Hábitos de vida saludables

#‘Tecnoestrés’: cuando la #ansiedad llama al #móvil

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La dependencia excesiva de las nuevas tecnologías hace que las personas que la sufren se aíslen de su entorno, tengan problemas de sueño y rindan menos.

El 'tecnoestrés' puede aparecer a cualquier edad.
El ‘tecnoestrés’ puede aparecer a cualquier edad.

Casi tres de cada diez españoles afirman que el móvil, la tablet, el correo electrónico y las redes sociales aumentan su nivel de estrés, según el VII Estudio CinfaSalud: Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés. Si, además, estos dispositivos se vinculan con el trabajo aparece un tipo de estrés conocido como tecnoestrés.

Julio Maset, médico de Cinfa, insiste en que este problema puede aparecer a cualquier edad; de hecho, “es cada vez más frecuente entre los jóvenes de 18 a 34 años, afectando a un 30,9% frente a la media, que se sitúa en el 28,3%”.

Con independencia del grupo etario, el tecnoestrés se caracteriza por una dependencia excesiva de estos dispositivos. “Pasan de ser una herramienta a ser un fin, invadiendo el tiempo de ocio y descanso”, especifica el experto. Quienes lo sufren presentan también “déficit de sueño por estar conectados demasiado tiempo”, “aislamiento social” y ven alterado su desempeño en el colegio o el trabajo, añade.

Buenos hábitos de vida

En su opinión, la primera medida para combatir este trastorno es recurrir a los hábitos de vida saludable, entre ellos, llevar una “alimentación adecuada, un horario de sueño suficiente, incrementar el contacto social y familiar y, sobre todo, practicar deporte”. Ahora bien, “si todo esto no es suficiente o el impacto en las actividades cotidianas comienza a ser excesivo o difícil de controlar, recurrir a un psicólogo sería lo adecuado”, advierte Maset. Y es que, “esperar puede llevar a que el estrés sea más profundo y la motivación para querer salir de él, menor”.

En el caso de los jóvenes, “la prohibición (salvo en casos muy agudos y con recomendación de psicólogo o psiquiatra) no parece ser la vía adecuada”, por lo que recurrir al refuerzo positivo tiene mejores resultados, según el portavoz de Cinfa. “Prohibir su uso en determinadas horas –ejemplifica– será menos efectivo que plantear una alternativa en ese mismo tiempo, como deporte en grupo, actividades lúdicas o de ocio en familia y que resulten tanto o más atractivas que el móvil o la tablet”.

Evitar incluirlos en el ocio diario

A su juicio, “los controles parentales son adecuados siempre que se trate de un menor de edad o que el joven lo acepte como vía para conocer sus hábitos e introducir consejos, pero lo ideal es que aprendan a planificar su tiempo libre con actividades que no incluyan el uso de estos dispositivos”. Se trata de que el dispositivo no se use por mero aburrimiento sino como una herramienta.

Además de dar consejos sobre hábitos saludables, con el paciente ya tratado por un especialista, el farmacéutico “debe llevar a cabo un seguimiento farmacoterapéutico para asegurarse de la adherencia al tratamiento, detectar posibles interacciones o efectos secundarios y aclarar dudas”, defiende Maset.

Tome nota

1. Planificar la agenda del día, sin sobrecargarla y gestionando los imprevistos con flexibilidad.

2. Desconectar el móvil durante el tiempo de ocio y, fuera del trabajo, no enviar correos a compañeros.

3. Usar líneas de teléfono o aparatos diferentes para el trabajo y para uso particular.

4. Hacer cursos que ayuden a usar bien la tecnología. Esto contribuirá a reducir la ansiedad.

5. Practicar técnicas de autocontrol (relajación, meditación, mindfulness, yoga…).

6. Hacer deporte  reduce la intensidad del estrés y ayuda a que los episodios duren menos.

#Proteínas para frenar el proceso de pérdida de #masa muscular

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El consumo de proteínas gana importancia con el envejecimiento. Una dieta saludable y bien planificada, y el uso de suplementos nutricionales ayudan a garantizar el aporte proteico necesario.

Jesús Echarri, Carmen Soldevilla, Carmen Martín Salinas y María Luisa López Díaz-Ufano

El farmacéutico Jesús Echarri y la consumidora de suplementos nutricionales Carmen Soldevilla (delante), con Carmen Martín Salinas, presidenta de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética, y María Luisa López Díaz-Ufano, médico de familia especialista en nutrición (detrás), participaron en el Observatorio Fuerza y Vitalidad. (José Luis Pindado)

A partir de los 50 años, de forma lenta, progresiva y gradual, las personas empiezan a perder masa muscular, una pérdida que se acelera con el paso de los años y que puede derivar en trastornos como la fatiga, el decaimiento o la falta de vitalidad. Para aplazar esa disminución de la masa muscular juegan un papel fundamental los hábitos de vida saludables, entre ellos la alimentación, que a partir de ciertas edades se puede reforzar con suplementos nutricionales ricos en vitaminas, minerales y proteínas de alta calidad. Es una manera de darle la vuelta a las estadísticas, que demuestran cómo el envejecimiento se asocia a un riesgo de desnutrición tres veces mayor.

Sobre todo ello, y sobre el papel que los profesionales sanitarios juegan en la detección y tratamiento de estos problemas de salud muchas veces invisibles a simple vista, se debatió en el Observatorio Fuerza y Vitalidad, organizado por Diario Médico y Nestlé Health Science, y que contó con la presencia de María Luisa López Díaz-Ufano, médico de familia especialista en nutrición; Carmen Martín Salinas, enfermera y presidenta de la Asociación de Enfermeras en Nutrición y Dietética (Adenyd); Jesús Echarri, farmacéutico comunitario de Madrid, y Carmen Soldevilla, usuaria de suplementos nutricionales.

Para Martín Salinas, a partir de los 50 años podemos hablar de una “edad problemática” en lo que a pérdida de masa muscular se refiere. Esta pérdida, según la enfermera, arranca ya entre los 20 años y el medio siglo de vida, aunque es “casi imperceptible”. Desde los 50 años, la disminución de masa muscular se acelera, aunque sigue siendo lenta, especialmente “si practicamos ejercicio físico de forma regular”. Sería entre los 60 y los 75 años cuando, según la presidenta de Adenyd, la pérdida se haría “más evidente y palpable”.

Y esto no entiende de género. Afecta por igual a hombres y mujeres, aunque en menor medida a aquellas personas que “tienen un potencial de masa mayor porque han practicado deporte desde temprana edad”, tal y como explicó López Díaz-Ufano. Para esta última, habría que diferenciar, además, entre personas sanas y pacientes con enfermedades crónicas. “Cuando hablamos de pérdida muscular no es lo mismo hablar de una persona con 50 años sana que de otra que además sea diabética, hipertensa o que haya tenido un traumatismo o cualquier otra patología que le haya obligado a estar encamado. En estos pacientes se pierde más masa muscular debido a esa inactividad, que es lo que más acentúa la pérdida”, argumentó.

  • Carmen Martín Salinas: “La alimentación es la gasolina del coche, un determinante de salud al que hay que prestar la máxima atención. Aún más si cabe en el envejecimiento, ya que la dieta requiere más precisión”

La pérdida de masa muscular por envejecimiento o por malnutrición, explicó López Díaz-Ufano, también lleva asociada una pérdida en la actividad del diafragma, del músculo cardíaco y de otra serie de órganos internos. “Un paciente puede notar que no sólo tiene cansancio o que camina menos, sino que a lo mejor cuando sube una cuesta respira peor, o que cuando hace actividad física no percibe el rendimiento de antes”, añadió. Y a veces ni siquiera se dan cuenta, simplemente se van quedando más tiempo sentados, ganando grasa y perdiendo músculo y, con él, potencia. Un círculo vicioso que cuesta romper.

Jesús Echarri, por su parte, se refirió a un segmento de la población que considera especialmente vulnerable a la malnutrición, el de los ancianos que se quedan viudos: “La viudez es una situación psicológicamente muy negativa para ellos y casi todos suelen experimentar una pérdida de peso enorme por la tristeza, la melancolía, los problemas socioeconómicos. En dos o tres meses pierden un 20 por ciento del peso”. Una valoración que Martín Salinas corroboró, aunque matizó que suele afectar más a los hombres: “Las estadísticas muestran que las mujeres superan mejor estas situaciones”.

La alimentación, clave

Hacer ejercicio físico, es decir, llevar una vida activa, resulta fundamental para mantener a raya la pérdida de masa muscular. Para Echarri, el hecho de que vivamos en una sociedad bio facilita el cumplimiento de este objetivo de vida saludable. “Hoy, el que no hace bici, hace running y el que no jogging, e intentamos prevenir así determinados problemas. Nuestra generación está más informada y empezamos a hacer ejercicio mucho antes. E incluso esa cultura bio está llegando a los más mayores. Se puede ver en cualquier gimnasio”, precisó.

Junto a la actividad física, para Martín Salinas la alimentación “es la gasolina del coche, un determinante de salud imprescindible al que hay que prestar la máxima atención”. La alimentación se vuelve más importante si cabe en el envejecimiento, una etapa en la que las necesidades se hacen “más sensibles” y se requiere mucha más precisión en la elaboración de una dieta, ya que “las proteínas juegan un papel más importante en las personas de edad avanzada que en las jóvenes”. No en vano las proteínas tienen un papel fundamental en la construcción de tejidos; una función que también debe mantenerse en la vejez pero que se ve limitada “porque la reconversión de proteínas en tejidos es más costosa”, lo que explica por qué los ancianos necesitan consumir más proteínas, ya que sus “mecanismos biológicos funcionan peor”.

Esta opinión fue compartida por López Díaz-Ufano, quien añadió que, si antes para las personas ancianas se recomendaba un gramo de proteína por kilo de peso al día, ahora la recomendación “es de bastante más ingesta para que se renueve todo lo que es estructuralmente necesario en nuestro organismo”. En ese sentido, informó de que si el porcentaje óptimo de una dieta es de aproximadamente el 50 por ciento de hidratos de carbono, el 35 por ciento de proteínas y el 15 por ciento de lípidos, en el caso de un paciente con pérdida de masa muscular “lo que habría que hacer es quitar hidratos o grasas, y aumentar el contenido proteico, haciendo un cálculo general de toda la ingesta para equilibrar las necesidades del paciente en función de sus condiciones y circunstancias”.

  • Carmen Soldevilla: “Los pacientes acostumbramos a ir al médico cuando tenemos un problema de salud medianamente serio o padecemos un catarro. Quizás eso tenemos que cambiarlo y acudir también por prevención”

Reconoció la médico de primaria, no obstante, que todo lo que es tejido proteico es más duro y cuesta más masticarlo y comerlo, una dificultad añadida en el envejecimiento por los problemas dentales y la pérdida de masa y fortaleza en los músculos de la boca. En este sentido, destacó la función que pueden jugar los suplementos nutricionales, que aportan proteínas, minerales y vitaminas de forma muy sencilla de consumir gracias, como añadió Echarri, a la “gran variedad de sabores y texturas” disponibles.

Soldevilla empezó a consumir este tipo de suplementos “sin tener ni idea de si había perdido masa muscular”. Explicó que vio anuncios en televisión y, como se sentía “más cansada”, pensó en probar: “Lo que más noté es la sensación de saciedad, lo que me permitía no comer más de lo debido. Yo ya no trabajo. Y cuanto menos te mueves, más cansada te sientes. A mí, personalmente, me están funcionando”.

¿Es necesario prestar atención por si se diese un consumo excesivo de proteínas? Para López Díaz-Ufano “hay que romper con el mito de que las personas mayores no deben comer tanta proteína”, según el cual el envejecimiento también conlleva un envejecimiento renal y, por tanto, no se necesitaría un consumo de proteínas diario. En ese sentido, afirmó que únicamente debería hacerse una restricción proteica en aquellos pacientes “en los que haya una insuficiencia renal muy avanzada”. De lo contrario, “a cualquier persona anciana se le debe recomendar la ingesta de proteínas“.

Abordaje del problema

La pérdida de masa muscular es un problema que requiere de la implicación de todos: pacientes, farmacéuticos, enfermeros y médicos de familia. Aunque reconoció que no “va mucho al médico”, Soldevilla apuntó a la importancia de que los pacientes, a partir de determinada edad, vayan a consulta para recibir asesoramiento médico en nutrición: “Jamás he visto a nadie que haya ido para saber si ha perdido masa muscular. Se va cuando se tiene un problema medianamente serio o un catarro, y quizás eso tenemos que cambiarlo y acudir también por prevención”.

  • Mª Luisa López Díaz-Ufano: “Tenemos herramientas para objetivar la malnutrición, pero las recomendaciones a los pacientes no pueden ser solo de pasillo, sino que tienen que tener una evidencia clínica y científica”

Martín Salinas destacó el papel de las enfermeras como “puerta de entrada del paciente al sistema de salud”. En ese sentido señaló la importancia de la enfermería en el “cribado e identificación” de pacientes con malnutrición a través de sencillas encuestas que permiten detectar “a personas mayores frágiles que pueden derivar en un caso de desnutrición”.

A través del cuestionario del programa El anciano frágil de la Comunidad de Madrid los médicos de familia también pueden recoger ítems a través de los cuales detectar riesgos que derivan en la realización de test más completos. “Es verdad que por la falta de tiempo que tenemos y la población que cubrimos no es posible realizarle el test a todo el mundo. De algún modo, la detección se haría en relación a una patología. De ahí que haya que asociar la pérdida de masa muscular no sólo al envejecimiento de una persona sana, sino también a la existencia de enfermedades crónicas“, puntualizó López Díaz-Ufano.

La médico de primaria también explicó que hay signos externos que llaman la atención a la hora de averiguar si tienen delante a una persona malnutrida. “Por ejemplo, si la zona periorbitaria está hundida, y en personas muy mal nutridas hay signos evidentes, como la pérdida de musculatura intercostal. Pero también hay signos pequeños, como los pómulos prominentes, el hundimiento maxilar, la falta de hidratación de la piel o que a la persona le cueste levantarse después de estar sentada en consulta. El cuádriceps es una de las primeras musculaturas que pierde masa muscular y potencia”, señaló.

Preguntada por Echarri sobre si la implantación de la receta electrónica ha conllevado un menor control médico de los enfermos crónicos, López Díaz-Ufano apuntó a la importante labor de los farmacéuticos comunitarios y a la necesidad de que todos aquellos profesionales que tienen contacto con los pacientes ejerzan un papel activo. “No podemos ir por separado médicos, enfermeros y farmacéuticos. Tenemos que estar todos con los ojos abiertos para detectar y prevenir. El objetivo primario es la prevención, y eso también lo puede hacer un farmacéutico”.

  • Jesús Echarri: “A partir de los 50 años, un consejo muy frecuente a los pacientes de nuestra farmacia es que utilicen un suplemento nutricional, porque desde luego sabemos que les va a funcionar muy bien”

En ese sentido, Echarri explicó que las farmacias tienen una elevada frecuencia de visitas de las mismas personas, lo que les permite identificar pérdida de peso en ellas: “Inicialmente, recomendamos un suplemento nutricional y si vemos que no es suficiente derivamos al médico. En cualquier caso, un consejo frecuente a los pacientes a partir de los 50 años es que utilicen un suplemento nutricional porque, desde luego, les va a venir muy bien”.

Martín Salinas reiteró como conclusión la importancia de la unificación de criterios “para no volver locos a los pacientes”, unos criterios que en su opinión deben pasar necesariamente “por conocer sus necesidades nutricionales, investigar sobre su situación y hacer las recomendaciones oportunas”.

Díaz-Ufano, por último, destacó que las recomendaciones deben, en cualquier caso, basarse en “una evidencia clínica y científica” y que todos los profesionales implicados sepan “si hay que dar suplementación o recomendar cualquier otro tipo de intervención”.

Conclusiones

Masa muscular
La pérdida de masa muscular se da de forma distinta en personas sanas que en las que tienen patologías crónicas asociadas o que han tenido que estar encamadas, ya que la inactividad acentúa y acelera la pérdida

Proteínas
Las proteínas juegan un papel más importante en las personas de edad avanzada que en las jóvenes. Se requiere un aporte proteico superior para que
se renueve todo lo que es necesario
en el organismo

Consumo sencillo
El tejido proteico es más duro y costoso de masticar para los mayores, por lo que los suplementos nutricionales son importantes para aportar proteínas, minerales y vitaminas de una forma muy sencilla de consumir

Cetección de riesgos
Los ancianos tienen 3 veces más riesgo de malnutrición. Unas sencillas preguntas, algunos rasgos físicos o la dificultad para levantarse de una silla permiten a los profesionales identificar a personas en riesgo

Coordinación
Médicos, enfermeros y farmacéuticos deben ir de la mano para detectar posibles casos de malnutrición, y unificar criterios para no volver locos a los pacientes, a partir de sus necesidades nutricionales

 

#Hábitos de vida saludables reducen hasta en un 51% el riesgo de #cáncer gástrico

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Seguir unos hábitos de vida saludables no elimina el riesgo de desarrollar cáncer, pero lo reduce en un 37% en el caso de cáncer colorrectal, un 27% el de mama y hasta en un 51% el cáncer gástrico, según ha explicado el investigador emérito de la Unidad de Nutrición y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología, Carlos Albert González.

En el marco del 59º Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), este especialista ha señalado que “algunos alimentos han mostrado más influencia directa en la prevención o desarrollo de diferentes tipos de cánceres. El consumo en exceso de carnes procesadas es un cancerígeno reconocido para los tumores de colon y recto. En el cáncer de mama, que cuenta con una incidencia muy alta, la nutrición puede reducir incluso el 15% de los casos.”

Asimismo, existen grupos de alimentos que reducen el riesgo de sufrir enfermedades oncológicas. “En el caso de las hortalizas, está demostrado que disminuyen los tumores colorrectales, los de faringe-laringe, el de hígado y el de pulmón. Las frutas son beneficiosas para la prevención de los casos de colorrectal, faringe laringe y mama. Y recientemente se ha conocido que las fibras y cereales integrales reducen el riesgo de los casos de mama”, ha añadido Carlos Albert González.

También ha hecho hincapié en que no existen dietas ni alimentos milagrosos que puedan curar el cáncer, aunque sí es cierto que seguir una dieta saludable y evitar el aumento de peso, puede evitar una recurrencia o mejorar su pronóstico.

Durante el Congreso se han presentado los aspectos más destacados en cáncer de tiroides, en este aspecto, el coordinador de Área de Tiroides de la SEEN, Juan Carlos Galofré, ha afirmado que “el cribado mediante ecografías tiroideas para el diagnóstico de tumores de muy pequeño tamaño es polémico, porque se pueden detectar muchos cánceres, y la experiencia enseña que, en torno a un 98% de los casos son poco activos, apenas son agresivos, no van presentar complicaciones, y no van desarrollar metástasis”.

En este sentido, el profesional ha comentado que “su diagnóstico muchas veces puede repercutir de manera negativa en el paciente, no por la agresividad del tumor, sino por la ansiedad e incertidumbre que puede acarrear el propio término y las connotaciones de esta enfermedad”.

En cuanto al tipo de tratamiento de este cáncer, difiere del de otros, ya que no se emplea quimioterapia. El procedimiento más habitual es la extracción de la glándula tiroidea y, posteriormente el tratamiento con yodo radioactivo. El doctor Galofré ha concluido explicando que “si la operación es exitosa, la comorbilidad es prácticamente nula”.