trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Se están sobrediagnosticando casos de TDAH en niños que sólo tienen problemas de conducta

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El diagnóstico debe ser multidisciplinar.

La neuropsicóloga clínica del Hospital Quirónsalud San José, Paloma Méndez, ha avisado de que se están sobrediagnosticando casos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) porque hay niños a los que se les diagnostica cuando solo tienen problemas de conducta o dificultades cognitivas de otra índole.

Por ello, la experta ha recordado que los “síntomas nucleares” del TDAH son el déficit de atención, la hiperactividad y la impulsividad, si bien ha reconocido que no es necesario que se den conjuntamente los tres síntomas para presentar el cuadro, ya que hay diferentes subtipos como, por ejemplo, el tipo combinado (con los tres síntomas), predominio hiperactivo-impulsivo y el predominio del déficit de atención”.

“El TDAH condiciona la regulación del sueño, la atención, el funcionamiento ejecutivo, el nivel de actividad y la inhibición de la conducta. En muchas ocasiones, sus síntomas dificultan la relación del niño con el entorno y es frecuente que se asocie a problemas de comportamiento y a dificultades escolares”, ha comentado.

Ahora bien, prosigue, que aparezcan dificultades escolares en los menores tendrá que ver con la intensidad del cuadro y con la inteligencia de estos, dado que el TDAH no está vinculado a la capacidad intelectual, lo que provoca que, a veces, algunos niños con capacidad intelectual alta puedan cursar con normalidad el currículo escolar y la detección del trastorno sea más tardía.

“Una vez sospechamos que el niño puede tender TDAH, debemos encaminar los pasos hacia su diagnóstico. La determinación del cuadro debe ser siempre multidisciplinar, siendo el eje central el neuropediatra, en colaboración con el psicólogo y el neuropsicólogo, fundamentalmente”, ha enfatizado Méndez.

En este sentido, la neuropsicóloga clínica ha aconsejado a los padres que pidan ayuda cuando les digan en el colegio que el menor tiene un déficit de atención, hiperactividad e impulsividad; y los síntomas aparecen antes de los seis años y perduran durante, al menos, seis meses.

“El mejor consejo es que, ante la duda, es menos perjudicial valorar a un niño que no tiene TDAH, que retrasar el diagnóstico precoz al pensar que el pequeño evolucionará normalmente. El protocolo a seguir si se sospecha de la presencia de TDAH es acudir a la consulta de neuropediatría y de neuropsicología-psicología infantil. En caso de confirmar el diagnóstico y, en función de la intensidad de los síntomas, se propondrá un tratamiento, siendo muy frecuente y exitoso la propuesta de una terapia combinada (médico-psicológica)”, ha recalcado.

Respecto al tratamiento psicológico, suele articularse de modo general en tres aspectos: trabajar con los familiares para darles estrategias y que puedan ayudar al menor; abordar los problemas cognitivos del niño para favorecer el rendimiento escolar y tratar los problemas derivados que se puedan estar dando.

“Como siempre que se trabaja con un niño, es fundamental establecer coordinación con todo el contexto (colegio y familia) para favorecer la respuesta terapéutica”, ha zanjado la neuropsicóloga del Hospital Quirónsalud San José.

El 96% de las personas con adicción al juego padecen fobia social, TDAH, trastorno obsesivo compulsivo o psicosis

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El 9% de los usuarios de móvil en España presenta una adicción.

El 9% de los usuarios de móvil en España presenta una adicción.

El 96% de los casos de adicción al juego patológico están asociados con otros trastornos mentales como fobia social, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno obsesivo compulsivo o psicosis.

Así lo han asegurado diversos expertos durante las II Jornadas de Adicciones Comportamentales y Patología Dual, organizadas por el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), la Fundación Patología Dual y el Plan Nacional de Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

“De entre todas las adicciones comportamentales, la adicción al juego es la que cursa con más frecuencia con otros trastornos mentales, en concreto, en un 96% de los dos casos”, ha explicado el presidente de la Fundación Patología Dual, Néstor Szerman.

Ahora bien, a prevalencia en adultos del juego patológico se sitúa en torno al 1 o el 2%, mientras que en adolescentes las cifras aumentan al 3 al 8%. En este sentido, los expertos han avisado de que la modalidad de juego ‘on line’ cumple con “todos los requisitos para ser altamente adictiva”, todavía más que el juego presencial, por la estimulación visual, la posibilidad de jugar en solitario y con cuantía de apuestas baja, la disponibilidad y accesibilidad 24 horas y la privacidad.

“Los jugadores patológicos adultos juegan más que los jóvenes a la lotería o tragaperras, mientras que los jóvenes juegan más a las apuestas deportivas y póquer ‘on’ line’. Por tanto, las nuevas modalidades de juego por Internet se dirigen especialmente al colectivo joven, y las enfermedades que se asocian más frecuentemente a estas adicciones son la fobia social, el TDAH, el trastorno obsesivo compulsivo, la personalidad límite y la psicosis”, ha recalcado Szerman.

Estas declaraciones han sido corroboradas por el jefe de servicio de Psiquiatría B. del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, Francisco Ferre, quien ha avisado de que las adicciones comportamentales están siendo “muy frecuentes” en jóvenes que sufren TDAH, por lo que ha destacado la importancia de que se conozca esta situación.

En el caso de la adicción a los teléfonos móviles, los expertos han reconocido que, mientras que estudios en Corea han reflejado una prevalencia de un 18% de casos diagnosticados, de los cuales un 24% requirieron ingreso hospitalario, en España los datos “no son tan alarmantes”, ya que esta adicción afecta a un 9% de los usuarios de móvil en España.

Ahora bien, un aspecto que “sí preocupa” es la edad temprana en el uso de estos aparatos ya que, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística referidos al año 2014, un 63,5% de los niños en España de 10 a 15 años tienen móvil.

“Las cifras de adicción al móvil de niños y adolescentes en nuestro país varían según los estudios entre el 4 y el 10%. El uso de aparatos electrónicos es muy prevalente en niños y adolescentes, así como el insomnio acompañante causado por el tiempo que dedican a ello retrasando la conciliación del sueño y a la luz de las pantallas, entre otros motivos”, ha aseverado Ferre.

En cuanto a las adicciones comportamentales vinculadas a funciones corporales como el ejercicio, el sexo o la comida, los expertos han avisado de que los adictos al ejercicio enmascaran a menudo un trastorno obsesivo compulsivo. Además, respecto a la adicción al sexo, se asocia a patología ansiosa y de personalidad, especialmente en la variedad de la pornoadicción.

“Si bien, los estudios epidemiológicos en la población general son escasos, en relación a los trastornos de la conducta alimentaria un reciente metaanálisis indica que son más frecuentes en mujeres y no hay diferencias interétnicas. En general, se asocian a rasgos patológicos de personalidad como la emocionalidad negativa y la impulsividad, rasgos que se pueden presentar en otros trastornos mentales como el trastorno por uso de sustancias (incluyendo el tabaco), TDAH, obsesivos o pensamientos suicidas. También los deportistas de élite suelen sufrir alguno de estos trastornos, lo que indica que podríamos estar hablando de individuos con un alto nivel de auto-exigencia intrapersonal”, ha manifestado Ferre.

Otra adicción en auge es el problema de la dependencia emocional, un concepto no definido claramente para los profesionales y sobre el que se está alcanzando un consenso entre especialistas de salud mental.

“Es importante establecer un instrumento de medida que junte, en la medida de lo posible, los elementos comunes a los diferentes enfoques sobre lo que se considera dependencia emocional, que la mayoría de las veces se presenta junto a personalidades obsesivas, inmaduras, dependientes y con trastornos de ansiedad, así como con trastorno límite de personalidad”, ha comentado Ferre.

En este sentido, recalca, estos pacientes no tienen conciencia de que amar no es equivalente a sufrir y no lo refieren, por lo tanto, como un problema. El conocimiento de su existencia es lo más importante, en opinión de estos especialistas, para poder identificarlo.

“En los enfermos de patología dual, siendo conscientes de que hay mayor vulnerabilidad a este tipo de relaciones, habría que evaluar el tipo de relaciones de estos enfermos, prevenir y educar cuando aún no se han dado”, ha recomendado Szerman.

Finalmente, durante las jornadas, los especialistas han ofrecido datos sobre las adicciones a sustancias, en concreto, al alcohol. Actualmente, el 76% de los pacientes que solicitan asistencia por problemas relacionados con el uso de alcohol en la red de salud mental o en la red de drogodependencias cuentan con un diagnóstico de otro trastorno mental al mismo tiempo.

Por tanto, el alcohol se constituye como una de las sustancias con potencial adictivo con mayor uso entre los pacientes con trastornos mentales. Por este motivo, y con el objetivo de disminuir el consumo de alcohol y el impacto de este en todas las dimensiones del paciente, el Centro de Salud Mental de Retiro del Hospital Gregorio Marañón ha puesto en marcha el programa ‘Trastorno por Uso de Alcohol y Patología Dual’.

Y es que, a juicio del Szerman, es importante conseguir el abordaje integral y multidisciplinar de los pacientes con patología dual y trastorno por uso de alcohol.