Dispositivo ingerible

#Dispositivo ingerible para diagnosticar #cáncer de esófago

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Un dispositivo experimental para la recolección de células que se puede administrar sin anestesia en un consultorio de atención primaria demostró ser mejor para detectar esófago de Barrett, que el procedimiento estándar en un estudio clínico basado en la población.[1]

El empleo de este dispositivo ingerible, llamado Cytosponge-TFF3, podría permitir a los médicos diagnosticar trastornos del esófago, como displasia o cáncer en etapa más temprana y potencialmente curable, afirmaron los investigadores. Sin embargo, también aumentaría la probabilidad de endoscopias innecesarias, debido a los resultados positivos falsos.

“En este estudio aleatorizado controlado multicéntrico, pragmático, encontramos que una invitación a realizarse una prueba con el Cytosponge-TFF3 dio lugar a más diagnósticos de esófago de Barrett, en comparación con el procedimiento habitual que realizan los médicos generales”, informaron la Dra. Rebecca C. Fitzgerald, del Hutchinson/MRC Research Center, en Cambridge, Reino Unido, y sus colaboradores.

El estudio fue publicado el 1 de agosto en la versión electrónica de The Lancet.

“Este es un estudio muy importante, un estudio trascendental”, señaló el Dr. Stephen J. Meltzer, profesor de medicina y oncología en la Johns Hopkins University, en Baltimore, Estados Unidos, a quien se le pidió su comentario.

“Lo que demuestra es que si el paciente opta porque se le efectúe este procedimiento, tiene más probabilidades de que le diagnostiquen esófago de Barrett que si elige rehusarse al mismo”, añadió.

Felicitó a la Dra. Fitzgerald y sus colaboradores por la conclusión satisfactoria de un estudio grande de utilidad clínica basado en la atención primaria.

“Estos estudios son muy difíciles de realizar. Esto implica observar el verdadero efecto de una intervención, que es la esponja”, comentó a Medscape Noticias Médicas.

Absorción de células

El Dr. Meltzer fue el autor principal de un estudio de casos y controles publicado en 2019 en Clinical Cancer Research, en el que se describe el uso de un dispositivo similar. Como se reportó anteriormente, ese dispositivo, llamado EsophaCap, utiliza una técnica de metilación mediante perlas para recolectar ADN en una esponja deglutida. El ADN se extrae luego de la esponja y se analiza con un panel de biomarcador de metilación.

Al igual que el dispositivo EsophaCap, el dispositivo Cytosponge-TFF3 consta de una esponja para recolección recubierta de gelatina comprimida adherida a un hilo. El paciente traga el dispositivo. Después de que se disuelve la gelatina y se expande la esponja, se extrae suavemente a través del esófago, recolectando células en su trayecto por el mismo.

Las células recolectadas luego son analizadas mediante una prueba in vitro para el biomarcador factor trefoil 3 (TFF3), un signo de metaplasia intestinal que es un rasgo histopatológico distintivo de esófago de Barrett, explicaron los autores.

Estudio del Cytosponge-TFF3

El estudio de la Dra. Fitzgerald y sus colaboradores fue realizado en pacientes que tomaban fármacos para tratar el reflujo gastroesofágico. Los pacientes estaban recibiendo tratamiento en 109 clínicas de atención general en Inglaterra.

Los pacientes elegibles eran adultos de edad igual o mayor a 50 años que habían estado tomando medicación supresora de ácido como tratamiento del reflujo gastroesofágico durante más de 6 meses, y que no se habían sometido a endoscopia en los 5 años previos.

El estudio fue aleatorizado a nivel de clínica (aleatorización por conglomerados) lo mismo que a nivel de pacientes individuales. Estos eran asignados a tratamiento estándar del reflujo gastroesofágico, realizándose endoscopias solo si el médico lo recomendaba, o al grupo de intervención, en el que los individuos recibían el tratamiento habitual y se les ofrecía el procedimiento con el Cytosponge-TFF3. Los pacientes cuyas muestras tenían células positivas para factor trefoil 3 después eran sometidos a examen endoscópico.

Entre los 6.834 pacientes asignados al grupo de intervención, 2.679 (39%) expresaron disposición a someterse al procedimiento con Cytosponge-TFF3. De este grupo, 1.750 pacientes cumplieron todos los criterios de elegibilidad en la evaluación telefónica y se sometieron al procedimiento.

La gran mayoría de los pacientes (95%) que estuvieron de acuerdo en someterse al procedimiento pudo deglutir la cápsula y el hilo adherido.

Los pacientes del grupo de intervención que se rehusaron al procedimiento con Cytosponge-TFF3 y todos los asignados al grupo de tratamiento habitual fueron objeto de endoscopia solo si su médico de atención primaria lo recomendaba.

Durante una media de seguimiento de 12 meses, en 140 de los 6.834 pacientes del grupo sujeto a la intervención (2%) se estableció el diagnóstico de esófago de Barrett, en comparación con 13 de 6.388 pacientes del grupo en que se realizó el procedimiento habitual (0,2%). La diferencia absoluta por 1.000 años-persona, el criterio principal de valoración del estudio, fue de 18,3. El rate ratio ajustado para la aleatorización por conglomerados fue de 10,6 (p < 0,001).

A cuatro pacientes del grupo de intervención se les diagnosticó esófago de Barrett displásico y a cinco cáncer esofagogástrico en etapa I. A ningún paciente del grupo sujeto al procedimiento habitual se le diagnosticó alguno de los dos trastornos.

De los 1.654 pacientes del grupo de intervención que optaron por el dispositivo Cytosponge, y que lo deglutieron sin problema, 221 fueron objeto de endoscopia después de que resultaron positivos en la prueba para factor trefoil 3. De estos pacientes, a 131 (59%) se les diagnosticó esófago de Barrett o cáncer.

El efecto adverso más común del procedimiento mediante Cytosponge fue dolor de garganta, referido por 4% de los que optaron por someterse al mismo. En un paciente el hilo se desprendió de Cytosponge, por lo que fue necesaria la extracción endoscópica del dispositivo.

Promisorio, pero se necesita perfeccionamiento

En un editorial adjunto al estudio, la Dra. Yuri Hanada y el Dr. Kenneth K. Wang, del Departamento de Gastroenterología en la Mayo Clinic, en Rochester, Estados Unidos, señalaron que el procedimiento de Cytosponge-TFF3 “es una herramienta de detección no endoscópica promisoria y representará un componente del cribado para esófago de Barrett y cáncer esofagogástrico”.[2]

Sin embargo, señalaron que es improbable que sea la única herramienta de detección de esófago de Barrett y que su uso en la práctica de atención primaria puede ser problemático durante la pandemia de COVID-19, debido a la liberación de partículas en aerosol cuando se extrae la esponja del esófago.

“También podría ser necesario enriquecer la prevalencia de la enfermedad en la población sujeta a detección, limitando esta población a hombres y personas con otros factores de riesgo, a fin de que esta prueba sea más costo-efectiva de lo que previamente se ha demostrado”, comentaron en su editorial.

¿Tasa de aceptación baja?

El Dr. Meltzer señaló que pese a ser un procedimiento menos invasivo que la endoscopia, solo 39% del grupo que podría utilizarlo estuvo de acuerdo en hacerlo.

“Fue un poco sorprendente, pues en mi experiencia, cuando lo ofrezco a mis pacientes la aceptación es mucho más alta, pero esta no es una situación de un estudio clínico controlado, por lo que realmente no se sabe cuál es el verdadero porcentaje”.

Puntualizó que los pacientes que atiende en su clínica tienen más probabilidades de tener síntomas y estar muy motivados para aceptar una prueba, en contraste con la población general de pacientes del estudio.

También señaló que la tasa de prevalencia de esófago de Barrett o de cáncer confirmada mediante endoscopia en 221 pacientes del grupo objeto de la intervención fue de 59%, lo que indica que 41% se sometió a una endoscopia innecesaria después del cribado con Cytosponge.

La Dra. Fitzgerald y sus colaboradores reconocieron el potencial de sobrediagnóstico con la detección sistemática, haciendo referencia a un debate en relación a que segmentos de esófago de Barrett de 1 cm, o cortos, sean causa de preocupación clínica.

También señalaron que la prueba para factor trefoil 3 (utilizada con el dispositivo CytoSponge) es sensible y detecta algunos segmentos cortos de esófago de Barrett, y “puesto que este fue un estudio pragmático que se basó en un diagnóstico codificado de esófago de Barrett, también identificamos pacientes en el grupo de tratamiento habitual que tenían segmentos cortos de esófago de Barrett (1 cm o menos de longitud), y a quienes se les diagnosticó el trastorno, lo que refleja la práctica variable en hospitales de Reino Unido”.

“Esperamos que a estos pacientes se les pueda tranquilizar y probablemente no requieren vigilancia. Esta expectativa es congruente con las guías clínicas, que recomiendan el monitoreo de pacientes con epitelio de color salmón de más de 1 cm que contenga metaplasia intestinal”, concluyeron.

El estudio fue financiado por Cancer Research UK, el UK National Institute for Health Research, el UK National Health Service, Medtronic, y el Medical Research Council. La Dra. Fitzgerald es mencionada en patentes relacionadas con la prueba Cytosponge-TFF3. El Dr. Meltzer ha cofundado una compañía, Capsulomics, para comercializar el panel de biomarcador de metilación utilizado en estudios de EsophaCap. El Dr. Wang ha recibido financiación para investigación de eNose a fin de investigar sobre un dispositivo utilizado en un estudio de cribado de esófago de Barrett.