido el vínculo entre la enfermedad periodontal y el aumento del riesgo de accidente cerebrovascular, mostrando una relación gradual con la enfermedad periodontal y el riesgo de accidente cerebrovascular, y además encontró que la atención dental regular se asoció con un menor riesgo de accidente cerebrovascular.[1]

“Este esfuerzo es uno de los estudios comunitarios más grandes en Estados Unidos sobre la enfermedad periodontal, la utilización de la atención dental y el accidente cerebrovascular isquémico”, dijo a Medscape Noticias Médicas el autor principal, el Dr. Souvik Sen, de la University of South Carolina School of Medicine, en Columbia, Estados Unidos.

“Nuestros resultados muestran que los individuos que asistían regularmente al dentista tenían la mitad del riesgo de accidente cerebrovascular que quienes no recibían atención dental regular”, dijo. “Y nuestro estudio de la enfermedad periodontal mostró que cuanto más grave es esta, mayor es el riesgo de accidente cerebrovascular futuro”.

En particular, la enfermedad periodontal caracterizada por un aumento de la inflamación tuvo la asociación más fuerte con el riesgo de accidente cerebrovascular. “El riesgo conferido por la enfermedad periodontal es similar al de la presión arterial alta: está en el rango de dos a tres veces más riesgo”, agregó.

La relación entre la enfermedad periodontal y el infarto de miocardio ya está bien establecida, y estudios previos han demostrado una asociación entre la enfermedad periodontal y el accidente cerebrovascular, dijo. “Nuestros resultados actuales fortalecen ese vínculo. Si es causal, estas asociaciones serían de gran importancia debido a la posibilidad de que el tratamiento de la enfermedad periodontal podría reducir el riesgo de accidente cerebrovascular”.

“Parece que una buena higiene dental puede hacer más que solo mantener sus dientes y encías saludables, también puede reducir su riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular”, comentó el Dr. Sen. “Nuestros resultados enfatizan la necesidad de un buen cuidado dental regular, que incluye una rutina completa de limpieza en el hogar con cepillado y uso de hilo dental, además de visitas periódicas al dentista e higienista dental”.

El estudio fue publicado en versión electrónica en Stroke el 15 de enero.

Los investigadores señalan que la enfermedad periodontal es una enfermedad inflamatoria crónica causada por la colonización bacteriana que afecta las estructuras blandas y duras que sostienen los dientes. La prevalencia de la enfermedad periodontal es alta, ya que la gingivitis o periodontitis afectan hasta el 90% de la población en todo el mundo. Aproximadamente la mitad de los estadounidenses de 30 años o más tienen periodontitis, la forma más avanzada de enfermedad periodontal.

Los estudios observacionales han demostrado que un estado de salud periodontal deficiente se asocia con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, pero los autores señalan que los estudios individuales tienen limitaciones, que incluyen el uso de distintas definiciones de enfermedad periodontal, la consideración de posibles variables de confusión (como el nivel socioeconómico), y el bajo poder estadístico.

Para el estudio actual, los investigadores utilizaron definiciones nuevas de siete clases distintas de perfiles periodontales que van desde la salud (A) a la enfermedad periodontal grave (G), validadas en tres cohortes grandes, para examinar la relación entre enfermedad periodontal y accidente cerebrovascular. También examinaron los subtipos de accidente cerebrovascular y el resultado ajustado para los factores de confusión. Un análisis separado analizó la relación entre la atención dental y el riesgo de accidente cerebrovascular.

Los investigadores analizaron datos de 10.362 personas de mediana edad sin un accidente cerebrovascular previo que fueron reclutadas en la década de 1980 y se sometieron a un seguimiento regular como parte del estudio ARIC (Atherosclerosis Risk in Communities – Riesgo de Aterosclerosis en las Comunidades) que analizó las causas de la aterosclerosis y las secuelas clínicas.

Se le preguntó a los participantes sobre el uso de la atención dental, que se clasificó como regular (en quienes buscaron atención dental de rutina más de una vez al año) o episódica (en quienes asistieron al dentista solo cuando estaban incómodos, cuando tenían que arreglarse algo o no asistieron nunca).

Durante el período de seguimiento de 15 años, 584 participantes tuvieron un accidente cerebrovascular isquémico incidente.

Los resultados mostraron que, en comparación con los usuarios con atención dental episódica, los usuarios habituales de atención dental tenían un menor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico (hazard ratio [HR]: 0,52; IC 95%: 0,44 – 0,61). Después del ajuste por raza/centro, edad, género, índice de masa corporal, hipertensión, diabetes mellitus, nivel de lipoproteínas de baja densidad, tabaquismo y educación, el uso regular de la atención dental mantuvo la asociación con menores tasas de accidente cerebrovascular isquémico (HR ajustado: 0,77; IC 95%: 0,63 – 0,94).

Para la parte de la enfermedad periodontal del estudio (el estudio ARIC dental), 6.736 personas se sometieron a un examen dental integral, cuestionarios y una toma de muestra en su cuarta visita a la clínica. De estos, 299 tuvieron un accidente cerebrovascular isquémico incidente en el periodo de seguimiento.

En comparación con el grupo de referencia saludable sin enfermedad periodontal (A), aquellos con enfermedad periodontal tenían un mayor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico incidente que aumentó con la gravedad de la enfermedad periodontal.

Tabla. Riesgo de accidente cerebrovascular según el estado de la enfermedad periodontal

Clase de perfil periodontal HR ajustado para accidente cardiovascular Tasa de incidencia de accidente cardiovascular/1.000 años-persona
A (referencia) 1 1,29
B (enfermedad periodontal leve) 1,86 2,82
C (puntuación del índice gingival alto) 2,06 4,80
D (pérdida de dientes) 2,03 3,81
E (enfermedad posterior) 2,22 3,50
F (pérdida severa de dientes) 2,08 4,78
G (enfermedad periodontal grave) 2,20 5,03
HR: Hazard ratio. Resultados ajustados por raza/centro, edad, género, índice de masa corporal, hipertensión, diabetes mellitus, nivel de lipoproteínas de baja densidad, tabaquismo y educación.

Los investigadores señalan que las características inflamatorias difieren entre las clases de enfermedad periodontal, que se definen por los niveles de fijación dental. La tasa más alta de accidente cerebrovascular se observó entre aquellos con clase de perfil periodontal C (inflamación gingival) y G (enfermedad grave), que son las clases con más inflamación.

“Por lo tanto, la inflamación juega un papel crítico en la definición del riesgo de eventos incidentes”, afirman.

Y elaboran: “Lo que surge de esta investigación es que quienes tienen inflamación gingival alta en ausencia de enfermedad periodontal severa (clase de perfil periodontal C) y periodontitis severa altamente inflamada (clase de perfil periodontal G) tienen un riesgo mayor que aquellos con enfermedad leve, moderada o patrones posteriores de enfermedad (todos tienen tejidos periodontales menos inflamados). Estos datos enfatizan la importancia de la inflamación, en lugar de únicamente el nivel de fijación dental como el principal determinante de riesgo”.

El análisis adicional mostró un riesgo significativamente mayor de accidente cerebrovascular cardioembólico (HR: 2,6) y accidente cerebrovascular trombótico (HR: 2,2), pero no de apoplejías lacunares entre los participantes del estudio con periodontitis.

“Creemos que el mecanismo tiene que ver con la aterosclerosis y/o la fibrilación auricular”, dijo el Dr. Sen. “Otros han demostrado previamente una asociación entre la enfermedad periodontal y la aterosclerosis. Se han encontrado bacterias de las encías en las placas ateroscleróticas de las arterias carótida y coronaria”.

Señaló que un ensayo ahora está investigando si el aumento en la atención periodontal puede reducir el riesgo de accidente cerebrovascular. El ensayo PREMIER incluye a pacientes con enfermedad periodontal que ya han tenido un accidente cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio y, por lo tanto, corren un alto riesgo de sufrir otro. Estos pacientes están siendo asignados aleatoriamente al tratamiento periodontal estándar o intensivo.

El estudio ARIC recibió apoyo del National Heart, Lung, and Blood Institute. El estudio ARIC recibió apoyo de una subvención del National Institute of Dental and Craniofacial Research. Tres coautores (K. Moss, Dr. Beck y S. Offenbacher) buscan la protección de la propiedad intelectual para la prueba de concepto de clase de perfil periodontal. El Dr. Gottesman es editor asociado de American Academy of Neurology. Los demás autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

#Pacientes con #penumbra posterior a #accidente cerebrovascular se benefician de # trombectomía tardía

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La trombectomía en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico agudo todavía puede ser benéfica después de 6 horas de iniciados los síntomas en pacientes que tienen tejido cerebral salvable, identificado en los estudios por imágenes como un infarto con un núcleo pequeño, de acuerdo con los resultados del estudio DAWN.[1,2]

El estudio fue publicado en versión electrónica en The New England Journal of Medicine para coincidir con su presentación en el Congreso Anual de la Society of Vascular and Interventional Neurology (SVIN) 2017, en Boston, Estados Unidos. También fue presentado previamente en la 3rd. European Stroke Organisation Conference.

Los resultados demostraron que los desenlaces de discapacidad fueron mejores con la trombectomía más el tratamiento médico estándar que con solo el tratamiento médico estándar en pacientes con accidente cerebrovascular agudo que fueron tratados 6 a 24 horas después de haberse documentado que estaban bien y que tenían una discordancia entre la gravedad del déficit clínico y el volumen del infarto.

“Nuestro principal mensaje es que la selección del tratamiento endovascular en el accidente cerebrovascular isquémico agudo no debe basarse solo en el tiempo transcurrido. También es necesario considerar los criterios fisiológicos”, dijo a Medscape Noticias Médicas el Dr. Tudor Jovin, autor principal, del University of Pittsburgh Medical Center Stroke Institute, en Pensilvania, Estados Unidos.

El estudio DAWN reclutó a pacientes que acudieron después de 6 horas y en los que se identificó tejido cerebral salvable con base en la “discordancia entre los datos clínicos y el núcleo del infarto”, es decir, los pacientes que tenían un déficit clínico desproporcionado a lo esperado por las imágenes.

“El principio de la discordancia es simple”, explicó el Dr. Jovin. “Cuando se obstruye un vaso en el cerebro, una pequeña zona del cerebro muere inicialmente. Esto es lo que llamamos el núcleo. Pero se pone en riesgo una zona más grande irrigada por este vaso. A esta se le designa como la penumbra. En caso de que no haya tratamiento (reperfusión), la zona de penumbra también muere, pero puede sobrevivir durante varias horas si la circulación colateral es satisfactoria”.

“Para nuestro estudio definimos la discordancia como los pacientes con síntomas de accidente cerebrovascular grave que señalaban una considerable zona de tejido cerebral que no estaba funcionando adecuadamente, pero que en las imágenes resultaron con solo un núcleo pequeño de tejido que en realidad había muerto”, añadió el Dr. Jovin.

“En las primeras etapas, casi todos tienen discordancia, pero en la mayoría de los pacientes la zona completa de tejido ha muerto hacia las seis horas; estos son los que avanzan rápidamente. Sin embargo, algunos pacientes (los que evolucionan lentamente) todavía tienen tejido cerebral viable en la zona vulnerable muchas horas después de haber sufrido un infarto cerebrovascular de gran tamaño a juzgar por los síntomas”.

El Dr. Raul Nogueira, primer autor, del Marcus Stroke & Neuroscience Center y el Grady Memorial Hospital, en Atlanta, Estados Unidos, comentó a Medscape Noticias Médicas: “Todo es cuestión de la fisiología: qué tanto puede el flujo sanguíneo colateral compensar la isquemia causada por el coágulo en el vaso principal. El flujo colateral satisfactorio permite ganar tiempo para el tratamiento”.

“Pese a los periodos más prolongados hasta la presentación, la magnitud de efecto del tratamiento observada en el estudio DAWN es la más alta que la de cualquier estudio de accidente cerebrovascular realizado hasta la fecha”, añadió. “Esto indica que la discordancia entre las manifestaciones clínicas y el núcleo del infarto es un factor decisivo para pronosticar la respuesta al tratamiento, independientemente del tiempo transcurrido hasta la presentación. Por consiguiente, el tiempo por sí solo no debería ser un factor para descalificar una trombectomía”.

Estos resultados aumentarán el número de personas con accidente cerebrovascular agudo candidatos para trombectomía. Los investigadores señalan que aproximadamente un tercio de los pacientes con obstrucción de un vaso cerebral anterior proximal que se presentan en las primeras 6 a 24 horas después del inicio del accidente cerebrovascular pueden cumplir los criterios de elegibilidad basados en los estudios por imágenes que se utilizaron en este estudio.

La población reclutada en el estudio incluyó a pacientes con accidentes cerebrovasculares del despertar (en los que se descubrió un accidente cerebrovascular producido durante su sueño, de manera que no se conoce el tiempo de inicio real).

“Los accidentes cerebrovasculares del despertar son muy frecuentes (contribuyen con casi 25% a los accidentes cerebrovasculares) y estos pacientes no han sido elegibles para trombectomía con base en los criterios de tiempo, pero nuestros resultados abren la posibilidad de este tratamiento para este grupo, si resulta que tienen las características fisiológicas correctas”, comentó el Dr. Nogueira.

Los 206 pacientes del estudio DAWN se presentaron con obstrucción de la arteria carótida interna intracraneal o la arteria cerebral media proximal, se contaba con el antecedente de estar clínicamente bien por lo menos 6 a 24 horas antes y al ingreso presentar un déficit clínico considerable (puntuaciones de 10 o más en la Escala de Accidente Cerebrovascular de NIH Normalizada). Los investigadores utilizaron imágenes de perfusión mediante resonancia magnética y tomografía computarizada para identificar a los pacientes que tenían un núcleo pequeño, y los criterios de inclusión basados en el tamaño del núcleo variaron con la edad. Fueron asignados de manera aleatoria a trombectomía más tratamiento estándar (el grupo con trombectomía) o a tratamiento estándar solo.

A los 31 meses, el reclutamiento en el estudio se suspendió a causa de los resultados de un análisis provisional especificado de antemano.

El estudio tuvo dos criterios de valoración principales utilizando la escala de Rankin modificada, ponderada en cuanto a utilidad, que fluctúa desde 0 (muerte) hasta 10 (ningún síntoma o discapacidad) y la tasa de independencia funcional (puntuaciones de 0, 1 o 2) en la escala de Rankin modificada más tradicional. Los dos criterios de valoración mostraron beneficios significativos para el grupo con trombectomía.

La puntuación media en la escala de Rankin modificada con utilidad ponderada a los 90 días fue 5,5 en el grupo con trombectomía, frente a 3,4 en el grupo de control, arrojando una diferencia ajustada (análisis bayesiano) de 2,0 puntos.
Y la tasa de independencia funcional a los 90 días fue 49% en el grupo con trombectomía frente a 13% en el grupo de control (diferencia ajustada: 33 puntos porcentuales).

Por cada 2 pacientes que se sometieron a trombectomía, un paciente adicional tuvo una mejor puntuación en cuanto a la discapacidad a los 90 días frente a los resultados en el grupo de control; por cada 2,8 pacientes que se sometieron a trombectomía, un paciente adicional tuvo independencia funcional a los 90 días.

Los investigadores señalan que la tasa de independencia funcional en el grupo con trombectomía en este estudio (49%) con una media de tiempo de tratamiento de 12 a 13 horas fue similar a la tasa comunicada en un análisis combinado de cinco estudios de trombectomía en el cual los pacientes se trataron dentro de las 6 horas (46%).

En contraste, la tasa de independencia funcional en el grupo de control en el presente estudio fue mucho más baja que en los estudios de pacientes previos (13% frente a 26%), lo cual, según los investigadores, puede deberse a los pacientes que recibieron tratamiento trombolítico en etapa más temprana.

“Incluimos a pacientes con síntomas iniciados 6 a 24 horas antes, y encontramos beneficio del tratamiento en toda la ventana de tiempo sin diferencia en el efecto del tratamiento”, dijo el Dr. Jovin.

Sin embargo, añadió que menos pacientes con los tiempos más tardíos habrían tenido discordancia y por tanto habrían reunido los requisitos para participar en el estudio. “Así que, desde luego, el tiempo transcurrido es lo más importante, pero una vez que se ha identificado al paciente y se ha determinado que tiene tejido cerebral salvable, tienen un beneficio similar independientemente del tiempo de presentación”.

“Consideramos que estos resultados serán muy relevantes para los países en vías de desarrollo donde los pacientes tienden a tardarse más en presentarse, pero estos países tienen menos probabilidades de contar con imagenología sofisticada, de manera que necesitamos encontrar formar más simples de medir el núcleo”, señaló. “Esto puede hacerse en una tomografía computarizada simple; esta simplemente podría ser lo suficientemente satisfactoria para hacer una estimación aceptable”.

El Dr. Nogueira hizo notar que los resultados de un estudio similar (DEFUSE-3) se presentarán a principios del próximo año.

“Sabemos que este estudio también ha demostrado un resultado positivo, y los resultados serán dados a conocer en la International Stroke Conference en enero. Los dos estudios se considerarán en conjunto para hacer recomendaciones sobre el tratamiento de los pacientes que acuden después de 6 horas”.

En un editorial que acompaña la publicación del estudio DAWN, el Dr. Werner Hacke, de la Heidelberg University, en Heidelberg, Alemania, dice que el estudio tiene “resultados extraordinariamente positivos”, pero advierte que solo una proporción limitada de los pacientes que acuden en etapa tardía cumplirán con todos los criterios para la realización de una trombectomía. Por consiguiente, “reducir el tiempo transcurrido desde el inicio del accidente cerebrovascular hasta el tratamiento sigue siendo fundamental y da lugar a los mejores resultados”.[3]

El estudio DAWN fue financiado por Stryker Neurovascular. El Dr. Jovin informa honorarios personales u otros apoyos de Silk Road Medical, Anconda Biomed, Route 92 Medical, Blockade Medical, FreeOx Biotech, Codman Neurovascular y Neuravi ajenos al estudio publicado. El Dr. Nogueira ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

 

La generación X está en mayor riesgo de accidente cerebrovascular que los ‘baby boomers’ (J Am Heart Assoc)

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Los nacidos entre 1945 y 1954 pueden ser considerados la "generación más sana en cuanto a accidentes cerebrovasculares".

Los nacidos entre 1945 y 1954 pueden ser considerados la “generación más sana en cuanto a accidentes cerebrovasculares”.

Los nacidos entre 1945 y 1954 pueden ser considerados la “generación más sana en cuanto a accidentes cerebrovasculares”, según un estudio realizado por la Rutgers University School of Public Health, en Nueya Jersey, Estados Unidos, que encontró la incidencia más baja de ictus isquémico en este grupo de edad en los últimos 20 años. Por el contrario, la tasa de accidente cerebrovascular es más del doble en la generación X, es decir, las personas nacidas entre 1965 y 1974, durante el mismo periodo de tiempo.

“La incidencia de accidente cerebrovascular ha disminuido considerablemente en general desde 1950, debido al avance de la medicina”, afirma Joel N. Swerdel, autor principal del estudio realizado en el Cardiovascular Institute at Rutgers Robert Wood Johnson Medical School de Nueva Jersey en la Rutgers University School of Public Health. “Sin embargo, encontramos que la tendencia se invierte en las generaciones más jóvenes donde la obesidad y la diabetes están probablemente causando un aumento en las enfermedades cardiovasculares”, añade.

Swerdel dirigió la investigación bajo la dirección de John B. Kostis, profesor de Cardiología y director del Cardiovascular Institute at Rutgers Robert Wood Johnson Medical School de Nueva Jersey. Los datos del estudio se derivaron del Sistema de Adquisición de Datos del Infarto de Miocardio (MIDAS, por sus siglas en inglés), una base de datos estatal de todos los ingresos en hospitales no federales en Nueva Jersey a lo largo de los 30 años desde que fue desarrollada.

Los investigadores analizaron más de 225.000 registros de datos de accidente cerebrovascular entre 1995 y 2014, separados en cinco grupos, cada uno con una edad de 10 años. El análisis, que se publica en “Journal of the American Heart Association”, encontró que las personas nacidas en los 20 años previos a 1945 y los nacidos en los 20 años posteriores a 1954 tenían mayores riesgos de accidente cerebrovascular. Sólo el grupo que ahora está entre 60 y 70 años de edad vio una reducción en la incidencia de accidente cerebrovascular durante el intervalo de años incluidos en el estudio.

“Una mayor incidencia de ictus en individuos nacidos antes de 1945 no fue sorprendente, ya que no se beneficiaron de la disponibilidad de fármacos hipolipemiantes, como las estatinas, y la terapia antihipertensiva, al igual que las generaciones más jóvenes”, apunta Kostis, investigador principal del trabajo. “Sin embargo, la creciente incidencia del accidente cerebrovascular en la generación más joven –los que están entre las edades de 35 y 50 años– es alarmante y merece más investigación”.

Los investigadores atribuyen a varios factores la tendencia al alza, como la falta de adherencia al tratamiento prescrito, por ejemplo tomar medicamentos para controlar la presión arterial, y un incremento significativo en la obesidad y la prevalencia de la diabetes, ambos factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular. Aunque MIDAS incluye datos de Nueva Jersey, los investigadores creen que la evidencia es indicativa de las tendencias en Estados Unidos.

La fruta fresca, asociada con menor riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular (NEJM)

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El consumo bajo de frutas es una de las principales causas de muerte prematura en China.

El consumo bajo de frutas es una de las principales causas de muerte prematura en China.

Las personas que comen fruta fresca la mayoría de los días tienen menos riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular que quienes rara vez la consumen, según un nuevo estudio publicado esta semana en “New England Journal of Medicine”. Los hallazgos provienen de un estudio de siete años de medio millón de adultos en China, donde el consumo de fruta fresca es mucho menor que en países como Reino Unido o Estados Unidos.

Investigadores de la University of Oxford, en Reino Unido, y la Academia China de Ciencias Médicas llevaron a cabo un estudio a gran escala, a nivel nacional, de 500.000 adultos de diez localidades urbanas y rurales a lo largo de China, haciendo un seguimiento de su salud durante siete años mediante los registros de defunción y los registros hospitalarios electrónicos de la enfermedad. La investigación se realizó con personas sin historial de enfermedades cardiovasculares o tratamientos antihipertensivos cuando entraron en el estudio.

La fruta es una rica fuente de potasio, fibra dietética, antioxidantes y otros diversos compuestos potencialmente activos, y contiene poco sodio o grasa y relativamente pocas calorías. El análisis encontró que el consumo de frutas (que fue principalmente manzanas o naranjas) está fuertemente vinculado con muchos otros factores, como la educación, la presión arterial, la disminución de la glucosa en sangre y no fumar.

Pero, después de separar lo que se sabía de estos y otros factores, una porción de 100 g de fruta por día se asoció con aproximadamente un tercio menos de mortalidad cardiovascular y la relación fue similar en los diferentes ámbitos de estudio y tanto en hombres como en mujeres.

El autor del estudio, el Dr. Huaidong Du, de la University of Oxford, en Reino Unido, señala: “La asociación entre el consumo de frutas y el riesgo cardiovascular parece ser más fuerte en China, donde muchas personas todavía comen poca fruta, que en los países de altos ingresos, donde el consumo diario de frutas es más común”.

El co-autor de esta investigación, el Prof. Liming Li, de la Academia China de Ciencias Médicas, subraya: “Un informe reciente de la ‘Carga Global de Enfermedades’ puso el consumo bajo de frutas como una de las principales causas de muerte prematura en China. Sin embargo, esto se basa en poca evidencia de la propia China”.

El autor principal, el Prof. Zhengming Chen, de la University of Oxford, añade: “Es difícil saber si el menor riesgo en personas que comen más fruta fresca se debe a un efecto protector real. Si es así, el consumo generalizado de fruta fresca en China podría prevenir alrededor de medio millón de muertes cardiovasculares al año, incluyendo 200.000 antes de los 70 años, y un número aún mayor de accidentes cerebrovasculares no fatales y ataques al corazón”.

Cada consumo de cocaína puede multiplicar por 6 el riesgo de ictus en adultos jóvenes (Stroke)

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Incluso en adultos de 30 a 40 años.

Incluso en adultos de 30 a 40 años.

Investigadores de la University of Maryland School of Medicine (Estados Unidos) han observado que cada vez que se consume cocaína se multiplica por seis el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o ictus, incluso en adultos de 30 a 40 años, según los resultados de un estudio que publica la revista “Stroke”.

En un análisis comparativo de los pacientes que habían sufrido un ictus a una edad más joven vieron que el consumo de cocaína 24 horas antes del infarto cerebral aumentaba sustancialmente el riesgo, hasta ocho veces si se consumía fumándose.

“Entre otros factores, se sabe que la cocaína provoca un rápido aumento de la presión arterial y también puede causar problemas cardíacos que pueden derivar en un accidente cerebrovascular”, ha reconocido Steven J. Kittner, autor principal del estudio.

Los investigadores analizaron los datos de un estudio que se llevó a cabo entre 1992 y 2008 con más de mil pacientes que habían sufrido un ictus isquémico entre los 15 y 49 años en el área de Baltimore y Washington DC. Este tipo de accidente cerebrovascular es el más común y se caracteriza por la obstrucción de un vaso sanguíneo que va al cerebro, en la mayoría de ocasiones como consecuencia de un coágulo de sangre.

Los investigadores compararon estos datos con los de otros 1.152 personas de la misma franja de edad que no habían sufrido un ictus. En ambos casos se les preguntó por el consumo de drogas o medicamentos sin una indicación médica.

De este modo, vieron que las personas que habían sufrido un ictus eran más propensos a fumar tabaco y tener otras enfermedades asociadas como la diabetes o la hipertensión arterial, en comparación con el grupo control.

En cambio, el consumo de cocaína fue similar en ambos grupos, con un 28% en los pacientes con ictus y un 26% en el grupo control que la habían probado en alguna ocasión, por lo que el consumo puntual no podía asociarse a un mayor riesgo de ictus.

Sin embargo, en el grupo de ictus vieron que el haber consumido cocaína el día anterior les hacía seis veces más propensos a sufrir un ictus, frente a quienes no la habían probado. Un resultado que se mantuvo al analizar otras variables como el consumo de alcohol o tabaco.

Sólo 26 personas dijeron haber consumido cocaína menos de 24 horas antes de haber sufrido el ictus, de las que 14 lo hicieron apenas seis horas antes.

El autor del estudio reconoce que un estudio observacional como este no puede “probar” la relación de causalidad entre el consumo de cocaína y el ictus, pero si marca una “fuerte relación” entre ambos factores y, por ello, confía en que al menos consiga disuadir a algunos consumidores.

Un fármaco que ayuda a dormir mejora la recuperación del accidente cerebrovascular (Brain)

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El fármaco se administra a dosis muy por debajo de aquellas en las que ejerce su efecto sedante.

Ratones que habían sufrido un accidente cerebrovascular se recuperaron significativamente más rápido tras recibir dosis bajas de un medicamento popular para ayudar a dormir, según concluye el trabajo de un grupo de investigadores de la Stanford University, en Palo Alto, California, Estados Unidos, que se publica en la edición digital de “Brain”.

Zolpidem está aprobado desde hace mucho tiempo por la Food and Drug Administration (FDA) para el tratamiento del insomnio. Pero nunca antes se había mostrado definitivamente que mejora la recuperación de un accidente cerebrovascular, dice Gary Steinberg, profesor de Neurocirugía y Neurociencias.

Steinberg advierte que los resultados del estudio deben ser replicados de forma independiente en otros laboratorios antes de empezar ensayos clínicos sobre la capacidad del fármaco como un agente de recuperación del accidente cerebrovascular.

Cada año, los estadounidenses sufren unos 800.000 accidentes cerebrovasculares, principal causa de discapacidad neurológica del país, provocando unos 74.000 millones en gastos médicos y pérdida de productividad.

El daño inicial de un accidente cerebrovascular, que surge cuando se bloquea el suministro de sangre a una parte del cerebro, se produce dentro de las primeras horas. Existen fármacos y dispositivos mecánicos para despejar el bloqueo, pero para ser eficaces, deben iniciarse dentro de varias horas desde que se produce el ictus, por lo que menos del 10% de los pacientes con accidente cerebrovascular se benefician de ellos.

Pasados unos días, durante los cuales la muerte del tejido continúa extendiéndose a regiones cerebrales adyacentes debido a la repercusión del daño inicial, el cerebro comienza lentamente a volver a cablearse y sustituir nuevas conexiones neuronales por las destruidas por el accidente cerebrovascular.

Dentro de entre tres a seis meses, es probable que se produzca al menos el 90% de toda la recuperación en un paciente con ictus. Ninguna terapia farmacéutica ha demostrado que mejora la recuperación después del accidente cerebrovascular y no existen tratamientos eficaces durante la fase de recuperación, aparte de la terapia física, que se ha demostrado que es sólo marginalmente exitosa.

Los autores atribuyeron la eficacia de zolpidem a que mejora un tipo de actividad de señalización de las células del nervio cuyo papel en la recuperación parece inesperadamente beneficioso. En el estudio, esta señalización se vio reforzada a pesar de que el fármaco se administra a dosis muy por debajo de aquellas en las que ejerce su efecto sedante.

Las células nerviosas se comunican entre sí por medio de unas sustancias llamadas neurotransmisores. Cuando la célula nerviosa secreta los neurotransmisores al enviar las señales, se acoplan en los receptores situados en las superficies de contacto de las células nerviosas. La mayor parte de esta señalización se realiza en uniones especializadas llamadas sinapsis, que cuentan con altas concentraciones de neurotransmisores desde la célula aguas arriba que activan los receptores en la célula aguas abajo.

Los neurotransmisores pueden ser excitatorios, lo que provoca la propagación de un impulso en la neurona receptora, o inhibitorios, impidiendo temporalmente que la célula nerviosa receptora propague impulsos. Más o menos una quinta parte de todas las células nerviosas en el cerebro que son inhibidoras hacen su trabajo mediante la secreción de un neurotransmisor llamado GABA.

Aunque la mayor parte de la señalización de GABA tiene lugar en las sinapsis, los científicos han aprendido que las células nerviosas también pueden presentar receptores de GABA en otra parte de sus superficies exteriores, que se llaman receptores extrasinápticos. En 2010, otros investigadores informaron que la señalización de los GABA extrasinápticos obstaculizó la recuperación del accidente cerebrovascular en un modelo animal.

Pero hasta el estudio de Stanford, nadie había estudiado el impacto en la recuperación del accidente cerebrovascular de la señalización GABA sináptica mucho más común. Para ello, Steinberg, Bliss y sus colegas realizaron una serie de experimentos anatómicos, fisiológicos y de comportamiento. Existen pequeñas diferencias estructurales entre los receptores GABA sinápticos y extrasinápticos, por lo que se pueden distinguir gracias a diversas técnicas.

Mediante un método de visualización de alta resolución, los científicos de Stanford analizaron una región del cerebro del ratón cerca de la zona que había sido destruida por el accidente cerebrovascular y se sabe que se vuelve a conectar después. Estos expertos vieron un aumento transitorio en el número de sinapsis GABA. Este incremento alcanzó un máximo alrededor de una semana después del accidente cerebrovascular y disminuyó a los niveles basales un mes después de que se haya producido el daño del accidente cerebrovascular.

El ascenso y la caída de los receptores GABA asociados a la sinapsis se restringió a una capa particular de la corteza cerebral que envía el resultado a la médula espinal y otras áreas del cerebro. Los experimentos electrofisiológicos en el laboratorio de su colega John Huguenard confirmaron que el aumento transitorio de los números de sinapsis GABA en el área del cerebro bajo escrutinio fue acompañado por un incremento, seguido por una disminución de los niveles basales, en la señalización de GABA sináptica, lo que confirma que las sinapsis eran de hecho funcionales.

Para determinar si el aumento transitorio de señalización de GABA sináptica post-accidente cerebrovascular era beneficioso –y, en caso afirmativo, si se podría mejorar–, los investigadores recurrieron a zolpidem, que funciona mejorando la señalización de GABA sináptica.

Indujeron cualquiera de dos tipos de accidentes cerebrovasculares en ratones, uno que daña gravemente la capacidad sensorial y el otro que perjudica profundamente el movimiento para, a continuación, poner los ratones en un régimen zolpidem o una solución de control que no contenía el fármaco.

Los científicos administraron el fármaco en dosis sub-sedantes para ver cómo se desenvolvían los ratones en pruebas sobre su capacidad sensorial y coordinación motora, por lo que los roedores tenían que estar completamente despiertos.

Los investigadores sometieron a estos ratones a dos tipos de pruebas: una para medir la velocidad con la que le quitaron un trozo de cinta adhesiva de una de sus patas (los ratones normalmente se apresuran a hacerlo), y la otra para evaluar su capacidad para atravesar una barra giratoria horizontal.

En casi todos los casos, los ratones tratados con zolpidem se recuperaron a un ritmo más rápido que los de control. Aunque la tasa de recuperación de la apoplejía mejoró drásticamente con zolpidem, su capacidad para aumentar el alcance de la recuperación no se pudo determinar debido a que, a diferencia de los seres humanos, los ratones recuperan, naturalmente, la mayor parte de su función previa al ictus, así que estos expertos probarán el fármaco en otros modelos animales, antes de proceder a los ensayos clínicos.

“Antes de este estudio, se pensaba que la señalización de GABA después de un ictus era perjudicial –subraya Steinberg–. Pero ahora sabemos que si es el tipo adecuado de señalización GABA, es beneficioso. Y hemos identificado un fármaco aprobado por la FDA que promueve decididamente la señalización beneficiosa”.

Expertos aconsejan un estilo de vida saludable para prevenir el ictus y la discapacidad

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Dejar de fumar, realizar actividad física, una dieta sana y reducir el estrés son algunos requisitos.

Dejar de fumar, realizar actividad física, tener un peso saludable, consumir una dieta sana, mantener el consumo de alcohol dentro de los niveles recomendados y reducir el estrés son algunos requisitos para llevar una vida saludable que los expertos recomiendan con el objetivo de prevenir los accidentes cerebrovasculares y la discapacidad derivada de ellos. Estas medidas también reducen el riesgo de enfermedades del corazón.

El accidente cerebrovascular es la principal causa de discapacidad, aunque la mitad de ellos se podría evitar. Las mujeres están en mayor riesgo de accidente cerebrovascular, con más mujeres fallecidas por esta causa que hombres; un 60% de las muertes por ictus, por lo que el Día Mundial del Ataque Cerebral, se centra mucho este año en el sexo femenino.

Entre otras cosas, las mujeres tienen menos probabilidades de recibir atención severa y rehabilitación que los hombres, a pesar de que responden igual de bien al tratamiento. “Las mujeres tienen más factores de riesgo para el accidente cerebrovascular que los hombres”, afirma el portavoz de la European Society of Cardiology (ESC), A. John Camm, profesor de Cardiología Clínica en el Instituto de Investigación de Ciencia Cardiovascular en la St George’s, University of London, Reino Unido.

“Las mujeres que tienen fibrilación auricular (latidos cardiacos irregulares) son más propensas que los hombres a tener presión arterial alta, diabetes, depresión y obesidad, que aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular”, subraya Camm. “El riesgo también se incrementa con las píldoras anticonceptivas, la terapia de reemplazo hormonal, cambios hormonales en la menopausia, diabetes asociada al embarazo y preeclampsia”, agrega.

El accidente cerebrovascular ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe, de forma que las células del cerebro pueden resultar dañadas o morir, lo que lleva a defectos en la movilidad, el habla, el pensamiento y el sentimiento.

Las mujeres deben hacerse un chequeo de salud cardiovascular regular de la misma forma en que son examinados para detectar cáncer de cuello uterino y cáncer de mama, recomienda el Prof. Camm. “El médico puede recetar medicamentos para disminuir su riesgo de accidente cerebrovascular si ve que tienen presión arterial alta o fibrilación auricular”, señala.

La muerte y la discapacidad por accidente cerebrovascular se pueden evitar si el tratamiento se da rápidamente, por lo que aconseja ante cualquier sospecha de haber tenido un accidente cerebrovascular, hacer el check llamado ‘FAST’, por sus siglas en inglés: F de ‘face’, es decir, cara: preguntarse si está caída de un lado; A de ‘arms’, brazos: comprobar si se pueden levantar o si alguno de los lados está débil; S de ‘speech’, el habla: plantearse si la persona es capaz de hablar o su discurso son palabras mezcladas o mal articuladas, y T de tiempo, puesto que en caso de un posible ictus hay actuar con rapidez y buscar atención médica de emergencia inmediatamente.

“El accidente cerebrovascular es una enfermedad devastadora, pero sabemos que alrededor del 50% de los accidentes cerebrovasculares podrían prevenirse”, destaca el Prof. Camm. “Les aconsejamos la adopción de un estilo de vida más saludable y visitar a su médico para averiguar a qué factores de riesgo han de prestar atención”, aconseja este experto.