diabetes

#Más del 80% de los pacientes no asocian #diabetes con #problemas cardiovasculares

Postado em Atualizado em

Así lo refleja un estudio realizado por la Alianza Boheringer Ingelheim y Lilly, en el que han participado 2.812 personas.

Una persona realiza control de glucemia.
La Covid-19 está muy presente en el abordaje de la diabetes

Nueve de cada diez diabéticos (86%) no asocia diabetes y problemas cardiovasculares y solo uno de cada cinco conoce que existe este tipo de complicaciones. Entre las principales preocupaciones de estos enfermos relacionadas con las complicaciones de la diabetes destacan, en primer lugar la pérdida de visión y ceguera y en segundo, los eventos cardiovasculares. Así se desprende de la II Encuesta Creencias y Actitudes sobre la Diabetes, realizada por la Alianza Boheringer Ingelheim y Lilly, que se ha dado a conocer este martes en una presentación on line.

El estudio, en el que han participado 2.812 personas, muestra que los problemas de visión, el pie diabético, los problemas renales y los cardiovasculares son, en este orden, las complicaciones de la diabetes que los pacientes asocian con la enfermedad.

José Antonio Saz, presidente de la Federación de Diabetes de Aragón, ha comentado en el coloquio posterior celebrado tras la presentación de los resultados, que los diabéticos “solo ven las complicaciones más invalidantes de la enfermedad” y sobre todo “los que tienen diabetes tipo 2 no dan importancia al riesgo cardiovascular”. Pero no solo pone el foco en los pacientes sino también en los profesionales sanitarios que minimizan el impacto de esta afección. “Es habitual escuchar que se le dice al paciente: Usted tiene un poco elevada el azúcar, pero no se preocupe, que con una pastillita se soluciona. No se insiste en la prevención ni en los cuidados no farmacológicos”, ha criticado.

Esta visión ha sido compartida por Ángel Cequier Fillat, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, quien defiende la necesidad de concienciar a la sociedad en general, pacientes y profesionales sanitarios del impacto de esta enfermedad. “Como en los estadios iniciales no presenta síntomas y tiene poco impacto es difícil transmitir los riesgos potenciales de la diabetes. Hay que inculcar el potencial impacto de la aparición y evolución de la enfermedad. Además, los sanitarios deben saber que entre el 50 y el 60% de los diabéticos van a desarrollar enfermedad cardiovascular que le podrá causar la muerte”.

No obstante, los datos recogidos en la encuesta son esperanzadores si se comparan con la primera realizada hace tres años, ya que el conocimiento de las complicaciones cardiovasculares asociadas a la diabetes ha mejorado en un 10% en este tiempo.

Otros datos interesantes muestran que a la población general le preocupan más las complicaciones de la diabetes que la propia enfermedad. De hecho, la diabetes tipo 1 y 2 se posicionan entre las patologías habituales menos conocidas por la población general.

Seis de cada diez personas asocian perciben la diabetes como una enfermedad grave y asociada al sedentarismo. Sobre esta última cuestión, el 70% de los encuestados asegura que ha incorporado hábitos de vida saludables para prevenir afecciones, como la diabetes, siendo la alimentación saludable la medida más adoptada.

Poca información

La encuesta igualmente revela que cuanta más información disponga el paciente mejor cumple con su control y seguimiento. Ahora bien, solo dos de cada diez entrevistados afirma haber recibido consejos por parte de Atención Primaria y más del 75% de los que sí lo han recibido dicen que siguen los consejos. Según las respuestas, es el médico de AP el referente sanitario que tienen los enfermos para el control de su diabetes y es su fuente de información.

En este sentido, el representante de los pacientes apuesta por impulsar la formación de los diabéticos en la importancia del correcto tratamiento en inicio y su continuidad así como de los hábitos saludables“. A su juicio esa formación debe hacerse extensible a la familia porque, ha dicho: “A veces la tentación está en casa y se dan condicionantes que hacen que los pacientes se desvíen del correcto tratamiento”.  También ha criticado que cuando se produce el diagnóstico de la diabetes “se insiste en formar al paciente en el tratamiento farmacológico y se dedica poco tiempo a la motivación para realizar ejercicio físico“.

Antoni Pérez, presidente de la Sociedad Española de Diabetes, ha entonado el mea culpa y ha reconocido que los sanitarios no tienen la formación suficiente para prescribir alimentación saludable ni ejercicio físico, por lo que cree que habría que mejorar.

Asimismo ha plasmado una realidad en la atención al diabético, y es que, es puede ser visto por médicos diferentes (Atención Primaria, cardiólogo, nefrólogo, endocrino…) y cada uno le da unas recomendaciones en función de su disciplina y ámbito de actuación y puede diferir de unos a otros y eso crea confusión. Por ello, Saz ha propuesto una unificación en esos consejos.

Fatal desenlace

Los participantes en el debate han respondido a la cuestión de por qué las complicaciones cardiovasculares de la diabetes generan tantas muertes y cada uno ha expuesto razones diversas. Según Cequier, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países occidentales y en la diabetes éste factor es uno de los más agresivos y con mayor impacto en la enfermedad. Por otra parte, los diabéticos de edad avanzada tienen más riesgo de enfermedad coronaria.

El presidente de la Federación de Diabetes de Aragón ha expuesto otra causa: el mal control de la diabetes. Cuando se produce el diagnóstico ya lleva varios años de evolución y de mal control glucémico, lo que aumentan las complicaciones cardiovasculares. También ha hecho alusión a esa falta de formación e información de los pacientes.

A estas causas, el presidente de la Sociedad Española de Diabetes añade otras: el diagnóstico tardío, que se produce, a su juicio, porque no hay buenos programas de despistaje para detectar la enfermedad en fases iniciales, y la falta de un tratamiento adecuado. También suma la falta de adherencia y la realidad de un sistema sanitario que ofrece una atención fragmentada.

No se olvida de otro hecho relevante y es que la diabetes cada vez se diagnostica a edades más precoces y cuanto más jóvenes más riesgo de que se desarrollen complicaciones.

Telemedicina, falta desarrollo

En el debate también se ha puesto sobre la mesa el papel de la telemedicina y qué puede aportar en la atención al diabético. Los expertos han coincidido que, con la pandemia del coronavirus, ha supuesto una solución para muchos pacientes, pero han insistido en que, si ha llegado para quedarse, necesita un mayor desarrollo tanto tecnologías como ético y adaptarla a cada paciente, porque no todos se pueden beneficiar de ella. Así, Antoni Pérez han expuesto que hay pacientes, sobre todo los tipo 1, que usan bombas de insulina, que descargan todos los datos en una plataforma que es compartida por el especialista que tiene acceso a esos parámetros; en cambio, para otros, la telemedicina es una simple llamada de teléfono y se queda corto para muchos. A su juicio, “la telemedicina hay que regularla y tiene que superar problemas que tiene actualmente de conectividad entre diferentes hospitales y que los datos descargados en esas plataformas no se pueden volcar a la historia clínica del paciente”. Y añade que en esta fase de la pandemia, “no se puede permitir que ocurra de nuevo una discontinuidad asistencial”.

El representante de los pacientes ha denunciado que durante el confinamiento a muchos diabéticos tipo 2, con antidiabéticos orales, no se les ha facilitado el material para el control glucémico y desde marzo han estado sin ningún tipo de seguimiento. “Puede que hubieran tenido picos altos de glucemia sin haber dado síntomas, lo que aumenta el riesgo de complicaciones”.

 

#Covid-19 e #diabetes: pacientes em uso de #metformina têm menor risco de mortalidade?

Postado em

Pessoa com diabetes mede sua taxa de glicose durante a pandemia de Covid-19

diabetes é uma das comorbidades mais importantes ligadas à gravidade da Covid-19, assim como de outras infecções conhecidas por coronavírus. Esses pacientes têm um risco aumentado de complicações graves, incluindo síndrome do desconforto respiratório do adulto e falência de múltiplos órgãos. Apesar disso, pouco ainda se sabe sobre as relações entre mortalidade da infecção pelo SARS-CoV-2 e as comorbidades dos pacientes.

Por isso, um estudo recente, em preprint, avaliou as características clínicas dos pacientes com Covid-19 que evoluíram a óbito. Nos resultados, aqueles com diabetes em uso de metformina, medicação de primeira linha para o tipo 2, apareceram numa relação de melhor prognóstico.

 

Covid-19 e comorbidades

Os pesquisadores realizaram uma análise retrospectiva de dados disponíveis online de 25.326 pessoas testadas para Covid-19 no University of Alabama at Birmingham Hospital, nos Estados Unidos. Os pacientes incluídos foram testados entre os dias 25 de fevereiro e 22 de junho deste ano, e foram categorizados como positivo ou negativo com base em resultados de RT-PCR para SARS-CoV-2. Os grupos de idade foram divididos entre < 50, 50-70 e > 70 anos.

Dos 25.326 analisados, 24.722 indivíduos tiveram teste negativo para Covid-19 e 604, positivo.

O desfecho primário foi a mortalidade em Covid-19 positivos e a associação das características e comorbidades dos indivíduos. Essa associação foi analisada por meio de regressão logística linear simples (para odds ratio bruto) e múltipla (para odds ratio ajustado).

 

Resultados

Disparidade racial:

  • O odds ratio de ter o teste positivo foi desproporcionalmente alto em negros (OR 2,6; IC 95% 2,19-3,10; p < 0,0001). Apesar de apenas 26% da população do Alabama ser afro-americana, entre os pacientes Covid-19 positivo, 52% eram negros.
  • Apenas 36% dos indivíduos com testes positivos eram brancos. Os brancos representaram 56% dos resultados negativos.

Comorbidades:

  • 70% de todos os indivíduos diagnosticados tinham hipertensão preexistente (OR 2,46; IC 95% 2,07-2,93; p < 0,0001);
  • 61% tinha obesidade (OR 1,93; IC 95% 1,64-2,28; p < 0,0001);
  • 40% tinha diagnóstico de diabetes (OR 2,11; IC 95% 1,78-2,48; p < 0,0001).

Mortalidade:

  • A mortalidade geral dos pacientes positivos foi de 11%;
  • 93% das mortes aconteceram em indivíduos com mais de 50 anos e sexo masculino;
  • Hipertensão foi associada a um risco significativamente elevado de evoluir para óbito, segundo a análise de regressão logística bivariada;
  • Diabetes foi associado a um aumento dramático na mortalidade (OR 3,62; IC 95% 2,11-6,2; p < 0,0001), representando 67% das mortes.

Idade, sexo e diabetes apareceram como os principais fatores significativamente associados ao Covid-19 e mortalidade, sugerindo que são fatores de risco independentes, mesmo após correção para idade, raça, sexo, obesidade e hipertensão.

 

Covid-19 e diabetes

Por diabetes aparecer como um fator de risco independente para evolução para óbito na Covid-19, os pesquisadores se aprofundaram neste subgrupo. Nos resultados do contexto de pacientes com diabetes, a idade > 50 e sexo masculino continuaram a estar associados ao aumento da mortalidade. Entre diabetes tipo 1 e tipo 2, não houve diferença significativa.

Ao analisar o tratamento do diabetes e seu efeito na Covid-19, o estudo focou na insulina e na metformina, por serem os mais comuns prescritos para pacientes com tipo 2. Foram considerados apenas os medicamentos usados antes do diagnóstico da infecção pelo coronavírus, para evitar efeitos de confusão que poderiam surgir no início da insulina por hiperglicemia de estresse e pela descontinuação da metformina em pacientes hospitalizados.

Metformina

Apesar de a insulina não afetar o risco de mortalidade, o uso da metformina reduziu significativamente as chances de morte nos pacientes positivos (OR 0,38; IC 95% 0,17-0,87; p = 0,0221). A mortalidade em pacientes em uso de metformina foi comparável à da população geral com Covid-19 (11%), enquanto naqueles com diabetes sem o medicamento foi de 23%.

O efeito permaneceu mesmo quando os indivíduos com doença renal crônica ou insuficiência cardíaca crônica foram excluídos da análise (OR 0,17; IC 95% 0,04-0,79; p = 0,0231).

Apesar de a metformina ser usada por suas propriedades redutoras de peso, que melhora o controle glicêmico, esses efeitos não foram relacionados diretamente ao resultado do estudo. Nem o índice de massa corporal (IMC) nem a hemoglobina A1C (HbA1C) foram menores em usuários de metformina que sobreviveram em comparação com aqueles que morreram.

Conclusões

Segundo os resultados apresentados, o diabetes é um fator de risco independente associado ao aumento da mortalidade em indivíduos com Covid-19, mas o tratamento com metformina reduz drasticamente a mortalidade em indivíduos com DM2, mesmo após a correção para múltiplas covariáveis. Os mecanismos pelos quais a metformina poderia melhorar o prognóstico da infecção não são conhecidos, já que não esteve relacionado ao controle glicêmico nem à redução do IMC.

Entre as limitações do estudo, podemos citar o tamanho da amostra, principalmente de positivos, que não permitiu qualquer análise separada de subgrupos adicionais, como de pacientes com diabetes tipo 1 ou indivíduos em outros medicamentos antidiabéticos além da metformina.

*Esse artigo foi revisado pela equipe médica da PEBMED

Referência bibliográfica:

#Obesidade e #diabetes são importantes fatores de risco para o câncer

Postado em

médico orientando paciente sobre obesidade e diabetes

A projeção da Organização Mundial da Saúde (OMS) é que, em 2025, cerca de 2,3 bilhões de adultos estejam com sobrepeso, e mais de 700 milhões, obesos. Se as previsões se concretizarem, a quantidade de pessoas com excesso de peso se tornará maior do que a de fumantes; atualmente estimada em 2 bilhões. Com essa mudança, a obesidade tende a se tornar o maior fator de risco prevenível no mundo, até mesmo no desenvolvimento de tumores cancerígenos. Além da obesidade, outro problema que parece estar relacionado ao maior risco de câncer é o diabetes, que afeta aproximadamente 422 milhões de pessoas ao redor do mundo, segundo a entidade internacional.

 

Evidências epidemiológicas

As evidências epidemiológicas sugerem que indivíduos com diabetes apresentam um risco significativamente maior para desenvolver muitas formas de câncer. O diabetes e o câncer compartilham muitos fatores de risco. Contudo, os vínculos biológicos entre essas duas doenças ainda não estão completamente esclarecidos, como explica o médico oncologista Artur Malzyner, do Hospital Israelita Albert Einstein e diretor científico da Clínica de Oncologia Médica (Clinonco).

“Muitos estudos têm sugerido que o diabetes pode facilitar aparecimento do câncer por vários mecanismos, incluindo o aumento da produção de insulina pelo pâncreas devido ao aumento das necessidades deste hormônio provocado, seja pelo aumento da resistência que o diabetes oferece contra a ação da insulina produzida ou pelo aumento das necessidades das doses quando aplicado por injeção externa. Suspeita-se também que esse aumento crônico do açúcar no sangue e o desequilíbrio entre os vários hormônios que se relacionam com a insulina sejam a causa de um estado de inflamação crônica, situação que pode ser encontrada tanto na iniciação como na progressão do câncer”.

Risco maior com diabetes

Ainda segundo o oncologista, o diabetes dobra o risco de câncer de fígado, pâncreas e do endométrio, além de aumentar a probabilidade de câncer colorretal, mama e bexiga entre 20 a 50%.

Já a obesidade representa um risco adicional independente para o aparecimento do câncer, uma vez que esse estado patológico aumenta a necessidade do organismo de secretar insulina, um dos estimulantes metabólicos mais importantes no desenvolvimento do câncer.

Os tipos de câncer relacionados à obesidade são: o câncer de mama, mais particularmente na mulher com mais idade; o câncer colorretal; do útero; da vesícula biliar; do rim; fígado; ovário; próstata; mieloma múltiplo; esôfago; pâncreas; estômago; e tireoide.

Os especialistas acreditam que alterações endócrinas relacionadas a obesidade, interajam para promover o início e a progressão destes tumores. O tecido adiposo também cria um ambiente inflamatório que aumenta a capacidade das células tumorais de metastizarem outros órgãos, potencialmente aumentando a gravidade da doença.

 

Conduta médica

Desde o contato inicial com o paciente, os médicos devem fornecer o máximo de informações. Entretanto, deve-se evitar discutir detalhes de tratamento ou prognóstico sem um diagnóstico completamente confirmado.

“Na fase que antecede ao diagnóstico completamente finalizado, o médico deve abordar o problema com os termos ‘suspeita’ ou ‘possibilidade’ de câncer. Porém, com os fatos já conhecidos, devem ser fornecidos ao paciente com precisão”, diz Artur Malzyner.

Já com o diagnóstico finalizado, o médico deve estar preparado para explicar os fatos de maneira clara e simples. Os pacientes lidam melhor com os fatos graves quando se sentem apoiados por mais pessoas, sejam elas profissionais e/ou familiares.

“Não devemos tentar explicar todos os detalhes em uma única ocasião. Recomenda-se realizar mais de uma visita com os pacientes para discutir o diagnóstico, a conduta terapêutica e prognóstico passo a passo. Não devemos julgar as reações do paciente prematuramente”, adverte o oncologista.

 

Novidades nos tratamentos

Recentemente, os tratamentos oncológicos foram bastante reforçados com a chegada de drogas muito específicas. Drogas direcionadas aos diversos alvos de cada tipo de câncer em particular, ou restabelecendo a capacidade do sistema imunológico de enfrentar o câncer.

Estes novos tratamentos reduziram significativamente os efeitos tóxicos dos tratamentos sistêmicos mais antigos conhecidos na época em que a quimioterapia de alta dosagem era a única forma de tratamento existente.

Os tratamentos sistêmicos atuais do câncer tornaram-se bastante eficientes em aumentar a longevidade dos pacientes com doença metastática. Além de reduzir os riscos de aparecimentos das temíveis metástases, quando usados em fase mais precoce da evolução de um câncer e já não são mais temidos pela sua toxicidade.

“O aparecimento de medicações cada vez mais ativas é, provavelmente, a chave que está permitindo atingir resultados cada vez melhores. Em muitas das doenças estudadas, a imunoterapia usada de modo exclusivo ou associada com a quimioterapia ou ainda com a utilização dos inibidores específicos de genes, tornaram-se a pedra angular de muitas revoluções no tratamento dos muitos tipos de câncer”, conclui Artur Malzyner.

*Esse artigo foi revisado pela equipe médica da PEBMED

Referências bibliográficas:

#Existe uma inter-relação entre #diabetes e #Covid-19?

Postado em

Parece haver uma relação bidirecional entre diabetes e Covid-19. De fato, o diabetes tem sido consistentemente relatado como um dos fatores de risco mais importantes relacionados à evolução grave e mortalidade pela doença do novo coronavírus. Além disso, evidências sugerem um impacto específico da Covid-19 no próprio diabetes.

Diabetes e Covid-19

Em carta publicada no The New England Journal of Medicine, um grupo internacional de investigadores, liderado por Francesco Rubino e Paul Zimmet, alerta para o fato de que casos de diabetes de início recente, bem como complicações metabólicas agudas e graves de diabetes preexistente, foram observados em pessoas afetadas pela Covid-19, incluindo cetoacidose diabética (CAD) e síndrome hiperosmolar. Essas manifestações representam desafios significativos no manejo clínico e sugerem uma fisiopatologia complexa do diabetes relacionado à Covid-19.

O SARS-CoV-2, vírus responsável pela Covid-19, se liga aos receptores da ECA-2, que são expressos em vários órgãos e tecidos metabólicos importantes, incluindo as células β pancreáticas, tecido adiposo, intestino delgado, fígado e rins. Assim, é plausível que o SARS-CoV-2 possa causar múltiplas alterações do metabolismo da glicose, que podem complicar a fisiopatologia do diabetes preexistente ou levar a novos mecanismos da doença. De fato, existem precedentes para uma etiologia viral para diabetes propensa a cetose.

De forma geral, essas observações fornecem suporte para a hipótese de um potencial efeito diabetogênico da Covid-19, que vai além da bem conhecida resposta ao estresse associada a doenças graves.

Existe, portanto, uma necessidade urgente de caracterizar o diabetes relacionado à Covid-19, particularmente em comunidades desproporcionalmente afetadas por maus resultados em infecções pelo vírus, como aqueles de etnia negra e pessoas com obesidade.

 

O que não sabemos

  • As alterações no metabolismo da glicose que ocorrem agudamente com Covid-19 grave persistem ou remitem após a resolução da infecção?
  • Se o diabetes remite, os pacientes permanecerão em maior risco de diabetes futuro? Se persiste, haverá maior risco de CAD?
  • Quão frequente é o fenômeno do diabetes de início recente?
  • Esse fenômeno representa o início abrupto do diabetes tipo 1 ou 2 clássico, ou de um novo tipo de diabetes?
  • Em pacientes com diabetes preexistente a Covid-19 altera a fisiopatologia subjacente e a história natural da doença?

A obtenção de respostas a essas perguntas, explorando ainda mecanismos potencialmente novos da doença, poderá definir melhor o gerenciamento clínico imediato, o acompanhamento e o monitoramento das pessoas afetadas.

 

Projeto COVIDIAB

Com o objetivo de aprimorar o conhecimento nessa área, um grupo internacional de pesquisadores está conduzindo o projeto CoviDIAB, que estabeleceu um registro global de pacientes com diabetes relacionado à Covid-19.

Os investigadores pretendem:

  • Estabelecer a extensão e o fenótipo do diabetes de início recente relacionado à Covid-19, definido pela presença de hiperglicemia, Covid-19 confirmada, história negativa de diabetes, e nível normal de hemoglobina glicada.
  • Caracterizar o curso clínico e os resultados do diabetes em pacientes com doença preexistente que desenvolvem agudamente complicações metabólicas graves durante a Covid-19, como cetoacidose diabética e hiperglicemia hiperosmolar não cetótica.
  • Investigar as características epidemiológicas e a patogênese do diabetes relacionado à Covid-19 e obter pistas sobre cuidados adequados para os pacientes durante e após o curso da infecção. A coleta de dados inclui o acompanhamento após a resolução da Covid-19, com relação específica à persistência, remissão e recidiva do diabetes.

Conclusões

Dada a história muito curta de infecção humana por SARS-CoV-2, esse registro nos ajudará a entender mais rapidamente como o diabetes relacionado à Covid-19 se desenvolve, sua história natural e seu melhor gerenciamento.

O estudo do diabetes relacionado à Covid-19 também pode descobrir novos mecanismos da doença.

Autora:

Daniele Zaninelli

Graduada em Medicina pela UFPR (1998) ⦁ Especialização em Endocrinologia e Metabologia no HC/UFPR ⦁ Título de Especialista em Endocrinologia e Metabologia (2003) ⦁ Mestrado no Serviço de Endocrinologia e Metabologia pelo Departamento de Clínica Médica do HC/UFPR ⦁ Membro da Sociedade Brasileira de Endocrinologia e Metabologia / Membro da Endocrine Society ⦁ Presidente da Associação SEMPR Amigos (SEMPR: Serviço de Endocrinologia e Metabologia do Hospital de Clínicas da Universidade Federal do Paraná)

Referências bibliográficas:

#Adoção de #hábitos saudáveis pode atrasar aparecimento de #câncer e #diabetes?

Postado em Atualizado em

Pesquisadores descobriram que a adoção de hábitos saudáveis pode atrasar em até dez anos o aparecimento de algumas doenças em mulheres, como câncer, problemas cardíacos ou diabetes tipo 2.

Já para os homens, essa mudança positiva na rotina diária pode deixá-los livres dessas enfermidades cerca de 7,6 anos a mais do que o previsto.

A pesquisa foi assinada por 13 cientistas de diferentes nacionalidades e publicada neste mês de janeiro no periódico médico britânico BMJ.

Como foi realizado o estudo

Os pesquisadores analisaram dados de 73.196 enfermeiras americanas registradas no Nurses Health Study e de 38.366 profissionais do sexo masculino nos Estados Unidos, do Health Professionals Follow-up Study, que estavam livres de câncer, doenças cardiovasculares e diabetes no momento da inscrição.

Cinco fatores de estilo de vida foram utilizados para calcular um escore de estilo de vida saudável: nunca fumar, peso saudável (IMC), realizar, pelo menos, 30 minutos de atividade física diária, consumo moderado de álcool e dieta regular de boa qualidade.

A soma dessas cinco pontuações juntas resultou em uma pontuação final no estilo de vida de baixo risco, variando de 0 a 5, com pontuações mais altas indicando um estilo de vida mais saudável.

Os participantes foram avaliados regularmente por um período superior a 20 anos. Durante esse tempo, novos diagnósticos e mortes por câncer, doenças cardiovasculares e diabetes tipo 2 foram registrados.

 

Resultados

Após o ajuste para idade, etnia, histórico médico familiar e outros fatores potencialmente influentes, a expectativa de vida livre de câncer, doença cardiovascular e diabetes aos 50 anos foi de 24 anos para as mulheres que não adotaram fatores de estilo de vida de baixo risco, e de 34 anos para as mulheres que adotou quatro ou cinco fatores de baixo risco.

Da mesma forma, a expectativa de vida livre de qualquer uma dessas doenças crônicas foi de 24 anos entre os homens que não adotaram fatores de estilo de vida de baixo risco, e 31 anos nos homens que adotaram quatro ou cinco fatores de estilo de vida de baixo risco.

Mulheres com quatro ou cinco fatores de estilo de vida de baixo risco tiveram uma expectativa de vida 10,6 anos mais longa, livre das principais doenças crônicas, do que mulheres com nenhum fator de estilo de vida de baixo risco, enquanto homens ganharam uma expectativa de vida 7,6 anos mais longa, livre de doenças crônicas maiores do que aquelas com nenhum fator de estilo de vida de baixo risco.

Homens que fumavam muito (15 ou mais cigarros por dia) ou obesos, homens e mulheres (índice de massa corporal de 30 anos ou mais) apresentaram a menor proporção (75% ou menos) de expectativa de vida livre de doença aos 50 anos.

 

Conclusões

Como esse é um estudo observacional, as conclusões não implicam uma relação causal, ou seja, que os hábitos saudáveis sejam diretamente responsáveis pelo atraso no aparecimento das doenças.

Além disso, os autores apontam algumas limitações, como confiar nos hábitos de vida relatados e fato dos participantes serem, principalmente, profissionais de saúde.

No entanto, os dados cobriram um grande número de pessoas com avaliação detalhada e repetida dos fatores do estilo de vida durante um longo período de acompanhamento.

Para Frank Hu, da Escola de Saúde Pública de Harvard, um dos autores, o estudo traz uma mensagem positiva para as pessoas, em que melhorando.os seus hábitos cotidianos, elas podem ganhar não apenas mais anos de vida, mas bons anos, com qualidade.

Câncer, doenças cardiovasculares e diabetes tipo 2

Câncer, doenças cardiovasculares e diabetes tipo 2 são as enfermidades que mais acometem os indivíduos à medida que envelhecem, por isso os autores do estudo se concentraram nessas três áreas. E, claro, porque são também as doenças que têm maior relação com os hábitos dos pacientes.

Pesquisas mostram que obesidade e sobrepeso, por exemplo, estão ligadas a 13 tipos diferentes de câncer, incluindo o de mama, de intestino, de rim, de fígado e de esôfago.

Cancer Research UK calcula que quatro em cada dez casos da doença podem ser prevenidos com mudanças no estilo de vida dos pacientes, como reduzir o consumo de carne processada, aumentar a ingestão de fibras e proteger a pele contra a ação dos raios ultravioletas.

Referências bibliográficas:

#Hallan un mecanismo que asocia #diabetes y desarrollo de #enfermedades neurodegenerativas

Postado em

Investigadores del Cima, de la Clínica Universidad de Navarra y del Complejo Hospitalario de Navarra confirman que la amilina podría tener un papel relevante para los pacientes con enfermedad de Parkinson o Alzheimer.

Los investigadores Juan Antonio Sánchez, Irene Amat, Carlos de Andrea, María Rosario Luquin, Rafael Valentí, María Teresa Tuñón, Mario Riverol, Iván Martínez, Irene Marcilla y Laura Alonso.

En los últimos años, la asociación entre las enfermedades neurodegenerativas y la diabetes mellitus tipo 2 ha sido objeto de investigación en la comunidad científica. Así, estudios multicéntricos apuntan a que la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina u otros estadios prediabéticos podrían contribuir a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson o la de Alzheimer. Sin embargo, no se conocían los elementos implicados en la asociación de estas enfermedades.

Investigadores del Cima, de la Clínica Universidad de Navarra y del Complejo Hospitalario de Navarra, pertenecientes al Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA), han descubierto un posible mecanismo que relaciona estas enfermedades.

Es la conclusión de dos estudios donde se han analizado el tejido cerebral y pancreático de personas diagnosticadas con enfermedad de Alzheimer, con enfermedad de Parkinson, y con diabetes tipo 2 pero sin ninguna enfermedad neurodegenerativa.Los resultados se han publicado en las revistas científicas Acta Neuropathologica y Annals of Neurology.

“Nuestro estudio comenzó analizando las alteraciones patológicas presentes en el páncreas de los pacientes con enfermedad de Parkinson. Vimos que la principal proteína que se acumula en el cerebro de estas personas (alfa-sinucleína) está presente también en el páncreas. En paralelo, confirmamos que los pacientes diabéticos que no tenían esta proteína en el cerebro sí que la expresaban en el páncreas. Es decir, el páncreas de ambos pacientes es muy parecido en cuanto al contenido y distribución de determinadas proteínas, pero no ocurre lo mismo con su cerebro”, explica Iván Martínez-Valbuena, primer autor del este trabajo e investigador del Programa de Neurociencias del Cima.

Con los datos obtenidos, los investigadores se plantearon confirmar estos resultados en el páncreas de pacientes con otras enfermedades neurodegenerativas. “En colaboración con el Complejo Hospitalario de Navarra analizamos muestras de enfermos con alzhéimer y encontramos que las proteínas que se acumulan de forma preferente en su cerebro (beta-amiloide y tau) también lo hacían en el tejido pancreático”, confirman Irene Amat y María Teresa Tuñón, especialistas del Servicio de Anatomía Patológica del Complejo Hospitalario de Navarra.

Por otra parte, en las muestras de tejido pancreático pertenecientes a sujetos diabéticos, pero que no tenían ninguna enfermedad neurodegenerativa (párkinson o alzhéimer), también aparecían depósitos de estas proteínas. Según apunta María Rosario Luquin, neuróloga e investigadora del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra, “nuestros resultados indican que la amilina (una proteína que se deposita en el páncreas de las personas diabéticas) tiene un papel clave en la aparición de estos depósitos anormales. En concreto, podría interactuar con estas proteínas y desencadenar una cascada de eventos que originarían el depósito anormal de estas proteínas tanto en el cerebro como en el páncreas, lo que puede dar lugar al desarrollo de estas enfermedades”.

Diana terapéutica y de diagnóstico precoz

El trabajo concluye que la amilina podría ser una diana atractiva tanto para el tratamiento como para el diagnóstico precoz de pacientes con enfermedad de Parkinson o Alzheimer de manera sencilla. “Por ello, es importante poder detectar esta amilina en muestras biológicas, así como seguir estudiando el papel que tiene esta proteína en la aparición de la enfermedad de Parkinson o de Alzheimer, lo que facilitará el desarrollo de nuevos tratamientos para combatir estas dos enfermedades”.

Además, los resultados obtenidos confirman que la diabetes puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de una enfermedad neurodegenerativa. “Sin embargo, es importante señalar que este es un factor de riesgo modificable, ya que, como sabemos, un estilo de vida saludable disminuye el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y ayuda a controlarla mejor”, concluyen Rafael Valentí y María Rosario Luquin, investigadores del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra.

#Cirugía bariátrica vinculada a menos #eventos cardiovasculares adversos mayores en #obesidad y #diabetes

Postado em

PARÍS, FRA. Pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2 que se sometieron a procedimientos de cirugía bariátrica (metabólica) tuvieron menos probabilidades de experimentar uno de seis eventos cardiovasculares adversos mayores, que pacientes similares que recibieron tratamiento médico, muestran hallazgos de un nuevo estudio observacional.

En comparación con pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2 que recibieron tratamiento médico, los que se trataron con cirugía bariátrica tuvieron 39% menos probabilidades de morir por alguna causa o de desarrollar insuficiencia cardiaca, complicaciones de arterias coronarias, eventos cerebrovasculares, fibrilación auricular o nefropatía en los siguientes 8 años, informó el Dr. Ali Aminian, cirujano bariátrico en la Cleveland Clinic, en Ohio, Estados Unidos, en una sesión científica de la European Society of Cardiology (ESC) de 2019, World Congress of Cardiology.

 

En los pacientes del grupo tratado con cirugía hubo una disminución de 38% en el riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores de tres componentes (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular isquémico y mortalidad), y la frecuencia de cada componente del evento cardiovascular adverso mayor de seis elementos fue más baja, señaló el Dr. Aminian.

Los pacientes en el grupo no quirúrgico no estaban recibiendo ninguno de los fármacos antidiabéticos más nuevos que conllevan beneficios cardiovasculares, manifestó el Dr. Aminian a Medscape, pero la “magnitud del efecto de la cirugía fue tan notable que no creo que aun cuando utilicemos un nuevo fármaco esto vaya a anular los hallazgos”, indicó.

Sin embargo, estuvo de acuerdo en que es posible que los pacientes que se sometieron a procedimientos de cirugía bariátrica hayan estado más motivados para apegarse a un estilo de vida saludable, de manera que “necesitamos un estudio clínico prospectivo”.

Mientras tanto, “médicos de atención primaria, endocrinólogos y cardiólogos podrían considerar la cirugía bariátrica cuando atienden a pacientes con factores de riesgo cardiovascular y obesidad, y hablar sobre esto con el paciente y remitirlo al programa de cirugía bariátrica”, recomendó, destacando que “no todos los pacientes serían elegibles para esta cirugía, pero al menos esta sería una opción en algunos casos”.

Se necesitan estudios aleatorizados controlados

En un editorial complementario, el editor delegado de JAMA y cirujano bariátrico, Dr. Edward H. Livingston, de University of California, en Los Ángeles, Estados Unidos, comentó que los resultados del estudio han de interpretarse con cautela, pues el estudio fue observacional y los dos grupos de pacientes fueron similares en vez de estar cercanamente equiparados.[2]

Sin embargo, complementa a otros estudios que han demostrado que “al inducir una reducción de peso sustancial, la cirugía bariátrica no solo trata la diabetes, sino también mejora hipertensión, niveles de lípidos y apnea del sueño, reduce la artrosis, y mejora muchos otros problemas relacionados con el peso”, señaló.

El Dr. Livingston añadió que “los múltiples beneficios que conlleva la reducción de peso inducida por cirugía bariátrica indican que debería ser la opción de tratamiento preferida en pacientes motivados muy bien seleccionados que tienen obesidad y diabetes y no pueden bajar de peso por otros medios”.

Los resultados fueron “impresionantes”, manifestó a Medscape la copresidente de la sesión, Dra. Maryam Kavousi, Ph. D., de Erasmus University, en Róterdam, Países Bajos, sobre todo que la cirugía bariátrica se asoció a mejores resultados para las seis variables, y notablemente, insuficiencia cardiaca y nefropatía.

Se necesita más investigación para detectar cualesquiera diferencias de género y dilucidar la fisiopatología subyacente.

Una cantidad creciente de datos respalda la cirugía bariátrica para pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2, “sobre todo poco después del diagnóstico, antes de que las personas reciban múltiples fármacos e insulina”, comentó a Medscape el Dr. Robert H. Eckel, de University of Colorado, en Denver, Estados Unidos, quien es el copresidente entrante de la American Diabetes Association.

La cirugía bariátrica realizada en una etapa temprana (cuando las células beta pueden recuperar la función) es muy eficaz para la remisión sostenida de la diabetes, señaló.

Asimismo, el Dr. Eckel agregó que en relación con el presente estudio, “ahora contamos con datos sobre desenlaces de enfermedad cardiovascular y nefropatía, así como mortalidad por todas las causas que en realidad reflejan la necesidad de un estudio aleatorizado controlado”.

Mientras tanto, los cardiólogos “deberían tomar en cuenta que pacientes con diabetes no solo han de recibir uno de estos nuevos agentes con beneficio demostrado por lo que respecta a enfermedad cardiovascular, sino también, lo que es muy importante, considerar la interconsulta a cirujanos y una estrategia quirúrgica”.

Sin embargo, advirtió, necesitan “seleccionar a los cirujanos adecuados”, lo que significa que tengan mucha experiencia con la derivación en Y de Roux o la gastrectomía en manguito.

“Creo que esta es una forma de atender una enfermedad que está muy relacionada con el peso”, añadió el Dr. Eckel. “Si se analiza la repercusión del índice de masa corporal o la obesidad en la incidencia y la prevalencia de diabetes de tipo 2, es increíble”.

Estudio observacional de casos y controles

Es difícil que los pacientes con obesidad y diabetes de tipo 2 logren los objetivos de peso y glucemia mediante modificación del estilo de vida y farmacoterapia, afirmaron el Dr. Aminian y sus colaboradores.

En estudios previos se ha informado que la cirugía metabólica se asocia a una reducción de peso perdurable e incluso remisión de la diabetes en algunos pacientes, pero se dispone de escasa evidencia en torno a los desenlaces cardiovasculares a largo plazo.

Para esto, los investigadores identificaron a 2.287 pacientes que tenían diabetes y se habían tratado con cirugía bariátrica en el Sistema de Salud de la Cleveland Clinic entre 1998 y 2017.

Cada paciente fue equiparado con cinco pacientes del sistema de atención a la salud que tenían diabetes y un índice de masa corporal ≥ 30 kg/m2 y que fueron objeto de seguimiento hasta diciembre de 2018.

En el grupo con cirugía bariátrica, en casi dos tercios de los pacientes (63%) se llevó cabo una derivación gástrica en Y de Roux; en alrededor de un tercio se efectuó gastrectomía en manguito (32%), y en algunos se realizó cerclaje con banda gástrica ajustable (5%) o derivación duodenal (< 1%).

En los pacientes de los grupos con y sin cirugía, el porcentaje de mujeres fue similar (65,5% y 64,2%, respectivamente) lo mismo que la mediana de edad (52,5 frente a 54,8 años), la media de índice de masa corporal (45,1 frente a 42,6 kg/m2), y la media de valores de hemoglobina glucosilada (7,1% frente a 7,1%).

El criterio principal de valoración fue una combinación de mortalidad por todas las causas, nefropatía diabética, eventos de arteria coronaria (angina inestable, infarto de miocardio o intervención/cirugía de coronarias), eventos cerebrovasculares (accidente cerebrovascular isquémico, accidente cerebrovascular hemorrágico o intervención/cirugía carotídea), fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca.

Por lo que respecta a los grupos que fueron objeto de tratamiento quirúrgico frente a médico, la incidencia acumulada de eventos cardiovasculares adversos mayores de seis componentes a 8 años fue de 31% frente a 48%.

Todos los componentes individuales de esta variable también fueron más bajos en el grupo quirúrgico. Notablemente, la frecuencia acumulada de nefropatía a 8 años fue de 6,1% en el grupo con cirugía bariátrica frente a 16,3% en el grupo sin cirugía, y la tasa de insuficiencia cardiaca fue de 6,8% en el grupo con cirugía frente a 18,9% en el grupo no quirúrgico.

Durante el periodo de estudio la mortalidad por todas las causas fue de 10,0% en el grupo con cirugía bariátrica frente a 17,8% en el grupo no quirúrgico, una disminución de 41% en el riesgo.

La media del peso corporal se redujo 29,1 kg en el grupo quirúrgico frente a 8,7 kg en el grupo no quirúrgico, y la media del valor de hemoglobina glucosilada se redujo 1% más en el grupo quirúrgico que en el grupo no quirúrgico.

El estudio fue parcialmente financiado por un apoyo económico irrestricto de Medtronic. Un coautor fue financiado por un apoyo económico del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. El Dr. Aminian recibe apoyos económicos de Medtronic. Las declaraciones de conflictos de interés de los demás autores se enumeran en el artículo original.

#Islotes pancreáticos en un #chip para mejorar el manejo de la #diabetes

Postado em

Dispositivo de Harvard

Una combinación del sistema de cultivo celular ‘órgano en un chip’ y técnicas basadas en células madre puede ayudar a adoptar decisiones clínicas en el tratamiento de la diabetes.

Un equipo de científicos dirigido por Kevin Kit Parker, de la Universidad de Harvard, ha diseñado un dispositivo que facilita la detección de células beta. El sistema, que combina el cultivo celular con las células madre, facilita a los científicos la detección de células productoras de insulina antes de trasplantarlas a un paciente, además de permitir ensayar compuestos para la estimulación de insulina y facilitar el estudio de la biología de la diabetes.

“Si queremos curar la diabetes, tenemos que restaurar la capacidad para producir y transportar insulina”, explica Douglas Melton, codirector del Instituto de Células Madre de Harvard. “Ahora, podemos emplear células madre para producir células beta saludables, pero como todos los trasplantes, hay mucho que hacer para asegurarse de funcionen con seguridad”.

Antes de trasplantar las células beta en un paciente con diabetes, debe comprobarse su correcto funcionamiento. La manera actual de hacerlo se basa en tecnología de la década de 1970: administrar glucosa a las células para provocar una respuesta de insulina, recolectar muestras, agregar reactivos y tomar medidas para ver cuánta insulina hay en cada una. El proceso manual tarda tanto en ejecutarse e interpretarse. El nuevo dispositivo en miniatura de los islote pancreáticos automatizado brinda resultados en tiempo real, lo que puede acelerar la toma de decisiones clínicas, explican estos investigadores en la revista científica Lab on a Chip.

“El Islet-on-a-Chip nos permite controlar cómo las células de los islotes donadas o fabricadas liberan insulina en el organismo”, dice Parker.

Además de su aplicación a la diabetes, el dispositivo podría servir para desarrollar más sistemas que se empleen en otros tejidos y órganos. “Podemos modificar la tecnología central para detectar la función en una variedad de sistemas microfisiológicos”, añade otros de los investigadores, Aaron Glieberman. “Esta tecnología puede ampliar el conocimiento sobre parámetros dinámicos para el diagnóstico y el tratamiento”.

#Hay que desterrar mitos en el #abordaje integral de la mujer

Postado em

El ictus causa más muertes en la población femenina que el cáncer de mama. La diabetes aumenta especialmente en el sexo femenino en determinadas etapas de la vida y la mortalidad por cardiopatía isquémica dobla a la de los hombres.

Sharona Azriel, Antonia Sambola, Inmaculada Roldán y Yolanda Pérez, en DM.

El ictus es la primera causa de muerte entre las mujeres españolas y la segunda enfermedad más prevalente entre la población general, según los últimos datos de la Fundación Española del Corazón (FEC). Así lo han puesto de manifiesto Inmaculada Roldán, coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología, y Antonia Sambola, coordinadora del Grupo de Trabajo de Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española de Cardiología, durante el debate Salud de la Mujer organizado por Diario Médico en colaboración con Bristol-Myers Squibb y Novo Nordisk. “Las mujeres nos morimos más por ictus que por cáncer de mama; lo que pasa es que todavía se asocia más con la población masculina, como ocurre con el riesgo cardiovascular, la cardiopatía isquémica o la fibrilación auricular”, detalla Roldán. En esta misma línea, Sambola recuerda que 9.000 mujeres más -en comparación con los hombres- murieron por enfermedades cardiovasculares en 2017.

En su experiencia, este hecho está relacionado con “la mayor tasa de hipertensión entre la población femenina y la insuficiente utilización de la anticoagulación en la fibrilación auricular lo que tiene unas graves consecuencias”.
Estas cardiólogas alertan de que la fibrilación auricular es un factor de riesgo para sufrir un ictus y, además, afecta negativamente a la calidad de vida de los pacientes que desarrollan esta patología. “Una fibrilación auricular multiplica por cinco la posibilidad de tener un ictus y a las mujeres se les trata con banalidad al respecto porque acceden menos a la ablación o el tratamiento con anticoagulantes llega tarde”, comenta Roldán. Por otra parte, esta cardióloga advierte de que “cuando la fibrilación auricular se trata en la mujer igual que en el hombre -con una anticoagulación correcta-, aun teniendo otros factores como el hemorrágico alto, el género protege a largo plazo en contra de lo que se había visto en estudios anteriores”.

Antonia Sambola

“Hay lugares que disponen del código infarto y esto hace que la atención sea inmediata”

En cuanto a cardiopatía isquémica, Sambola destaca que la mortalidad en mujeres dobla a la de los hombres: un 18% frente a un 9%, según un análisis realizado a nivel nacional. “Es un dato importante y no se toman suficientes medidas para mejorar el tratamiento, no solo el farmacológico, sino sobre todo el de reperfusión, es decir, abrir la arteria, dado que el infarto se produce por la oclusión de ésta. Otra causa de muerte en las mujeres es la insuficiencia cardiaca, que pese a ser otro tipo de insuficiencia en comparación con los hombres por la contra-actividad del corazón conservada, da lugar a un 36% más reingresos que en los hombres, lo que influye en la calidad de vida”, especifica.

Ambas especialistas sugieren que el control de los factores de riesgo, como la hipertensión y la obesidad, es determinante para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Precisamente, el incremento del sobrepeso y la obesidad está repercutiendo en otra patología frecuente en ellas: la diabetes de tipo 2. “La prevalencia de la diabetes ha ido aumentando conforme lo ha hecho la pandemia de la obesidad, y las mujeres también tienen una elevada prevalencia en obesidad”, expone Sharona Azriel, médica adjunta del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Infanta Sofía y del Hospital Universitario Quirón Pozuelo, ambos en Madrid.

Esta endocrinóloga asegura que, aunque la diabetes es más común entre los hombres, hay determinadas etapas de la vida en las que aumenta la prevalencia en el sexo femenino, así como las complicaciones de la propia enfermedad. “Hasta la llegada de la menopausia, los estrógenos protegen a las mujeres de los eventos cardiovasculares, pero como consecuencia de la retirada de los estrógenos fisiológicos, hay una redistribución de la grasa a nivel corporal que hace que aumente esa adiposidad visceral abdominal que se relaciona con la resistencia a la insulina; de ahí que las mujeres a partir de la menopausia tengan más riesgo de eventos cardiovasculares”, indica Azriel.

Otra etapa complicada es el embarazo porque al retrasar la edad para ser madre se incrementa la posibilidad de tener diabetes gestacional y, por consiguiente, desarrollar eventos cardiovasculares. “El hecho de padecer diabetes gestacional predispone a medio o largo plazo a padecer diabetes tipo 2 a partir de la cuarta o quinta década de la vida”, alega Azriel.

Estas tres especialistas ponen de manifiesto que la salud de la mujer va más allá de la consulta de Ginecología. Al hablar de salud femenina no se puede obviar que el cáncer de mama sigue siendo el tumor más prevalente entre las mujeres: una de cada ocho mujeres españolas desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida. “Es la enfermedad más diagnosticada desde el punto de vista ginecológico y también la que se ha investigado más, en la que se ha progresado y que ha asistido a muchos más avances en los tratamientos durante los últimos años”, apunta Yolanda Pérez Martínez, ginecóloga del Hospital Universitario La Paz, en Madrid. Con respecto a otros tipos de cáncer, Pérez expone que “el de cuello de útero supone el 3,7% de los cánceres femeninos en España, aunque su incidencia está relacionada con los factores socioculturales y el acceso a los programas de cribado”.

Cribados y ensayos

Los programas de cribado en cáncer de mama y de cérvix son esenciales para la prevención de estas patologías, cuyas recomendaciones siguen las directrices de las sociedades científicas europeas. “En cáncer de mama se sabe que la mayor incidencia se da entre los 50 y los 70 años de edad. Por eso, en todas las comunidades autónomas se envían cartas personalizadas a cada casa en las que recuerdan que hay que hacerse una mamografía cada dos años”, señala Pérez.

En cuanto a la realización de citologías para la prevención de la patología cervical, esta especialista aclara que ahora se empiezan a hacer a partir de los 25 años y hasta los 65, siempre que se hayan cumplido todos los programas de cribado, aunque a veces cada consejería de Sanidad incluye cambios en función a cómo deseen gestionar los recursos.

Yolanda Pérez

“El cáncer de cuello de útero supone el 3,7 por ciento de los cánceres femeninos en España”

Por otra parte, Pérez valora positivamente la realización de ensayos clínicos en los últimos años y la participación de las mujeresporque, gracias a eso, “ha habido grandes avances científicos en cáncer de mama; hay que animarlas a seguir, porque así conseguiremos mejorar su calidad de vida con mejores fármacos y cirugías menos mutilantes”.

En el ámbito de la Cardiología, Roldán incide en que la aceptación de las guías europeas no significa que a todos los pacientes se les trate de una misma manera: “Partiendo de las mismas guías, cada comunidad autónoma trata de manera diferente a los pacientes, como ocurre, por ejemplo, con la anticoagulación. Sabemos que en Europa, Canadá y Estados Unidos el tratamiento de elección de un paciente que tiene fibrilación auricular son los anticoagulantes directos. Sin embargo, en España el Simtron sigue siendo el tratamiento de primera elección, aun sabiendo que el 50% de los pacientes están mal anticoagulados con este fármaco, y el riesgo de ictus es mayor”, afirma Roldán. En su opinión, esta práctica crea desigualdades entre territorios por lo que urge una unificación de criterios.

Para Sambola esta disparidad también está patente en la implantación de programas específicos como el código ictus o el código infarto, los cuales no están implantados en todas las comunidades. “Hay regiones como Galicia, Cataluña y Madrid que sí disponen del código infarto y esto hace que la atención de los pacientes sea inmediata y en red, lo que ha disminuido la mortalidad tanto en hombres como en mujeres. En cambio, hay otras comunidades que no tienen estos programas y eso repercute negativamente en la salud de la población”, detalla la coordinadora del Grupo de Trabajo de Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española de Cardiología.

Desde el punto de vista de la diabetes, Azriel explica que la mayoría de los especialistas siguen las pautas internacionales para el diagnóstico y cribado de las pacientes, pero sí hay diferencias territoriales en cuanto al manejo terapéutico. “Nosotros nos basamos en recomendaciones internacionales en cuanto a la estrategia terapéutica: cuáles son los tratamientos farmacológicos de elección y, en función del fracaso de un fármaco, ir avanzando en el manejo terapéutico. Pero en las diferentes comunidades autónomas se van publicando recomendaciones más basadas en temas economicistas, de manera que puede haber alguna comunidad en la que predomina un tipo de fármaco que actualmente en la mayoría de los países se recomienda su desuso debido a la alta tasa de hipoglucemias, como son las sulfonilureas”, subraya la endocrinóloga.

Mujer en ensayos

Sobre la presencia de mujeres en ensayos clínicos, las especialistas coinciden en que, salvo aquellos relacionados con el área ginecológica, siempre ha habido una infrarrepresentación de la mujer. Esta falta de presencia femenina en los estudios, en los que suelen participar los hombres en un 60% y las mujeres en el 40%, implica que en el imaginario de los profesionales sanitarios y de la propia población hay enfermedades como el riesgo cardiovascular, el ictus o la diabetes que se asocian más con el sexo masculino.

“Que generalicemos los resultados obtenidos de un ensayo clínico cuando hay una población como la de las mujeres que está infrarrepresentada, lógicamente tiene su sesgo y sus limitaciones metodológicas; pero no por eso no se pueden generalizar los resultados”, apunta Azriel. En este sentido, las especialistas creen que el hecho de estar en edad fértil, buscar un posible embarazo a corto plazo, la falta de tiempo y la dificultad para la conciliación familiar son las principales causas por las que las mujeres rechazan participar en ensayos clínicos.

Coordinación con AP

En relación a los programas de cribado mencionados, la Atención Primaria se presenta como una aliada indispensable para que sean efectivos y sostenibles. Este trabajo conjunto se ha desarrollado sobre todo en el área ginecológica: “Los cribados de cérvix y de mama se realizan en los centros de salud, lo que demuestra que hay un gran avance en la coordinación entre Primaria y la atención especializada”, considera Pérez. En su experiencia, no todas las mujeres jóvenes siguen los programas de cribado que les corresponden y, al no acudir a las consultas de Ginecología, la Atención Primaria es clave para la detección precoz a cualquier edad.

Inmaculada Roldán

“Cuando la FA se trata en mujeres igual que en
hombres el género protege a largo plazo”

Por su parte, Roldán y Sambola insisten en que la salud de la mujer requiere revisar otras áreas y que la atención sanitaria sea más trasversal teniendo en cuenta las patologías con alta incidencia en la población femenina como el riesgo cardiovascular, el ictus, la cardiopatía isquémica o la diabetes. “En general, muchas mujeres no van al médico de cabecera a tomarse la tensión o hacerse un análisis cuando tienen menos de 50 años; empiezan después, con la menopausia. Y los profesionales de Atención Primaria tampoco suelen hacer estos chequeos habituales para valorar los riesgos cardiovasculares como sí se hacen los ginecológicos, dado que anualmente o bianualmente sí van al ginecólogo”, advierte Sambola y añade que “no hay duda de la importancia que tiene Primaria para detectar estas patologías y el papel integral que deberían desarrollar desde Ginecología aprovechando que muchas mujeres jóvenes van al ginecólogo”.

Roldán coincide con Sambola en que la colaboración entre ginecólogos, cardiólogos y médicos de Primaria facilitaría la detección de factores de riesgo como la hipertensión y la diabetes, que pueden controlarse de forma conjunta. “Los equipos multidisciplinares son básicos hoy en día, y la medicina es una ciencia estadística y no exacta que necesita de un equipo de trabajo, y vamos a ello”, apunta la especialista de la Sociedad Española de Cardiología.

En este punto, Roldán reconoce que es difícil detectar los síntomas del ictus, pero sí es posible prevenir los factores de riesgo desde la atención temprana porque el control de la hipertensión, la diabetes y la fibrilación auricular disminuyen un 80% el riesgo de ictus. Dentro de este abordaje multidisciplinar, esta especialista recuerda la importancia de tener en cuenta cuáles son las patologías más prevalentes en mujeres, y de no pasar por alto dolores en el pecho que a menudo se confunden con la ansiedad o el estrés. Además, ambas cardiólogas estiman que las mujeres están peor controladas en cuanto a la dieta y el ejercicio porque están más preocupadas por el cuidado familiar que por su propio estado de salud.

En cambio, la endocrinóloga del Infanta Sofía discrepa con el hecho de que ellas tengan menor consciencia de su autocuidado: “En general, no hay diferencias en cuanto al control metabólico intergénero; depende más del autocuidado de la persona que del sexo. Por otro lado, hay que tener en cuenta que las mujeres jóvenes consultan más por problemas de peso porque la obesidad les preocupa más”.

Síntomas de alerta

En cuanto al trabajo entre Primaria y Endocrinología, Azriel explica que suele haber bastantes consultas por obesidad, lo que ayuda a diagnosticar antes la diabetes. “Otros síntomas frente a los que debemos estar alertas son las poliurias, la polidipsia, la polifagia, la pérdida de peso sin razón aparente y el cansancio, porque si un paciente nos consulta por ellos cabe la posibilidad de que esté desarrollando una diabetes de tipo 2”. Asimismo, Azriel considera que el embarazo es una oportunidad para la prevención de las enfermedades metabólicas, dado que la mujer está más concienciada y predispuesta a instaurar hábitos de vida saludables, como una dieta equilibrada, ejercicio regular y el abandono del tabaco.

Sharona Azriel

““Tener diabetes gestacional te predispone
a medio o largo plazo a sufrir diabetes tipo 2”

Con independencia del área médica, las cuatro especialistas coinciden en que la dieta mediterránea con aceite de oliva extra virgen, frutos secos y una ingesta regular de legumbres, frutas y verduras que evite los azúcares, las grasas saturadas y los productos ultraprocesados, es la clave para la prevención de enfermedades. “Esta dieta es beneficiosa para hombres y mujeres, y es realmente eficaz para combatir la obesidad. Eso sí, nos tenemos que fijar tanto en los alimentos como en las cantidades”, aconseja Roldán. Al respecto, Azriel indica que el ejercicio es “un excelente compañero de viaje que reduce hasta un 20%el riesgo cardiovascular en ambos sexos”.

#“El 90% de los #ictus se evitaría con prevención adecuada”

Postado em

Inmaculada Roldán, coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la SEC, incide en la importancia de la adecuada prevención, que pasa por la corrección y tratamiento de los factores de riesgo modificables. En colaboración con Bristol-Myers Squibb.

El ictus es la primera causa de muerte en la mujer y también la que más discapacidades produce en la edad adulta, según datos de la Sociedad Española de Neurología. De hecho, cada 6 minutos se produce un ictus en España y cada 14 minutos afecta a una mujer, tal y como recuerda a DM Inmaculada Roldán, coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología. “El 90% de los casos de ictus se podrían evitar con una adecuada prevención, que pasa por la corrección y tratamiento de los factores de riesgo modificables, como son HTA, diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo, obesidad, vida sedentaria, consumo de alcohol, terapias hormonales y enfermedades cardiacas previas”, apunta Roldán.

 

En su opinión, no existen programas nacionales que incidan en la detección, tratamiento y seguimiento de los riesgos. “Esto es aplicable tanto a la prevención primaria, es decir, cuando aún no se ha tenido un ictus, como a la secundaria, cuando sí se ha padecido. No hay olvidar que el hecho de haber sufrido un ictus es un factor de riesgo para padecer un segundo”, destaca.

En este sentido, Roldán insiste en que la fibrilación auricular también tiene una mayor prevalencia entre la población femenina: el 60% de los casos en mayores de 75 años son mujeres. “Por ello, es primordial instaurar un tratamiento anticoagulante correcto en la población femenina que, además, se asocia muy frecuentemente a la hipertensión, primer factor de riesgo relacionado con el ictus”, comenta. Sobre la puesta en marcha del Código Ictus, Roldán lo valora de forma positiva porque han conseguido que la mayoría de los pacientes que sufren un episodio sean atendidos con la mínima demora en centros con unidades de ictus. Así se reducen los tiempos de atención, lo que permite aumentar el número de sujetos tratados con trombólisis intravenosa, pasando del 3% inicial hasta alcanzar un 20% de los pacientes con infarto cerebral atendidos en urgencias. “La trombectomía, en los casos en que es posible, se ha convertido en la terapia de elección y, si es precoz, con resultados espectaculares en la recuperación neuronal; tiempo es cerebro: este debe ser el objetivo”. A su juicio, la aplicación del Código Ictus ha reducido un 50% la mortalidad en estos casos, pero todavía no existe un acceso homogéneo a este tipo de programas ni a la rehabilitación posterior, que a menudo no está disponible para todos los pacientes o se recibe con tal demora que compromete la recuperación funcional.

“El acceso a los anticoagulantes directos es desigual, creándose así una inequidad injustificable”

Otro ejemplo de inequidad territorial, según Roldán, es el tratamiento de la cardiopatía isquémica, y en concreto del infarto agudo de miocardio, primera causa de muerte en la población general y segunda en la mujer. “El Código Infarto y el acceso a la revascularización coronaria de forma primaria -instaurado hace más de una década- han cambiado la evolución de la enfermedad en nuestro país. Se ha disminuido la mortalidad y la morbilidad considerablemente en casi un 40%, y el ingreso hospitalario por infarto de miocardio no complicado se ha reducido a 2-3 días, con el consiguiente ahorro en el gasto sanitario”, explica. En cuanto a la salud de la mujer, esta cardióloga considera que la mortalidad es mayor en parte porque llegan más tarde a los programas de rehabilitación cardiaca. “Todavía existen cifras dispares de mortalidad intrahospitalaria por infarto de miocardio en nuestro país debido a la no implantación del Código Infarto en varias comunidades; un ejemplo es Canarias”.

Colaboración con ap

Con respecto al abordaje de la fibrilación auricular, factor de riesgo para sufrir un ictus, Roldán alega que las mujeres suelen estar peor tratadas que los hombres, y que “el acceso a los anticoagulantes directos es desigual en las distintas comunidades autónomas, con visados diferentes, creándose así una situación de inequidad en nuestro país injustificable. Así, en Madrid el porcentaje de empleo de anticoagulantes directos es del 31% frente a casi un 60% en Cantabria”. Para esta cardióloga las diferencias en el acceso a los anticoagulantes tienen repercusiones clínicas desfavorables en la evolución y pronóstico de los pacientes.

“La trombectomía, cuando es posible, se ha convertido en la terapia de elección”

En materia de prevención, la atención primaria se debe colocar en el centro de la estrategia de detección y tratamiento de los factores de riesgo. “Su trabajo es clave en el cambio de vida y adopción de hábitos saludables, como dieta y ejercicio. Además, la colaboración de primaria y especializada es clave en el seguimiento y control de los pacientes crónicos, la coordinación asistencial en el ámbito hospitalario y la continuidad de cuidados”, alerta Roldan. A su juicio, los centros de salud son el entorno idóneo para instaurar programas de detección oportunista de fibrilación auricular.