cáncer de próstata

#Câncer de próstata: pesquisa revela fragilidades em diagnóstico e tratamento

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médico orientando homem sobre câncer de próstata

Mesmo com as constantes aprovações de medicamentos e técnicas cirúrgicas, a realidade do câncer de próstata no país não tem avançando nos últimos anos, segundo aponta a primeira fase de uma pesquisa realizada pelo Instituto Vencer o Câncer (IVOC), em parceria com a Bayer.

Após análise de indicadores e estimativas, a primeira fase do estudo evidencia fragilidades no diagnóstico e no tratamento da doença no Brasil, como a falta de equipamentos de radioterapia e o uso excessivo de certas medicações.

“Vemos também cada vez mais pacientes chegando com o tumor avançado, especialmente na rede pública”, observa o oncologista Fernando Maluf, um dos líderes do trabalho, além de diretor associado do Centro Oncológico da Beneficência Portuguesa de São Paulo, membro do Comitê Gestor do Centro de Oncologia do Hospital Israelita Albert Einstein e fundador do Instituto Vencer o Câncer.

 

Cenário do câncer de próstata no Brasil

Realizada entre novembro de 2019 e julho de 2020, a primeira fase da investigação teve como objetivo obter subsídios para analisar o atual cenário do câncer de próstata no Brasil, contextualizado a nível global e nacional, destacando o município de São Paulo, através de dados primários e secundários, com relação à linha de cuidado do paciente com câncer de próstata usuário do sistema público de saúde.

“Com a leitura integrada sobre o cenário do câncer de próstata realizado no primeiro momento do projeto, conseguimos levantar diversos pontos importantes a serem trabalhados, tanto relacionados às políticas públicas como em relação à conscientização sobre o câncer de próstata, assim como questões relacionadas às campanhas de prevenção já existentes”, conta Fernando Maluf, em entrevista ao Portal PEBMED.

 

Como frear o avanço da doença

De acordo com Fernando Maluf, um dos principais tratamentos do câncer de próstata é o chamado active surveillance, que é a vigilância ativa. “Isso ocorre quando não há características do tumor que vão criar a necessidade de um tratamento imediato. São tumores pequenos, de baixa agressividade. Nestes pacientes, com o seguimento adequado, não só existe a possibilidade de não tratar imediatamente o câncer, como há a chance de nunca precisar tratar estes indivíduos”, explica o oncologista.

O tratamento local funciona potencialmente em três vertentes: a cirurgia, que vem ganhando espaço cada vez mais com a técnica da robótica; a radioterapia, que se desenvolve com técnicas como a radioterapia de intensidade modulada (IMRT) e a radioterapia guiada por imagem (IGRT), e ainda técnicas mais novas como o ultrassom focalizado de alta intensidade (HIFU), que erradica o tumor com um superaquecimento pela via retal.

“Na doença mais avançada, temos avanços com novas drogas hormonais, que acopladas com a castração oferecem resultados melhores do que a castração isoladamente, drogas quimioterápicas mais antigas e mais novas, além da introdução dos radiofármacos, que são medicamentos radioativos, que atacam o tumor de forma bastante eficaz”, complementa o especialista.

 

Para o fundador do Instituto Vencer o Câncer, essa pesquisa é importante porque consegue mapear as deficiências do sistema público brasileiro, o perfil do homem brasileiro e dos tratamentos executados. Permite ainda planejar políticas públicas cada vez mais adequadas e direcionadas para toda a população.

A segunda fase do projeto já está em andamento, com o compartilhamento das informações organizadas na leitura integrada sobre o câncer de próstata, com instituições que atuam com esse público, além da aproximação com o Instituto Nacional do Câncer (INCA) para a apresentação do posicionamento do IVOC sobre o Novembro Azul para o início de um trabalho em conjunto.

*Esse artigo foi revisado pela equipe médica da PEBMED

Referências bibliográficas:

#Tener #cáncer aumenta el #riesgo de muerte en pacientes con #COVID-19

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Los pacientes con COVID-19 y cáncer en progresión tuvieron un aumento de cinco veces en el riesgo de mortalidad a los 30 días, en comparación con los pacientes con cáncer y COVID-19 que estaban en remisión o no tenían evidencia de cáncer, según datos del Consorcio COVID-19 y Cáncer (CCC19).[1]

Otros factores de riesgo independientes para la mortalidad en pacientes con COVID-19 y cáncer fueron edad avanzada, género masculino, tabaquismo anterior, número de comorbilidades, estado funcional ECOG de 2 o más, y tratamiento con hidroxicloroquina más azitromicina.

De hecho, los pacientes que recibieron hidroxicloroquina y azitromicina tenían un riesgo de muerte casi tres veces mayor que quienes no habían recibido la combinación. Sin embargo, este hallazgo fue de “validez incierta debido a un alto riesgo de confusión residual; por ejemplo, los pacientes que recibieron esta combinación tenían más probabilidades de padecer una enfermedad grave o de ser hospitalizados”, destacó el Dr. Jeremy L. Warner, de Vanderbilt University Medical Center, en Nashville, Estados Unidos.

El Dr. Warner presentó estos hallazgos en una conferencia de prensa en línea. Los hallazgos adicionales del registro CCC19 se presentaron como parte del programa científico virtual del Congreso Anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) 2020.

Impacto grave en pacientes con cáncer

“Para las personas con cáncer, el impacto de COVID-19 es especialmente grave, ya sea que hayan estado expuestos al virus o no. Los pacientes con cáncer suelen ser adultos mayores, a menudo con otras afecciones subyacentes, y su sistema inmunológico puede ser suprimido por el cáncer, o debido a quimioterapia, radiación u otro tratamiento”, comentó el presidente de la American Society of Clinical Oncology, Dr. Howard A. Burris III, quien moderó la conferencia de prensa, pero no participó en el estudio de los datos del registro CCC19.

“Los miembros de la American Society of Clinical Oncology nos dicen que han tenido que retrasar o modificar los planes de tratamiento para reducir el riesgo de infección de los pacientes, y no tenemos claro cuál será el impacto de estos cambios. Los retrasos en la detección y el diagnóstico del cáncer también son una preocupación importante”, continuó el Dr. Burris.

“Esto confirma los reportes que han salido de otros centros, incluidas otras partes del mundo, donde han descubierto que las personas con cáncer y COVID-19 tienen peor desenlace”, indicó el Dr. Andrew T. Chan, maestro en salud pública del Massachusetts General Hospital en Boston, Estados Unidos, quien no participó en la investigación.

El grupo del Dr. Chan ha desarrollado una aplicación de estudio de síntomas de COVID-19 con el objetivo de definir si las personas que viven con cáncer tienen mayor riesgo de infecciones, además de saber si el cáncer es un factor de riesgo independiente para la gravedad o mortalidad de COVID-19.

“Utilizando datos de nuestra aplicación pudimos demostrar que las personas que informaron vivir con cáncer tenían mayor riesgo de desarrollar COVID, y eran más propensas a ser hospitalizadas en relación con esta enfermedad”, añadió el Dr. Chan.

Detalles del estudio

El registro CCC19 recopila información de 104 instituciones participantes en Estados Unidos y Canadá, así como datos anónimos de personas en Estados Unidos, Argentina, Canadá, Unión Europea y Reino Unido.

La muestra de 928 pacientes que presentó el Dr. Warner estaba equilibrada por género. La mediana de edad fue de 66 años, y 30% de los pacientes tenía 75 años o más.

En total, 39% de los pacientes estaba en tratamiento activo contra el cáncer, y 43% tenía una enfermedad medible. El cáncer de mama fue el diagnóstico más común, seguido por cáncer de próstata, cánceres gastrointestinales, linfomas y cánceres torácicos.

Dos tercios de los pacientes (68%) tenían un estado funcional ECOG de 0 o 1; 8% un estado funcional de 2, y 5% un estado funcional de 3 o 4. Los pacientes restantes tenían un estado funcional desconocido.

Poco más de la mitad de los pacientes (52%) nunca fueron fumadores; 37% exfumadores, y 5% fumadores actuales; el resto de los pacientes (6%) tenía un estado de tabaquismo desconocido.

En una mediana de seguimiento de 21 días, 121 pacientes (13%) habían muerto. Todos los decesos ocurrieron dentro de los 30 días posteriores al diagnóstico de COVID-19. Entre los pacientes que fallecieron, 78 eran varones; 64 exfumadores; 70 tenían 75 años o más; 41 tenían cáncer activo o estable; 25 cáncer en progresión, y 42 un estado funcional ECOG de 2 o más.

En total, 466 pacientes fueron hospitalizados; de ellos 106 (23%) fallecieron. Entre los 132 pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos, 50 (38%) fallecieron, incluidos 27 pacientes de 75 años o más, y 15 con un estado funcional ECOG de 2 o más. De los 116 pacientes que requirieron intubación, 50 (43%) fallecieron, incluidos 26 que tenían 75 años o más, y 11 que tenían un estado funcional de 2 o más.

Todavía es temprano, y se necesitará un tamaño de muestra más grande con un seguimiento más largo para obtener una imagen más completa de cómo COVID-19 afecta a subconjuntos de pacientes específicos a lo largo del tiempo, destacó el Dr. Warner.

La American Society of Clinical Oncology ha establecido su propio registro COVID-19 para recopilar datos a corto y largo plazos durante la pandemia.

“Podremos aprender sobre la forma en que la pandemia ha afectado la atención del cáncer, así como los efectos a largo plazo de COVID-19 en pacientes con cáncer, y comprender qué enfoques de atención funcionan mejor”, agregó el Dr. Richard L. Schilsky, director médico y vicepresidente ejecutivo de la American Society of Clinical Oncology, durante la sesión informativa.

Esta noticia fue publicada originalmente en MDEdge.com.

El estudio de los datos del registro CCC19 recibió apoyo de National Institutes of Health y American Cancer Society. El Dr. Warner reveló acciones/propiedad en HemOnc.org, consultoría para IBM y Westat, y estipendos de viaje de IBM. Los doctores Burris, Schilsky y Chan han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

#Los #andrógenos pueden explicar la vulnerabilidad masculina a la #COVID-19

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A medida que la pandemia de COVID-19 se ha propagado por el mundo, se ha observado una notable diferencia entre los géneros. Pero ¿por qué los hombres son mucho más susceptibles que las mujeres a los desenlaces graves de la COVID-19?

Las sospechas naturalmente se dirigen a las hormonas sexuales, y se ha sugerido que los estrógenos pueden proteger contra la COVID-19 en las mujeres o que los andrógenos agravan los desenlaces de la enfermedad en los hombres.

Nuevos datos que respaldan la teoría del andrógeno provienen de un estudio realizado en Italia.[1]

Estos investigadores encontraron que pacientes con cáncer de próstata tratados con terapia de privación de andrógenos (TPA) tenían menos probabilidades de contraer COVID-19 y morir por la enfermedad que otros grupos, incluso otros pacientes con cáncer.

Los hallazgos indican que los andrógenos de alguna manera confieren más virulencia al virus y que esto exacerba la gravedad de la enfermedad en los hombres, dicen los investigadores. También conjeturan que la terapia de privación de andrógenos puede proteger contra la COVID-19.

El estudio fue publicado el 7 de mayo en la versión digital de Annals of Oncology.

El equipo analizó datos de 68 hospitales en la región de Veneto, una de las regiones de Italia más gravemente afectadas por la pandemia de COVID-19.

Encontraron datos de 9280 pacientes con infección por SARS-CoV-2 confirmada por laboratorio, de los cuales 4532 eran hombres.

Las mujeres de la región tuvieron de hecho un poco más de probabilidades de contraer COVID-19 que los hombres (56% frente a 44%), puntualizan los investigadores.

Sin embargo, los hombres fueron más propensos a desarrollar formas más graves de la enfermedad: 60% de los hombres frente a 40% de las mujeres requirieron hospitalización, aumentando a 78% de los hombres frente a 22% de las mujeres quienes requirieron cuidados intensivos. Asimismo, fallecieron más hombres que mujeres (62% frente a 38%).

El equipo luego dirigió su atención a los pacientes con cáncer.

De toda la población masculina de Veneto, los que padecían cáncer tuvieron un riesgo dos tantos más elevado de contraer COVID-19 que los hombres sin cáncer (p < 0,0001).

Sin embargo, cuando el equipo analizó específicamente a los hombres con cáncer de próstata, observaron “notablemente, que solo cuatro de 5273 pacientes que recibieron terapia de privación de andrógenos desarrollaron infección por SARS-CoV-2 y ninguno de ellos falleció”.

Esto se comparó con 37.161 hombres con cáncer de próstata que no recibieron terapia de privación de andrógenos, entre los cuales 114 contrajeron COVID-19 y 18 fallecieron.

Entre otros 79.661 pacientes de la región de Veneto con cáncer diferente al cáncer de próstata, 312 contrajeron COVID-19 y 57 fallecieron.

“Este es el primer estudio en sugerir un vínculo entre la terapia de privación de andrógenos y la COVID-19”, comentó el autor principal Dr. Andrea Alimonti, Ph. D., de la Universidad de la Suiza Italiana en Lugano, Suiza.

“Pacientes con cáncer de próstata que recibieron terapia de privación de andrógenos tuvieron una reducción significativa de cuatro tantos del riesgo de COVID-19 en comparación con los que no recibieron terapia de privación de andrógenos. Se observó una diferencia incluso mayor (reducción de cinco tantos del riesgo) cuando comparamos a pacientes con cáncer de próstata que recibieron terapia de privación de andrógenos con los que padecían cualquier otro tipo de cáncer”, dijo.

El hallazgo plantea “la hipótesis de que los niveles de andrógenos facilitan las infecciones por coronavirus y aumentan la gravedad de los síntomas, como se ha observado en pacientes del género masculino”, dijo.

“Estos datos son muy interesantes y plantean una hipótesis fascinante”, afirma Richard Martin, Ph. D., profesor de epidemiología clínica en la Universidad de Bristol, en Reino Unido, en un comentario sobre el estudio.[2] “Pero necesitamos una validación independiente en otra serie grande de datos de toda la población…con análisis estadísticos apropiados que incluyan ajuste con respecto a importantes factores de riesgo para SARS-CoV-2”.

Señaló que los resultados del estudio italiano no se ajustaron con respecto a posibles factores de confusión, por ejemplo, edad, índice de masa corporal y comorbilidades cardiometabólicas, que son potentes factores de riesgo para SARS-CoV-2. Además, hombres que tomaron terapia de privación de andrógenos pueden haber tenido más probabilidades de aislarse espontáneamente y, por tanto, de correr menos riesgo de contraer la infección, señaló.

¿De qué manera los andrógenos interactúan con el virus?

Alimonti y sus colaboradores ofrecen una explicación mecanicista de cómo los andrógenos interactúan con el virus. El coronavirus logra entrar en la célula humana al unir sus proteínas de espiga viral (S) con ACE2 y tras la preparación de la proteína S por TMPRSS2. TMPRSS2 es un miembro de una familia de proteínas llamadas serina proteasas transmembrana de tipo II, que intervienen en una serie de procesos tales como cáncer e infecciones por virus, explican.

“Es fascinante que TMPRSS2 sea un gen regulado por andrógeno y que es regulado al alza en el cáncer de próstata donde refuerza la progresión del tumor”, puntualizan.

También hay datos que indican que el mismo receptor de andrógeno regula la expresión de TMPRSS2 en tejidos no prostáticos, inclusive el pulmón.

“Esto puede explicar la mayor susceptibilidad de los hombres a desarrollar infecciones graves por SARS-CoV-2 en comparación con las mujeres”, conjeturan los autores.

Puesto que se sabe que la terapia de privación de andrógenos disminuye los niveles de TMPRSS2, señalan que los antagonistas de receptor de andrógeno “se podrían utilizar para bloquear o disminuir la gravedad de la infección por SARS-CoV-2 en pacientes masculinos”.

Incluso plantean que los hombres sin cáncer de próstata con alto riesgo para COVID-19 podrían tomar terapia de privación de andrógenos para prevenir la infección.

En los hombres que contraen COVID-19, la terapia de privación de andrógenos también podría ayudar a reducir la gravedad de los síntomas, añaden.

Puesto que los efectos de los antagonistas de receptor de andrógeno son reversibles, “se podrían utilizar en forma transitoria (por ejemplo durante un mes) en pacientes infectados por SARS-CoV-2, reduciendo así el riesgo de efectos secundarios a causa de la administración a largo plazo”, señalan los autores.

Otra teoría: ¿es protector el estrógeno?

Otra teoría para explicar la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a la gravedad de la COVID-19 es que el estrógeno es una hormona que puede ser protectora para las mujeres.

“Las personas tienen que dejar de ‘encasillar el estrógeno como si fuera una hormona femenina’ pues es una molécula que todos los humanos utilizamos, no solo las mujeres”, dijo la Dra. Sharon Nachman a Medscape Noticias Médicas.

“Ver el estrógeno como una sustancia con efectos inmunitarios potencialmente importantes es parte de pensar de forma innovadora”, dijo.

Nachman es decana asociada para investigación en la Renaissance School of Medicine, Stony Brook University en Nueva York, Estados Unidos, y colabora con el Dr. Antonios Gasparis, profesor de cirugía del mismo centro.

Están explorando el uso de un parche de estrógeno transdérmico en pacientes con COVID-19 en un estudio aleatorizado con un grupo de control con placebo. Están reclutando a pacientes que acuden al servicio de urgencias con signos y síntomas de COVID-19 e incorporándolos en el estudio si están interesados.

“También hacemos pruebas a todos, pero estamos comenzando la administración de medicación a los pacientes en el momento de entrar en el ensayo en vez de esperar hasta que obtengamos el resultado de una prueba”, explicó Nachman.

El objetivo principal del estudio es evaluar si el parche transdérmico, aplicado a la piel durante 7 días, podría reducir la necesidad de intubación en hombres y mujeres con COVID-19 en comparación con el tratamiento estándar.

El producto es el mismo parche de estradiol transdérmico de un solo uso que se prescribe a las mujeres posmenopáusicas y se utilizará en la misma dosis, que se sabe es tolerable.

Después de retirar el parche, debe efectuarse seguimiento cuidadoso a los pacientes por si presentan síntomas en los siguientes 45 días para ver si el parche redujo la gravedad de los síntomas, y de ser así, en cuáles pacientes.

Nachman hubiera preferido reclutar a los pacientes antes que tuvieran síntomas evidentes, pero esto simplemente no es posible en un centro médico donde se presentan personas con síntomas, dijo a Medscape Noticias Médicas.

Sin embargo, sabe que incluso en su propio centro médico, las probabilidades van en contra de los pacientes masculinos con COVID-19; y se requiere algo para mitigar su gravedad en este grupo de enfermos.

Mientras desarrollaban el protocolo para el presente estudio, el equipo decidió ver quién estuvo internado en su unidad de cuidados intensivos durante un solo día del estudio.

La respuesta: la mayoría eran hombres, las tasas de intubación y mortalidad en los hombres en su unidad de cuidados intensivos para ese día único fue de aproximadamente 80% en comparación con solo 20% entre las mujeres.

“Tenemos un nuevo patógeno terrible que es pandémico y probablemente todos lo vamos a adquirir, solo es cuestión de cuándo y cuán graves nos pondremos”, dijo Nachman.

Alimonti y sus colaboradores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente, lo mismo que Goulder y Nachman.

#El #ejercicio mejora el #riesgo cardiovascular y la #calidad de vida en pacientes con #cáncer de próstata (BJU Int)

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Investigadores de la Universidad de Northumbria y de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) han demostrado que el ejercicio podría ayudar a los enfermos de cáncer de próstata a punto de iniciar la terapia de privación de andrógenos (ADT).

El tratamiento inicial implica el uso de fármacos o cirugía para reducir el nivel de andrógenos, que las células cancerosas de la próstata suelen requerir para multiplicarse.

“El problema es que la ADT tiene varios efectos secundarios, incluyendo el aumento de la grasa corporal, la disminución de la condición física cardiopulmonar y el aumento de la fatiga. Esto puede aumentar el riesgo de un evento cardiovascular y reducir la calidad de vida relacionada con la salud”, explica Anthony Leicht, uno de los responsables de la investigación, que se ha publicado en el British Journal of Urology.

El equipo examinó a 50 personas para ver si las sesiones de ejercicio supervisadas podían ayudar a reducir los efectos secundarios del ADT y cuánto tiempo duraban los beneficios después de que se retiraba la supervisión del ejercicio. El grupo de ejercicio completó tres meses de entrenamiento supervisado de ejercicios aeróbicos y de resistencia que implicaban dos sesiones semanales de 60 minutos, seguidas de tres meses de ejercicio autodirigido.

Según sus hallazgos, los programas de ejercicio produjeron beneficios sostenidos en el perfil de riesgo cardiovascular y la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, las diferencias en la condición física cardiopulmonar y la fatiga no continuaron después de que el período de ejercicio supervisado terminara.

“Lo importante, y diferente de la mayoría de los otros estudios, fue que los pacientes comenzaron el programa de ejercicios antes de que comenzara el tratamiento de ADT. Otros estudios han examinado a pacientes que ya estaban en tratamiento. En segundo lugar, hicimos un seguimiento durante el período de ejercicio autodirigido y encontramos que algunos de los beneficios eran continuos”, apunta Leicht.

Mantener el programa de ejercicios fue importante porque los efectos secundarios del ADT continúan desarrollándose después de los primeros tres meses de tratamiento. “En las personas mayores a menudo vemos reducciones en la fuerza y la función física solo tres meses después de detener el ejercicio supervisado. Pueden dejar de hacer ejercicio por razones de costo u otras razones. Un enfoque más pragmático como el ejercicio en casa o un período más corto de supervisión con apoyo remoto de seguimiento podría ayudar a sortear estas restricciones y proporcionar beneficios mensurables a los enfermos de cáncer de próstata”, concluye el investigador.

#Câncer de próstata: como funciona o #tratamento com ultrassonografia?

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médica avaliando exame de paciente com câncer de próstata

Uma das novidades do mercado brasileiro em relação a tratamentos de câncer de próstata é a utilização de um ultrassom de alta intensidade, chamado de HiFu, que por meio da tecnologia Focal One® combina a fusão de imagens com a terapia focal. O tratamento é indicado para pacientes com determinado tipo de tumor localizado e, geralmente, com baixa agressividade.

Segundo o urologista Victor Srougi, do Hospital Moriah e pós-graduado em cirurgia minimamente invasiva e robótica em urologia pela Klinikum Heilbronn, na Alemanha, e pelo Instituto Montsouris, na França, o equipamento pode ser usado em pacientes que não desejam passar pela cirurgia ou radioterapia como tratamento primário.

O ultrassom causa uma necrose no tecido da próstata onde está instalado o tumor através de altas temperaturas. No entanto, por ser focalizado, o tecido sadio ao redor é totalmente preservado.

“O HiFu é uma técnica minimamente invasiva, que destrói somente a porção da próstata com tumor. Dessa maneira, os tecidos ao redor da próstata são preservados, diminuindo o risco de incontinência urinária e impotência sexual, sequelas frequentes nos tratamentos radicais. Além disso, como se trata de um procedimento sem incisões, o paciente recebe alta no mesmo dia e retorna às atividades cotidianas mais rapidamente”, afirma Victor Srougi.

A técnica é aplicável em cerca de 40% dos pacientes com câncer de próstata. Os casos ideais são os de tumores de baixa agressividade e localizado em um dos lados da próstata. A seleção rigorosa do paciente é a chave para o tratamento eficaz, que também pode ser indicado para pacientes que tiveram uma recidiva após a radioterapia.

 

Tratamento para câncer de próstata

O procedimento é realizado sem cortes, por meio de um equipamento que processa os exames de imagem e informações clínicas do paciente e também emite as ondas de ultrassom através de um probe, que se aproxima da próstata.

O equipamento funde as imagens de ressonância magnética da próstata do paciente, com as imagens de ultrassom feitas em tempo real, criando uma imagem em três dimensões que permite ao médico localizar o tumor dentro da próstata com muito mais eficiência.

“Com o paciente sob anestesia geral, o probe do HIFU é introduzido através do reto, gerando imagens de ultrassom, que são fundidas a imagens de uma ressonância magnética realizada previamente. Na imagem em três dimensões criada localiza-se o tumor, os limites da próstata e delimita-se a área que será tratada. Os disparos de ultrassom são iniciados através do mesmo probe e aplicados em pontos de 4 em 4 mm, aquecendo o tecido e destruindo a área com o tumor”, explica o urologista.

O paciente recebe alta hospitalar no mesmo dia do procedimento com uma sonda através do canal da urina, que é retirada de três a cinco dias depois. Geralmente, em uma semana é possível retomar as atividades cotidianas, dependendo de cada caso.

“Uma sessão é o suficiente para o tratamento. Se houver uma recidiva da doença, o paciente pode realizar um novo HIFU ou até mesmo cirurgia e radioterapia. O preço varia conforme a instituição, mas geralmente é mais barato do que o tratamento cirúrgico”, diz o urologista Victor Srougi.

O tratamento com o ultrassom de alta intensidade está disponível no Hospital do Homem, que atende pelo Sistema Único de Saúde (SUS), referência na rede pública em doenças do rim e da próstata, em São Paulo, e em clínicas particulares pelo país.

*Esse artigo foi revisado pela equipe médica da PEBMED

 

Referência bibliográfica:

  • Guillaumier S, et al. A Multicentre Study of 5-year Outcomes Following Focal Therapy in Treating Clinically Significant Nonmetastatic Prostate Cancer. Eur Urol. 2018 Oct;74(4):422-429. doi: 10.1016/j.eururo.2018.06.006.

#Aspectos clínico-laboratoriais do #Antígeno Prostático Específico (PSA)

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laboratorista avaliando PSA de paciente

Os biomarcadores ou marcadores biológicos correspondem a substâncias (células, moléculas, genes, enzimas, hormônios) que podem ser detectadas nos mais diversos fluídos corporais, indicando uma doença/processo patológico específico, ou ainda um estado clínico. Nesse contexto, o PSA (Prostatic Specific Antigen – Antígeno Prostático Específico) talvez seja o caso mais emblemático dessa categoria, representando uma das experiências mais bem-sucedidas de biomarcadores oncológicos (marcadores tumorais), amplamente disponível em todo o mundo.

câncer de próstata é a segunda maior causa de neoplasia entre os homens, e a quinta na população geral. Apesar de sua inespecificidade e baixa razão de verossimilhança positiva, o PSA vem sendo utilizado com sucesso desde os anos 90 para o diagnóstico, monitoramento e prognóstico do câncer de próstata. Apesar de poder ser encontrado em quantidades pequenas em outros tecidos (mama, carcinomas das adrenais e dos rins, por exemplo), na prática clínica ele é considerado um marcador órgão-específico.

O PSA é um serina-protease sintetizada quase que exclusivamente nos ductos e nas células epiteliais da próstata, possuindo a capacidade de formar complexos com inibidores de protease. Apresenta baixas concentrações séricas, porém encontrado em altos índices no líquido seminal, tendo sua principal função biológica a capacidade de liquefazer o sêmen, contribuindo para o processo da fecundação. Sob condições fisiológicas, sua concentração varia conforme a idade, volume prostático, raça.

Ele circula no sangue principalmente sob a forma complexada ou conjugada (ligado notadamente à alfa-1-quimiotripsina, e em menor proporção às alfa-2-macroglubulinas). Somente uma pequena proporção do PSA é encontrado na circulação sob sua forma não conjugada (livre). Essa porção livre, por sua vez, é composta pelo PSA intacto, e outras isoformas truncadas de PSA.

São várias as condições em que o PSA pode aumentar, de forma permanente (como nos casos de câncer ou de hiperplasia prostática benigna) ou de maneira transitória (relação sexual, ejaculação, ciclismo/hipismo/motociclismo, infecção urinária, ressecção transuretral da próstata, retenção urinária aguda, massagem prostática, prostatite bacteriana, toque retal, biópsia prostática). Em contrapartida, o uso de alguns medicamentos como os inibidores da 5alfa-redutase e os agonistas do hormônio liberador do hormônio luteinizante (LHRH), podem reduzir as concentrações do PSA. Desse modo, ao solicitar um exame de PSA, todos esses fatores devem ser levados em consideração quando da interpretação dos resultados obtidos.

 

A relação PSA livre e PSA total (%PSA livre = [PSA livre/PSA total] x 100) possui importância clínica, na medida em que na maioria dos casos dos pacientes com doenças benignas, apresentem uma maior proporção de PSA livre em relação ao total, quando comparados com os indivíduos com câncer de próstata. Essa relação se mostra mais vantajosa e clinicamente estabelecida nos casos em que o PSA total encontra-se na faixa entre 4 e 10 ng/mL. Não há um consenso sobre o valor de referência dessa relação, porém o mais utilizado é o que indica que essa proporção deva ser maior ou igual a 15%.

Uma variável pré-analítica que pode interferir nessa relação se correlaciona com a instabilidade do PSA livre. Se após a coleta o sangue não for devidamente centrifugado e refrigerado em até uma hora, o PSA livre pode se degradar (fenômeno da auto-hidrólise), o que pode gerar um resultado falsamente baixo da relação PSA livre/PSA total, levando a uma interpretação inadequada, indicativa de câncer de próstata.

Nos últimos anos foi desenvolvida uma técnica que quantifica a isoforma p2PSA (uma das formas truncadas do PSA livre), na qual é utilizada em um promissor índice matemático, que ajuda a discriminar hiperplasia prostática benigna do câncer. Chamado de PHI – Prostate Healthy Index (Índice de Saúde da Próstata), é representado pela seguinte fórmula: PHI = p2PSA/PSA livre x raiz quadrada do PSA total. Valores altos de PHI falam a favor de câncer prostático e predizem maior agressividade do tumor.

Apesar de não ser um biomarcador ideal, possuindo algumas limitações e controversas, o PSA ainda é muito útil em nosso meio. Sua interpretação deve ser criteriosa, sempre aliada ao exame clínico e ao toque digital retal, a fim de se evitar o sobrediagnóstico, sobretratamento e o número excessivo de biópsias.

 

Autor:

Pedro Serrão Morales
Pedro Serrão Morales

Graduação em Medicina pela Universidade Gama Filho (UGF) • Residência em Patologia Clínica/Medicina Laboratorial pela Universidade Federal Fluminense (UFF) • Pós-Graduado em Medicina do Trabalho pela Faculdades Souza Marques (FTESM) • Médico Patologista Clínico do Laboratório Morales • Concursado em Clínica Médica/Medicina Interna pela Fundação Saúde do Estado do Rio de Janeiro • Coordenador do PCMSO do Centro Universitário Augusto Motta (UNISUAM)

Referências bibliográficas:

  • Nogueira Lucas, Corradi Renato, Eastham James A. Prostatic specific antigen for prostate cancer detection. Int. braz j urol. [Internet]. 2009 Oct [cited 2019 Nov 02]; 35( 5 ): 521-531;
  • Henry JB. Diagnósticos Clínicos e Tratamento por Métodos Laboratoriais. 20ª ed. São Paulo: Editora Manole; 2008;
  • Jacobs DS, Demott WR, Oxley DK. Jacobs & demott laboratory test handbook with key word index, 5th ed. Hudson, OH: Lexi-Comp, Inc; 2001;
  • Kanaan S. Laboratório com interpretações clínicas. 1a ed. Rio de Janeiro: Atheneu; 2019.

#Câncer de próstata e #infertilidade masculina podem estar relacionados?

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Em um novo estudo, pesquisadores suecos usaram os seus bancos de dados para investigar o que aconteceu com quase todos os homens que tiveram um filho com mais de 20 anos, de 1994 a dezembro de 2014. Eles descobriram que aqueles cujos bebês nasceram após o tratamento de fertilidade eram mais propensos a serem diagnosticados com câncer de próstata nos anos seguintes e mais propensos a terem câncer de próstata em uma idade jovem (menos de 55 anos).

Os dois tipos de tratamento de fertilidade considerados foram a fertilização in vitro e a ICSI. Os pesquisadores investigaram 1.181.490 nascimentos com pais registrados. O artigo foi publicado em setembro deste ano no British Medical Journal (BMJ), pelos pesquisadores da Universidade de Lund, na Suécia.

Relação de câncer de próstata e tratamento de fertilidade

Os pesquisadores fizeram um estudo de coorte com homens suecos que se tornaram pais pela primeira vez entre 1994 e 2014, e identificaram aqueles diagnosticados com câncer de próstata até 20 anos após esses nascimentos.

Os pesquisadores investigaram 1.181.490 nascimentos com pais registrados. Destes, a grande maioria (1.145.990) não resultou do tratamento de fertilidade: 20.618 seguiram a fertilização in vitro e 14.882 seguiram o ICSI.

  • 0,28% dos homens que não receberam tratamento de fertilidade foram diagnosticados posteriormente com câncer de próstata, com idade média de 57,1 anos;
  • 0,42% dos homens que tiveram ICSI foram posteriormente diagnosticados com câncer de próstata, com idade média de 55,1 anos;
  • 0,37% dos homens que tiveram fertilização in vitro foram diagnosticados mais tarde com câncer de próstata, com idade média de 55,9 anos.

Homens que tiveram ICSI tiveram um risco aumentado de 64% de câncer de próstata (taxa de risco [HR] 1,64, intervalo de confiança de 95% [IC] 1,25 a 2,15).

Aqueles que tiveram fertilização in vitro tiveram um risco aumentado de 33% de câncer de próstata (HR 1,33, IC 95% 1,06 a 1,66).

 

Homens que tinham ICSI ou fertilização in vitro também eram mais propensos a serem diagnosticados com câncer de próstata antes dos 55 anos (HR para ICSI 1,86, 95% CI 1,25 a 2,77 e HR para IVF 1,51, 95% CI 1,09 a 2,08).

O aumento dos riscos permaneceu após a retirada dos homens que tinham câncer anterior ou dos homens que estavam em terapia de reposição de testosterona.

Homens com câncer de próstata que tiveram ICSI eram mais propensos a receber terapia de privação de andrógenos, com 19,2% fazendo esse tratamento, em comparação com 11,8% dos homens que tinham fertilização in vitro e 13% dos homens que não tinham tratamento de fertilidade.

 

População em risco

De acordo com o estudo, a técnica de ICSI está associada a um risco quase duplicado de câncer precoce, diagnosticado antes dos 55 anos.

Os autores concluem que essa categoria de homens constitui uma população em risco que deve realizar exames para a detecção precoce de um possível câncer de próstata.

Eles sugeriram que esse grupo de homens deveria ser rastreado para o câncer de próstata precocemente, usando o teste de PSA.

Conclusões

O estudo sugere que há algo sobre o grupo de homens que recebeu tratamento de fertilização in vitro ou ICSI que aumentou o risco de câncer de próstata em idade mais precoce, em comparação com homens que não precisavam de tratamento de fertilidade.

É importante deixar claro que não há nenhum tratamento de fertilidade por sugestão que aumente o risco. É mais provável que possa haver uma causa comum para problemas de fertilidade e câncer de próstata. Mas este estudo não pode nos dizer qual é essa causa.

Este tipo de estudo não pode dizer se a anormalidade do esperma ou outros problemas na fertilidade masculina são uma causa direta do câncer de próstata.

E o estudo tem uma grande limitação: não incluiu informações sobre homens que fizeram tratamento de fertilidade, mas não se tornaram pais.

O estudo foi financiado pela Swedish Cancer Foundation, uma concessão do governo da ALF, pelo Malmö University Hospital Cancer Research Fund, pela Swedish Prostate Cancer Research Foundation e pela European Association of Urology.

*Esse artigo foi revisado pela equipe médica da PEBMED

Referências bibliográficas:

#Genes que causam #câncer de mama podem originar o #câncer de próstata

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médico atendendo mulher com câncer de mama

 

A medicina ainda não sabe a causa do câncer de próstata, mas analisar alguns fatores de risco podem nos ensinar como esses fatores podem fazer com que as células da próstata se transformem em células cancerígenas.

Como sabemos, o câncer de próstata é causado por alterações no DNA de uma célula prostática normal. E essas alterações no DNA podem ser herdadas dos pais ou adquiridas durante a vida de uma pessoa.

“Mulheres portadoras dos genes BRCA 1 e 2 podem transmiti-los às suas filhas e também aos filhos. A presença deste gene é fator de risco para o câncer de mama e para o de próstata”, ressalta o urologista Sandro Faria, do Hospital Albert Einstein, em São Paulo, e especialista em Cirurgia Robótica.

Outra estatística importante é que mulheres que apresentam mutação nos genes BRCA1 e BRCA2 apresentam 85% de chances de desenvolver câncer de mama. Já homens que têm a mesma mutação, têm 10% a mais de probabilidade de ter câncer de próstata.

Descobertas recentes da medicina sobre o câncer

Nos últimos anos, os cientistas descobriram várias mutações que podem contribuir para o risco de uma pessoa desenvolver certos tipos de câncer, incluindo câncer de mama, ovário, colo retal e próstata, além de outros tipos menos comuns de câncer.

O médico conta que as pesquisas realizadas no Memorial Sloan Kettering, instituição de pesquisa e tratamento de câncer de Nova York, nos Estados Unidos, mostram que até 15% dos pacientes com câncer de próstata diagnosticado possuem fator genético envolvido.

 

Sandro Faria observa que, no caso do câncer de próstata, existem mais de 40 genes conhecidos envolvidos com a doença. “Por isso, não há ainda um padrão definido para indicar cirurgia preventiva da próstata, como fez a atriz Angelina Jolie em relação ao gene que provoca o câncer de mama. Os genes BRCA são apenas dois destes 40, apesar de serem os mais frequentes encontrados”.

Testes genéticos já estão disponíveis para alguns tipos de câncer hereditário em países mais desenvolvidos. E com essa realidade, o conhecimento atual sobre o perfil genético das doenças oncológicas permitem não apenas ter novas informações, mas prometem ser a plataforma futura de novos tratamentos.

“Não está tão longe assim o cenário em que as cirurgias serão substituídas por tratamentos geneticamente direcionados e o desenvolvimento de medicamentos para o controle de doenças crônicas por terapias genéticas”, prevê Sandro Faria.

Mais sobre câncer de próstata

Além do histórico familiar, os outros fatores que causam o câncer de próstata são obesidade, sedentarismo, alimentos embutidos, enlatados e excesso de gordura saturada na dieta.

No estágio inicial, o câncer de próstata costuma avançar de forma lenta e quase sempre assintomática. Os sinais clínicos, em geral, surgem em uma fase mais avançada da doença, onde o crescimento do tumor pode provocar complicações locais e também fora da próstata.

 

O Brasil vai somar cerca de 60 mil novos casos de câncer de mama até o final de 2019, número que corresponde a 28% de todos os diagnósticos da condição registrada no país, segundo dados do Instituto Nacional do Câncer (INCA).

O câncer de próstata é a segunda principal causa de morte por câncer em homens, seguido apenas pelo câncer de pulmão. A cada 41 homens, pelo menos 1 morrerá de câncer de próstata.

*Esse artigo foi revisado pela equipe médica da PEBMED

 

Referências bibliográficas:

#Detectar riesgo de #metástasis mejoraría #supervivencia en #cáncer de próstata

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Detectar subgrupos de pacientes con cáncer prostático y alto riesgo de desarrollo de metástasis permitiría implantar medidas más activas y elevar la supervivencia.

Javier Puente, director del Instituto de Oncología del Hospital Clínico de Madrid, Cristina González Junco, Medical Manager del departamento de oncología de Astellas, Dr. Antonio Alcaraz, jefe del Servicio de Urología del Hospital Clínic de Barcelona, Dr. Antonio Gómez Caamaño, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela y Emilio de Benito, presidente de la Asociación Nacional de Informadores de la salud (ANIS).

En España se diagnostican más de 34.000 casos de cáncer de próstata cada año. De ellos, el 30% progresa a fases más avanzadas porque debuta con metástasis o metastásico o porque se produce una recaída. En estos casos, el paciente debe ser tratado con terapia de deprivación androgénica a la que puede dejar de responder en un periodo variable de tiempo, progresando así al siguiente estadio: cáncer de próstata resistente a castración (CPRC), una fase muy comprometida de la enfermedad en la que el diagnóstico a tiempo es absolutamente vital.

Según Javier Puente, director del Instituto de Oncología del Hospital Clínico de Madrid, la alerta clara para la detección precoz de la resistencia a castración es la elevación progresiva de los niveles del antígeno prostático específico(PSA). Es en este momento en el que es crucial actuar rápidamente para “poder estratificar el riesgo de ese paciente y tener capacidad de actuar antes de que el tumor se expanda y aparezcan metástasis, que al final es lo que condiciona la supervivencia”.

Determinar el riesgo de metástasis, esencial

No obstante, el oncólogo, que ha participado en un encuentro organizado por la farmacéutica Astellas Pharma y la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) sobre cáncer de próstata, considera que uno de los retos más relevante en esta fase de la enfermedad sería la de poder “conocer con certeza qué pacientes con niveles mantenidos en el tiempo y elevados de PSA van a desarrollar metástasis. En un porcentaje no desdeñable de pacientes sabemos que desarrollarán lesiones metastásicas, pero no podemos objetivarlo porque no se observan mediante las técnicas de imagen convencional”.

Sería importante concretar qué subgrupos de pacientes presentan un elevado riesgo de metástasis para ser más activo terapéuticamente y más precozmente

Tradicionalmente, en este subgrupo de pacientes la estrategia era esperar a la evolución porque las metástasis no se veían. Sin embargo, Puente considera que sería importante saber qué pacientes tiene un alto riesgo de metástasis para ser terapéuticamente más activos. “Necesitamos exámenes de imagen más precisos que sean capaces de diagnosticar metástasis que no se observan”, así como otros marcadores biológicos de evolución y pronóstico, para ofrecer terapias adecuadas a cada caso . “La aparición de metástasis ya es un factor negativo, sin olvidar que en cáncer de próstata éstas asientan en hueso generando dolor y mermando la calidad de vida del enfermo y, por supuesto, su supervivencia”.

Radioterapia: intención curativa o de control

Para el paciente con cáncer prostático ha desarrollado  metástasis existen tratamientos farmacológicos y estrategias radioterápicas capaces de aumentar la supervivencia la calidad de vida. En este sentido, Antonio Gómez Caamaño, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Complejo Hospitalario de Santiago de Compostela (CHUS), indica que “la radioterapia tiene intención curativa cuando se aplica en los estadios iniciales. En enfermedad avanzada, este tratamiento también es relevante tanto para la próstata como para metástasis localizadas en ganglios o hueso”.

Reducir la mortalidad es un reto inmediato

Antonio Alcaraz, jefe del Servicio de Urología del Hospital Clínico de Barcelona, considera esencial el cribado en este tipo de tumor, más aún cuando existen antecedentes familiares de primera línea, ya que este hecho “multiplica por 2,5 el riesgo de desarrollar un cáncer de próstata. Dos familiares de primera línea multiplican este riesgo por 4, un 40%”.

El urólogo también ha destacado los avances que se han producido en esta enfermedad y que han conseguido que en estadios iniciales, la detección precoz, por ejemplo, “ha reducido la mortalidad en un 20-25%”. Sin embargo,  apunta a que esta enfermedad, al contrario de lo que popularmente se dice, “no es indolente. La mortalidad por cáncer de próstata se sitúa en torno a un 18%, mayor que la del cáncer de mama. Reducir esta cifra es un reto inmediato”.

#Doses baixas de #aspirina não prolongam a sobrevida no #câncer de próstata

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Será que uma aspirina por dia manteria o câncer de próstata à distância?

Não necessariamente, segundo uma nova pesquisa.

Cientistas dinamarqueses dizem que doses baixas de aspirina aparentemente não reduzem o risco de um homem morrer de câncer de próstata; mas, em alguns casos, pode retardar a doença.

No caso de pacientes com câncer não agressivo de crescimento lento, a aspirina pareceu interromper a progressão do câncer. Os pesquisadores observaram que um benefício discreto também foi observado em homens que tomaram aspirina por mais de cinco anos.

“Aspirina é amplamente usada devido à sua proteção já estabelecida contra doenças cardiovasculares”, disse a pesquisadora principal Charlotte Skriver, do Danish Cancer Society Research Center (Centro Dinamarquês de Pesquisa da Sociedade do Câncer) em Copenhague. “Contudo, nossos resultados não sugerem que doses baixas de aspirina usadas durante o ano após o diagnóstico de câncer de próstata tenham um efeito protetor global sobre a mortalidade por câncer de próstata.”

Contudo, evidências crescentes sugerem que a aspirina possa reduzir o risco de desenvolver e morrer devido a câncer de cólon e outros cânceres, disse Skriver. Acreditou-se que o câncer de próstata poderia ser adicionado a essa lista.

Os pesquisadores observaram uma pequena redução nas mortes por câncer de próstata em pacientes que tomaram doses baixas de aspirina durante um período de tempo prolongado, disse ela. São necessários mais estudos para confirmar esse achado.

Skriver disse que qualquer benefício em potencial com o uso de doses baixas de aspirina precisa ser pesado contra o risco de sangramento gastrointestinal associado ao seu uso.

Para o estudo, sua equipe coletou dados de mais de 29.000 homens, com 70 anos de idade em média, que receberam o diagnóstico de câncer de próstata entre 2000 e 2011.

O estudo observou que, durante cerca de cinco anos de acompanhamento, mais de 7.600 homens morreram por câncer de próstata e mais de 5.500 morreram por outras causas.

Os achados foram publicados em 04 de março no periódico Annals of Internal Medicine.

Dr. Teemu Murtola, professor de cirurgia da Universidade de Tampere na Finlândia, escreveu um editorial que acompanhou o estudo.

“A aspirina pode ter outros benefícios, mas provavelmente, não é útil contra o câncer”, disse ele.

Murtola comentou que, neste grande estudo, a aspirina não foi associada a um menor risco de morte por câncer de próstata, apesar dos estudos laboratoriais prévios promissores.

Ainda assim, o risco foi reduzido nos usuários de aspirina em um subgrupo de homens com câncer de próstata de menor risco, disse ele.

“Estudos futuros deveriam tentar avaliar os efeitos do uso muito prolongado de aspirina, pelo menos dez anos, sobre o risco de morte por câncer de próstata”, disse Murtola.

Dr. Anthony D’Amico, professor de radioncologia na Escola de Medicina de Harvard em Boston, disse que o estudo não leva em conta o tratamento recebido pelos pacientes, um ponto importante, porque o tratamento afeta a sobrevida diretamente.

Variáveis como cirurgia, radiação e tratamento hormonal são essenciais para identificar o real efeito da aspirina na sobrevida, disse ele.

Não são apenas os tratamentos em si, mas as combinações usadas e sua duração que podem fazer diferença, disse D’Amico.

“Isto não é definitivo, pois muito está faltando em termos de aspectos específicos do tratamento”, disse ele. “É interessante, mas não significa que você deva tomar aspirina.”