psicosis

El 96% de las personas con adicción al juego padecen fobia social, TDAH, trastorno obsesivo compulsivo o psicosis

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El 9% de los usuarios de móvil en España presenta una adicción.

El 9% de los usuarios de móvil en España presenta una adicción.

El 96% de los casos de adicción al juego patológico están asociados con otros trastornos mentales como fobia social, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno obsesivo compulsivo o psicosis.

Así lo han asegurado diversos expertos durante las II Jornadas de Adicciones Comportamentales y Patología Dual, organizadas por el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), la Fundación Patología Dual y el Plan Nacional de Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

“De entre todas las adicciones comportamentales, la adicción al juego es la que cursa con más frecuencia con otros trastornos mentales, en concreto, en un 96% de los dos casos”, ha explicado el presidente de la Fundación Patología Dual, Néstor Szerman.

Ahora bien, a prevalencia en adultos del juego patológico se sitúa en torno al 1 o el 2%, mientras que en adolescentes las cifras aumentan al 3 al 8%. En este sentido, los expertos han avisado de que la modalidad de juego ‘on line’ cumple con “todos los requisitos para ser altamente adictiva”, todavía más que el juego presencial, por la estimulación visual, la posibilidad de jugar en solitario y con cuantía de apuestas baja, la disponibilidad y accesibilidad 24 horas y la privacidad.

“Los jugadores patológicos adultos juegan más que los jóvenes a la lotería o tragaperras, mientras que los jóvenes juegan más a las apuestas deportivas y póquer ‘on’ line’. Por tanto, las nuevas modalidades de juego por Internet se dirigen especialmente al colectivo joven, y las enfermedades que se asocian más frecuentemente a estas adicciones son la fobia social, el TDAH, el trastorno obsesivo compulsivo, la personalidad límite y la psicosis”, ha recalcado Szerman.

Estas declaraciones han sido corroboradas por el jefe de servicio de Psiquiatría B. del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, Francisco Ferre, quien ha avisado de que las adicciones comportamentales están siendo “muy frecuentes” en jóvenes que sufren TDAH, por lo que ha destacado la importancia de que se conozca esta situación.

En el caso de la adicción a los teléfonos móviles, los expertos han reconocido que, mientras que estudios en Corea han reflejado una prevalencia de un 18% de casos diagnosticados, de los cuales un 24% requirieron ingreso hospitalario, en España los datos “no son tan alarmantes”, ya que esta adicción afecta a un 9% de los usuarios de móvil en España.

Ahora bien, un aspecto que “sí preocupa” es la edad temprana en el uso de estos aparatos ya que, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística referidos al año 2014, un 63,5% de los niños en España de 10 a 15 años tienen móvil.

“Las cifras de adicción al móvil de niños y adolescentes en nuestro país varían según los estudios entre el 4 y el 10%. El uso de aparatos electrónicos es muy prevalente en niños y adolescentes, así como el insomnio acompañante causado por el tiempo que dedican a ello retrasando la conciliación del sueño y a la luz de las pantallas, entre otros motivos”, ha aseverado Ferre.

En cuanto a las adicciones comportamentales vinculadas a funciones corporales como el ejercicio, el sexo o la comida, los expertos han avisado de que los adictos al ejercicio enmascaran a menudo un trastorno obsesivo compulsivo. Además, respecto a la adicción al sexo, se asocia a patología ansiosa y de personalidad, especialmente en la variedad de la pornoadicción.

“Si bien, los estudios epidemiológicos en la población general son escasos, en relación a los trastornos de la conducta alimentaria un reciente metaanálisis indica que son más frecuentes en mujeres y no hay diferencias interétnicas. En general, se asocian a rasgos patológicos de personalidad como la emocionalidad negativa y la impulsividad, rasgos que se pueden presentar en otros trastornos mentales como el trastorno por uso de sustancias (incluyendo el tabaco), TDAH, obsesivos o pensamientos suicidas. También los deportistas de élite suelen sufrir alguno de estos trastornos, lo que indica que podríamos estar hablando de individuos con un alto nivel de auto-exigencia intrapersonal”, ha manifestado Ferre.

Otra adicción en auge es el problema de la dependencia emocional, un concepto no definido claramente para los profesionales y sobre el que se está alcanzando un consenso entre especialistas de salud mental.

“Es importante establecer un instrumento de medida que junte, en la medida de lo posible, los elementos comunes a los diferentes enfoques sobre lo que se considera dependencia emocional, que la mayoría de las veces se presenta junto a personalidades obsesivas, inmaduras, dependientes y con trastornos de ansiedad, así como con trastorno límite de personalidad”, ha comentado Ferre.

En este sentido, recalca, estos pacientes no tienen conciencia de que amar no es equivalente a sufrir y no lo refieren, por lo tanto, como un problema. El conocimiento de su existencia es lo más importante, en opinión de estos especialistas, para poder identificarlo.

“En los enfermos de patología dual, siendo conscientes de que hay mayor vulnerabilidad a este tipo de relaciones, habría que evaluar el tipo de relaciones de estos enfermos, prevenir y educar cuando aún no se han dado”, ha recomendado Szerman.

Finalmente, durante las jornadas, los especialistas han ofrecido datos sobre las adicciones a sustancias, en concreto, al alcohol. Actualmente, el 76% de los pacientes que solicitan asistencia por problemas relacionados con el uso de alcohol en la red de salud mental o en la red de drogodependencias cuentan con un diagnóstico de otro trastorno mental al mismo tiempo.

Por tanto, el alcohol se constituye como una de las sustancias con potencial adictivo con mayor uso entre los pacientes con trastornos mentales. Por este motivo, y con el objetivo de disminuir el consumo de alcohol y el impacto de este en todas las dimensiones del paciente, el Centro de Salud Mental de Retiro del Hospital Gregorio Marañón ha puesto en marcha el programa ‘Trastorno por Uso de Alcohol y Patología Dual’.

Y es que, a juicio del Szerman, es importante conseguir el abordaje integral y multidisciplinar de los pacientes con patología dual y trastorno por uso de alcohol.

La enfermedad cerebrovascular puede ser el determinante de la psicosis en pacientes con Alzheimer (J Alzheimers Dis)

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Cerca de la mitad de todos los pacientes con Alzheimer desarrollan síntomas de psicosis, como delirios o alucinaciones.

Un estudio que se publica en “Journal of Alzheimer’s Disease” ha descubierto que la patología cerebrovascular es un determinante importante de la psicosis en personas con la enfermedad de Alzheimer. La enfermedad cerebrovascular se trata de un grupo de trastornos que restringen la circulación de la sangre al cerebro.

Cerca de la mitad de todos los pacientes con Alzheimer desarrollan síntomas de psicosis, como delirios o alucinaciones, pero los mecanismos patológicos que subyacen a los síntomas psicóticos no están claros, lo que limita la capacidad para gestionarlos y tratarlos. Algunos estudios han sugerido que están vinculados con las causas subyacentes del Alzheimer, como los depósitos de proteínas que se encuentran en el cerebro de pacientes con Alzheimer, pero otros no encontraron correlación.

Utilizando información de la base de datos del Centro Nacional Coordinador del Alzheimer recogida de 29 centros de la enfermedad de Alzheimer en Estados Unidos entre 2005 y 2012, los investigadores, dirigidos por la Dra. Corinne Fischer, psiquiatra e investigadora en el St. Michael’s Hospital, en Canadá, analizaron los datos de la autopsia de 1.073 personas.

De las 890 personas que habían sido diagnosticadas clínicamente con la enfermedad de Alzheimer mientras estaban vivas, las personas con mayor probabilidad de ser psicóticas fueron aquellas cuyas autopsias demostraron que presentaban más signos físicos de Alzheimer, como placas neuríticas (depósitos de proteínas) y ovillos neurofibrilares (fibras retorcidas ubicadas dentro de las células cerebrales).

Pero cuando estudiaron a las 728 personas cuyas autopsias confirmaron que tenían la enfermedad de Alzheimer, las personas con psicosis no mostraron aumento de la evidencia física de Alzheimer. El Alzheimer sólo se puede confirmar a través de una autopsia, por lo que algunos pacientes en el grupo clínicamente diagnosticado habían sido mal diagnosticados con Alzheimer.

En ambos grupos de pacientes, la psicosis se correlacionó significativamente con cuerpos de Lewy, agregados anormales de proteínas que se hallan en las células nerviosas de pacientes con la enfermedad de Parkinson. Esto no fue un hallazgo inesperado, ya que la psicosis es prominente cuando la demencia acompaña a la patología de Parkinson.

Lo que fue totalmente inesperado fue el papel prominente en la psicosis de los factores de riesgo vascular (hipertensión, diabetes, edad al dejar de fumar) y lesiones cerebrales relacionadas con la enfermedad de los vasos sanguíneos pequeños.

Se cree que alrededor de un 19% de las personas con Alzheimer que viven en la comunidad (en lugar de en las instituciones) tiene delirios y un 14%, alucinaciones. Los síntomas psicóticos son significativos en los pacientes de Alzheimer, ya que se ha demostrado que se asocian con un aumento de la carga de los cuidadores, incremento de la disminución funcional y una progresión más rápida de la enfermedad.