estrés oxidativo

#EL #ENVEJECIMIENTO, EL #ESTRÉS OXIDATIVO Y ALGUNOS #ALIMENTOS ANTIOXIDANTES

Postado em

 

 

 

 

Por el

Excmo. Sr. Dr. D. Francisco TortueroCosialls

Académico de Número de la RACVE

Lunes, 21 de mayo de 2018

 

 

 

 

 

El estrés oxidativo

 

Entre el comienzo y el fin de la vida del hombre se distinguen dos periodos: el primero en el que existe una vitalidad ascendente, hasta alcanzar un máximo que expresa la optimización biológica. Es el periodo básico para la conservación de la especie. El segundo periodo se inicia con la finalización del crecimiento, durante el cual la optimización mencionada tiene dos posibilidades de desarrollo. Uno, continuar así hasta la muerte; otro iniciarse un declive paulatino que es lo que sucede  en el hombre.

El envejecimiento es un proceso complejo determinado por factores externos e internos con cambios en la composición bioquímica de los tejidos, en las funciones fisiológicas y en una mayor predisposición y eclosión de enfermedades diversas.

Distintas teorías han surgido a lo largo del tiempo con la finalidad de explicar la etiología del envejecimiento y, sin embargo, ninguna de esas hipótesis explica, o ha sido aceptada para explicar la causa del envejecimiento.

Considerando que se trata de un proceso regresivo un hecho es cierto como hemos indicado: no se inicia antes de finalizar el crecimiento. En otras palabras, comienza una vez alcanzada la optimización biológica del individuo.

Hubo una época en que predominaba sobre todo la búsqueda de los medios para alcanzar la eterna juventud. En la actualidad, sin embargo, tratamos de entender los mecanismos responsables del envejecimiento y las alteraciones que este proceso natural causa en distintos órganos y sistemas de nuestro organismo con la idea de mejorar la calidad de vida.

Sin embargo, todos sabemos que el aumento en la esperanza de vida implica la compañía de distintas afecciones crónicas y patológicas degenerativas que muchas veces conllevan  la  muerte del individuo. Y si bien desconocemos cuanto tiempo vamos a vivir, el Dr. David Sinclair, del Harvard Medical Scholl, afirma que solo con medir el nivel de azúcar en sangre puede saberse cuando llegará esa hora impredecible. De modo que se puedan tomar medidas energéticas para prolongar la vida.

Por otra parte, es evidente que aunque el tiempo transcurre igual para todo el organismo no todos los órganos sufren de la misma forma e intensidad. Incluso ciertas características funcionales, como la frecuencia del pulso en reposo o los rasgos de nuestra personalidad suelen cambiar poco con la edad. Otros, por el contrario, son más evidentes y acompañan indefectiblemente al paso del tiempo. Son cambios que tienen carácter universal, progresivo e irreversible y que afectan principalmente al:

  • Sistema nervioso en el que los reflejos y el impulso nervioso disminuyen y aumenta la dificultad para aprender y retener en la memoria, al tiempo que se produce un mayor riesgo de desarrollar hipotermia, hipertensión y trastornos electrolíticos.
  • El sistema musculo-esquelético se debilita, la masa muscular disminuye y los ligamentos y cartílagos se van degenerando y con ello se pierde flexibilidad y elasticidad muscular.
  • El sistema óseo poco a poco va perdiendo el contenido mineral consecuencia de una menor ingestión de calcio y de su absorción a lo que colabora un déficit de vitamina D. De ahí el mayor riesgo de osteoporosis y fracturas óseas.
  • En el aparato digestivo,disminuyen paulatinamente sus funciones vitales a consecuencia del deterioro del epitelio intestinal.
  • En el aparato urinario la excreción renal se deteriora siendo el aclaramiento de la creatinina el signo más evidente para su detección.
  • Todos estos cambios, independientemente de su origen, afectan de una u otra manera a un deficiente estado  de nutrición y obligan a una alimentación más adecuada para evitar, en lo posible, un envejecimiento más rápido y agresivo.

Junto a estos cambios de carácter general se producen otros más o menos acusados, pero no menos importantes. Así son frecuentes los que se refieren a la atrofia de las papilas gustativas, o los que influyen sobre el apetito o la motilidad intestinal. Y sobre todo aquellos que afectan a procesos metabólicos como la intolerancia a la glucosa en personas que no han sido diabéticas. En este caso se ha comprobado un aumento de 2mg/dl en los niveles de glucemia en ayunas cada 10 años a partir de los 40 y de 8-15mg/dl en la glucemia postprandial, consecuencia según  muchos autores a una menor producción de insulina pancreática.

Como decíamos al principio, las teorías que han surgido para explicar el envejecimiento no son convincentes y ni siquiera la de Denham Harman sobre el estrés oxidativo y los radicales libres explica totalmente el proceso del envejecimiento.

Parece indudable que el estrés oxidativo es premisa importante para el desarrollo del cáncer y los procesos cardiovasculares, supuesto que la oxidación de las LDL en el endotelio vascular es un  precursor de la formación de placas ateromatosas, así como la hipoxia subsiguiente en los procesos isquémicos. De igual manera, aunque no esté demostrado totalmente hemos de referirnos a su posible importancia en las enfermedades neurodegenerativas.

Independientemente de cuánto hemos hecho mención al envejecimiento y al proceso oxidativo, quiero hacer referencia a los estudios o investigaciones llevadas a cabo en personas mayores de 95 años, por un lado, y entre 75-80 años, por otro, en las que se ha puesto de manifiesto que entre los 75 y 80 años los niveles de malondialdehido (MDA) y proteínas oxidadas (PO) son menores en centenarios que en ancianos más jóvenes y se observa que a menor grado de estrés oxidativo mayor es la probabilidad de ser centenario.

Lo que es indudable es que existe una  relación directa entre los radicales libres, el proceso de envejecimiento y el estrés oxidativo. Esta es la razón de que haya dedicado una parte de la conferencia a los radicales libres.

De forma general, se considera que el cerebro humano disminuye después de los 50 años, 2% de peso cada década y después de los 60 años se produce un déficit progresivo de neurotransmisores cerebrales; las neuronas dopaminérgicas son las más sensibles a los cambios producidos por el paso del tiempo. Por otra parte, se estima que las personas que sobrepasan los 65 años padecen 2 veces más de discapacidades, 4 veces más de limitaciones, van al médico 42% más seguido y sus estancias hospitalarias son 50% más prolongadas.

En otro sentido, es evidente que aunque el tiempo transcurre igual para todo el organismo no todos los órganos sufren de la misma forma e intensidad. Incluso ciertas características funcionales, como la frecuencia del pulso en reposo o los rasgos de nuestra personalidad suelen cambiar poco con la edad. Otros, por el contrario, son más evidentes y acompañan indefectiblemente al paso del tiempo. Son cambios que tienen carácter universal, progresivo e irreversible y que afectan principalmente al:

  • Sistema nervioso en el que los reflejos y el impulso nervioso disminuyen y aumenta la dificultad para aprender y retener en la memoria, al tiempo que se produce un mayor riesgo de desarrollar hipotermia, hipertensión y trastornos electrolíticos.
  • El sistema musculo-esquelético se debilita, la masa muscular disminuye y los ligamentos y cartílagos se van degenerando y con ello se pierde flexibilidad y elasticidad muscular.
  • El sistema óseo poco a poco va perdiendo el contenido mineral consecuencia de una menor ingestión de calcio y de su absorción a lo que colabora un déficit de vitamina D. De ahí el mayor riesgo de osteoporosis y fracturas óseas.
  • En el aparato digestivo,disminuyen paulatinamente sus funciones vitales a consecuencia del deterioro del epitelio intestinal.
  • En el aparato urinario la excreción renal se deteriora siendo el aclaramiento de la creatinina el signo más evidente para su detección.
  • Todos estos cambios, independientemente de su origen, afectan de una u otra manera a un deficiente estado  de nutrición y obligan a una alimentación más adecuada para evitar, en lo posible, un envejecimiento más rápido y agresivo.

Junto a estos cambios de carácter general se producen otros más o menos acusados, pero no menos importantes. Así son frecuentes los que se refieren a la atrofia de las papilas gustativas, o los que influyen sobre el apetito o la motilidad intestinal. Y sobre todo aquellos que afectan a procesos metabólicos como la intolerancia a la glucosa en personas que no han sido diabéticas. En este caso se ha comprobado un aumento de 2mg/dl en los niveles de glucemia en ayunas cada 10 años a partir de los 40 y de 8-15mg/dl en la glucemia postprandial, consecuencia según  muchos autores a una menor producción de insulina pancreática.

Como decíamos al principio, las teorías que han surgido para explicar el envejecimiento no son convincentes. Existe un modelo denominado modelo de daños acumulados que trata de explicar el envejecimiento. Este modelo sugiere que las células acumulan daños poco a poco y no se pueden reparar después de muchos años. Esto, unido a que el sistema inmunológico de las personas mayores disminuye y el sistema de reparación de ADN decrece con los años, es decir que las células mutantes se acumulan en el ADN mitocondrial y nuclear, y pueden llevar a la síntesis de proteínas anormales, son las evidencias que sustentan este modelo.

Pero ni siquiera la teoría de Denham Harman sobre el estrés oxidativo y los radicales libres explica totalmente el proceso del envejecimiento.

Parece indudable que el estrés oxidativo es premisa importante para el desarrollo del cáncer y los procesos cardiovasculares, supuesto que la oxidación de las LDL en el endotelio vascular es un  precursor de la formación de placas ateromatosas, así como la hipoxia subsiguiente en los procesos isquémicos. De igual manera, aunque no esté demostrado totalmente hemos de referirnos a su posible importancia en las enfermedades neurodegenerativas.

Independientemente de cuánto hemos hecho mención al envejecimiento y al proceso oxidativo, quiero hacer referencia a los estudios o investigaciones llevadas a cabo en personas mayores de 95 años, por un lado, y entre 75-80 años, por otro, en las que se ha puesto de manifiesto que entre los 75 y 80 años los niveles de malondialdehido (MDA) y proteínas oxidadas (PO) son menores en centenarios que en ancianos más jóvenes y se observa que a menor grado de estrés oxidativo mayor es la probabilidad de ser centenario.

Lo que es indudable es que existe una  relación directa entre los radicales libres, el proceso de envejecimiento y el estrés oxidativo. Esta es la razón de que haya dedicado una parte de la conferencia a los radicales libres.

 

Sobre los radicales libres

 

En las últimas décadas han surgido diversas teorías, como ya hemos señalado, para explicar el proceso de envejecimiento. De todas ellas la que se considera como más aproximada a la realidad es la de los radicales libres, según la cual una vez que los mecanismos antioxidantes del individuo no alcanzan el nivel necesario de actividad la producción de radicales libres se acumula y tienen campo libre para actuar en cualquier órgano o sistema orgánico con cierto grado de especificidad. De esta manera se produce el estrés oxidativo.

Refiriéndonos a los radicales libres. Estos radicales son resultado de los procesos fisiológicos de nuestro organismo, como son el metabolismo de los nutrientes, la respiración y el ejercicio, o bien son generados por factores extra orgánicos de carácter ambiental (contaminación, tabaco, radiación, etc.) Los radicales libres son átomos o moléculas extremadamente reactivas. Esta inestabilidad los hace ser ávidos por la captura de un elemento cualquiera de su entorno y que la nueva molécula quede inestable. De esta forma pueden establecer reacciones en cadena por medio de transportadores que se oxidan y reducen secuencialmente.

Si nos limitamos a nuestro cuerpo, y a cuanto sucede en sus células, éstas se encuentran en una constante producción de energía necesaria para todas y cada una de las funciones de los distintos órganos.

Para obtener esta energía se hace necesario, aparte de la contenida en los alimentos, la presencia de oxigeno. El proceso en sí es lo que conocemos como respiración celular.

En principio, aspirado el oxigeno del aire por nuestro organismo, puede transformarse en agua mediante un proceso de reducción de electrones, durante el cual se liberan, como productos intermedios, un radical superoxido (O2—), un radical hidroxilo (.OH) y un hidroperóxido (H2O2). Para evitar la acción nociva de alguno de estos radicales las células necesitan antioxidantes que eviten su formación. Un radical libre,  como hemos señalado anteriormente, es capaz de existir independiente (por eso se denomina “libre”) con uno o más electrones desapareados.

Los radicales libres se generan en las estructuras celulares y principalmente en las mitocondrias, verdaderas microcentrales energéticas que producen el ATP, componente esencial para el normal funcionamiento de la piel,  la membrana nuclear, la citoplásmica y el retículo endoplásmico. Una vez formados aquellos tienen una vida media de microsegundos, y en tan corto espacio de tiempo son capaces de interactuar con las biomoléculas vecinas sobre todo con los lípidos que representan el grupo más susceptible debido a la presencia de dobles enlaces en los ácidos grasos insaturados de las membranas fosfolipídicas.

Los radicales libres más activos y abundantes en el organismo humano son los del oxígeno y los del grupo OH. Los primeros se utilizan por algunas células como los neutrófilos, los macrófagos, etc. para eliminar organismos perniciosos como bacterias o virus. En el caso del radical OH si no se aleja de la célulapuede iniciar un ataque sobre los carbohidratos, los lípidos olas proteínas  del DNA y a la degradación celular. Este radical OH siempre, o casi siempre, es peligroso. Otros como el NO., no sólo no son peligrosos sino de gran utilidad. Así, el NO es eficaz vasodilatador y probablemente un importante neurotrasmisor que tanta alabanza ha recibido últimamente.

Así pues, en función con el balance entre radicales libres y antioxidantes se determina el grado de daño ocasionado o el posible efecto benéfico de los propios radicales libres.

Seguidamente, haremos mención a algunos de los antioxidantes y de los alimentos que los contienen.

 

 

 

 

Algunos alimentos como antioxidante

Breve preámbulo sobre los antioxidantes

Como decíamos antes todos los seres vivos que utilizan el oxigeno para obtener energía, liberan radicales en mayor o menor cantidad. De modo que, a una concentración dada, serían incompatibles con la vida si no fuera por la existencia de mecanismos celulares de defensa que los neutralice. Estas defensas son los antioxidantes, cuyo mecanismo de acción consiste en dar electrones a los radicales libres sin convertirse ellos mismos en sustancias perjudiciales para la salud.

Un antioxidante es una molécula capaz de retrasar o detener la oxidación de otras moléculas. La oxidación, por otra parte,  es una reacción química de transferencia de electrones de una sustancia a un agente oxidante. En estas reacciones, como ya se ha dicho, pueden producirse radicales libres en cadena que dañan a las células. Los antioxidantes lo que hacen es terminar estas reacciones quitando intermediarios y oxidándose ellos mismos. De cualquier forma, la longevidad parece aumentar en la medida que aumenta el nivel de antioxidantes en la dieta y cuando se efectúa una restricción calórica, quizá por causa de una menor velocidad de la degradación mitocondrial y una disminución del metabolismo celular y del consumo de oxígeno.

Los antioxidantes se clasifican en dos grandes grupos, dependiendo de su solubilidad en agua (hidrofílicos) o en lípidos (hidrofóbicos). En general, los antioxidantes solubles en agua reaccionan con los oxidantes en el citoplasama celular y el plasma sanguíneo, mientras que los liposolubles protegen las membranas contra la peroxidación lipídica.

En otros términos, los antioxidantes pueden clasificarse en endógenos y exógenos. Dentro de los primeros se encuentran tres enzimas que son fundamentales en esta actividad: la catalasa, la superóxidodismutasa y la glutatión peroxidasa. Dentro de los antioxidantes exógenos se encuentran las vitaminas E y C, los betacarotenos, los flavonoides y los licopenos que se hacen llegar al organismo con la dieta.

Refiriéndonos de modo especial a la vitamina E recordemos que está constituída por varios tipos de compuestos naturales, de los que el alfa-tocoferol tienen la mayor actividad biológica (antioxidante y estabilidad de las membranas). Se calcula que cada molécula de vitamina E es capaz de proteger 500 moléculas de fosfolípidos. Representa la principal defensa contra el daño oxidativo de la membrana en los tejidos humanos. Posee un papel protector frente a los daños asociados a los radicales libres de oxígeno involucrados en procesos como el cáncer, el envejecimiento, las alteraciones cardiovasculares, la artritis y el ejercicio intenso. Está presente en el medio extracelular y por su carácter liposoluble se localiza en la membrana celular reaccionando con mayor efectividad sobre el radical superóxido, el hidroxilo y los radicales peroxil lipídicos para formar especies menos reactivas. Finalmente, su acción plasmática se ve incrementada por el ascorbato (vitamina C) y los uratos séricos. Seguidamente hablemos de los carotenoides.

 

Carotenoides

Desde el punto de vista químico, los carotenoides son tetraterpenos constituidos por unidades múltiples de isopreno. Existen dos gupos de carotenoides: los carotenos, cuyorepresentante más significado es el β-caroteno, y las xantofilas con especial mención a la luteína, zeaxantina y licopeno.

El mecanismo de acción de los carotenoides en la salud humana no se ha definido claramente. Una posible hipótesis es que los carotenoides, incluyendo pero no limitándose al β-caroteno, sirven como supresores superóxido O2 (forma altamente reactiva) y como antioxidantes en la prevención del daño de los ERON (especies reactivas de O ó de N).

 

 

 

 

Los cítricos, la vitamina C y el β-caroteno

Históricamente se ha considerado a los cítricos como la fuente por excelencia de vitamina C, y ésta a su vez, el antioxidante de elección. Pero otros alimentos, hoy de actualidad, tienen un contenido igual o superior en dicha vitamina, que junto a su acción antioxidante tiene otras funciones bioquímicas no menos importantes como es,por ejemplo, la reacción de nitratos con aminas o amidas para formar nitrosaminas cancerígenas en el intestino.

Otros componentes de los cítricos, no menos importantes para la salud, son los carotenoides y de modo especial el β-caroteno, que no se limita a satisfacer las necesidades en vitamina A, sino también, junto a otros carotenoides, es eficaz en la protección de los lípidos de las membranas celulares frente a los radicales perniciosos, cuando la presión del oxígeno celular es baja. De este modo viene a ser un complemento de la vitamina C.

Ahora bien, aún cuando el β-caroteno de los alimentos es eficaz en términos de salud, no lo es tanto en lo que se refiere al consumo en forma de cápsulas o comprimidos. Asi la Asociación Americana del Corazón, o el Instituto Mundial de Investigación del Cáncer no recomiendan los suplementos por el posible aumento del cáncer de próstata, entre otros, y sabido es, por otra parte, de acuerdo con las investigaciones que se llevaron a cabo en Finlandia con 29.132 fumadores, que tomar un suplemento de beta-caroteno de 20mg/día aumentaba en un 18% la incidencia estadística del cáncer de pulmón. Esta es la razón por la cual no se recomienda tomar suplementos de β-caroteno si fuma o ha sido fumador.

Sin embargo, es posible que comporte cierta eficacia cuando se consume en preparado junto a las vitaminas C y E y el Zn en el tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

 

 

 

Luteina y zeaxantina de la yema del huevo

La luteína y zeaxantina son xantofilas que se encuentran en las verduras de hojas verdes, en el maíz amarillo y en la yema del huevo, cuyo contenido, a pesar de ser inferior al de aquellas, tiene una mayor biodisponibilidad. Ambos carotenoides poseen un importante efecto antioxidante, antimutagénico y anticarcinogénico. Por ello los huevos se consideran alimento funcional.

En el organismo humano, los dos pigmentos están ampliamente distribuídos a nivel tisular y son los carotenoides principales del cristalino y de la región macular de la retina.

Los estudios epidemiológicos que han demostrado una relación inversamente proporcional entre la ingesta de estos pigmentos y la aparición de cataratas o de la degeneración macular asociada a la edad, indican que estas xantofilas pueden desempeñar una función protectora. Así parecen aceptarlo los oftalmólogos españoles al recomendar preparados de luteína junto a otras vitaminas y minerales al iniciarse la DMAE.

Por otra parte, los estudios que se están realizando en la actualidad sugieren que ambos carotenoides podrían contribuir a prevenir cardiopatías o accidentes cerebrovasculares.

Y un hecho importante: en pruebas en las que se suplementaba la luteína aisladamente los efectos no eran tan marcados como al consumir la yema del huevo (conteniendo 120µg/yema). Esto parece indicar que para combatir los fenómenos de estrés oxidativo además de la luteína se necesitan otros microelementos como algunas vitaminas y minerales, presentes en la yema del huevo.

 

 

 

 

El licopeno y el cáncer de próstata

El licopeno es un carotenoide liposoluble, presente de modo especial en el tomate y sus conservas, con gran potencial antioxidante y de ahí que se haya ensayado en muchas pruebas de diferente tipo. Entre estas pruebas la más esperanzadora es la del cáncer de próstata.

El cáncer de próstata es el cáncer más frecuente en el hombre americano. Y no se conocen medidas preventivas eficaces que eviten la mortalidad, que en España fue de 5752 muertes en 2016.

Resultados de estudios epidemiológicos recientes parecen evidenciar un posible beneficio frente al riesgo del cáncer de próstata. Ya hace 30 años me visitaba un famoso investigador israelí que estaba trabajando sobre este tipo de cáncer y el licopeno, advirtiéndome que el tomate únicamente era eficaz si se tomaba acompañado de aceite. En cinco nuevos estudios los resultados parecen favorables con un 35% de disminución en el riesgo de cáncer intraprostático y de un 50% de reducción en el cáncer avanzado (extra prostático).

Otras investigaciones, sin embargo, no apoyan estos resultados y hacen que los datos anteriores sean inconsistentes.

No obstante en este último comentario, en 3 de las 7 pruebas experimentales los niveles de licopeno en suero eran demasiado bajos como para conseguir algún efecto positivo.

En conclusión, como los resultados no son definitivos, el consumo de tomate o de sus productos debe hacerse con no mucha esperanza de éxito.

 

 

 

 

 

Polifenoles

Los polifenoles se consideran como sustancias o compuestos fitoquímicos de bajo peso molecular y que son esenciales para el hombre, conociéndose en la actualidad más de 800 estructuras químicas que van desde moléculas simples (ej. el ácido fenólico o los flavonoides) hasta compuestos altamente polimerizados (como los taninos o la lignina).

Los polifenoles poseen una estructura química ideal que los hace ser activos consumidores de radicales libres y donantes de electrones e hidrógenos. Como, por otra parte, poseen una porción hidrofílica y otra hidrofóbica pueden actuar en contra de los radicales oxidados que se producen tanto en medios hidrofóbicos como acuosos.

En comparación con los antioxidantes fisiológicamente activos,Soobrate et al. (2005) encontraron que varios polifenolesposeían una eficacia mayor que otros.

De este modo los polifenolesse han dividido en cuatro categorías, con subgrupos adicionales según el número de anillos fenólicos que posean. Así, tenemos:

  1. Flavonoides, incluyen:
  • Flavonas
  • Flavonoles
  • Flavononas
  • Isoflavonas
  • Chalcones
  • Catequinas
  1. Estilbenos, siendo el resveratrol el más conocido
  2. Lignanos, presentes en las semillas de leguminosas, frutas, etc.
  3. fenólicos:
  • Acidohidroxibenzoico, en el te
  • Acidoshidroxicinámicos, café, moras, kiwis, etc.

De todos los polifenoles el más interesante, desde todos los puntos de vista, es el resveratrol. Creo, por ello, conveniente dedicarle un apartado especial.

¿Resveratrol el antioxidante soñado?

 

El resveratrol, polifenol del grupo de los estilbenos, fue aislado por primera vez a mediados del siglo XX y es uno de los polifenoles que más ha llamado la atención de los investigadores en las dos últimas décadas por dos motivos: Uno, participar junto a otros polifenoles del vino en los problemas cardiacos; otro, por su posible efecto sobre el envejecimiento y la prolongación de la vida.

Los alimentos más importantes por su contenido en resveratrol son: las uvas, arándanos, frambuesas y moras. El vino tinto contiene entre 0,2 y 4,8 mg/L en función de diversas variables.

Pero una de las fuentes de resveratrol más prometedora son los cacahuetes, especialmente germinados, con niveles entre 11,7 y 25,7 mg/g, junto al  chocolate negro y el cacao, pero con un contenido muy inferior (0,35-1,85 mg/Kg).

La biodisponibilidad del resveratroles muy baja, aproximadamente del 0,5%, y aún cuando administrado por vía oral se absorbe un 70%, al llegar al hígado experimenta un proceso de glucoronidación y  sulfatación hepáticas, quedando de este modo escasamente utilizable.

En un principio, el resveratrol se consideró que dentro de los polifenoles del vino era el principal responsable de los efectos favorables sobre el corazón. Más tarde, en 2003, el Dr. David Sinclair del Harvard Medical School publicó en la revista Nature que el resveratrol activaba el gen Sir2 de las sirtuinas presentes en las células de levaduras. La sirtuina es una proteína que al activarla produce efectos maravillosos prolongando la vida de las levaduras y gusanos y, posiblemente, según se ha sugerido, por algunos, la del hombre. Esta es la razón por la que se iniciara la búsqueda de compuestos capaces de aumentar la activación del resveratrol.

Pronto aparecieron en la prensa toda clase de noticias ilusionantes. El campo de investigación antienvejecimiento experimentó una actividad inusitada centrándose en las sirtuinas y el resveratrol, y de sus efectos como prolongadores de la vida del gen Sir 2 (de la familia de las sirtuinas) en levaduras. Más tarde, estas investigaciones se ampliaron a otros organismos modelo como la mosca (Drosophila melanogaster) y a un tipo de gusanos.

De este modo, durante un tiempo, los productores de resveratrol y demás derivados obtuvieron pingües beneficios  mediante su comercialización.

Pero la prensa, que alentó aquellos efectos ilusionantes, tiempo después difundía noticias desalentadoras, afirmando que: ”se duda del gen de la longevidad” o “la promesa de la eterna juventud se desvanece” o bien “dudas sobre la proteína antienvejecimiento”.

Y es que frente a la solidez de algunos trabajos en los que se basaba la “ilusión” resveatrol/sirtulina, no todos, aún los de carácter científico, ofrecían resultados unánimes. Piénsese que hasta el momento no se ha demostrado en mamíferos actividad alguna y varios estudios han puesto de manifiesto últimamente que el resveratrol no está asociado a beneficio alguno sobre la salud. Ejemplo de ello son los trabajos de los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins han llegado a la conclusión de que los consumidores de una dieta rica en resveratrol no viven más, ni son menos propensos a desarrollar enfermedades cardiovasculares o cáncer, en comparación con quienes toman pequeñas cantidades de la famosa sustancia.

Como dice el Dr. Richard Samba, de la citada Universidad el caso del resveratrol es el típico en el que hay muchísimo despliegue publicitario, pero al final sus beneficios no superan la prueba del tiempo.

A pesar de todo, alguna esperanza parece vislumbrarse, de acuerdo con un estudio del Centro Médico de la Universidad de Georgetown. Según  este trabajo, “el resveratrol administrado a los pacientes de Alzheimer ralentizó el deterioro cognitivo en comparación con otro grupo tratado con placebo. Ello se debe, según los autores, a que “parece restaurar la integridad de la barrera hematoencefálica”. De ser esto es así, algún beneficio habría de tener el resveratrol.

 

Los polifenoles del vino tinto y la salud

Las enfermedades cardiovasculares, desde los años 50 del siglo pasado, se han relacionado estrechamente a la ingestión excesiva de grasa saturada y colesterol. Sin embargo, desde hace ya algún tiempo se comprobó que en Francia e Italia (los mayores productores de vino de Europa) se consumía gran cantidad de alimentos grasos y, sin embargo, el riesgo cardiovascular era menor.

Entre los años 1980 y 1994se llevó a cabo el llamado estudio MONICA, que se  realizaba  en más de 15 millones de personas de veinte países. Las primeras conclusiones fueron que entre los países del Norte de Europa y los del Sur había notables diferencias en la mortalidad por infarto de miocardio. Diferencias que persisten en la actualidad y de modo especial con Francia.

Entre las conclusiones de dicho estudio surgió, lógicamente, la pregunta: ¿Por qué los franceses, a pesar de comer más carne roja, foie gras, queso y mantequilla tienen una mortalidad por infarto tan baja? Un hecho era evidente: Si no existían diferencias sustanciales en cuanto a sus niveles de colesterol, tensión arterial o tabaco consumido, ¿a qué se debía el menor riesgo de infarto de miocardio?

Fue Serge Renaud, investigador francés, al que se considera padre de la paradoja francesa,  quien pensó que, si no toda, gran parte de la paradoja debía atribuirse a que la mayoría de los franceses son consumidores habituales de vino tinto y que éste, a dosis moderadas, tenía efectos benéficos para la salud cardiovascular. En otras palabras, el vino eliminaba el peligro de comer quesos, foie gras o sus “cruasanes” con mantequilla como siempre se ha venido haciendo.

Los críticos de la paradoja francesa piensan que en realidad ésta no existe. Pero real o no lo que se consiguió fue que proliferaran enormemente los estudios sobre el vino y sus componentes principales: el alcohol y los polifenoles y sus efectos sobre la salud.

Es posible que la causa de tales efectos no sea única, sino multifactorial, y que su determinación definitiva sea difícil. La prueba es que en la actualidad hay publicaciones que hablan de que el factor determinante de la paradoja es el queso, cuyo consumo en Francia se aproxima a los 26 kg/año.

Pero concretándonos al vino, por cuanto que considero al queso como una posibilidad muy remota, es indudable que el efecto del vino tinto es el resultado de la combinación de alcohol y polifenoles. Porque, por un lado está demostrado que el alcohol, a pequeñas dosis, aumenta las HDL, inhibiendo la agregación plaquetaria, y, por otro,los polifenoles, aisladamente, tienen propiedades antiinflamatorias y disminuyen el colesterol LDL oxidado, que es el peor.

Los polifenoles del vino se clasifican en flavonoides y no flavonoides. Unos y otros contribuyen a crear y mantener la calidad de los vinos,  influenciada principalmente por su estructura fenólica que, a su vez, está compuesta, entre otros, por antocianos y taninos. De ellos depende en gran parte las características sensoriales del vino como el color, el cuerpo, la astringencia y el amargor.

Cada compuesto polifenólico contribuye de modo distinto a la capacidad antioxidante del vino, de modo que este potencial resulta no solo de la suma de cada componente sino también de la interacción resultante de unos y otros.

Refiriéndonos de nuevo al vino y la salud, dentro de los numerosos  trabajos publicados los de mayor proyección son los que se refieren a la prevención de los procesos cardiovasculares, el cáncer y la enfermedad de Alzheimer. En estos estudios  los polifenoles más utilizados han sido la quercitina, la catequina y el resveratrol queencabeza la lista de las publicaciones.

Entre los restantes polifenoles, recientemente, y debido a su mayor biodisponibilidad al salvar la barrera entérica, se han realizado algunas investigaciones con antocianinas con el fin de comprobar sus efectos sobre la menor incidencia de enfermedad coronaria, ciertos procesos inflamatorios tumorales, el comportamiento cognitivo y el sistema inmunitario por mayor proliferación de linfocitos.

Por otra parte, refiriéndonos en concreto a  los efectos del vino y la enfermedad de Alzheimer se han publicadoúltimamente algunos trabajos que relacionan un consumo moderado de vino y una menor incidencia de Alzheimer y de acuerdo con el estudio del Centro Médico de la Universidad de Georgetown “el resveratrol del vino, en estos pacientes que bebían vino con moderación ralentiza el deterioro cognitivo”. Según estos investigadores,  ello se debe, a que parece restaurarse la integridad de la barrera hematoencefálica.

Sin extendernos más en las reseñas bibliográficas, y partiendo del hecho de que todos los resultados proceden de ensayos “in vitro” o en animales y por tanto de escasa o nula aplicación, voy a referirme a uno de los trabajos publicado hace muy pocos meses en la revista TheLancet y que, en resumen, dice así: “beber más de 5 copas de vino o de cerveza a la semana acorta la vida y, por tanto, el consumo de alcohol no debe superar los 100 gramos semanales, equivalentes a menos de un chato de vino o una caña de cerveza al día. Tomar 18 o más unidades de vino o cerveza a la semana puede acortar la vida en 5 años”. Sin embargo,  estudios previos han demostrado que si se compara la salud cardiovascular de los abstemios con los bebedores moderados, incluso grandes bebedores, dicha salud en estos últimos es incluso mejor. Personalmente opino que mientras los cardiólogos aconsejen un consumo moderado de alcohol para proteger el corazón y los oncólogos sean partidarios de la prohibición etílica, sabido es que el alcohol aumenta el riesgo de oclusión tumoral, lo mejor será esperar los resultados del estudio patrocinado por el gobierno de los Estados Unidos en el que se comparan los efectos en abstemios y bebedores de una copa de vino o cerveza frente a productos de destilación.

 

Aceite de oliva y sus polifenoles

Antes de introducirnos en este tema creo conveniente decir que en el mercado de la alimentación existen cuatro tipos de aceite de oliva cuya calidad viene dada principalmente por su contenido en polifenoles. Estos aceites son: Aceite de oliva virgen, aceite de oliva virgen extra, ambos con una concentración de polifenoles entre 0,2 y 0,5 mg/Kg, el aceite de oliva normal o fino con 0,1 mg/Kg y el aceite de orujo de oliva con 0 mg/Kg. De modo que el aceite de oliva virgen y el virgen extra son iguales excepto que este último ha de tener una acidez inferior al 1%.

En el caso del aceite de orujo de oliva, que se obtiene a partir de los restos sólidos de la elaboración del aceite de oliva normal, carece de polifenoles, como hemos indicado, y por ello no se considera aceite de oliva.

Dejando a un lado el ácido oleico, que supone más del 70% de los componentes que lo constituyen, hablaremos únicamente de la fracción antioxidante, sin olvidar la riqueza del aceite de oliva en vitamina E, cuyo contenido es de ± 12 mg/100g de aceite.

Bajo el punto de vista del consumo,  aún cuando los datos disponibles son escasos, es aconsejable que la compra se realice con menos de un año desde su elaboración. A partir del año de almacenamiento el contenido en polifenoles disminuye según las distintas variedades de aceituna, siendo las Picual, Cornicabra y Picudo las que, recolectadas en envero, con extracción en frío y conservación en depósitos privados de aire, las que menos pérdidas de polifenoles tienen (< 20%). Otras variedades, como la Arbequina y las Manzanillas, llegan a perder hasta el 50%.

El tema de los antioxidantes, al tratar del aceite de oliva, es muy complejo y depende de numerosos factores, tales como la variedad de la aceituna, su estado vegetativo (los aceites procedentes de aceitunas entre verdes y envero son los que tienen mayor contenido en antioxidantes), el método de extracción (el sistema con extracción de frío es el ideal), etc. etc.

Entre los polifenoles más abundantes se encuentran los fenoles tanto los lipofílicos e hidrofilicos y dentro de estos últimos se incluyen los tres grupos de compuestos con mayor interés para la salud, y que han sido motivo de numerosos estudios en la última década. Son: el Tirosol,  elHidroxitirosol yla Oleuropeina, y, por último, el Oleocantal y los Lignanos.

De todos ellos, la mayor concentración (90%) corresponde al  hidroxitirosol (Ramirez, C. 2015), siendo el polifenol que confiere el característico sabor amargo del aceite, y uno de los bioactivos con mayor poder antioxidante (Waterman, Lockwood, 2007).

El picor de garganta, al tomar aceite de oliva virgen, se debe al oleocantal, cuya acción antiinflamatoria es tan potente,  que viene a ser una versión natural del ibuprofeno.

Por lo que se refiere a los polifenoles del aceite de oliva y la salud diversos estudios han comprobado sus efectos sobre distintos aspectos comunes a los polifenoles en general. Así, recientemente se ha demostrado por investigadores de la Universidad de Córdoba, que incorporando aceite de oliva virgen en el desayuno de una serie de personas las células del endotelio arterial estaban más protegidas ante la inflamación que con el aceite de oliva refinado o el placebo.

De igual manera, en investigaciones con ratas diabéticas se ha comprobado que la oleuropeina y el hidroxitirosol tienen propiedades hipoglucemiantes similares a la insulina, inhibiendo la alfa-glucosidasa.

Por otra parte, la oleuropeina inhibe los factores de necrosis tumoral y la proliferación celular en el adenocarcinoma de mama (Dell’Agli et al. 2010, y científicos de la Universidad de Jaén).

Otras pruebas experimentales en conejos se han dirigido a comprobar los efectos del aceite de oliva virgen sobre la hipercolesterolemia y la ateroesclerosis (Vals et al., 2015) y se ha comprobado una mejoría en la disfunción del endotelio arterial con efectos favorables sobre la aterosclerosis, el colesterol en sangre y las placas de ateroma.

Por último, quiero referirme a un grupo de personal médico que viene desarrollando entre el Hospital Reina Sofía y el Instituto Maimónides de Investigaciones Médicas de Córdoba un proyecto que tiene como objeto potenciar la salud de los mayores, mejorando su memoria mediante una dieta saludable con aceite de oliva virgen extra y potenciada con un preparado de probióticos. Los resultados se evalúan mediante técnicas de neuroimagen, psiconeurología y genómica. El final de la prueba experimental se prevee para dentro de dos años.

 

 

#Un nuevo abordaje trata la #inflamación y el #estrés oxidativo en tejidos dañados por la #diabetes

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Un tratamiento experimental basado en proteínas SOCS reduce la presencia de radicales libres en células arteriales y riñón a causa de la diabetes, según publica el último número de Laboratory Investigation.

Terapia estrés oxidativo

El equipo de investigación: Jesús Egido, Laura Lopez Sanz, Susana Bernal, Carmen Gomez Guerrero, Luna Jimenez Castilla y Ana Melgar. (DM)

Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), en el Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), han descrito un nuevo abordaje terapéutico para combatir la inflamación y el estrés oxidativo en los tejidos dañados por la diabetes y así frenar la progresión de las complicaciones crónicas asociadas a esta enfermedad.
El equipo investigador, liderado por Jesús Egido y Carmen Gómez Guerrero, ha demostrado de forma experimental que la terapia basada en la familia de proteínas SOCS reduce de forma efectiva la presencia de radicales libres en las arterias y el riñón, dos territorios muy susceptibles de sufrir daño por los niveles altos de glucosa y donde en mayor proporción se presentan las complicaciones de la diabetes.

El estudio, publicado en Laboratory Investigation y en el que también han participado las investigadoras Laura López Sanz, Susana Bernal, Carlota Recio, Iolanda Lázaro, Ainhoa Oguiza, Luna Jiménez Castilla y Ana Melgar.

Papel del estrés oxidativo en las complicaciones

La diabetes es una enfermedad que está alcanzando proporciones epidémicas y es una causa importante de muerte en todo el mundo. Se estima que, en la actualidad, más de 400 millones de personas en el mundo padecen diabetes (más de 5 millones en España), muchas de las cuales todavía están sin diagnosticar. El gran impacto sociosanitario de esta enfermedad es debido en parte a la importancia de sus complicaciones crónicas, ya que los niveles elevados de glucosa en sangre deterioran a largo plazo la funcionalidad de diferentes tejidos como riñón, ojo, nervios y sistema cardiovascular. De hecho, la aterosclerosis es una frecuente complicación cardiovascular causada por la diabetes y la principal responsable de la morbilidad y mortalidad de los pacientes con diabetes tipo 1 y 2. La nefropatía diabética está presente en aproximadamente un tercio de los pacientes con diabetes y es la causa principal de entrada en programas de diálisis y trasplante, además de aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

El estrés oxidativo es un mecanismo implicado en el desarrollo y progresión de las complicaciones crónicas de la diabetes, entre ellas la aterosclerosis y la nefropatía diabética. Los investigadores han analizado el efecto antioxidante de la proteína SOCS1, un miembro de la familia de supresores de la señalización de citocinas. Esta proteína endógena es un importante regulador negativo de JAK/STAT, la vía de señalización intracelular que está activada de forma crónica en el entorno diabético y que es responsable de la expresión de genes implicados en inflamación y estrés oxidativo.

Nuevos tratamientos

Este tratamiento fue capaz de reducir los niveles de marcadores de oxidación en el vaso y el riñón de los animales diabéticos y de inhibir la expresión y la actividad de las subunidades de la NADPH oxidasa, el principal complejo enzimático pro-oxidante y generador de radicales libres en la diabetes. Además, el estudio demuestra que la terapia basada en las proteínas SOCS promueve la expresión de enzimas antioxidantes (catalasa, superóxido dismutasa), por lo que proporcionaría una doble línea de acción para combatir el estrés oxidativo en la diabetes. Este potente efecto antioxidante del tratamiento se correlacionó con una mejora de la función renal de los animales diabéticos y con una reducción en el tamaño de sus placas de ateroma.

“Hoy en día tenemos una importante necesidad de encontrar nuevos tratamientos capaces de frenar o controlar el deterioro de los tejidos afectados por la diabetes, entre ellos la el sistema cardiovascular y el riñón”, apunta Carmen Gómez Guerrero. “Los tratamientos habituales basados en el estricto control del peso, la dieta, los niveles de glucemia y la tensión arterial, aunque son efectivos, resultan todavía insuficientes pues no evitan en muchos de nuestros pacientes el riesgo de un evento cardiovascular o el deterioro de su función renal y la progresión a enfermedad renal crónica”, explica el doctor Jesús Egido.

El uso de este compuesto está protegido por una patente internacional que cubre una necesidad médica importante como son las complicaciones vasculares de la diabetes, del que ya se ha iniciado la fase de desarrollo preclínico con la intención de pasar a las primeras fases de ensayos con pacientes en un futuro.

 

#Un ensayo clínico refuerza la hipótesis del #estrés oxidativo

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Un estudio sobre los efectos de la restricción calórica en humanos muestra mejoras en marcadores de metabolismo y envejecimiento.

María Sánchez-Monge   |  27/03/2018 00:00

Beneficios de la restricción calórica

Beneficios de la restricción calórica apreciados en los estudios con animales. (DM)

La restricción calórica, siempre que no sea excesiva y se ingieran todos los nutrientes que necesita el organismo, atenúa las enfermedades relacionadas con el envejecimiento. En estudios con animales se ha observado que la disminución drástica y sostenida de las calorías ingeridas diariamente prolonga la vida, algo que todavía no se ha podido demostrar en humanos.

Un ensayo clínico llevado a cabo por un equipo de investigadores de Estados Unidos, cuyos resultados se acaban de publicar en Cell Metabolism, aporta nuevos argumentos a favor de esta estrategia rejuvenecedora. Se trata de la segunda etapa de Calerie, el primer estudio controlado desarrollado en humanos.

  • El estudio publicado en ‘Cell Metabolism’ evaluó durante dos años a 53 personas no obesas, a las que se sometió a análisis periódicos

El trabajo muestra los beneficios apreciados en 53 hombres y mujeres no obesos de entre 21 y 50 años, a los que se les hizo un seguimiento de dos años. A 34 de ellos se les pautó un patrón de alimentación con una reducción del 15 por ciento de las calorías diarias y los 19 restantes pudieron alimentarse libremente. A todos ellos se les realizaron análisis de sangre y orina para observar la evolución de marcadores relacionados con el metabolismo y el estrés oxidativo.

Metabolismo basal

Los individuos que se sometieron a la restricción calórica presentaron un menor estrés oxidativo sistémico. “La restricción de calorías puede ralentizar el metabolismo basal”, ha explicado Leanne Redman, investigadora del Centro de Investigación Biomédica Pennington, en Baton Rouge (Luisina, Estados Unidos) y autora principal. “Los subproductos del metabolismo aceleran el proceso de envejecimiento, pero la restricción calórica mantenida durante varios años podría ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas y prolongar la vida”.

La restricción calórica condujo a una pérdida media de 9 kilogramos entre quienes la cumplieron, a pesar de que no era uno de los objetivos del estudio. Además, los participantes experimentaron mejoras en la calidad de vida relacionada con la salud y el estado de ánimo. No se apreciaron efectos adversos como anemia, pérdida excesiva de masa ósea o trastornos menstruales.

  • En los individuos en restricción calórica se apreció una ralentización del metabolismo y menor producción de especies reactivas de oxígeno

Los expertos españoles en áreas relacionadas con la restricción calórica a los que ha consultado DM consideran que el nuevo estudio apuntala los beneficios de restringir las calorías que se consumen de forma habitual, aunque creen que tiene algunas limitaciones: el seguimiento se hizo durante un periodo corto y se llevó a cabo en personas jóvenes. “Sería interesante seguir a esta cohorte durante 30-40 años”, según José Manuel Villalba, director del Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba, quien reconoce las dificultades técnicas y económicas que entrañaría.

Para este investigador, el trabajo “tiene una relevancia enorme porque está centrado en humanos. Hasta ahora la mayoría de los estudios se han hecho en modelos animales, en los que surge la duda de hasta qué punto existe correspondencia con los humanos”. Las conclusiones “revalidan dos teorías sobre el envejecimiento puestas en cuestión: la relacionada con la tasa metabólica y la de los radicales libres”. Respecto a esta última, señala que diversos estudios publicados en los últimos años han mostrado que “un aumento de los radicales libres en animales conducía a que viviesen más”.

El nuevo ensayo abandona esa senda y vuelve a las hipótesis de partida: una restricción calórica prolongada potencia la eficiencia energética, lo que se traduce en un menor daño oxidativo en los tejidos y órganos. También confirma, según Villalba, que “cuando las personas se someten de manera crónica a restricción calórica baja su metabolismo más allá de lo que explicaría la pérdida de peso”. Según la teoría de la velocidad del envejecimiento, “con un metabolismo más acelerado consumimos más oxígeno y especies tóxicas”. Por eso, los ratones, al tener un metabolismo más rápido, “gastan su vida antes”.

  • Los antioxidantes podrían tener un efecto protector o empeorar un daño ya existente en función de la fase del proceso celular en el que intervengan

Vivir más y mejor

Concha F. García-Prieto, investigadora del Instituto Karolinska, en Estocolmo (Suecia), coincide en las apreciaciones de Villalba: “Lo realmente novedoso de este estudio es que la disminución de marcadores de envejecimiento (en este caso, la hormona tiroidea T4) y la reducción en el daño oxidativo observados se mantienen cuando el peso del individuo es estable, por lo que se relacionan directamente con la adaptación metabólica del sujeto y no con su pérdida de peso”. En este sentido, añade que “la idea de que una intervención dietética moderada sea capaz de ralentizar de forma mantenida el metabolismo energético (con la consiguiente reducción del daño asociado al estrés oxidativo) podría responder a muchas preguntas sobre cómo la restricción calórica nos puede ayudar a vivir más y mejor, aunque se necesitan más investigaciones que profundicen en los mecanismos implicados”.

En cuanto a la posibilidad de utilizar fármacos miméticos de la restricción calórica, Villalba apunta que varios estudios han evaluado su impacto en animales. Entre otras cosas, se ha visto que “el resveratrol extiende la longevidad en levaduras”, y que un suplemento de este compuesto “atenúa los efectos de una dieta alta en grasa en ratones”. Sin embargo, todavía no hay evidencias suficientes sobre los efectos a largo plazo en humanos.

Antioxidantes

La investigadora del Karolinska también pide cautela en el uso de suplementos, ya que “las especies reactivas de oxígeno son necesarias para el correcto funcionamiento de los procesos celulares”. Por eso, cree que “el uso de antioxidantes como complemento podría ser -siempre y cuando tengan efectos in vivo demostrados- beneficioso si el estrés oxidativo está relacionado con el daño y la patología asociados al envejecimiento”. Hay indicios de que “los antioxidantes pueden ejercer efectos protectores o empeorar un daño ya existente en función de la fase del proceso celular en el que intervengan. En definitiva, también en este terreno se requieren estudios esclarecedores”.

Tal y como ocurre con los regímenes de adelgazamiento, la puesta en práctica de una estrategia de restricción calórica puede chocar con múltiples obstáculos. Para empezar, el estilo de vida actual tiende a fomentar la sobrealimentación. Por otra parte, la sensación de hambre puede entrar en acción. Por último, hay que tener en cuenta que el seguimiento tiene que ser de por vida. Un porcentaje de reducción del 15 por ciento es bastante razonable, según los expertos.

Ana Belén Crujeiras, investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), considera que la clave para conseguir la adherencia a un tipo de dieta reside en que “sea llevadera, que el individuo no tenga sensación de hambre y que no vea alterada su vida social”. Eso se puede lograr, por ejemplo, con un régimen cetogénico que esté ligeramente enriquecido en proteínas.

#El exceso de #fructosa en el #embarazo puede dañar la #placenta y provocar #estrés oxidativo en los #fetos (Mol Nutr Food Res)

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Aumenta el riesgo de que la descendencia presente enfermedades metabólicas en su vida adulta.

Aumenta el riesgo de que la descendencia presente enfermedades metabólicas en su vida adulta.

El consumo elevado de fructosa durante la gestación provoca importantes alteraciones en la placenta y provocar estrés oxidativo en los fetos, lo que supone un factor que aumenta el riesgo de que la descendencia presente enfermedades metabólicas en su vida adulta, según se desprende de un estudio liderado por la Universidad CEU San Pablo Carlos Bocos, en colaboración con otros grupos de investigación españoles.
Esta investigación, que ha sido publicado en “Molecular Nutrition & Food Research” y dirigido por el profesor de Farmacia Carlos Bocos, ha estudiado si el consumo materno de fructosa modifica el estado oxidativo en ratas gestantes y en sus fetos.
Para ello se han utilizado tres grupos de animales gestantes. Uno de ellos bebió una solución que contenía fructosa a lo largo de toda la gestación; y los otros dos bebieron solamente agua o bien una solución con glucosa. Los tres grupos se alimentaron por igual con comida estándar para animal de laboratorio.
Mientras que las madres que bebieron fructosa presentaron un nivel bajo de oxidación de lípidos en plasma, sus fetos mostraron unos niveles de oxidación altos tanto en el plasma como en el hígado. Por consiguiente, estos datos mostraban que las placentas gestantes expuestas a la fructosa presentaban estrés oxidativo y una menor cantidad de hemo oxigenasa 1 (HO-1), que es un potente agente antioxidante. Todos estos efectos negativos eran exclusivos del consumo de fructosa, ya que no se observaron en los otros dos grupos.
La HO-1 de la placenta tiene un papel protector muy importante al ser una molécula antiinflamatoria, antiapoptótica, antioxidante, antiproliferativa y un regulador clave del proceso inmune. Puede prevenir la aparición de complicaciones gestacionales (como la preeclampsia), prematuridad y diversos problemas en el recién nacido.
Un estudio de 2012 encontró una estrecha relación entre el consumo excesivo de bebidas edulcoradas por la madre y el riesgo de preeclampsia. Para reforzar aún más la importancia de los resultados, se ha demostrado que las mujeres gestantes diabéticas, con o sin obesidad, presentan bajos niveles de la proteína HO-1 en la placenta.
“Nuestro propósito es concienciar a la sociedad, en general, y a las mujeres embarazadas, en particular, para que disminuyan el contenido de fructosa en su dieta, mediante un consumo preferente de comidas y bebidas de origen natural, frente al de comidas procesadas y refrescos que contienen sirope de maíz rico en fructosa. De esta manera se pueden prevenir los efectos negativos de una dieta rica en fructosa y mejorar la salud, no sólo de la madre, sino también de sus hijos”, señala Bocos.
El sirope de maíz rico en fructosa el cual se usa para edulcorar gran variedad de alimentos (comidas procesadas, bollería y repostería industrial, helados, mermeladas, salsas y condimentos) y, sobre todo, bebidas o refrescos azucarados. El consumo excesivo de estos alimentos, y por tanto de fructosa, se ha relacionado con la aparición de enfermedades como la obesidad y la diabetes.
Por otro lado, diversos estudios experimentales y epidemiológicos han confirmado que lo que suceda durante la gestación repercute en los problemas de salud que la descendencia pueda desarrollar en su vida adulta. De entre estos factores que pueden afectar a la salud de la descendencia, quizás el más influyente sea la alimentación de la madre. Sin embargo, señalan, “a pesar de todo esto, el consumo de bebidas azucaradas con fructosa no está desaconsejado en el embarazo”.

Los antiácidos pueden estar relacionados con un mayor riesgo de muerte (BMJ Open)

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Existen vínculos con una serie de efectos secundarios potencialmente graves.

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP), una clase ampliamente difundida de fármacos diseñados para frenar el exceso de producción de ácido estomacal, pueden estar relacionados con un mayor riesgo de muerte, según indica una investigación publicada en la revista digital “BMJ Open”.

Dada la disponibilidad de estos medicamentos y la acumulación de pruebas que apuntan a los vínculos con una serie de efectos secundarios potencialmente graves, puede ser el momento de restringir las indicaciones de uso y la duración del tratamiento con IBP, sugieren los investigadores.

Investigaciones recientes han indicado un vínculo entre el uso de IBP y un mayor riesgo de enfermedad renal crónica/progresión de la enfermedad renal, demencia, infecciones por ‘C. difficile’ y fracturas óseas en personas con enfermedad de fragilidad ósea (osteoporosis).

Aunque lejos de ser concluyente, las evidencias emergentes sugieren que los IBP pueden aumentar el riesgo de daño tisular que surge de los procesos celulares normales, conocidos como estrés oxidativo, así como el acortamiento de los telómeros, que se sitúan al final de los cromosomas y desempeñan un papel similar a las puntas de plástico en el extremo de los cordones de los zapatos.

Los investigadores basan sus hallazgos en datos nacionales estadounidenses obtenidos de una red de sistemas de salud integrados que involucran a más de 6 millones de personas cuya salud fue rastreada durante un promedio de casi seis años, hasta 2013 o la muerte, lo que ocurriera primero.

Se llevaron a cabo tres análisis comparativos: los que tomaban IBP con los que toman otro tipo de fármaco utilizado para disminuir la producción de ácido llamado antagonistas de receptores de histamina H2 o bloqueadores de H2 para abreviar (349 y 312 personas); consumidores y no consumidores de IBP (3.288.092 personas); y usuarios de IBP con personas que no toman ni IBP ni bloqueadores H2.

En comparación con el uso de bloqueadores de H2, el uso de IBP se asoció con un aumento del 25% del riesgo de muerte por todas las causas, un riesgo que incrementó cuanto más tiempo se tomó IBP. Otros análisis revelaron un nivel similar de riesgo entre consumidores y no consumidores de IBP y entre aquellos que tomaban IBP y aquellos que no tomaban fármacos supresores de ácido.

El riesgo de muerte también subió entre los que estaban tomando IBP a pesar de no tener indicación médica apropiada para su uso, como úlceras, infección por ‘H. pylori’, esófago de Barrett (cambios precancerosos en la tubería alimentaria) y cáncer de esófago (esofágico).

Se trata de un estudio observacional, por lo que no se pueden sacar conclusiones firmes sobre la causa y el efecto, además de que sus participantes eran en su mayoría ancianos veteranos blancos de Estados Unidos, posiblemente limitando la aplicabilidad más amplia de los hallazgos. Los investigadores tampoco pudieron obtener información sobre las causas de la muerte.

Aunque no hay una explicación biológica obvia para sus hallazgos, los autores -científicos del Centro de Epidemiología Clínica y del Servicio de Investigación y Formación de VA Saint Louis Healthcare System, en Saint Louis, Missouri, Estados Unidos– sugieren que la consistencia de sus resultados y el creciente cuerpo de evidencia que vincula el uso de IBP con una serie de efectos secundarios es “convincente”.

“Aunque nuestros resultados no deben disuadir de la prescripción y el uso de los IBP cuando estén indicados por razones médicas, pueden utilizarse para fomentar y promover la farmacovigilancia [monitorización de los efectos secundarios de los medicamentos con licencia] y subrayan la necesidad de ejercer un uso juicioso de los IBP y limitar el uso y la duración de la terapia a los casos en los que hay una clara indicación médica y donde el beneficio supera el riesgo potencial”.

El estrés oxidativo ocasiona infertilidad en mujeres menores de 35 años

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La comida rápida, el tabaco, el alcohol o la obesidad son factores desencadenantes.

Los factores asociados al estrés oxidativo como “la comida rápida, el tabaco, el alcohol o la obesidad” pueden explicar el hecho de que “existan mujeres menores de 35 años con ovarios envejecidos, que les impiden tener una buena calidad de ovocitos, lo que conlleva a una menor tasa de gestación”, ha señalado la Dra. Rocío Núñez, directora científica de la Clínica Tambre y coordinadora del estudio que esclarece estos datos.

Gracias a este estudio, “se demuestra por primera vez que el estrés oxidativo está relacionado con la baja reserva ovárica en pacientes jóvenes, lo que abre una puerta de esperanza a estas mujeres que podrían ser susceptibles de tratamiento con antioxidantes, en lugar de recurrir a la donación de óvulos”, ha explicado la especialista.

Una de cada cinco parejas en edad reproductiva tiene problemas para conseguir un embarazo y el estrés oxidativo supone un exceso de radicales libres y un defecto de antioxidantes que acentúa este problema ya que causa un envejecimiento celular “que puede llegar a afectar a la fertilidad”, indica.

El objetivo era comprobar la relación del estrés oxidativo con la baja respuesta ovárica en pacientes sometidas a tratamientos de ‘fecundación in vitro’ cuya prevalencia oscila entre el 9 y el 24% de los casos.

Los resultados han permitido comprobar concentraciones de marcadores de estrés oxidativo y sustancias antioxidantes en el líquido folicular de pacientes con baja respuesta a la estimulación ovárica frente a donantes de ovocitos fértiles.

Los resultados “abren la puerta hacia la unificación de las terapias antioxidantes para aquellas mujeres con peor pronóstico que están sometidas a un tratamiento de ‘fecundación in vitro’; existe la tendencia de indicar una dieta antioxidante con suplementos en pacientes fértiles”, ha señalado la Dra. Núñez.

La edad es otro factor que causa el descenso del número de ovocitos porque a medida que avanza y se superan los 35 años, se produce una disminución del número y de la calidad de ovocitos.

“Los distintos cambios sociales y el estrés de la vida diaria hacen que cada vez se retrase más la maternidad por lo que, en estos casos, la técnica de primera elección siempre suele ser la donación de óvulos; a las parejas les cuesta tomar esta decisión y muchas optan por el tratamiento de ‘fecundación in vitro’ a pesar de la baja respuesta”, ha afirmado.

Para conseguir frenar el avance del estrés oxidativo, “se recomienda seguir una dieta rica en alimentos con alto contenido en antioxidantes que pueden estar presentes en vegetales y frutas”. Entre los alimentos más destacados se encuentran el tomate, los que tienen colorantes naturales como la zanahoria, los cítricos, las espinacas o el maíz, frutas como las fresas o la granada, y otros como los extractos de soja.

Investigadores españoles demuestran por primera vez la relación entre obesidad y cáncer de mama (Int J Obes)

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Incluso antes de la presencia de una lesión tumoral en la mama.

Incluso antes de la presencia de una lesión tumoral en la mama.

Un grupo de científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn) ha demostrado por primera vez que el sobrepeso podría promover la desregulación de los genes asociados con la carcinogénesis, incluso antes de la presencia de una lesión tumoral en la mama.

La investigación ha sido realizada en roedores y tenía como objetivo analizar el efecto del exceso del tejido adiposo y la expresión de genes implicada en el estadio inicial de los tumores de la glándula mamaria, examinando además el efecto del estrés oxidativo generado en el tejido sobre la susceptibilidad al cáncer de mama en personas con sobrepeso.

Concretamente, el trabajo, liderado por la Dra. Ana B. Crujeiras, muestra que los peróxidos de lípidos secretados por el tejido adiposo de las personas que sufren obesidad constituyen algunos de los factores determinantes que inducen los cambios involucrados en los primeros pasos del tumor en la glándula mamaria.

“Estos resultados revelan que la obesidad a largo plazo podría desencadenar el desarrollo de cáncer de mama, y esta potencial susceptibilidad se puede detectar en la sangre circulante y no es necesaria una biopsia, si bien se necesitan más estudios para evaluar si la predisposición tumoral provocada por el sobrepeso se puede prevenir mediante una terapia para reducir la adiposidad”, ha aseverado la experta.

Asimismo, el estudio ha desvelado que el exceso de tejido adiposo tiene efectos en la carga genética que participa en el desarrollo del cáncer y su proceso asociado, como la proliferación celular, la protección antioxidante y la supresión tumoral.

Este efecto se observa antes de la manifestación de una masa tumoral detectable en el tejido mamario, por lo que las sustancias secretadas por el tejido adiposo obeso, especialmente en el depósito visceral, pueden inducir a la proliferación de células epiteliales de mama, generando un microambiente que altera la expresión de los genes conductores de la carcinogénesis.

Este efecto, según han explicado los investigadores, podría atribuirse a la peroxidación de lípidos, que aumenta con la obesidad, tal y como se ha demostrado por la inducción de la proliferación celular y la regulación de la expresión génica de una manera “similar” a la observada en los animales objeto de estudio.

“La regulación de los genes estudiados asociados al origen tumoral observados en los modelos animales se reproduce en los leucocitos de mujeres obesas y sólo los relacionados con la proliferación celular y oncogenes se manifiestan en pacientes con cáncer de mama con sobrepeso, respecto a las mujeres con la enfermedad y peso normal”, ha zanjado Crujeiras.

El consumo de cerveza sin alcohol durante la lactancia reduce el estrés oxidativo del recién nacido

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Ofrece mayor protección cardiovascular.

Ofrece mayor protección cardiovascular.

El consumo de cerveza sin alcohol durante la lactancia materna resulta beneficioso para reducir el estrés oxidativo al que está sometido la madre tras el parto y, al aumentar la actividad antioxidante en la leche materna, también reduce el del recién nacido.

Así lo asegura el jefe de sección de Ginecología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, Tirso Pérez, que ha coordinado el libro ‘Mujer, Ginecología y Cerveza’ que se presenta en el III Seminario Internacional para Matronas celebrado en el Hospital Gómez Ulla de Madrid.

El libro, editado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), es el primero de estas características que realiza una revisión sobre los efectos del consumo moderado de cerveza sobre la salud de la mujer en diferentes etapas de su vida como el embarazo, la lactancia, la menopausia o la vejez, debido a los ingredientes naturales con los que está elaborada ésta bebida fermentada.

En el embarazo, uno de los aportes que ofrece la cerveza es el ácido fólico, una vitamina esencial para el sistema nervioso y la regeneración de las células que ayuda también a regular los niveles de homocisteína, factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares. Además, también disminuye el riesgo de malformaciones en la médula espinal y previene gran parte de los defectos del tubo neural en el nacimiento.

La cerveza, tanto la tradicional como la sin alcohol, contiene 4 nanogramos por cada 100 mililitros y además tiene una biodisponibilidad muy elevada, por lo que las mujeres en periodo de gestación puede consumirla.

Además, su consumo también se recomienda tras el parto ya que “aporta antioxidantes naturales que participan en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos responsables del envejecimiento del organismo”.

Por otro lado, durante la etapa de la menopausia cobra especial relevancia el consumo de antioxidantes, presentes en muchos alimentos como la cerveza, que aporta además vitaminas, fibra y fitoestrógenos naturales. Estos últimos beneficiosos en la prevención de patologías derivadas del descenso de estrógenos propio de la menopausia.

Según el documento, como todos estos elementos están presentes en esta bebida fermentada, un consumo moderado de cerveza podría suponer un aumento en sangre de los niveles del colesterol denominado bueno (HDL), así como favorecer la protección contra enfermedades y accidentes cardiovasculares.

Del mismo modo, Pérez Medina apunta que el consumo moderado de cerveza también podría disminuir uno de los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, por su contenido en silicio. Este elemento reduce la biodisponibilidad de aluminio en plasma y tejido cerebral, un metal potencialmente neurotóxico asociado a la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas importantes.

Para paliar los síndromes en esta etapa de la mujer, los expertos recomiendan adoptar hábitos de vida saludables que eviten o retrasen enfermedades relacionadas con la menopausia.

En este sentido, este documento revela que el consumo moderado de cerveza dentro de una alimentación saludable “podría tener efectos protectores en la salud debido a los ingredientes naturales con los que está elaborada (agua, cebada y lúpulo), dando especial importancia a la prevención como clave para paliar los efectos negativos sobre la salud de la mujer”.