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cáncer de colon

#El #yogur puede reducir el riesgo de #cáncer de colon en los hombres

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Punto clave

  • El consumo de yogur se relaciona con un menor riesgo de lesiones intestinales precancerosas en los hombres, pero no en las mujeres.

Por qué es importante

  • Este estudio es el primero en examinar las asociaciones entre la ingesta de yogur y los precursores del cáncer de colon.

Diseño del estudio

  • Se trata de un estudio prospectivo de 32 606 hombres en el estudio de seguimiento de los profesionales sanitarios y 55 743 mujeres en el estudio de salud de las enfermeras cuyas endoscopias inferiores se realizaron entre 1986 y 2012.
  • Financiación: diversas fuentes de otros sectores.

Resultados clave

  • Hubo 5811 adenomas entre los hombres y 8116 entre las mujeres.
  • Los hombres que consumían ≥ 2 raciones de yogur cada semana presentaban un menor riesgo de adenomas convencionales (OR: 0,81; Ptendencia = 0,01) y la asociación era más robusta en el caso de los adenomas con un alto potencial maligno (OR: 0,74; Ptendencia = 0,01).
    • La asociación era robusta en el caso de los adenomas de colon (OR: 0,82; Ptendencia = 0,01) y no era significativa en el caso de los adenomas rectales (Ptendencia = 0,95).
    • No se observó ninguna asociación con las lesiones serradas en general, pero se observó un menor riesgo de lesiones ≥ 1 cm (OR: 0,48; Ptendencia = 0,04).
  • No había ninguna asociación entre el consumo de yogur y el riesgo de adenoma en las mujeres.

Limitaciones

  • Era un diseño observacional.

#Síndrome do #cólon irritável

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Algumas pessoas experimentam sensações frequentes de desconforto abdominal, cólicas, diarreia, obstipação (prisão de ventre) e aumento dos movimentos intestinais. Muitas delas são portadoras de um distúrbio de motilidade intestinal que recebe o nome de síndrome do cólon irritável.

Para que esse diagnóstico possa ficar claro, o desarranjo precisa estar associado à sensação de desconforto abdominal e dor que não podem ser explicadas por alterações estruturais ou bioquímicas e que tenham pelo menos duas de três caraterísticas:

1) as dores diminuem com a evacuação;

2) a instalação das crises está associada à modificação da frequência das evacuações; ou

3) associada à mudança no formato das fezes. Além disso, no decorrer do último ano, o desconforto ou dor abdominal deve estar presente pelo menos durante 12 semanas, consecutivas ou não.

 

A prevalência é provavelmente bem alta: nos Estados Unidos atinge 15% dos adultos e, entre nós, é o diagnóstico mais comum dos que procuram os gastroenterologistas. A prevalência é três vezes maior nas mulheres. Não se sabe, no entanto, se é porque elas procuram atendimento médico com maior frequência.

Parecem exercer influência no aparecimento da síndrome os fatores abaixo:

1) Motilidade anormal do intestino delgado durante o jejum, contrações exageradas depois da ingestão de alimentos gordurosos ou em resposta ao estresse;

2) Hipersensibilidade dos receptores nervosos da parede intestinal à falta de oxigênio, distensão, conteúdo fecal, infecção e às alterações psicológicas;

3) Pacientes portadores da doença apresentam níveis elevados de neurotransmissores como a serotonina no sangue e no intestino grosso, que podem modificar a contratilidade e a sensibilidade das vísceras;

4) Infecções e processos inflamatórios podem contribuir para a instalação das crises;

5) Portadores da síndrome apresentam quadros de depressão e ansiedade mais frequentes. Crianças que sofreram abusos sexuais, físicos ou psíquicos têm mais risco de desenvolver os sintomas no futuro.

O diagnóstico é baseado nos sintomas, na ausência de sinais relevantes no exame físico e, principalmente, na visualização direta do intestino através da colonoscopia.

É preciso muito cuidado porque outras doenças podem ser confundidas com a síndrome do cólon irritável: câncer de cólon, diverticulite, obstrução mecânica, infecção, isquemia, síndromes de má absorção, doenças metabólicas e inflamatórias, endometriose e outras mais raras. O diagnóstico de cólon irritável é de exclusão, só pode ser estabelecido quando as outras causas puderem ser afastadas.

A anotação diária dos alimentos associados ao aparecimento das crises é muito útil. Piora dos sintomas pode acontecer depois da ingestão de cafeína, álcool, comidas gordurosas, vegetais que aumentam a produção de gases digestivos ou produtos que contém sorbitol, como o chiclete e as balas sem açúcar.

O tratamento das dores é feito com antiespasmódicos. Análises recentes sugerem que alguns pacientes se beneficiam com um grupo de drogas chamado de antidepressivos tricíclicos, outros com anti-inflamatórios e, nos casos mais rebeldes, até com morfina e derivados.

Para a diarreia existem diversas opções de medicamentos que aumentam a consistência do bolo alimentar e reduzem a frequência dos movimentos intestinais. Nos casos refratários, tratamento com antibióticos por tempo curto pode modificar a flora intestinal e reduzir o número de evacuações.

Quando ocorre prisão de ventre, a inclusão de fibras na dieta pode aliviar os sintomas. Os chamados laxativos osmóticos como o leite de magnésia e a lactulose podem ajudar. Além deles, há várias drogas capazes de acelerar o trânsito intestinal e diminuir a consistência das fezes.

A interação entre fatores psicossociais e a síndrome permanece especulativa. Apesar disso, terapêuticas como relaxamento, psicoterapia e exercícios físicos podem ajudar no controle dos sintomas. A síndrome do cólon irritável é uma doença comum, que precisa ser reconhecida e tratada adequadamente, uma vez que seus sintomas exercem profundos efeitos na qualidade de vida de uma parcela significativa da população.

Sobre o autor: Drauzio Varella

Drauzio Varella é médico cancerologista e escritor. Foi um dos pioneiros no tratamento da aids no Brasil. Entre seus livros de maior sucesso estão Estação Carandiru, Por um Fio e O Médico Doente.

#El consumo de #frutos secos podría ayudar a la supervivencia del #cáncer de colon (J Clin Oncol)

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  • Noticias Médicas

Las personas con cáncer de colon en estadio III que regularmente comen frutos secos tienen un riesgo significativamente menor de recidiva y mortalidad por cáncer que las que no los consumen, según un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro de Cáncer de la Universidad de Yale, Estados Unidos, cuyas conclusiones se publican en el Journal of Clinical Oncology.

El estudio siguió a 826 participantes en un ensayo clínico durante una mediana de 6,5 años después de que fueron tratados con cirugía y quimioterapia. Aquellos que consumieron regularmente al menos dos porciones de una onza de frutos secos cada semana demostraron una mejora del 42% en la supervivencia libre de enfermedad y una mejora del 57% en la supervivencia general.

“Un análisis más detallado de esta cohorte reveló que la supervivencia sin enfermedad aumentó en un 46% entre el subgrupo de consumidores que tomaron frutos secos en lugar de cacahuetes”, señala el autor principal del estudio, Charles S. Fuchs. Los frutos secos incluyen almendras, nueces, avellanas y anacardos y, entre otros; mientras que los cacahuetes se encuentran en la familia de las legumbres.

“Estos hallazgos concuerdan con muchos otros estudios observacionales que indican que una serie de comportamientos saludables, que incluyen un aumento de la actividad física, mantener un peso saludable y una menor ingesta de azúcar y bebidas endulzadas, mejoran los resultados del cáncer de colon”, subraya otro científico de este trabajo, Temidayo Fadelu. “Los resultados resaltan la importancia de enfatizar los factores dietéticos y de estilo de vida en la supervivencia del cáncer de colon”, añade.

Además, el estudio destacó las conexiones entre los mecanismos biológicos que empeoran la enfermedad no solo en el cáncer de colon sino en ciertas enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2. Muchos estudios previos han informado que los frutos secos, entre otros beneficios para la salud, pueden ayudar a reducir la resistencia a la insulina, una condición en la cual el cuerpo tiene dificultad para procesar la hormona insulina. La resistencia a la insulina conduce a niveles insalubres de azúcar en la sangre y, a menudo, es un antecedente de diabetes tipo 2 y enfermedades relacionadas.

Trabajos anteriores entre pacientes con cáncer de colon revelaron peores resultados entre aquellos con factores de estilo de vida que aumentan la resistencia a la insulina, como la obesidad, la falta de ejercicio y una dieta con altos niveles de carbohidratos que elevan rápidamente los niveles de azúcar en la sangre.

“Estos estudios respaldan la hipótesis de que las conductas que te hacen menos resistente a la insulina, incluido comer frutos secos, parecen mejorar los resultados en el cáncer de colon -explica Fuchs-. Sin embargo, aún no sabemos qué es exactamente beneficioso para las nueces”. Los frutos secos también podrían desempeñar un papel positivo al satisfacer el hambre con una menor ingesta de carbohidratos u otros alimentos asociados con resultados pobres, plantea Fuchs.

Relacionan la composición química de la rúcula y el canónigo con la prevención del cáncer de colon (Plant Foods Hum Nutr)

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Los fitoquímicos de estas plantas actúan selectivamente contra las células de cáncer de colon pero no contra las células de colon sanas.

Los fitoquímicos de estas plantas actúan selectivamente contra las células de cáncer de colon pero no contra las células de colon sanas.

Investigadores de la Universidad de Almería han analizado los efectos antitumorales y la composición fitoquímica, es decir, sustancias con efectos saludables, de la rúcula y el canónigo. Los ensayos realizados ‘in vitro’ en células de cáncer de colon revelan que estas plantas contienen compuestos bioactivos efectivos para prevenir esta enfermedad.

Estudios anteriores ya apuntaban los efectos beneficiosos de la rúcula y el canónigo en enfermedades cardiovasculares, diabetes y algún tipo de cáncer. Sin embargo, no se habían determinado en profundidad los compuestos específicos responsables de esta acción.

El estudio, publicado en la revista “Plant Foods for Human Nutrition”, constituye el primer análisis que precisa la composición en ácidos grasos, compuestos fénólicos, carotenoides, esteroles y glucosinolatos de ambas especies.

En paralelo, los investigadores han evaluado los efectos de extractos de estos vegetales en células de cáncer de colon. Tras un amplio número de ensayos, han comprobado que se produce una inhibición del crecimiento y daños en las membranas de las células cancerígenas. También han cultivado células de colon normales, las cuales no se ven afectadas por tales extractos en las concentraciones chequeadas.

En suma, los fitoquímicos de estas plantas actúan selectivamente contra las células de cáncer de colon pero no contra las células de colon normales”, explica el investigador responsable del estudio, José Luis Guil Guerrero, catedrático de Tecnología de Alimentos de la Universidad de Almería.

Los resultados de toxicidad frente a las células cancerígenas detectados en ambos extractos de plantas se relacionan con distintos compuestos fitoquímicos.

De esta forma, el estudio revela que los extractos procedentes de la rúcula inducen daños en las células cancerosas que las conducen a la muerte a bajas concentraciones. Por su parte, los compuestos del canónigo inducen una reducción del número de células tumorales, aunque en menor grado a como lo hacen los extractos de rúcula.

Los investigadores analizan de distinta forma la concentración de cada tipo de fitoquímico, es decir, de aquellas sustancias que se encuentran en los alimentos de origen vegetal, biológicamente activas, que no son nutrientes esenciales que tienen efectos positivos en la salud.

Así, en el caso de los compuestos fenólicos han sido determinados por cromatografía de líquidos de ultra-alta resolución, una técnica que permite separar, identificar y cuantificar los componentes de una mezcla compleja.

Para los carotenoides y glucosinolatos se ha usado la cromatografía de líquidos acoplada a espectrometría de masas, técnica que permite determinar la estructura de las moléculas. Requiere cantidades pequeñas de muestra y obtiene información en torno al peso molecular y algunas características de la estructura del analito. En el caso de los esteroles y ácidos grasos, se ha utilizado la cromatografía gas-líquido.

Los efectos de los compuestos activos en las células se determinan tras extraerlos con disolventes selectivos. A continuación, se aplican en concentraciones conocidas a los cultivos celulares. “Medimos el crecimiento o la muerte celular, mediante la técnica Elisa y el efecto de los extractos en los cultivos celulares depende de un gran número de variables, como solventes usados en la extracción, concentración y tiempo”, detalla.

Tras los ensayos realizados, los investigadores han puesto de manifiesto las características funcionales y antitumorales de estos dos vegetales con creciente interés gastronómico, en torno a los cuales existía un amplio desconocimiento. “Este trabajo, financiado por el Plan Propio de Investigación de la Universidad de Almería, pone de relieve la importancia del consumo de algunos alimentos funcionales para la prevención del cáncer colorrectal”, apostilla.

Tomar 45 gramos al día de cereales integrales reduce un 20% el riesgo de diabetes tipo 2 y un 18% de cáncer de colon

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Los alimentos integrales se asocian tradicionalmente a errores conceptuales.

Los alimentos integrales se asocian tradicionalmente a errores conceptuales.

Consumir 45 gramos diarios (tres raciones) de cereales integrales reduce relativamente el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 en un 20% y en un 18% el de padecer cáncer de colon, según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

“Por eso, es aconsejable aumentar el consumo diario de cereales integrales, incluidos dentro del patrón alimentario mediterráneo”, ha comentado el especialista del área de Nutrición de esta sociedad, Jesús Moreno. Si bien, tal y como ha apostillado el también miembro de dicha área de la SEEN, Francisco Botella, la ingesta de este tipo de alimentos en España sigue siendo “anecdótica”.

De hecho, el gasto medio familiar en estos productos no llega a una décima parte de lo empleado en ali’mentos refinados, siendo las principales causas del bajo consumo que los productos integrales culturalmente se asocian a peores características organolépticas (aspecto, olor, textura y sabor) que los refinados, en ocasiones por la oxidación (enranciamiento) de la grasa, y que tienen un mayor precio.

Y es que, tal y como han alertado, los alimentos integrales se asocian tradicionalmente a errores conceptuales como, por ejemplo, que “integral no es light”, que integral “no es todo” lo que tiene un color marrón, que no es bio o ecológico y que “integral no es con, o sin, gluten”.

Ante esto, los expertos han recordado que las harinas resultantes de moler los granos completos de los cereales son las denominadas integrales, frente a las harinas refinadas que no llevan salvado ni germen. Y es que, las harinas integrales y las refinadas tienen un aporte energético similar por que el contenido en carbohidratos y proteínas es prácticamente el mismo, aunque la harina integral contiene más grasa (aunque cuantitativamente poca), fibra (4 veces más), vitaminas y minerales que la refinada.

“No todos los alimentos integrales tienen la misma cantidad de fibra, ya que depende del porcentaje de grano que se utilice. Una harina con un grado de extracción del 80% quiere decir que para hacer esa harina se utiliza el 80% del peso del grano y el 20% restante se elimina como salvado”, ha zanjado Moreno.

Extracto de nueces ayuda a inhibir la capacidad de autorenovación de las células del cáncer de colon (Food Sci Biotechnol)

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Las nueces son el único fruto seco con una cantidad significativa de ácidos grasos omega-3 AAL de origen vegetal que el cuerpo humano necesita pero no puede producir.

Las nueces son el único fruto seco con una cantidad significativa de ácidos grasos omega-3 AAL de origen vegetal que el cuerpo humano necesita pero no puede producir.

El extracto lipídico de las nueces contribuye a inhibir la capacidad de auto renovación de las células madre cancerosas en el cáncer de colon, según ha mostrado una investigación realizada por la profesora del departamento de ciencias nutricionales y gestión de alimentos de la Ewha Womans University (Corea del Sur), Yuri Kim, y que ha sido publicada en “Food Science and Biotechnology”.

Las células madre cancerosas son una pequeña subpoblación de células dentro de un tumor con capacidad de auto renovación y, por ello, tienen el potencial de aumentar las tasas de metástasis tumorales y resistir a la radioterapia y la quimioterapia.

Si bien el estudio ha sido realizado en Corea, que tiene la tasa más alta de cáncer de colon y recto entre 184 países, sus hallazgos pueden ser relevantes en España, ya que se producen unos 30.000 nuevos casos de este cáncer cada año y afecta a uno de cada 20 hombres y a una de cada 30 mujeres antes de cumplir los 74 años.

“El cáncer de colon es una de las principales causas de muerte con limitadas opciones terapéuticas para su tratamiento, por lo que este estudio es significativo para la sociedad académica de la nutrición. Los resultados sugieren el potencial terapéutico que pueden tener las nueces en el cáncer de colon. Las nueces juegan un rol beneficioso en la dieta y los hallazgos de esta investigación se basan en estudios anteriores sobre el cáncer en aéreas de colon, mama y próstata, lo que nos permite dar un paso más en la comprensión de sus efectos preventivos”, ha comentado Kim.

En concreto, los múltiples componentes del extracto lipídico de las nueces incluyen ácidos grasos y tocoferoles, y el estudio demostró que el consumo de componentes lipídicos de la nuez puede inhibir significativamente el cáncer de colon por focalizarse en las células del cáncer de colon.

Por tanto, las nueces contienen una “poderosa” fuente de nutrientes sustanciales para la salud y, además, son el único fruto seco con una cantidad significativa de ácidos grasos omega-3 AAL de origen vegetal que el cuerpo humano necesita pero no puede producir.

Una dieta alta en grasas influye en el cáncer de colon (Nature)

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Se producen cambios en las células madre intestinales.

Se producen cambios en las células madre intestinales.

Un estudio publicado en la revista “Nature” revela cómo una dieta alta en grasas hace a las células de la mucosa intestinal más propensas a convertirse en cancerosas. Su hallazgo se une a un creciente cuerpo de investigaciones que señalan que la obesidad y comer alimentos altos en grasa, es decir, una dieta alta en calorías, son factores de riesgo importantes para muchos tipos de cáncer.

El trabajo con ratones sugiere que una dieta alta en grasas lleva a un auge de la población de células madre intestinales y también genera un conjunto de otras células que se comportan como las células madre, es decir, que pueden reproducirse indefinidamente y diferenciarse en otros tipos de células, explica el coautor principal Semir Beyaz, estudiante de doctorado de la Harvard Medical School, Estados Unidos, afiliado a los laboratorios de Stuart Orkin, del Dana-Farber Cancer Institute de Boston.

Estas células madre y células similares a las madre son más propensas a dar lugar a tumores intestinales. El estudio se basa en investigaciones anteriores que hallaron que las personas que son obesas tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.

La investigación anterior ha demostrado también que las células madre intestinales, que duran toda la vida, son las células más susceptibles de acumular mutaciones que dan lugar a cáncer de colon. Estas células madre viven en el revestimiento del intestino, conocido como el epitelio, y generan todos los diferentes tipos de células que forman el epitelio.

Beyaz y sus colegas, dirigidos por Yilmaz, investigaron una posible relación entre estas células madre y el cáncer relacionado con la obesidad mediante la alimentación de ratones sanos con una dieta compuesta en un 60% por grasa durante 9-12 meses. Una dieta típica estadounidense por lo general contiene un 20-40% de grasa. Los ratones en la dieta alta en grasas ganaron de un 30 a un 50% más de masa corporal y desarrollaron más tumores intestinales de los roedores alimentados con una dieta normal.

Los ratones con la dieta alta en grasa también mostraron cambios distintivos en sus células madre intestinales. No sólo tenían muchas más células madre intestinales que los ratones con la dieta normal, sino que las células madre fueron capaces de funcionar sin la participación de las células vecinas, según los investigadores.

“Desde hace años, se ha informado de la relación epidemiológica entre una dieta alta en grasas y el cáncer colorrectal, pero no se conocían los mecanismos subyacentes -señala Beyaz–. Por primera vez, nuestro estudio mostró los mecanismos precisos de cómo una dieta alta en grasas regula la función de células madre intestinales y cómo esta regulación contribuye a la formación de tumores”.

Cuando se retiraron las células madre intestinales de los ratones y se cultivaron en una placa de cultivo, dieron lugar a “mini-intestinos” mucho más fácilmente que las células madre intestinales de los roedores en una dieta normal. Los científicos vieron que otra población conocida como células progenitoras –células hijas diferenciadas de las células madre– comenzaron a comportarse como células madre: empezaron a vivir mucho más tiempo que su vida útil normal de unos pocos días y podían generar mini-intestinos cuando se cultivaban fuera del cuerpo.

“Esto es muy importante porque se sabe que las células madre son a menudo las células en el intestino que adquieren las mutaciones que van a dar lugar a tumores –afirma Yilmaz–. No sólo hay más células madre tradicionales (en una dieta alta en grasas), sino también poblaciones de células no madre que tienen la capacidad de adquirir mutaciones que dan lugar a los tumores”.

Los científicos también identificaron una vía de detección de nutrientes que está hiperactivada por la dieta alta en grasas. El sensor de ácido graso, conocido como PPAR-delta, responde a altos niveles de grasa mediante la activación de un proceso metabólico que permite a las células quemar grasa como fuente de energía en lugar de sus hidratos de carbono y azúcares habituales.

PPAR-delta también aparece para activar un conjunto de genes que son importantes para la identidad de las células madre. El laboratorio de Yilmaz está investigando ahora cómo sucede esto con la esperanza de identificar posibles dianas terapéuticas contra el cáncer para tumores que surgen en la obesidad.

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