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#Sedentarismo pode aumentar o #risco de morte por câncer?

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Pessoa pratica exercício para evitar uma situação de sedentarismo e evitar o risco de câncer

O sedentarismo está associado a doenças como o diabetes, doença cardiovascular, e a um aumento global de mortalidade. Sabe-se ainda pouco sobre como objetivamente o sedentarismo afeta a mortalidade por câncer (revisão publicada em 2015 sugere aumento do risco de morte por câncer em 13%) e eventualmente como a atividade física pode melhorar este desfecho. Entretanto, o câncer é uma das maiores causas de morte entre americanos e sabemos que até 50% desses cânceres são preveníveis a partir de hábitos de vida saudáveis.

 

Sedentarismo e risco de câncer

American Cancer Society recomenda pelo menos 150 minutos de atividade física de moderada a forte intensidade por semana, mas estima-se que apenas 25% dos americanos cumpram esta meta. Por aqui certamente não temos números melhores.

Pesquisadores do MD Anderson Cancer Center e de outros centros americanos resolveram reexaminar dados coletados de um estudo epidemiológico foi conduzido com cerca de 8.000 adultos de 45 anos ou mais, brancos ou pretos, incluídos entre 2003 e 2007 no Reasons for Geographic and Racial Differences in Stroke (REGARDS) Study, mas sem diagnóstico prévio ou em tratamento para qualquer tipo de câncer.

atividade física de intensidade leve (AFIL) como andar devagar, passear, o tempo sentado e a atividade física de intensidade moderada-vigorosa (AFIMV) foram aferidas com um acelerômetro (cinto usado na altura do quadril), usado por pelo menos 7 dias consecutivos se possível por cerca de 16 horas. Muitos dos participantes passavam em torno de 13 a 16 horas do dia numa cadeira ou praticamente inativos! Mas outros caminhavam, passeavam, ajudavam nas tarefas domésticas, faziam jardinagem, e outros, claro, faziam exercício! Os participantes foram divididos em 3 grupos conforme a intensidade da atividade (ou inatividade!).

 

Dos 8.000 participantes, 45% eram homens e a média de idade era de 69 anos. Num seguimento de cerca de pouco mais de 5 anos, a mortalidade por câncer foi de 3,3%. Quanto maior o tempo de sedentarismo maior o risco de morte. Ajustadas as variáveis estatísticas que poderiam confundir (o IMC médio era de 28 nos 2 grupos por exemplo consumo de álcool era semelhante, mas havia um pouco mais de fumantes e de cardiopatas no grupo que faleceu), a mortalidade foi 45% ou 55% maior nos indivíduos conforme a “intensidade” do sedentarismo. No grupo mais inativo o risco foi 80% maior! No entanto, “trocar” o sedentarismo por 30 minutos de AFIL já reduz o risco de morte em 8% e se for por AFIMV o risco cai 30%!

Nesta coorte de pacientes o sedentarismo medido pelo acelerômetro apareceu como um fator de risco de morte por câncer per se. Esses achados devem estimular uma mensagem de saúde pública para os adultos que “sentar menos” promove boa saúde e longevidade, e que “trocar o sedentarismo” por 30 minutos diários de AFIL ou AFIMV pode sim reduzir o risco de morte por câncer!

Limitações

Os autores ressaltam que o estudo tem uma série de limitações. Uma vez que não tiveram acesso a todos os detalhes sobre os tratamentos e características dos cânceres observados, e imagina-se que o sedentarismo tenha impacto negativo e o exercício tenha benefício em alguns tipos de câncer, mas obviamente não todos. O seguimento também foi curto e o acelerômetro usado não conseguiu distinguir a posição sentada vs em pé, o que pode ter superestimado o sedentarismo.

 

Conclusão

No final das contas, a mensagem principal é de que a atividade física, mesmo que de leve intensidade e por pouco tempo, já pode reduzir o risco de morte por câncer… e não estamos pedindo para correr uma maratona!

Leu este texto sentado? Então… levanta e anda! Está esperando o quê?

Autor(a):

Gilberto Amorim

Formado em 1992 na UFRJ • Residência Médica em Clínica Médica no HUCFF – UFRJ • Residência em Oncologia Clínica no INCA • Oncologista do INCA de 01/1998 até 04/2008 –Chefe do Serviço do HCIII de 11/1999 até 05/2001 e de 12/2003 até 12/2005 • Membro Titular da SBOC desde 1996 • Membro titular da “ASCO” desde 2001 e da “ESMO desde 2016 • Sócio Honorário da Sociedade Brasileira de Mastologia desde 2009 • Oncologista e Coordenador Nacional de Oncologia Mamária da “Oncologia D’Or”, desde 05/2011 • Membro voluntário do Comitê Científico da FEMAMA, do INSTITUTO ONCOGUIA e da Fundação Laço Rosa

Referências bibliográficas:

  • Gilchrist SC, Howard VJ, Akinyemiju T et al. Association of Sedentary Behavior With Cancer Mortality in Middle-aged and Older US Adults, JAMA Oncol. Published online June 18, 2020. doi:1001/jamaoncol.2020.2045

#Cáncer: #cuidar la piel mejora la #autoestima y disminuye #miedos e #incertidumbre

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Tener unas rutinas cotidianas para que el cutis luzca sano favorece, según los expertos, el relax y la sensación de control de la imagen del enfermo oncológico.

Los pacientes con cáncer si se cuidan la piel mejoran la autoestima.
Los pacientes con cáncer si se cuidan la piel mejoran la autoestima.

Bloqueo emocional, incertidumbre, miedo, tristeza, baja autoestima, apatía y agotamiento emocional son algunas de las emociones que pueden sentir los pacientes con cáncer, en función del momento y características de la patología y de las características y factores personales. Así lo ha puesto de manifiesto la psicooncóloga Fátima Castaño, que ha participado en un webinar organizado por la Fundación Stanpa, en el que se ha hablado de los talleres que esta organización imparte en los hospitales públicos españoles para instruir a estos pacientes en el cuidado de la piel y en la mejora de la imagen.

La alteración de la imagen es uno de los trastornos que estos enfermos sufren y tiene consecuencias psicológicas importantes en ellos: “Tener imagen de enfermedad, mayor percepción de vulnerabilidadbaja autoestima y estado de ánimo y reducción de la actividad social”.

Para ayudar a los pacientes a superar ese impacto psicológico, en los talleres de la Fundación Stanpa se les instruye en los cuidados básicos de la piel y de la imagen porque “está demostrado que contribuye a afrontar de forma positiva la patología y la sensación de control de su propia imagennormaliza los cambios en el aspecto y favorece la autoaceptación; disminuye los miedos y la incertidumbremejora la autoestima, y favorece el relax diario”.

Además, como ha añadido Pilar Cairó, directora del programa Ponte guapa, te sentirás mejor, que engloba los talleres mencionados, ha defendido que el cuidado personal cotidiano de un paciente con cáncer “indica el esfuerzo por su parte por afrontar sus tratamientos, por verse y sentirse mejor consigo mismo y con los que lo rodean”.

En concreto, ha afirmado que cuidar la piel es importante antes, durante y después del tratamiento oncológico. “Por efectos secundarios de las terapias oncológicas, durante el tratamiento, la piel sufre cambios en todo el cuerpo, que dependerán de la terapia pautada y del paciente. Eso sí, la mayoría son reversibles cuando finaliza el tratamiento y se pueden equilibrar y aliviar con los cuidado dermocosméticos apropiados”. Pero ha hecho una advertencia: “Siempre se precisa la valoración del equipo médico responsable antes de realizar cualquier tratamiento cosmético”.

Efectos secundarios en la piel

En concreto, Cairó enumeró los siguientes efectos en la piel y en la imagen:

  • Alopecia/disminución de la densidad capilar.
  • Cambios en el tono de la piel: hiperpigmentación, hipopigmentación, enrojecimiento o tono cetrino.
  • Sequedad y descamación.
  • Irritación pos radioterapia.
  • Prurito.
  • Aparición de vello.
  • Reacciones alérgicas.
  • Brotes de sensibilidad.
  • Acné.
  • Erupciones.
  • Queratosis cicatricial.
  • Escaras.
  • Uñas quebradizas, cutículas inflamadas y onicomicosis.

Lo que no se debe hacer

Pero no todos los cuidados cosméticos valen. De hecho hay ciertas prácticas que los pacientes con cáncer no deben hacer, a juicio de Cairó:

  • Realizar tratamientos de cabina en centros de estética.
  • Frecuentar balnearios o spa.
  • Hacerse manicuras en centros de manicura.
  • Hacerse micropigmentaciones ni tatuajes.
  • Utilizar cejas y pestañas positivas.
  • Masajes, salvo los que sean por prescripción del médico o enfermero.

Lo básico

Entre los cuidados básicos que sí están indicados en este grupo de población, es la limpieza cutánea (de ojo y rostro); la hidratación (de contorno de ojos, rostro, cuello, escote y cuero cabelludo), y protección solar.

La portavoz de la Fundación Stanpa ha mencionado el importante papel que juega el maquillaje para mejorar la imagen del paciente oncológico, puesto que corrige imperfecciones derivadas del tratamiento, entre ellas, sequedad, manchas, eritemas, exantemas. “Nosotros en los talleres -añade- no enseñamos a que se maquillen para ir a una fiesta, sino que nos centramos en el maquillaje básico para que tengan un aspecto lo más natural posible y se vean bien”. Por ello, se centran en la base de maquillaje, corrección de ojeras, polvos matificantes (polvos de sol), corrección de cejas, maquillaje de ojos (sombras, delineado y máscara de pestañas), colorete y delineado de labios.

Cuidado de las uñas

Durante su intervención, Cairó no se ha olvidado de las uñas, que están más frágiles y son más vulnerables a las infecciones. Entre los consejos que los profesionales sanitarios pueden dar para su cuidado destacan: evitar cortar las cutículas (retirarlas con palito de naranja); aplicar crema hidratante específica para prevenir la sequedad, las roturas y los padrastros; no usar limas sobre manchas o estrías, y mejor no aplicar esmalte de color, ya que oculta posibles cambios de aspecto.

#Tener #cáncer aumenta el #riesgo de muerte en pacientes con #COVID-19

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Los pacientes con COVID-19 y cáncer en progresión tuvieron un aumento de cinco veces en el riesgo de mortalidad a los 30 días, en comparación con los pacientes con cáncer y COVID-19 que estaban en remisión o no tenían evidencia de cáncer, según datos del Consorcio COVID-19 y Cáncer (CCC19).[1]

Otros factores de riesgo independientes para la mortalidad en pacientes con COVID-19 y cáncer fueron edad avanzada, género masculino, tabaquismo anterior, número de comorbilidades, estado funcional ECOG de 2 o más, y tratamiento con hidroxicloroquina más azitromicina.

De hecho, los pacientes que recibieron hidroxicloroquina y azitromicina tenían un riesgo de muerte casi tres veces mayor que quienes no habían recibido la combinación. Sin embargo, este hallazgo fue de “validez incierta debido a un alto riesgo de confusión residual; por ejemplo, los pacientes que recibieron esta combinación tenían más probabilidades de padecer una enfermedad grave o de ser hospitalizados”, destacó el Dr. Jeremy L. Warner, de Vanderbilt University Medical Center, en Nashville, Estados Unidos.

El Dr. Warner presentó estos hallazgos en una conferencia de prensa en línea. Los hallazgos adicionales del registro CCC19 se presentaron como parte del programa científico virtual del Congreso Anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) 2020.

Impacto grave en pacientes con cáncer

“Para las personas con cáncer, el impacto de COVID-19 es especialmente grave, ya sea que hayan estado expuestos al virus o no. Los pacientes con cáncer suelen ser adultos mayores, a menudo con otras afecciones subyacentes, y su sistema inmunológico puede ser suprimido por el cáncer, o debido a quimioterapia, radiación u otro tratamiento”, comentó el presidente de la American Society of Clinical Oncology, Dr. Howard A. Burris III, quien moderó la conferencia de prensa, pero no participó en el estudio de los datos del registro CCC19.

“Los miembros de la American Society of Clinical Oncology nos dicen que han tenido que retrasar o modificar los planes de tratamiento para reducir el riesgo de infección de los pacientes, y no tenemos claro cuál será el impacto de estos cambios. Los retrasos en la detección y el diagnóstico del cáncer también son una preocupación importante”, continuó el Dr. Burris.

“Esto confirma los reportes que han salido de otros centros, incluidas otras partes del mundo, donde han descubierto que las personas con cáncer y COVID-19 tienen peor desenlace”, indicó el Dr. Andrew T. Chan, maestro en salud pública del Massachusetts General Hospital en Boston, Estados Unidos, quien no participó en la investigación.

El grupo del Dr. Chan ha desarrollado una aplicación de estudio de síntomas de COVID-19 con el objetivo de definir si las personas que viven con cáncer tienen mayor riesgo de infecciones, además de saber si el cáncer es un factor de riesgo independiente para la gravedad o mortalidad de COVID-19.

“Utilizando datos de nuestra aplicación pudimos demostrar que las personas que informaron vivir con cáncer tenían mayor riesgo de desarrollar COVID, y eran más propensas a ser hospitalizadas en relación con esta enfermedad”, añadió el Dr. Chan.

Detalles del estudio

El registro CCC19 recopila información de 104 instituciones participantes en Estados Unidos y Canadá, así como datos anónimos de personas en Estados Unidos, Argentina, Canadá, Unión Europea y Reino Unido.

La muestra de 928 pacientes que presentó el Dr. Warner estaba equilibrada por género. La mediana de edad fue de 66 años, y 30% de los pacientes tenía 75 años o más.

En total, 39% de los pacientes estaba en tratamiento activo contra el cáncer, y 43% tenía una enfermedad medible. El cáncer de mama fue el diagnóstico más común, seguido por cáncer de próstata, cánceres gastrointestinales, linfomas y cánceres torácicos.

Dos tercios de los pacientes (68%) tenían un estado funcional ECOG de 0 o 1; 8% un estado funcional de 2, y 5% un estado funcional de 3 o 4. Los pacientes restantes tenían un estado funcional desconocido.

Poco más de la mitad de los pacientes (52%) nunca fueron fumadores; 37% exfumadores, y 5% fumadores actuales; el resto de los pacientes (6%) tenía un estado de tabaquismo desconocido.

En una mediana de seguimiento de 21 días, 121 pacientes (13%) habían muerto. Todos los decesos ocurrieron dentro de los 30 días posteriores al diagnóstico de COVID-19. Entre los pacientes que fallecieron, 78 eran varones; 64 exfumadores; 70 tenían 75 años o más; 41 tenían cáncer activo o estable; 25 cáncer en progresión, y 42 un estado funcional ECOG de 2 o más.

En total, 466 pacientes fueron hospitalizados; de ellos 106 (23%) fallecieron. Entre los 132 pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos, 50 (38%) fallecieron, incluidos 27 pacientes de 75 años o más, y 15 con un estado funcional ECOG de 2 o más. De los 116 pacientes que requirieron intubación, 50 (43%) fallecieron, incluidos 26 que tenían 75 años o más, y 11 que tenían un estado funcional de 2 o más.

Todavía es temprano, y se necesitará un tamaño de muestra más grande con un seguimiento más largo para obtener una imagen más completa de cómo COVID-19 afecta a subconjuntos de pacientes específicos a lo largo del tiempo, destacó el Dr. Warner.

La American Society of Clinical Oncology ha establecido su propio registro COVID-19 para recopilar datos a corto y largo plazos durante la pandemia.

“Podremos aprender sobre la forma en que la pandemia ha afectado la atención del cáncer, así como los efectos a largo plazo de COVID-19 en pacientes con cáncer, y comprender qué enfoques de atención funcionan mejor”, agregó el Dr. Richard L. Schilsky, director médico y vicepresidente ejecutivo de la American Society of Clinical Oncology, durante la sesión informativa.

Esta noticia fue publicada originalmente en MDEdge.com.

El estudio de los datos del registro CCC19 recibió apoyo de National Institutes of Health y American Cancer Society. El Dr. Warner reveló acciones/propiedad en HemOnc.org, consultoría para IBM y Westat, y estipendos de viaje de IBM. Los doctores Burris, Schilsky y Chan han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

#Coronavirus: si un paciente con #cáncer tiene #fiebre hay que derivar directamente a Urgencias

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Este es uno de los principales consejos que se han transmitido en una sesión formativa ‘on line’ celebrada este martes y organizada por Hydroskin Oncology, con el apoyo de Asefarma.

Paciente con cáncer.
Paciente con cáncer.

Son muchas las dudas que tienen los pacientes con cáncer en este periodo de alerta sanitaria causado por el coronavirus. Además de la incertidumbre, el miedo también es otra constante en este colectivo, puesto que muchos no saben si tienen más riesgo de contraer la infección, qué tienen que hacer con los tratamientos oncológicos y qué ocurre si se contagian. Con el fin de resolver estas dudas y orientar la actuación del farmacéutico comunitario en su labor de asesoramiento, Hydroskin Oncology, con el apoyo de Asefarma, ha celebrado este martes una sesión formativa on line, en la que han podido participar no solo las farmacias que forman parte de las unidades Hydroskin Oncology Premium sino todas las interesadas en el tema.

En la sesión han participado Juan Manuel Martín y Montserrat Abanadas, cofundadores de Hidroskin Oncology, y uno de los mensajes en los han insistido es que si atienden a un paciente oncológico con fiebre a partir de 37 deben derivarlos directamente a los servicios de Urgencias de un hospital para que los valore. “Esta es la recomendación de la Sociedad Español de Oncología Médica (SEOM) a 31 de marzo 2020 y del Ministerio de Sanidad”, ha especificado Martín, quien ha insistido en que no deben ir al Departamento de Oncología, “porque pueden estar infectados e infectar a otros”. El experto ha señalado que no proceder de esta forma y retrasar que acuda a Urgencias, dando al paciente antitérmicos para que le baje la fiebre, es “poner en riesgo la vida del paciente”.

Abanadas ha comentado que los pacientes con cáncer deben seguir la mismas recomendaciones que el resto de personas para evitar los contagios y contagiar, pero han insistido mucho en la importancia del lavado de manos. Ahora bien, un exceso de higiene puede producir distintos tipos de dermatitis que se agravan por la xerosis o sequedad cutánea localizada generalmente en las manos y en los pies generada por los tratamientos que reciben para su enfermedad.

La experta ha afirmado que hay dos tipos de reacciones cutáneas relacionadas con la higiene de manos:

  • Dermatitis de contacto irritante: muy frecuente
  • Dermatitis alérgica de contacto: poco frecuente y tiene que ver con una alergia a algún ingrediente presente en el producto para la higiene de manos.

Higiene de manos correcta

Como han descrito, existe una serie de factores que pueden contribuir a la dermatitis relacionada con la higiene de manos, entre ellos:

  • La exposición a sustancias irritantes.
  • La utilización de agua caliente para el lavado.
  • La baja humedad relativa (más común en los meses invernales del hemisferio norte).
  • No usar cremas hidratantes después de lavárselas.
  • La calidad de las toallas de papel.
  • Las fuerzas de fricción.
  • La alergia a ingredientes.

Para minimizarlos, los ponentes han recomendado a los farmacéuticos que recuerden a estos pacientes y a sus cuidadores que no se laven con agua muy caliente, aunque escuchen que así acaban mejor con el virus. Y es que, “el virus se inactiva por acción del tensioactivo o del alcohol en la membrana
del virus, no por la elevada temperatura del agua”.

Otra recomendación es que usen jabón syndet y que se hidraten las manos tras cada lavado, eso sí, usando productos que no contengan sustancias potencialmente irritantes o alergénicas. Así, se evitarán las siguientes:

  • Perfumes y pigmentos.
  • Alcohol bencílico.
  • Alcohol estearílico.
  • Fenoxietanol.
  • Alcohol mirístico.
  • Glicol de propileno.
  • Parabenos.
  • Cloruro de benzalconio.
  • Triclosan.
  • Lauril sulfato sódico.

#COVID-19: #pacientes mayores con #cáncer son especialmente vulnerables

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Para los oncólogos y otros médicos que atienden a pacientes con cáncer, la pandemia de COVID-19 representa un desafío clínico dinámico que cambia a diario y que a veces puede ser abrumador, según los expertos.

“Los médicos oncólogos están bien informados sobre el cuidado de pacientes inmunosuprimidos con cáncer, de todas las edades”, dijo a Medscape Noticias Médicas la Dra. Merry-Jennifer Markham, jefa interina de la División de Hematología y Oncología de la University of Florida en Gainesville, Estados Unidos.

Sin embargo, enfatizó que durante este brote de COVID-19, “debemos ser especialmente diligentes en la detección de síntomas y exposición, y debemos reconocer que nuestros pacientes mayores con cáncer pueden ser especialmente vulnerables”.

La Dra. Markham señaló que los pacientes con cáncer que están en tratamiento activo están inmunodeprimidos y son más susceptibles a la infección y a las complicaciones de la infección. “Si bien todavía no tenemos muchos datos sobre cómo el COVID-19 impacta a los pacientes con cáncer, tengo que sospechar que los pacientes sometidos a un tratamiento activo contra el cáncer pueden ser especialmente vulnerables a la enfermedad más grave asociada con COVID-19”, dijo.

De hecho, un informe reciente de China que se publicó en Lancet Oncology respalda esta afirmación. Los autores sugieren que los pacientes con cáncer tienen un mayor riesgo de COVID-19 y tienen un peor pronóstico si se infectan que aquellos sin cáncer.[1]

Reglas de sentido común

Las reglas de sentido común se aplican a todos los pacientes con cáncer, independientemente de su edad, dijo la Dra. Markham. Las medidas incluyen el lavado minucioso de las manos, quedarse en casa cuando están enfermos y evitar los contactos con personas enfermas.

La Dra. Markham, quien actúa como portavoz y experta de la American Society of Clinical Oncology, brinda información sobre lo que los pacientes con cáncer necesitan saber sobre COVID-19 en Cancer.net, el sitio web de la sociedad dirigido a pacientes con cáncer.

“Desafortunadamente, este brote de COVID-19 está ocurriendo rápidamente y en tiempo real”, señaló la Dra. Markham. “Toda la comunidad médica está aprendiendo a medida que avanzamos, en lugar de tener el lujo de años de literatura basada en evidencia para guiarnos”.

Otra experta comparte su opinión. “Desafortunadamente, no hay muchos datos sobre cómo COVID-19 afecta a los pacientes con cáncer”, dijo en una entrevista la Dra. Cardinale Smith, Ph. D., directora de Calidad en Servicios de Cáncer en Mount Sinai Health System, en Nueva York, Estados Unidos.

“Necesitamos minimizar el riesgo para los pacientes y minimizar nuestra propia exposición tratando esta situación como si fuera una temporada de gripe realmente mala”, dijo la Dra. Smith a Medscape Noticias Médicas. “Algunos pacientes han tenido un mal desenlace, pero la gran mayoría no. Lo mejor que podemos hacer es mantener la calma y la concentración”.

En Mount Sinai, para los pacientes con cáncer, las citas de rutina que no son urgentes se están reprogramando para mayo, dijo Smith. Los pacientes que están en tratamiento activo son consultados por teléfono 24 a 48 horas antes de su llegada, después de lo cual se someten a una evaluación completa del riesgo en una sala de aislamiento. A las personas con infección respiratoria se les da una mascarilla.

“Los pacientes están muy ansiosos y preocupados por COVID-19”, dijo la Dra. Smith, quien tiene niños pequeños y un padre anciano en casa. “No tenemos todas las respuestas y esto puede aumentar la ansiedad”.

Para ayudar a calmar los temores, los trabajadores sociales están pidiendo a los pacientes con cáncer que expresan ansiedad que discutan con ellos sus preocupaciones y están brindando información. Un folleto de una página sobre la gripe y COVID-19 está disponible en la sala de espera.

El portal web MyChart brinda a los pacientes acceso a información actualizada sobre las precauciones a tomar ante COVID-19 y proporciona enlaces al sitio web del hospital y a US Centers for Disease Control and Prevention. Los pacientes que no se sienten bien pueden hablar con alguien u obtener respuestas si tienen preguntas adicionales.

Al aconsejar a los pacientes, Smith les recomienda usar “mucha precaución” y ser creativos en los esfuerzos para minimizar el riesgo. “Mi sugerencia es usar FaceTime y Skype para conectarse y comunicarse con su comunidad”, dijo.

Algunas iglesias están llevando a cabo servicios a través de teleconferencias para minimizar el riesgo, y los centros para personas mayores que ofrecen yoga y otras clases también están comenzando a proporcionar servicios de manera virtual, señaló.

Datos de China

Un informe publicado el 14 de febrero en Lancet Oncology parece ser el primer análisis en la literatura que se centra en COVID-19 en pacientes con cáncer.[1]

“Los pacientes con cáncer son más susceptibles a la infección que las personas sin cáncer debido a su estado inmunosupresivo sistémico causado por la neoplasia y los tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia o la cirugía”, escriben los autores, dirigidos por el Dr. Wenhua Liang, de Guangzhou Medical University. Sin embargo, en la correspondencia publicada en Lancet Oncology, otros expertos en China cuestionan algunos de los hallazgos de Liang y sus colaboradores.

El reporte de Liang y sus colaboradores se refiere a una cohorte prospectiva de 1590 pacientes con COVID-19.

Al 31 de enero, hubo 2007 casos confirmados por laboratorio de COVID-19 entre pacientes ingresados en 575 hospitales en toda China. De esos casos, 417 fueron excluidos del análisis debido a información insuficiente sobre el historial de la enfermedad.

El equipo informó que de 18 pacientes con cáncer y COVID-19, el 39% tenían un riesgo significativamente mayor de “eventos graves”. En comparación con los 1572 pacientes con COVID-19 que no tenían cáncer, donde el 8% tenía un riesgo significativamente mayor (p = 0,0003). Estos eventos incluyeron un rápido deterioro clínico que requirió ingreso a cuidados intensivos, ventilación mecánica invasiva o muerte.

Los pacientes con cáncer experimentaron un deterioro mucho más rápido en el estado clínico que aquellos sin cáncer. La mediana del tiempo hasta los eventos graves fue de 13 días, frente a 43 días (Hazard ratio [HR] ajustado por edad: 3,56; p < 0,0001).

El análisis también muestra que los pacientes que se sometieron a quimioterapia o cirugía en el último mes tenían un riesgo del 75% de experimentar eventos clínicamente severos, en comparación con un riesgo del 43% para aquellos que no habían recibido tratamiento recientemente.

Después de ajustar por otros factores de riesgo, como la edad y el historial de tabaquismo, la edad avanzada fue el único factor de riesgo de eventos graves (odds ratio [OR]: 1.43; intervalo de confianza [IC] de 95%: 0,97 – 2,12; p = 0,072), según los autores del estudio.

Los pacientes con cáncer de pulmón no tuvieron una mayor probabilidad de eventos graves en comparación con los pacientes con otros tipos de cáncer (20% frente a 62%, respectivamente; p = 0,294).

Liang y sus colaboradores concluyen que estos hallazgos brindan “un recordatorio oportuno a los médicos de que se debe prestar más atención a los pacientes con cáncer, en caso de deterioro rápido”.

El equipo también propone tres estrategias para el manejo de los pacientes con cáncer que están en riesgo de COVID-19 o cualquier otra enfermedad infecciosa grave. Recomiendan que se considere el aplazamiento intencional de la quimioterapia adyuvante o la cirugía electiva para pacientes con cáncer estable que viven en áreas donde la enfermedad es endémica. También podrían establecerse “previsiones de protección personal” más estrictas para pacientes con cáncer o para sobrevivientes de cáncer. Por último, para los pacientes con cáncer que tienen COVID-19, especialmente aquellos que son mayores o que tienen comorbilidades, se debe considerar una vigilancia o tratamiento más intensivo.

Sin embargo, en los comentarios de la publicación de Lancet Oncology, otros autores en China dicen que estos hallazgos deben interpretarse con precaución.

Un grupo sugiere que la mayor susceptibilidad al COVID-19 en pacientes con cáncer podría ser el resultado de tasas más altas de tabaquismo en comparación con los pacientes que no tenían cáncer. “En general, la evidencia actual sigue siendo insuficiente para explicar una asociación concluyente entre el cáncer y COVID-19”, dijeron el Dr. Huahao Shen, Ph. D., de la Facultad de Medicina de Zhejiang University, en Hangzhou, Zhejiang, China y sus colaboradores.[2]

Otro grupo sugiere que la edad media significativamente más alta de los pacientes con cáncer en comparación con los pacientes sin cáncer (63 años frente a 49 años) puede haber contribuido a un mal pronóstico.[3]

Estos autores, dirigidos por la Dra. Li Zhang, Ph. D., y el Dr. Hanping Wang, del Peking Union Medical College y la Chinese Academy of Medical Sciences, en Pekín, China, enfatizan que los pacientes con cáncer necesitan asesoramiento médico en línea y que los casos críticos deben ser identificados y tratados.

“En áreas endémicas fuera de Wuhan, las decisiones sobre si posponer o no el tratamiento contra el cáncer deben tomarse paciente por paciente y de acuerdo con el riesgo para el paciente y la situación prevaleciente porque los retrasos podrían conducir a la progresión del tumor y, en última instancia, a resultados más desfavorables”, escriben.

El estudio fue financiado por la China National Science Foundation y el Key Project of Guangzhou Scientific Research Project. Liang y sus coautores, Shen y sus coautores, Zhang, Wang y Smith han declarado no tener conflictos de interés econñomico pertinentes. Markham tiene relación con Aduro Biotech, Lilly, Tesaro, Novartis y VBL Therapeutics.

#Coronavírus e #: quais os riscos e prognóstico desses pacientes?

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médico com prontuário de paciente com câncer e coronavírus

Pacientes com câncer costumam apresentar imunossupressão, seja pela própria doença, seja pelo seu tratamento, o que os torna mais suscetíveis a infecções. O número de indivíduos infectados pelo coronavírus vem aumentando em todo o mundo, e pensar que pacientes oncológicos possam ter maior risco e pior prognóstico é algo lógico.

Recente estudo publicado na revista The Lancet analisou características de 1.590 casos de infecção pelo vírus até 31 de janeiro de 2020, a fim de avaliar a relação da doença com o câncer.

 

Coronavírus e câncer

Dezoito pacientes tinham história de câncer, e o principal sítio da doença foi o pulmão (28%). Observou-se que 25% dos indivíduos haviam sido submetidos à quimioterapia ou cirurgia no período de 30 dias anterior à infecção, e os demais (75%) encontravam-se em seguimento após tratamento com intenção curativa.

 

Comparando-se com a população sem câncer, a mediana de idade (63 anos x 48 anos), a prevalência de tabagismo (22% x 7%), a frequência de polipneia (47% x 23%) e a gravidade das alterações tomográficas ao diagnóstico (94% x 71%) foram maiores entre os 18 pacientes com história de neoplasia maligna. Além disso, a evolução foi pior nesse grupo de infectados: maior taxa de admissão em unidade de tratamento intensivo, de necessidade de ventilação mecânica e de óbito (39% x 8%).

Como era de se esperar, os indivíduos submetidos à quimioterapia ou cirurgia no último mês tiveram desfechos piores do que aqueles com história pregressa de câncer.

O estudo mostra que história de câncer representou o principal fator de mau prognóstico e que, entre os pacientes com câncer, a idade avançada foi o único fator de risco para admissão em unidade de tratamento intensivo, necessidade de ventilação mecânica e óbito.

 

Conclusões

Tendo em vista os resultados apresentados, os autores propõem três estratégias para reduzir os riscos dos pacientes oncológicos durante a epidemia de coronavírus:

  • Avaliar a possibilidade de adiar quimioterapia ou cirurgia em pacientes estáveis, em áreas endêmicas;
  • Reforçar a importância das medidas de proteção, como lavagens frequentes e adequadas das mãos;
  • Considerar vigilância e tratamento mais intensivos para indivíduos com câncer e infecção pelo coronavírus, especialmente idosos ou com outras comorbidades.

Vale ressaltar que este foi o primeiro estudo sobre o tema e, portanto novos estudos são necessários para melhor entendimento da infecção pelo coronavírus.

Autora:

Lívia Pessôa de Sant’Anna

Graduação em Medicina pela Faculdade Federal Fluminense (UFF) ⦁ Residência em Clínica Médica no Hospital Universitário Pedro Ernesto (HUPE/UERJ) ⦁ Residência em Hematologia e Hemoterapia no Hospital Universitário Pedro Ernesto (HUPE/UERJ)

Referências bibliográficas:

  • Liang, Wenhua, et al. “Cancer patients in SARS-CoV-2 infection: a nationwide analysis in China.” The Lancet Oncology (2020).

#Adoção de #hábitos saudáveis pode atrasar aparecimento de #câncer e #diabetes?

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Pesquisadores descobriram que a adoção de hábitos saudáveis pode atrasar em até dez anos o aparecimento de algumas doenças em mulheres, como câncer, problemas cardíacos ou diabetes tipo 2.

Já para os homens, essa mudança positiva na rotina diária pode deixá-los livres dessas enfermidades cerca de 7,6 anos a mais do que o previsto.

A pesquisa foi assinada por 13 cientistas de diferentes nacionalidades e publicada neste mês de janeiro no periódico médico britânico BMJ.

Como foi realizado o estudo

Os pesquisadores analisaram dados de 73.196 enfermeiras americanas registradas no Nurses Health Study e de 38.366 profissionais do sexo masculino nos Estados Unidos, do Health Professionals Follow-up Study, que estavam livres de câncer, doenças cardiovasculares e diabetes no momento da inscrição.

Cinco fatores de estilo de vida foram utilizados para calcular um escore de estilo de vida saudável: nunca fumar, peso saudável (IMC), realizar, pelo menos, 30 minutos de atividade física diária, consumo moderado de álcool e dieta regular de boa qualidade.

A soma dessas cinco pontuações juntas resultou em uma pontuação final no estilo de vida de baixo risco, variando de 0 a 5, com pontuações mais altas indicando um estilo de vida mais saudável.

Os participantes foram avaliados regularmente por um período superior a 20 anos. Durante esse tempo, novos diagnósticos e mortes por câncer, doenças cardiovasculares e diabetes tipo 2 foram registrados.

 

Resultados

Após o ajuste para idade, etnia, histórico médico familiar e outros fatores potencialmente influentes, a expectativa de vida livre de câncer, doença cardiovascular e diabetes aos 50 anos foi de 24 anos para as mulheres que não adotaram fatores de estilo de vida de baixo risco, e de 34 anos para as mulheres que adotou quatro ou cinco fatores de baixo risco.

Da mesma forma, a expectativa de vida livre de qualquer uma dessas doenças crônicas foi de 24 anos entre os homens que não adotaram fatores de estilo de vida de baixo risco, e 31 anos nos homens que adotaram quatro ou cinco fatores de estilo de vida de baixo risco.

Mulheres com quatro ou cinco fatores de estilo de vida de baixo risco tiveram uma expectativa de vida 10,6 anos mais longa, livre das principais doenças crônicas, do que mulheres com nenhum fator de estilo de vida de baixo risco, enquanto homens ganharam uma expectativa de vida 7,6 anos mais longa, livre de doenças crônicas maiores do que aquelas com nenhum fator de estilo de vida de baixo risco.

Homens que fumavam muito (15 ou mais cigarros por dia) ou obesos, homens e mulheres (índice de massa corporal de 30 anos ou mais) apresentaram a menor proporção (75% ou menos) de expectativa de vida livre de doença aos 50 anos.

 

Conclusões

Como esse é um estudo observacional, as conclusões não implicam uma relação causal, ou seja, que os hábitos saudáveis sejam diretamente responsáveis pelo atraso no aparecimento das doenças.

Além disso, os autores apontam algumas limitações, como confiar nos hábitos de vida relatados e fato dos participantes serem, principalmente, profissionais de saúde.

No entanto, os dados cobriram um grande número de pessoas com avaliação detalhada e repetida dos fatores do estilo de vida durante um longo período de acompanhamento.

Para Frank Hu, da Escola de Saúde Pública de Harvard, um dos autores, o estudo traz uma mensagem positiva para as pessoas, em que melhorando.os seus hábitos cotidianos, elas podem ganhar não apenas mais anos de vida, mas bons anos, com qualidade.

Câncer, doenças cardiovasculares e diabetes tipo 2

Câncer, doenças cardiovasculares e diabetes tipo 2 são as enfermidades que mais acometem os indivíduos à medida que envelhecem, por isso os autores do estudo se concentraram nessas três áreas. E, claro, porque são também as doenças que têm maior relação com os hábitos dos pacientes.

Pesquisas mostram que obesidade e sobrepeso, por exemplo, estão ligadas a 13 tipos diferentes de câncer, incluindo o de mama, de intestino, de rim, de fígado e de esôfago.

Cancer Research UK calcula que quatro em cada dez casos da doença podem ser prevenidos com mudanças no estilo de vida dos pacientes, como reduzir o consumo de carne processada, aumentar a ingestão de fibras e proteger a pele contra a ação dos raios ultravioletas.

Referências bibliográficas:

#Las causas más ‘populares’ del #cáncer

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¿Por qué a mí, si hago deporte, no fumo y como fruta? Al menos un tercio de los tumores no tienen hoy una ‘explicación’ científica. La sabiduría popular recurre entonces a una resignación de aroma homérico.

A comienzos de 2015, Cristian Tomasetti Bert Vogelstein, de la Universidad Johns Hopkins, encendieron una polémica mundial cuando publicaron en Science un artículo titulado “La variación en el riesgo de cáncer entre tejidos puede explicarse por el número de divisiones de las células madre”, que el resumen de prensa emitido por el centro tradujo como “La mala suerte de las mutaciones aleatorias desempeña un papel predominante en el cáncer”. En síntesis, concluía que dos tercios de los tumores se deberían a la ‘mala suerte’, y un tercio a factores ambientales (tabaco, alcohol, dieta, contaminación) y hereditarios. “Todos los tumores están causados por una combinación de mala suerte, entorno y herencia; hemos creado un modelo que ayuda a cuantificar cómo estas tres circunstancias contribuyen a su desarrollo”, explicaba Vogelstein, descubridor de varios oncogenes y Premio Príncipe de Asturias de Investigación en 2004.

Para los epidemiólogos y organismos de salud pública, la provocación de Vogelstein restaba fuerza a las campañas para dejar de fumar y de beber (alcohol), para hacer más deporte y comer menos carne roja. Curiosamente, esa percepción de la ‘mala suerte’ como causa del cáncer está muy arraigada en la opinión pública, según ha comprobado una encuesta en la que han participado la Universidad británica de Newcastle, el Instituto de Cáncer de Vietnam y la Universidad de Australia del Sur, y que se publica este mes en Cancer Control. El estudio comparó las percepciones de 585 pacientes con cáncer en Australia y Vietnam, analizando las diferencias entre 25 posibles creencias sobre lo que pudo haber causado su enfermedad. Los australianos identificaron la ‘mala suerte’ como la tercera causa percibida más común por detrás de la edad y la historia familiar. La mitad creían que “envejecer” era el factor principal, mientras que la mayoría de los pacientes vietnamitas citaron la “mala alimentación” como el principal culpable de su cáncer.

La encuesta reveló algunas diferencias significativas entre los pacientes de ambos países: “Envejecer” fue catalogado como la principal causa de cáncer por los australianos; para los vietnamitas ocupaba el décimo lugar; la “dieta pobre” fue la principal causa de cáncer entre los vietnamitas, mientras que los australianos la pusieron en el undécimo lugar; la contaminación del aire era la segunda causa para los vietnamitas y pasaba al décimo lugar entre los australianos; el alcohol ocupaba el puesto doce entre los australianos y el séptimo entre los vietnamitas, y la “falta de ejercicio” bajaba al puesto diecisiete entre los australianos y al doce entre los vietnamitas.

Los dos países coincidieron solo en cuatro áreas: tabaquismo (5º lugar), enfermedad mental (20º), medicamentos (23º) y lesiones o traumas físicos (25º). Una proporción sustancial de australianos (27%) y vietnamitas (47%) tenían puntos de vista fatalistas sobre las posibles causas de su cáncer. En la muestra australiana, la ‘mala suerte’ ocupó el tercer lugar y en la vietnamita, el quinto. “Esto es preocupante -dice Alix Hall, uno de los autores- porque sugiere que creen que tienen poco control sobre su salud, lo que puede afectar a su disposición a cambiar su dieta o estilo de vida, e influir en sus decisiones relacionadas con el tratamiento o la atención”.

Heterogeneidad del cáncer

La heterogeneidad del cáncer, su errática aparición y su centenar de modalidades explican ese fatalismo popular. “Hay varios tipos de cáncer donde se han hecho progresos sustanciales”, declara este mes en la revista Horizon, de la Unión Europea, Elisabete Weiderpass, de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. “Pero hay otros que no sabemos cómo manejarlos. Con el enorme incremento del número de pacientes con cáncer que se espera en las próximas décadas debido al aumento en la esperanza de vida, los gobiernos deben implantar programas de control y prevención para ese 30%-40% de cánceres prevenibles

El tabaco, por ejemplo, sería responsable de la mitad de los cánceres prevenibles en Europa. Y una dieta inapropiada sin mucha fruta y verdura que conduce a la obesidad es otra causa importante”. Hay también un 20%-30% de tumores de origen infeccioso, como algunos de hígado por el virus de la hepatitis B o algunos de cérvix por el virus del papiloma humano. “Y recientemente se ha descubierto una nueva clase de agentes infecciosos derivados de plásmidos, un tipo de minicromosomas de bacterias que hemos encontrado en buena parte de tumores de colon y en otros de mama y próstata”, cuenta en la misma revista el Nobel de Medicina Harald zur Hausen. “Son infecciones que persisten durante décadas causando inflamación crónica… y mutaciones en células susceptibles al desarrollo del cáncer”.

Queda sin embargo un porcentaje inexplicado hasta ahora, de causas desconocidas, azarosas. Un azar, un destino o una mala suerte, por las continuas replicaciones del ADN que acaba mutando, y matando, con los años; que convive con esos tumores genéticos, tabáquicos o infecciosos, y que quizá algún día los científicos acaben explicando y curando. Mientras tanto, el destino, ese poder sobrenatural ineludible, tan homérico y tan romántico, es una resignada y balsámica justificación para nuestra ignorancia.

#El #cáncer supera a la #enfermedad cardiovascular como principal causa de mortalidad en países con ingresos altos

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Los datos del estudio PURE, que se ha presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se está celebrando junto con el Congreso Mundial de Cardiología en París, señalan que las muertes por cáncer duplican a las producidas por las enfermedades cardiovasculares en los países con ingresos altos.

El investigador principal, Salim Yusuf, profesor de la Universidad canadiense McMaster, ha explicado que el hecho de que la mortalidad por cáncer sea el doble de frecuente que la cardiovascular hará que la mortalidad por cáncer se convierta en la principal causa de muerte en todo el mundo. Sin embargo, en los países con ingresos medios o bajos las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de mortalidad, y esto puede deberse no a una mayor presencia de factores de riesgo, sino de que las personas de estos países tienen una menor calidad de vida y una atención médica más deficiente que la que se oferta en los países con altos ingresos.

El PURE es un estudio de seguimiento que analiza el efecto de los factores macro y microeconómicos en el estilo de vida y los factores de riesgo alimentarios en la enfermedad cardiovascular. Para hacer este trabajo, se han revisado los datos de 162.500 personas adultas con edades comprendidas entre los 35 y los 70 años durante un periodo de seguimiento de 9,5 años.

Entre los países de altos ingresos se situaban Canadá, Arabia Saudí, Suiza y Emiratos Árabes; los de los ingresos medios eran Argentina, Brasil Chile, China, Colombia, Irán, Malasia, Palestina, Filipinas, Polonia, Turquía y Sudáfrica, y Bangladesh, India, Pakistán, Tanzania y Zimbague estaban a la cola.

Yusuf ha dicho que los resultados que se han visto en estos países se pueden trasladar a otros con similares situaciones económicas, sociales y sistemas de salud parecidos. Para él, además del aumento de la mortalidad por cáncer en los países con altos ingresos, las principales conclusiones del PURE son que en estos países la mayoría de las muertes e ingresos hospitalarios se debieron a enfermedades no transmisibles (no infecciosas), que la alta tasa de enfermedad cardiovascular y de mortalidad por dichas enfermedades de los países con bajos ingresos comparada con la de los países con más ingresos no se relaciona con los factores de riesgo cardiovascular, que en estos países son menos frecuentes, y que hay una hay una asociación inversa entre la atención sanitaria y tratamientos que han probado su eficacia en el manejo de la enfermedad cardiovascular y las muertes, “por lo que podemos decir que la menor calidad asistencial puede justificar, en parte, esa mayor mortalidad en los países con menos ingresos”.

El autor del PURE ha concluido que la alta tasa de enfermedades cardiovasculares y de mortalidad cardiovascular en los países de bajos ingresos está relacionada con las diferencias de acceso a los servicios de salud o, en ocasiones, a la falta de acceso, ya que en algunas zonas ni siquiera están disponibles, que se traduce en menor uso de fármacos preventivos y una menor hospitalización. Creemos que mejorar el acceso y la calidad de los sistemas de salud es clave para reducir el número de muertes por enfermedades cardiovasculares en los países de ingresos bajos y medios”.

Durante la presentación de los resultados del estudio PURE, que se publican en la revista The Lancet y en el que han participado 38 investigadores de 21 países, se ha recordado que más del 70 por ciento de las enfermedades cardiovasculares en el mundo están relacionadas con factores de riesgo modificables. Son pocos, pero se puede modificar con pautas preventivas. Algunos de estos factores son comunes a todos los países, como la hipertensión y los niveles bajos de educación, pero otros factores de riesgo varían según los ingresos de los países. En los de menos ingresos la polución y las dietas no saludables inciden de manera directa en la salud de sus habitantes. Estos factores son tan importantes como otros a los que se les ha prestado mucha más atención durante años, como son la obesidad, la reducción del consumo de sal, el colesterol elevado, la dieta, la actividad física, el tabaquismo y el consumo elevado de alcohol. El control y prevención de éstos son claves para la reducción de las enfermedades cardiovasculares.

En su conclusión final, los investigadores del estudio han destacado la necesidad de mejorar los programas de prevención en los países con ingresos bajos y medios, que se centren en los factores de riesgo que tienen un gran impacto en evitar las enfermedades cardiovasculares y la mortalidad global, haciendo énfasis en los factores de riesgo antes mencionados. Las autoridades sanitarias deben centran sus políticas preventivas en las necesidades específicas de cada país para reducir el número de muertes y las comorbilidades asociadas a las enfermedades cardiovasculares.

#Limitar las #bebidas azucaradas podría contribuir a una reducción de los casos de #cáncer (BMJ)

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  • Noticias Médicas

Un amplio estudio observacional publicado en The BMJinforma sobre una posible asociación entre un mayor consumo de bebidas azucaradas y un mayor riesgo de cáncer, por lo que sugiere que limitar el consumo de estas bebidas podría contribuir a una reducción de los casos.

Si bien se necesita una interpretación cautelosa, los hallazgos se suman a un creciente cuerpo de evidencia que indica que limitar el consumo de bebidas azucaradas, junto con las restricciones impositivas y de comercialización, podría contribuir a reducir los casos de cáncer, señalan los investigadores. El consumo de bebidas dietéticas endulzadas artificialmente no se asoció al riesgo de cáncer.

El consumo de bebidas azucaradas ha aumentado en todo el mundo durante las últimas décadas y está asociado de manera convincente al riesgo de obesidad, que a su vez se reconoce como un fuerte factor de riesgo para muchos tipos de cáncer. Pero la investigación sobre bebidas azucaradas y el riesgo de cáncer aún es limitada.

Así que un equipo de investigadores franceses se propuso evaluar las asociaciones entre el consumo de bebidas azucaradas (bebidas azucaradas y zumos de fruta 100%), bebidas endulzadas artificialmente (dietéticas) y el riesgo de cáncer en general, así como de mama, próstata y colon.

Sus hallazgos se basan en 101.257 adultos franceses sanos (21% hombres, 79% mujeres) con una edad promedio de 42 años en el momento de inclusión del estudio de cohorte NutriNet-Santé. Los participantes completaron al menos dos cuestionarios dietéticos, diseñados para medir la ingesta habitual de 3.300 artículos diferentes de alimentos y bebidas, y fueron seguidos durante un máximo de 9 años (2009-2018).

Se calculó el consumo diario de bebidas azucaradas y bebidas endulzadas artificialmente, y los primeros casos de cáncer reportados por los participantes fueron validados por registros médicos y relacionados con las bases de datos nacionales de seguros de salud. Se tuvieron en cuenta varios factores de riesgo conocidos para el cáncer, como la edad, el sexo, el nivel educativo, los antecedentes familiares de cáncer, el estado de fumador y los niveles de actividad física.

El consumo diario promedio de bebidas azucaradas fue mayor en hombres que en mujeres (90,3 ml frente 74,6 ml). Durante el seguimiento se diagnosticaron y validaron 2.193 primeros casos de cáncer (693 cánceres de mama, 291 cánceres de próstata y 166 cánceres colorrectales). La edad media al diagnóstico de cáncer fue de 59 años.

Los resultados muestran que un aumento de 100 ml por día en el consumo de bebidas azucaradas se asoció a un incremento del 18% en el riesgo de cáncer en general y del 22% en el riesgo de cáncer de mama. Cuando el grupo de bebidas azucaradas se dividió en zumos de frutas y otras bebidas azucaradas, el consumo de ambos tipos de bebidas se asoció a un mayor riesgo de cáncer en general. No se encontró asociación para los cánceres de próstata y colorrectal, pero el número de casos fue más limitado para estas ubicaciones de cáncer.

En contraste, el consumo de bebidas endulzadas artificialmente no se asoció al riesgo de cáncer, pero los autores advierten que hay tener cuidado al interpretar este hallazgo debido a un nivel de consumo relativamente bajo en esta muestra.