COVID-19

#When #COVID Almost Healed Us

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Editor’s note: In an effort to preserve the experiences of healthcare workers on the front lines, Medscape developed a set of artistic portraits of hospital practitioners who worked (and are working) through this pandemic. These images are accompanied by a short essay written by the participants that gives us a glimpse of their experience. It is a privilege to capture these stories, and we do so with the hope that those who risked their health, lives, and families in the service of others are not forgotten.

Brian Devine: In His Own Words

I have been a paramedic for over 25 years. I am also gay. In both worlds, I’ve seen the worst and the best of society. But this time of the coronavirus pandemic is complicated — and more and more, I am worried about what I see.

In the hospital, my colleagues and patients are Black, White, Buddhist, transgender — they represent every lifestyle or political belief you can imagine. That alone in today’s culture should make us want to kill each other.

But when a patient decompensates or lives are at risk, the only thing that matters is that patient. Whether the patient is a boomer, Trump supporter, or a left-wing liberal, in a hospital, we come together with the full scope of our knowledge and skills to preserve that life. It is beautiful every time.

Today, I am not afraid of the virus. I am afraid for my country. I’m afraid that we are breaking each other down, that shades of gray are now black and white.

In unbelievable irony, it was the virus that almost healed us. It forced us to cover our skin with personal protective equipment. We went to work with heart-sinking fear, and our country was inspired to care. In the middle of a mass emergency, the force of our diverse efforts seemed to move the needle in a positive direction.

But then, 8 minutes and 46 seconds happened.

The nation was rightfully inflamed — and our country crashed. We collided into a full trauma; oxygen rates plummeted, violence raged, and urgently needed resuscitation efforts were difficult to find.

As a gay man living in America, I have no choice but to fight hate. Rather than being called out, I come out. I march in protests and attend political rallies, and even while being ostracized by some in my family, I stand on my beliefs.

Still, among all of those efforts and all that noise, saving a life with a team of White, Black, Asian, gay, Jewish, and Muslim people — of all political beliefs — remains the most gratifying. And it does the most good.

America can learn many lessons from life on the front lines. We’re not perfect, but there’s beauty in what we do. I’ll choose to remember COVID-19 that way.

Jeffrey B. Teitler is a professor of filmmaking at Central Connecticut State University and the director of Envision Films. His scripted and nonscripted works have been presented nationwide, including at the Centers for Disease Control and Prevention and the United Nations, and he has been an official selection and/or winner at a number of film festivals.

#Receso deportivo de 14 días para los #niños después de #COVID-19

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Los niños no deben realizar deportes durante 14 días después de la exposición a COVID-19, y en los que tienen síntomas moderados se ha de obtener un electrocardiograma antes de reanudarlos, de acuerdo con la American Academy of Pediatrics.

Las recomendaciones, que actualizan la guía de la academia del 23 de julio, se derivan de nuevas inquietudes de que la enfermedad pueda causar miocarditis, indicó la Dra. Susannah Briskin, pediatra especialista en medicina del deporte en Rainbow Babies and Children’s Hospital, en Cleveland, Estados Unidos.[1]

“Existen nuevos datos de casos de miocarditis que se presentan en deportistas, inclusive deportistas con COVID-19 que no tienen síntomas”, manifestó a Medscape Noticias Médicas.

La actualización alinea las recomendaciones de la American Academy of Pediatrics con las del American College of Cardiology, señaló.[2]

Investigación reciente con estudios por imágenes ha mostrado signos de miocarditis en deportistas que se restablecen de COVID-19 leve o asintomática, y han dado lugar a llamados para que se elaboren guías más claras sobre los estudios por imágenes y la reanudación del deporte.

La miocarditis vírica plantea riesgo para los deportistas por cuanto puede dar lugar a arritmias potencialmente mortales, destacó la Dra. Briskin.

Aunque los niños se benefician de participar en deportes, estas actividades también les plantean el riesgo de contraer COVID-19 y de transmitirla a otros, señala la guía.

Para equilibrar riesgos y beneficios la academia propuso recomendaciones que varían dependiendo de la gravedad de la presentación.

En la primera categoría se encuentran pacientes con cuadro clínico grave (hipotensión, arritmias, necesidad de intubación o apoyo con oxigenación por membrana extracorpórea, insuficiencia renal o cardiaca) o con síndrome inflamatorio multisistémico.

Los médicos han de tratar a estos pacientes como si tuvieran miocarditis. Asimismo, se les debe restringir la práctica de deportes y otro tipo de ejercicio durante 3 a 6 meses, destaca la guía.

Los médicos de atención primaria de estos deportistas y “el subespecialista médico pediátrico pertinente, de preferencia en interconsulta con un cardiólogo pediatra”, deben dar su aprobación antes de que reanuden estas actividades.

Al analizar a pacientes para determinar la conveniencia de que reanuden el deporte, los médicos deben enfocarse en síntomas cardiacos, tales como dolor torácico, disnea, fatiga, palpitaciones o síncope, señala la guía.

En otra categoría están pacientes con síntomas cardiacos, aquellos con hallazgos inquietantes en el examen, y aquellos con síntomas moderados de COVID-19, incluida la fiebre prolongada. A estos pacientes se les ha de realizar un electrocardiograma y posiblemente deban remitirse a un cardiólogo pediatra, afirman las guías.

Los síntomas no deben presentarse por un mínimo de 14 días para que estos pacientes puedan reanudar el deporte, además de que deben obtener la aprobación de su médico de atención primaria antes de reanudarlo, señala la academia.

En una tercera categoría están los pacientes que se han infectado con SARS-CoV-2 o que han tenido contacto cercano con una persona que estuvo infectada, pero no presentó síntomas. Estos deportistas deben abstenerse de practicar deportes por un mínimo de 14 días, según la guía.

Los niños que no entran en alguna de estas categorías no deben someterse a pruebas de virus o anticuerpos contra el mismo antes de participar en los deportes, señala la academia.

Las recomendaciones no varían dependiendo del deporte. Sin embargo, la academia ha emitido una guía diferente para padres y tutores, a fin de ayudarlos a evaluar el riesgo de transmisión de COVID-19 a través del deporte.[3]

Aquellos que participan en “deportes que tienen mayor grado de tiempo de contacto o cercanía con las personas tendrían más riesgo de contraer COVID-19. Pero creo que todo esto es cuestión de bastante sentido común, dadas las recomendaciones para la actividad no relacionada con el deporte solo en lo que respecta a distanciamiento social y uso de mascarilla”, agregó la Dra. Briskin.

La nueva guía hace un llamado a los organizadores de deportes para minimizar el contacto, por ejemplo, modificando ejercicios y condicionamiento. Recomienda que los deportistas utilicen mascarillas, excepto durante el ejercicio vigoroso o al participar en deportes acuáticos, lo mismo que en otras circunstancias en las cuales la mascarilla podría ser un riesgo para la seguridad.

También recomiendan el uso de estaciones de lavado de manos o desinfectante de manos, y evitar el contacto con superficies compartidas, así como cuartos pequeños y áreas con escasa ventilación.

La Dra. Briskin ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

#La #conjuntivitis puede ser el primer síntoma en la detección de la #covid-19

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La conjuntivitis podría convertirse en marcador de covid-19, fenómeno poco estudiado y que se pasaba por alto, según un trabajo del Hospital Clínico de Madrid.

Julián García Feijoó, arriba a la izquierda, junto a Pedro Arriola, arriba a la derecha, con otros mimebros del equipo de Oftalmología del Hospital Clínico de Madrid.
Julián García Feijoó, arriba a la izquierda, junto a Pedro Arriola, arriba a la derecha, con otros mimebros del equipo de Oftalmología del Hospital Clínico de Madrid.

La conjuntivitis ha sido identificada como una de las posibles manifestaciones clínicas del virus SARS-CoV-2, por lo que padecerla podría ser el primer síntoma de haber contraído infección, según los datos de una investigación realizada por el equipo de Oftalmología, que coordina Julián García Feijoó, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. El trabajo  ha evaluado la prevalencia y características clínicas de la conjuntivitis asociada a covid-19 en pacientes ingresados: 301 pacientes en el citado centro con una edad media de 72 años.

Esta es la primera investigación en España que describe las características clínicas de la conjuntivitis en una serie tan amplia de pacientes, cuyos datos se acaban de publicar en  Graefe´s Archive for Clinical and Experimental Ophtalmology.

Pedro Arriola, oftalmólogo del citado centro, señala a DM que la investigación revela una “prevalencia de conjuntivitis del 11,6% en pacientes hospitalizados por Covid-19, en la mayoría de los casos, unilaterales y cuyo tratamiento es sintomático”, hecho que ratifica la oftalmóloga Bárbara Burgos: “uno de cada diez pacientes hospitalizados podría desarrollar conjuntivitis relacionada con Covid-19 durante alguna de las etapas de la misma”.

Primer paso a la identificación

Según el equipo, este hallazgo puede convertirse en una ‘forma de marcador inicial’, en el sentido de que puede ayudar a otros médicos a un diagnóstico precoz de la infección. La conjuntivitis asociada a la covid-19 se puede presentar en uno o ambos ojos, con síntomas como ojo rojo, acompañado de lagrimeo o leve secreción. Suele ser una condición que se resuelve espontáneamente en dos o cuatro días y no se han identificado, por el momento, secuelas visuales ni complicaciones graves asociadas.

En el trabajo se pone de manifiesto que la actual prevalencia de la conjuntivitis entre pacientes con covid-19 puede estar infraestimada, lo que se puede explicar en primer lugar porque pacientes leves, o muy leves, no han sido conscientes de padecer la enfermedad. “Además, por  el desconocimiento de esta sintomatología, especialmente durante el comienzo de la pandemia”.

Virus en lágrima y en secreciones oculares

El equipo de Oftalmología en colaboración con el de Microbiología del mismo centro ha desarrollado también un estudio pionero en Europa sobre 36 pacientes con diagnóstico confirmado de covid-19, en el que se ha tratado de determinar la presencia del virus en la lágrima y en secreciones oculares mediante PCR de muestras oculares.

Los datos, publicados en el Journal of Infection y en Journal Medical Virology, revelarían, “el papel del ojo como posible vía de transmisión de la infección”, según Noemí Güemes, principal autora y oftalmóloga del Clínico.

“El ojo podría actuar también como una vía de propagación de la infección, dada la conexión de la superficie ocular con los aparatos respiratorio y gastrointestinal a través del sistema de drenaje lagrimal, indica la especialista”, quien, sin embargo matiza que, “parece que la PCR de muestras oculares no tiene una alta rentabilidad diagnóstica en la identificación del virus, detectándolo sólo en el 5,5% de los pacientes”.

Estos estudios forman parte de los diez artículos publicados sobre Covid-19 que ha desarrollado el equipo de Oftalmología del Clínico, entre los que también se ha investigado y determinado el perfil de citocinas en lágrima de pacientes con la enfermedad, cuyos datos se han publicado en Experimental Eye Research, o el primer caso clínico descrito de panuveítis y neuritis óptica en una paciente con covid-19.

Sus trabajos tampoco han olvidado los potenciales efectos secundarios y toxicidades oftalmológicas en la retina de algunos de los fármacos empleados para tratar la enfermedad por coronavirus. Previamente, ya se había detectado toxicidad ocular con el uso de diferentes dosis y tiempo de duración para el tratamiento de otras enfermedades, como lopinavir/ritonavir, kaletra, cloroquina o hidroxicloroquina.

Sin embargo, los nuevos datos, obtenidos de 90 pacientes con covid-19 tratados con estos fármacos, ponen de relieve que “no se han encontrado efectos secundarios en el ojo a corto y medio plazo”.

#Mother’s Milk May Inhibit #COVID-19, Study Says

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Scientists in China say that mother’s milk could help treat or prevent the coronavirus.

Researchers tested how human breast milk affects cells when exposed to the coronavirus, according to the paper published in biorxiv, an open access preprint repository for scientific studies that have not yet been published in a journal. The milk was collected in 2017, before the pandemic, and was tested on different kinds of animal and human cells.

The milk killed off most of the coronavirus strains, the researcher said.

The researchers said whey protein from human breastmilk “effectively inhibited” the coronavirus “by blocking viral attachment, entry and even post-entry viral replication. … We found that whey protein from different species such as cow and goat also showed anti-coronavirus properties.”

The South China Morning Post, in an article about the research, said researchers found human milk whey had an efficacy of about 100%, compared to 70% for goat and cow whey.

“Some parents are known to use donated breast milk to feed their babies, which is often pasteurised to eliminate potential contamination,” the SCMP said.

However, the study that heating the milk to 90 degrees for 10 minutes inactivates the whey protein, and causes protection rate to drop to under 20%, the newspaper reported.

During the early days of the pandemic, there was uncertainty about whether breastfeeding could spread the virus.

The SCMP, citing Chinese media reports, said newborns in Wuhan, where the virus was first detected, were sometimes separated from their mothers who tested positive.

But a study published last month in JAMA said mothers are unlikely to spread the virus to their babies through breastfeeding.

In June, the World Health Organization said, “WHO recommends that mothers with suspected or confirmed COVID-19 should be encouraged to initiate or continue to breastfeed. Mothers should be counseled that the benefits of breastfeeding substantially outweigh the potential risks for transmission.”

#Covid-19 versus #influenza: quais as diferenças entre essas doenças virais?

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imagem digital do coronavírus causador da covid-19 e comparável à influenza

As longas, intensas e, muitas vezes, tensas e desgastantes discussões comparativas sobre a carga da doença causada por SARS-CoV-2, também denominada Covid-19, e a gripe influenza, tem sido temas de conversas de leigos, reuniões entre especialistas, crônicas em jornais, publicações e outras possíveis formas de comunicação.

A disputa entre as essas duas doenças se tornou uma questão política em muitos países, sustentada inclusive pelas palavras de governantes baseadas ou não em evidências científicas.

Mas após mais de seis meses da pandemia por Covid-19, quais observações e conclusões já podemos constatar baseados em dados científicos publicados? A coletânea de resultados descritos em revistas e jornais científicos até o momento favorecem quais hipóteses?

 

Covid-19 versus influenza

Diferentes estudos, revisões e publicações recentes abordam tais questões e dissertam sobre as inúmeros mitos e verdades, e alguns dos “achismos” ainda sustentados por leigos. Grohskopf et al. (2020), Kuo e cols. (2020), Jaklevic (2020), Mantezou e cols. (2020), Rubin (2020), Singer (2020), Soo e cols. (2020) são exemplos de algumas das destacadas constatações atuais sobre o assunto.

Evidências atuais

Reforçamos abaixo alguns dos achados científicos baseados em evidências já descritos:

  • As características clínicas da Covid-19 sobrepõem substancialmente a clínica da influenza e outras viroses respiratórias;
  • A única forma de distinguir a etiologia das síndromes clínicas é através da realização de testes diagnósticos específicos para os vírus respiratórios;
  • A letalidade da infecção por SARS-CoV-2 é amplamente superior aquela associada à influenza;
  • A Covid-19 não apresenta caráter sazonal, ao contrário da influenza;
  • O prognóstico da Covid-19 é ruim em número maior de infectados quando comparados aos doentes com influenza;
  • A cronicidade dos sinais e sintomas após recuperação das infecções por SARS-CoV-2 é caracteristicamente mais frequente, diversa, debilitante e prolongada do que com influenza;
  • O tratamento farmacológico para influenza não tem utilidade para Covid-19;
  • O tratamento farmacológico para Covid-19 não tem comprovação científica de ação contra infecções pelos vírus influenza;
  • O uso de corticoides é útil em pacientes com formas moderadas/graves de Covid-19, mas pode piorar significativamente o prognóstico de pacientes com influenza A;
  • As medidas de controle da disseminação do SARS-CoV-2 por via aérea e contato (precaução de contato, gotículas e aerossóis) são distintas das precauções de contato e gotículas suficientes para a contenção da influenza devido aos distintos potenciais de transmissibilidade;
  • As medidas de prevenção de infecção para Covid-19 (uso de máscaras, lavagem de mãos, distanciamento social e lockdown) apresentam efeitos positivos substanciais na prevenção de infecção por influenza e outras doenças infecciosas respiratórias;
  • A vacinação anual contra influenza tende a reduzir efetivamente a carga da doença especificamente por esses vírus. E apesar de não apresentar eficácia em 100% dos vacinados, deve ser administrada de acordo com a política usual adotada nos diferentes países;
  • Alguns estudos publicados sugerem que a vacinação para influenza está associada com menor mortalidade por Covid-19;
  • Não há vacina ainda disponível para Covid-19 de distribuição populacional e eficácia comprovada;
  • A Covid-19 e influenza, assim como a infecção por outros vírus respiratórios, podem se sobrepor agravando significativamente o quadro clínico do doente, e não há competição entre as doenças. Cerca de 2 a 21% dos pacientes sintomáticos respiratórios apresentam coinfecção. A sobreposição dificulta as condutas terapêuticas efetivas e consiste em fator de risco para internação prolongada.

 

Os aspectos relacionados a essas discussões e observações podem ser aprofundados na leitura das referências abaixo.

Autor:

Rafael Duarte

M.D., PhD. ⦁ Médico ⦁ Microbiólogo ⦁ Professor Associado / Lab. Micobactérias, Depto. Microbiologia Médica, Instituto de Microbiologia Paulo de Góes, Centro de Ciências da Saúde – Universidade Federal do Rio de Janeiro

Referências bibliográficas:

  • Grohskopf LA, Liburd LC, Redfield RR. Addressing Influenza Vaccination Disparities During the COVID-19 Pandemic. JAMA. 2020 Sep 15;324(11):1029-1030.
  • Jaklevic MC. Flu Vaccination Urged During COVID-19 Pandemic. JAMA. 2020 Sep 8;324(10):926-927.
  • Kuo SC, Shih SM, Chien LH, Hsiung CA. Collateral Benefit of COVID-19 Control Measures on Influenza Activity, Taiwan. Emerg Infect Dis. 2020 Aug;26(8):1928-1930.
  • Maltezou HC, Theodoridou K, Poland G. Influenza immunization and COVID-19. Vaccine. 2020 Sep 3;38(39):6078-6079.
  • Rubin R. What Happens When COVID-19 Collides With Flu Season? JAMA. 2020 Sep 8;324(10):923-925.
  • Singer BD. COVID-19 and the next influenza season. Sci Adv. 2020 Jul 29;6(31):eabd0086.
  • Soo RJJ, Chiew CJ, Ma S, Pung R, Lee V. Decreased Influenza Incidence under COVID-19 Control Measures, Singapore. Emerg Infect Dis. 2020 Aug;26(8):1933-1935.

#O #isolamento social durante a pandemia de #Covid-19 e seu impacto em outras #infecções em pediatria

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Criança em isolamento social durante a pandemia de Covid-19

As políticas de isolamento social (IS) para mitigar a pandemia de Covid-19 em Massachusetts, nos Estados Unidos, resultaram em uma redução profunda no diagnóstico de doenças infecciosas comuns entre crianças, segundo o estudo Social Distancing for Covid-19 and Diagnoses of Other Infectious Diseases in Children publicado no jornal Pediatrics.

Hatoun e colaboradores procuraram determinar o efeito do IS sobre 12 doenças infecciosas comumente diagnosticadas na atenção primária pediátrica, que são contagiosas em vários graus: otite média aguda (OMA), bronquiolite, resfriado comum, crupe, gastroenterite, gripe, faringite não estreptocócica, faringite estreptocócica, pneumonia, sinusite, infecções cutâneas e de partes moles e infecção do trato urinário (ITU).

 

Método

Utilizando dados de prontuários eletrônicos de uma grande rede de cuidados primários pediátricos de Massachusetts, onde são atendidos aproximadamente 375.000 pacientes pediátricos, os pesquisadores analisaram a incidência semanal de cada diagnóstico por meio de encontros presenciais durante a semana e por meio de telemedicina (exceto feriados) para crianças e adolescentes com idades entre 0 e 17 anos para o mesmo período em 2019 e 2020, com início em 1º de janeiro (correspondentes a períodos antes e depois da promulgação de IS e também de fechamento de escolas e serviços não essenciais). As taxas de diagnóstico observadas por 100.000 pacientes foram consideravelmente menores depois da implementação do distanciamento social: a prevalência de cada condição foi significativamente inferior no período pós-IS de 2020 do que seria esperado para todas as condições analisadas (p < 0,001 para todos os diagnósticos).

Possíveis causas

Para Hatoun e equipe, essa diminuição pode ser devido a um declínio na prevalência das doenças ou a uma escolha de não procurar atendimento quando as doenças ocorreram ou a ambos. Uma redução menos expressiva nos diagnósticos de ITU, uma doença infecciosa, mas geralmente não contagiosa, sugere que as mudanças no comportamento de busca de cuidados tiveram um efeito relativamente modesto nas outras quedas observadas. Os pesquisadores enfatizaram que, embora não seja surpreendente que a transmissão de doenças infecciosas diminua com o IS, esses dados demonstram até que ponto a transmissão de infecções pediátricas comuns pode ser alterada quando o contato próximo com outras crianças é eliminado. Gripe, crupe e bronquiolite notavelmente desapareceram essencialmente com o isolamento social.

Em relação à gripe, os diagnósticos em 2020 excederam os de 2019, conforme esperado a partir dos dados de vigilância nacional, mas a sua propagação parece ter terminado abruptamente com o isolamento social. Os pesquisadores comentaram que esse dado difere um pouco de um relatório recente do Japão, que evidenciou um declínio significativo, mas não tão dramático, nos casos de gripe coincidentes com o isolamento social. Os resultados diferentes podem estar relacionados ao momento do isolamento social dentro da temporada de gripe, diferentes abordagens para o isolamento social no 2 locais, ou o fato de que o estudo japonês incluiu pacientes de todas as idades, enquanto o estudo americano teve apenas a pediatria como alvo.

 

Conclusão

Diante desses resultados, os pesquisadores concluíram que os riscos de doenças infecciosas pelo contato entre as pessoas sempre foram implicitamente pesados contra os benefícios da interação social. O experimento natural atual de isolamento social que ocorreu de forma abrupta e generalizada durante a pandemia de Covid-19 permitiu uma avaliação mais explícita da magnitude desses riscos em crianças e pode informar estratégias para mitigação do risco de doenças infecciosas à medida que a interação social aumenta no futuro.

Autor(a):

Roberta Esteves Vieira de Castro

Graduada em Medicina pela Faculdade de Medicina de Valença. Residência médica em Pediatria pelo Hospital Federal Cardoso Fontes. Residência médica em Medicina Intensiva Pediátrica pelo Hospital dos Servidores do Estado do Rio de Janeiro. Mestra em Saúde Materno-Infantil pela Universidade Federal Fluminense (Linha de Pesquisa: Saúde da Criança e do Adolescente). Doutora em Medicina pela Universidade do Estado do Rio de Janeiro (UERJ). Pós-graduanda em neurointensivismo pelo Instituto D’Or de Pesquisa e Ensino (IDOR). Médica da Unidade de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP) do Hospital Universitário Pedro Ernesto (HUPE) da UERJ. Membro da Rede Brasileira de Pesquisa em Pediatria do IDOR no Rio de Janeiro. Acompanhou as UTI Pediátrica e Cardíaca do Hospital for Sick Children (Sick Kids) em Toronto, Canadá, supervisionada pelo Dr. Peter Cox. Membro da Sociedade Brasileira de Pediatria (SBP) e da Associação de Medicina Intensiva Brasileira (AMIB). Membro do comitê de sedação, analgesia e delirium da AMIB. Membro do comitê de filiação da American Delirium Society (ADS). Coordenadora e cofundadora do Latin American Delirium Special Interest Group (LADIG). Membro de apoio da Society for Pediatric Sedation (SPS).

Referências bibliográficas:

  • Hatoun J, Correa ET, Donahue SMA, Vernacchio L. Social Distancing for Covid-19 and Diagnoses of Other Infectious Diseases in Children. Pediatrics. 2020 Sep 2:e2020006460. doi: 10.1542/peds.2020-006460. Epub ahead of print. PMID: 32879032.

#Transmissão da Covid-19 por crianças: o que sabemos até agora?

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criança desenhando na escola, potencial transmissão de covid-19

O retorno das atividades escolares ou em creches durante a atual pandemia de Covid-19 tem gerado inúmeras discussões sobre os cuidados para com as crianças e os riscos de infecção. Adicionalmente, o papel da criança na transmissão do SARS-CoV-2 tem também acentuado as preocupações e hipóteses sobre as melhores medidas a serem tomadas.

Covid-19 em crianças

As crianças infectadas com o novo coronavírus geralmente apresentam um histórico de exposição familiar ou nas atividades escolares ou recreativas com outras crianças, e transmissão por vias aéreas e trato gastrintestinal, assim como nos adultos.

A maioria dos infectados tem um curso assintomático e há descrição de inúmeros casos falso-negativos em testes moleculares nessa população. As que desenvolvem a Covid-19 clínica, apresentam febre e tosse, poucas apresentam alterações radiológicas significativas, e o prognóstico geralmente é favorável, em contraste com o curso da doença observado em neonatos.

Casos raros, como a descrição de uma nova síndrome inflamatória multissistêmica Kawasaki-like ainda suporta os cuidados necessários frente a doença nessa população. Por outro lado, devido ao carater assintomático a leve/moderado da Covid-19, as crianças consistem em potenciais transmissores da doença para familiares contactantes e outras crianças.

Dentre as diferentes hipóteses para a predominância de quadros leves da doença em crianças, alguns estudos sugerem que:

  • (i) as crianças > 12 meses já começam a desenvolver células T de memória para diversos vírus respiratórios frequentes que podem gerar resposta imune cruzada ao SARS-CoV-2;
  • (ii) as vacinas administradas a curto prazo prévio poderiam favorecer a imunidade para Covid-19;
  • (iii) o sistema imune em crianças ainda está em processo de maturação, em desenvolvimento, o que pode estar relacionado à resposta inflamatória parcial à infecção por SARS-CoV-2 resultando em casos leves (Patel et al., 2020; Zhou et al. 2020).

Transmissão em creches

Como exemplo da dinâmica de transmissão de SARS-CoV-2 a partir de creches, Lopes e cols. (2020) descreveram três surtos ocorridos no condado de Salt Lake, Utah, EUA entre abril a julho de 2020. Os 184 indivíduos, incluindo 110 (60%) crianças, tinham um link epidemiológico com uma das três creches, sendo que 31 apresentaram Covid-19 confirmado por testes moleculares.

Os pacientes pediátricos apresentaram formas assintomáticas ou leves, 12 crianças adquiriram a infecção por SARS-CoV-2 nas instituições. A transmissão pediátrica para adultos foi caracterizada em 12 (26%) dos contactantes não frequentadores da instituição (total de 46 confirmados ou prováveis). Seis desses casos ocorreram em pais e 3 em irmãos. Em uma das creches, uma criança de 8 meses transmitiu o vírus para ambos os pais.

A origem sugerida desses casos nas creches consiste em staff de duas creches que tiveram contato domiciliar com casos prováveis ou confirmados de Covid-19 sintomáticos e foram trabalhar, disseminando para as crianças, e seguindo a cadeia de transmissão. O condado de Salt Lake apresentou 17 creches com pelo menos 2 casos confirmados de COVID-19 no período estudado.

Pacientes com < 16 anos

Posfay-Barbe e cols (2020) avaliaram os casos pediátricos de infecção por SARS-CoV-2 em pacientes < 16 anos no período de março a abril de 2020, registrados na rede de vigilância do Geneva University Hospital, Suíça, e seus contactantes. Dentre os 39 pacientes com a faixa etária citada positivos para SARS-CoV-2, verificou-se que em 79% (31/39) dos casos de doença infantil, os adultos contactantes (pais ou irmãos) eram casos suspeitos ou confirmados de COVID-19 previamente ao aparecimento dos sintomas nas crianças ou adolescentes. Em 8% dos casos (3/39), os pacientes pediátricos apresentaram sintomas anteriores aos adultos contactantes.

 

Na revisão apresentada por Lee & Raszka (2020), os autores defendem a hipótese de que o potencial transmissor de crianças para adultos é pequeno, com poucos casos extradomiciliares, sem evidência de casos secundários nos estudos citados. Sugere-se que devido ao quadro assintomático ou leve na população infantil, os quadros de tosse seriam menos frequentes, com menor disseminação de partículas aéreas.

Adicionalmente, Kuttiatt et al. (2020) relembram que o fechamento prolongado de instituições educacionais infantis reflete em efeitos negativos psicossociais para as crianças, além dos efeitos secundários e econômicos familiares. O desenvolvimento infantil não pode ser substituído definitivamente por plataformas virtuais de ensino ou por períodos longos, considerando especialmente devido à Covid-19 em crianças corresponder a menos de 2% dos casos totais na população.

Conclusões

Mediante tais controvérsias, os consensos internacionais, incluindo aqueles do Centers for Diseases Control and Prevention (CDC, Atlanta, EUA), mantém as recomendações sobre o uso de máscara, lavagem de mãos, limpeza e desinfecção frequente de superfícies, e isolamento em domicílio sempre que possível como adaptações importantes especialmente no manejo de crianças que não usam máscaras.

Os aspectos desses estudos podem ser observados nas referências abaixo.

Autor:

Rafael Duarte

M.D., PhD. ⦁ Médico ⦁ Microbiólogo ⦁ Professor Associado / Lab. Micobactérias, Depto. Microbiologia Médica, Instituto de Microbiologia Paulo de Góes, Centro de Ciências da Saúde – Universidade Federal do Rio de Janeiro

Referências bibliográficas:

  • CDC. Coronavirus disease 2019 (COVID-19): guidance for child care programs that remain open. Atlanta, GA: US Department of Health and Human Services, CDC; 2020. https://www.cdc.gov/coronavirus/2019- ncov/community/schools-childcare/guidance-for-childcare.html.
  • Kuttiatt VS, Menon RP, Abraham PR, Sharma S. Should Schools Reopen Early or Late? – Transmission Dynamics of COVID-19 in Children. Indian J Pediatr. 2020 Sep;87(9):755-756.
  • Lee B, Raszka WV Jr. COVID-19 Transmission and Children: The Child Is Not to Blame. Pediatrics. 2020;146(2):e2020004879. doi:10.1542/peds.2020-004879
  • Lopez AS, Hill M, Antezano J, et al. Transmission Dynamics of COVID-19 Outbreaks Associated with Child Care Facilities — Salt Lake City, Utah, April–July 2020. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2020;69:1319–1323.
  • Patel NA. Pediatric COVID-19: Systematic review of the literature. Am J Otolaryngol. 2020;41(5):102573. doi:10.1016/j.amjoto.2020.102573.
  • Posfay-Barbe KM, Wagner N, Gauthey M, Moussaoui D, Loevy N, Diana A, L’Huillier AG. COVID-19 in Children and the Dynamics of Infection in Families. Pediatrics. 2020 Aug;146(2):e20201576.
  • Zhou MY, Xie XL, Peng YG, et al. From SARS to COVID-19: What we have learned about children infected with COVID-19. Int J Infect Dis. 2020;96:710-714. doi:10.1016/j.ijid.2020.04.090

#Una región del #cromosoma 3, implicada en la gravedad respiratoria de la #covid-19

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No es fácil deslindar las susceptibilidades genéticas a la covid-19, pero ya van apareciendo algunas pistas.

Viriones del SARS-CoV-2 infectando células epiteliales bronquiales.
Células epiteliales bronquiales infectadas por viriones del SARS-CoV-2, en rojo (Camille Ehre, Universidad de Carolina del Norte).

23andMe, la compañía californiana de genética y biotecnología fundada en 2006, entre otros, por Anne Wojcicki, la mujer de Sergey Brin, cofundador de Google, uno de sus principales accionistas, junto con GlaxoSmithKline, Genentech y otras empresas, decidió hace cuatro meses contribuir al conocimiento de la covid-19 apoyándose en su millonaria base de datos genéticos.

Hace unos días ha adelantado los resultados de su macroanálisis, en el que ha utilizado datos de 1.051.032 clientes y otros voluntarios que consintieron en participar en su encuesta. De ellos, 15.434 habían dado positivo en covid-19, de los que 1.131 requirieron hospitalización. La mayoría eran de Estados Unidos (93,2%), seguidos del Reino Unido (2,4%); el resto, 4,4%, pertenecía a otros países. El 80,3% eran de ascendencia europea, con un 11,3% de latinos y un 2,7% de afroamericanos. Había un 63% de mujeres y la edad media era de 51 años.

A estas alturas y después de tantos estudios publicados, no revelan nada sorprendente, pero sí confirman y refuerzan hallazgos previos y, sobre todo, precisan asociaciones genéticas, la especialidad de la compañía. En esta línea detallan la asociación entre complicaciones respiratorias graves de la covid-19 y una variante específica en la región del cromosoma 3 chr3p21.31. Esta región incluye varios genes como SLC6A20, LZFTL1, CCR9, CXCR6, XCR1y FYCO1, algunos de los cuales intervienen en la respuesta inmunitaria a la infección pulmonar. Así, el gen SLC6A20 parece ser clave en la expresión de la proteína ECA2 que, como se sabe, conduce a una mayor absorción viral. Por su parte, el gen LZFTL1 ha sido asociado con la ciliogénesis y el tráfico intracelular de proteínas ciliares, que pueden afectar a la función de las células epiteliales de las vías respiratorias. El CXCR6 promueve las células NKT y las células T CD8 + de memoria que residen en el pulmón y regulan el tráfico de linfocitos T al epitelio bronquial durante la infección respiratoria y la enfermedad pulmonar inflamatoria. El gen CCR9 regula predominantemente el retorno de las células T al intestino, lo que puede afectar indirectamente a la respuesta en el pulmón; sin embargo, precisan los autores, también se ha demostrado que regula el reclutamiento de eosinófilos al pulmón. Estudios recientes han identificado niveles elevados de quimiocinas y eosinofilia como un sello distintivo de la enfermedad, pero se requerirá trabajo adicional para definir cualquier contribución funcional de estos genes a la asociación genética con la covid-19.

El protector tipo O

Junto con esta asociación genética, los investigadores de 23andMe han hallado pruebas sólidas del papel del grupo sanguíneo ABO tanto para la gravedad como para la susceptibilidad a covid-19. “Nuestros hallazgos, publicados hace dos meses, subrayan el papel del tipo de sangre en las infecciones y confirman que el tipo O podría ser protector contra el virus. La importancia de esta asociación puede estar relacionada con las complicaciones de la coagulación en los pacientes”.

Añaden que el mecanismo por el cual ABO se asocia con la covid-19 no está claro, pero los grupos sanguíneos pueden desempeñar un papel directo en las infecciones actuando como receptores y/o correceptores. El SARS-CoV-2 transporta antígenos ABO en la glicoproteína spike (S). Trabajos recientes han demostrado que la proteína S del SARS-CoV-2 interactúa con múltiples receptores de la lectina de tipo C del receptor de manera dependiente de la glucosilación. Otros han especulado que la menor susceptibilidad del grupo sanguíneo O podría estar relacionada con los anticuerpos sanguíneos anti-A que inhiben la adhesión del coronavirus a las células que expresan ECA2, proporcionando así cierta protección.

Latinos y negros

También han hallado muchas asociaciones no genéticas puestas de manifiesto por otros estudios, como la mayor susceptibilidad a la enfermedad de las poblaciones negras y latinas. Para los latinos, las tasas más altas de hospitalización eran consistentes con tasas más altas de infección. Pero para los de raza negra, el riesgo de hospitalización era desproporcionadamente alto, incluso cuando se ajustaba para factores socioeconómicos, índice de masa corporal, edad, sexo y otras condiciones de salud subyacentes como la diabetes tipo 2 o la hipertensión. “Nuestros datos mostraron que la población negra tenía un 83% más probabilidades de ser hospitalizados por covid-19 en comparación con los encuestados europeos”.

Han confirmado asimismo el mayor riesgo de los varones, de los ancianos, de los obesos, los hipertensos y de los diabéticos. “El sobrepeso aumenta el riesgo de hospitalización en aproximadamente un 34 por ciento con respecto a personas con un índice de masa corporal normal”. El nivel socioeconómico se asoció inversamente con el riesgo de hospitalización, con un 4% de disminución por cada 10.000 dólares de ingresos medios, según el código postal de residencia. Una escolarización inferior a la secundaria confería un 38% más riesgo de hospitalización.

Los datos y resultados del análisis han sido puestos a disposición de los investigadores en la web https://research.23andme.com/covid19-dataset-access/

 

#Hiponatremia pode ter relação com pior prognóstico em pacientes com #Covid-19?

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homem em uti com hiponatremia e covid-19

Cerca de 30% dos pacientes internados com pneumonia cursam com hiponatremia, o que aumenta a morbidade e mortalidade desses indivíduos. O risco de pacientes com pneumonia terem baixos níveis de sódio pode variar de acordo com o patógeno, chegando até 44-46% dos pacientes com Legionella pneumophila, em comparação com 8-14% dos pacientes com outras etiologias. Dados sobre a pneumonia pelo SARS-CoV-2 não estão disponíveis.

Apesar disso, relatos de casos apontaram que pacientes com Covid-19 grave tiveram hiponatremia. Sendo assim, um grupo de pesquisadores decidiu determinar a prevalência em pacientes com a infecção pelo SARS-CoV-2 e sua associação com a mortalidade.

O estudo, publicado no Critical Care Medicine, também procurou identificar preditores de hiponatremia e sua associação com tempo de internação, alta e complicações hospitalares, como encefalopatia, insuficiência renal aguda e insuficiência respiratória aguda com necessidade de ventilação mecânica.

Hiponatremia e Covid-19

Os pesquisadores realizaram um estudo de coorte restrospectivo observacional que incluiu pacientes hospitalizados com Covid-19 confirmado por RT-PCR em quatro hospitais de Nova York, nos Estados Unidos. Além da confirmação por laboratório, outros critérios de inclusão foram: idade maior que 18 e valores de sódio disponíveis na admissão.

Não foram incluídos pacientes que desenvolveram hiponatremia após a internação. Os participantes foram divididos em três grupos, de acordo com o nível de gravidade da hiponatremia: leve (Na 130–134 mmol/L), moderado (Na 121–129 mmol/L) e grave (Na ≤ 120 mmol/L) e comparados com pacientes com normonatremia (Na 135–145 mmol/L).

Foi definido como desfecho primário a associação entre o aumento da gravidade da hiponatremia e a mortalidade hospitalar. Entre os desfechos secundários entraram: encefalopatia, insuficiência renal aguda, ventilação mecânica e alta para casa.

Resultados

Dos 4.645 pacientes, 1.373 apresentaram hiponatremia na admissão:

  • 1.032 (22% do total) tiveram hiponatremia leve, 305 (7%), moderada, e 36 (1%) grave;
  • O aumento da gravidade da hiponatremia foi significativamente associado ao sexo masculino, etnia asiática e histórico de diabetes (todos P <0,002);
  • Pacientes mais velhos e aqueles com índice de massa corporal (IMC) mais baixo também eram mais propensos a ter hiponatremia, enquanto pacientes negros (P <0,001) eram menos prováveis;
  • O tempo médio para a normalização do sódio foi de 0,7 dias (variação, 0,3–2,0) na hiponatremia leve, 2,1 dias (0–1,3) na hiponatremia moderada e 3,9 dias (0,4–8,1 d) entre os pacientes com hiponatremia grave na admissão (p <0,001 em todos os três grupos de hiponatremia);
  • Pessoas com hiponatremia moderada ou grave foram significativamente mais propensas a necessitar de ventilação mecânica invasiva (OR, 1,83; IC 95%, 1,50–2,25; p <0,001) e eram menos propensas a ter alta (OR, 0,64; IC 95%, 0,53–0,77; p <0,001);
  • Pacientes com hiponatremia grave tiveram oito vezes mais chances de serem encefalopáticos do que os pacientes com níveis mais elevados de sódio (OR, 8,35; IC de 95%, 4,29–16,27; p <0,001).

Após exclusão de 193 pacientes com hipernatremia na admissão (Na >145 mmol/L), 4.452 pacientes foram incluídos na análise de mortalidade hospitalar. Na análise multivariada, o aumento da gravidade da hiponatremia foi independentemente associado a 38% de aumento nas chances de mortalidade intra-hospitalar (OR ajustado, 1,43; IC 95%, 1,08-1,88; p = 0,012).

Os níveis medianos de IL-6 foram progressivamente mais elevados à medida que o grau de hiponatremia piorou (p = 0,047), e houve uma correlação pequena, mas significativa, entre hiponatremia e níveis de IL-6 (Spearman rho, -0,069; p = 0,017).

 

Conclusões

O estudo apontou que os pacientes hospitalizados com Covid-19 que tiveram hiponatremia (cerca de um terço da amostra), tiveram maior risco de mortalidade, como um preditor independente. Além disso, essas pessoas tinham mais chance de encefalopatia e risco de necessitar de ventilação mecânica.

Apesar disso, o estudo aponta como uma das limitações o fato de que a hiponatremia pode ser um indicador de doença sistêmica, não sendo, portanto, possível concluir que seja um efeito de ‘dose-resposta’ no agravamento da mortalidade.

*Esse artigo foi revisado pela equipe médica da PEBMED

Referência bibliográfica:

#“El 30% de los fallecidos por #Covid-19 presentan #deterioro cognitivo previo”

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Las personas con demencia han sido uno de los colectivos más castigados por la pandemia. David Pérez cuenta lo que ha pasado con los enfermos de Alzheimer.

David Pérez, jefe de Neurología del Hospital 12 de Octubre.
David Pérez, jefe de Servicio de Neurología del Hospital 12 de Octubre, en Madrid..

Se estima que el 60% de las 800.000 personas con demencia en España padecen Alzheimer, enfermedad que afecta al 5% de los mayores de 65 años y al 38% de los mayores de 85, y que supone la primera causa de discapacidad en el mundo. Ha sido uno de los colectivos más castigados por la pandemia. Las 200.000 familias con un paciente a su cargo han visto además alteradas sus rutinas durante el confinamiento, lo que ha agravado los trastornos de los pacientes. David Pérez, jefe de Servicio de Neurología del Hospital madrileño 12 de Octubre y patrono de la Fundación Alzheimer España, habla para Diario Médico sobre los efectos en pacientes y cuidadores de la Covid-19, y sobre los avances en el conocimiento y tratamiento de la neurodegeneración.

-¿Cómo ha afectado el confinamiento y las medidas de seguridad -mascarillas, distancia, higiene, etc.- a los pacientes de Alzheimer? ¿Hasta qué punto son conscientes de lo que está pasando?

-Los primeros momentos fueron muy complicados para cuidadores y familiares. Los pacientes con deterioro cognitivo precisan de una rutina diaria establecida con pautas concretas. De la noche a la mañana dejaron de ir al centro de día, perdieron las rutinas de salidas a la calle y se modificaron las pautas previas. Todo eso generó ansiedad, estrés y desorientación. En ocasiones empeoraron los síntomas cognitivos y conductuales y supusieron un problema para los cuidadores. Respecto a la comprensión de la situación, los pacientes con deterioro leve o moderado rápidamente son conscientes del nuevo entorno. Eso no elimina la difícil adaptación al cambio y la ansiedad generada por todo ello.

-¿Se ha visto alterada su atención o sus cuidados en estos meses?

-En la inmensa mayoría tuvieron que dejar los programas de estimulación cognitiva al abandonar los centros de día. En otros casos, se redujo el ejercicio físico o las actividades en casa de estimulación. Por lo tanto, todo ello generó un impacto en las terapias no farmacológicas y hábitos de vida saludables que estos pacientes realizaban.

-Supongo que, como colectivo y al estar muchos en residencias, habrá padecido más mortalidad. ¿Hay datos al respecto?

-No disponemos de datos directos, pero sí es conocido por estudios previos que entre el 70-80% de los ancianos institucionalizados en residencias tienen deterioro cognitivo, por lo que es obvio que representó un impacto significativo. Por otro lado, en un estudio realizado por nuestro equipo de Neurología en el Hospital 12 de Octubre de Madrid encontramos que el 30% de los fallecidos por covid presentaban deterioro cognitivo previamente al ingreso. Todo ello sugiere que el deterioro cognitivo ha sido un factor de riesgo para una infección por covid más severa.

-¿Qué nuevas medidas para el cuidado de estos pacientes, ya mayores, podemos extraer tras la experiencia de la pandemia?

-Creo que es clave desarrollar un plan de contingencia para las situaciones de confinamiento y de limitación de acceso a los servicios sanitarios. Los cuidadores de pacientes con deterioro cognitivo confinados deberían tener canales específicos de comunicación con centros de salud y los servicios hospitalarios. La situación vivida generó frustración y una sensación de aislamiento que hay que evitar en la medida de lo posible en le futuro.

-Hasta ahora no hay tratamientos válidos contra el Alzheimer. Y además el coronavirus habrá frenado muchas investigaciones. ¿Se espera alguna novedad a corto o medio plazo?

-La pandemia ha supuesto la interrupción de algunos ensayos clínicos, aunque se ha podido volver a trabajar mediante teleconsultas en muchos casos. La investigación para encontrar un tratamiento que modifique el curso de la enfermedad ha sufrido una profunda crisis en los últimos años. La mayoría de los ensayos frente a la acumulación de beta-amiloide, uno de los elementos presentes en el cerebro de estos pacientes, han fracasado. En estos momentos se trabaja en evitar y retirar la acumulación de proteína tau, otro de los elementos que se encuentran depositados de forma patológica en esta enfermedad. Además, en los últimos años hay evidencias que apuntan hacia teorías infecciosas e inflamatorias de la enfermedad. En esa línea hay algunos ensayos clínicos prometedores, pero estamos todavía en las primeras fases.

-¿Ha mejorado nuestro país en los últimos años en centros o unidades especializados o en personal más entrenado para la atención del Alzheimer?

-Sin ninguna duda, ha mejorado claramente el conocimiento y los dispositivos asistenciales en la última década. Sin embargo, esta mejora ha sido desigual entre comunidades autónomas y entre centros. Es necesario una distribución homogénea de unidades especializadas y de personal formado para ello. Además, hacen falta dispositivos socio-sanitarios entrenados en estimulación cognitiva en todas las comunidades que faciliten el acceso independientemente de dónde viva el paciente.